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Miércoles Octubre 20, 2021

Por: Carlos Chaves

El Informe “Una verdad secuestrada” presentado por Cifras y Conceptos y el Centro de Memoria Histórica revela verdades sobre este fenómeno en el país durante las útimas cuatro décadas. El informe revela un drástico incremento o “masificación” en este delito entre 1996 y 2000. ¿Cuáles son las razones de esta masificación? La respuesta puede encontrarse analizando la coyuntura del conflicto en ese momento.

1. La estrategia de las Farc. 1996 es un año clave en la historia del conflicto, dado que en ese momento, las Farc empezaron a ejecutar su estrategia establecida desde la VIII Conferencia de 1993, tras el fracaso de las negociaciones de Caracas y Tlaxcala. Este plan se basaba en una estrategia "centrífuga", cuyo propósito era llevar la confrontación armada hacia las regiones más apartadas del país, para lo cual desarrollaban ataques aislados contra objetivos militares.

La dispersión del ejército en ese momento favoreció el plan de las Farc, que dieron golpes como el de la base Militar de Las Delicias en la que fueron secuestrados 60 soldados, a los cuales se unirían posteriormente 10 infantes de marina que fueron plagiados en el Chocó. Estos 70 efectivos de la fuerza pública serían liberados tras una negociación entre los delegados del gobierno Samper y el bloque sur de las Farc. La guerrilla continuó con esta práctica y llevó a cabo tomas como la de Patascoy  en la que fueron secuestrados cerca de 18 soldados entre ellos el Cabo Pablo Emilio Moncayo y el Sargento Libio José Martínez.

2. El aumento del pie de fuerza guerrillero. Es interesante notar que el crecimiento del secuestro en estos años es directamente proporcional al incremento del pie de fuerza de los grupos guerrilleros, sobre todo en el caso de las Farc, que pasaron  de tener 4.700 hombres en 1988 a 6.700 una década despu´s, en 1998. Este aumento permitió que en ese año las Farc ejecutaran la Toma de Mitú, donde secuestraron a varios miembros de la fuerza pública, entre ellos John Frank Pinchao (quien logró escapar de sus captores), Julián Ernesto Guevara (fallecido en cautiverio) y el General Luis Mendieta (liberado en una operación de rescate). Como lo señala el informe, de los 3.969 miembros de la Administración Pública y Defensa secuestrados, un 49% son miembros de la fuerza pública, muchos de ellos retenidos en este periodo de "masificación" del secuestro. 

3. El ELN. No puede dejarse de lado la responsabilidad del ELN, organización que empezó a sufrir un gran crecimiento a finales de los años ochenta, a partir de la aparición del llamado “Frente Domingo Laín” en la región del Sarare en Arauca, por la cual debía pasar el oleoducto Caño Limón-Coveñas. En dicha región la multinacional alemana Mannessman que tenía a cargo la construcción del tramo, fue extorsionada y debió pagar considerables sumas de dinero al ELN, que por medio del secuestro de trabajadores y ejecutivos de la empresa, logró hacer del secuestro una fuente de recursos. Los recursos permitieron al ELN, reagrupar sus fuerzas y establecerse en zonas de explotación de recursos naturales (carbón, oro, petróleo), para extorsionar a compañías y llevar a cabo también ataques contra objetivos militares. El poder del ELN se vería manifestado algunos años después, cuando logró el secuestro de un avión de Avianca en abril de 1999 y de un grupo de feligreses en la Iglesia La María en mayo del mismo año. Con estos golpes, el ELN trataba de ganar la atención del gobierno Pastrana, que se encontraba concentrado negociando con las Farc en la zona del Caguán.

4. Las acciones de los paramilitares. Tampoco puede desconocerse que en aquellos años, aunque en menor número, los paramilitares también recurrieron al secuestro. En 1996, el mismo año en que fueron secuestrados los soldados de las Delicias las Autodefensas dirigidas por Castaño plagiaron a Ricardo Sáenz, hermano del líder guerrillero alias "Alfonso Cano", posteriormente secuestraron a Janeth Torres hermana de alias "Pablo Catatumbo" y a Leonor Palmera, hermana de “Simón Trinidad”. El objetivo de los paramilitares era presionar a las Farc para que devolviesen la libertad a todos sus plagiados en ese momento; aunque no puede desconocerse que el secuestro en las AUC tenía unas claras pretensiones de venganza y de establecer frente a la guerrilla, una política de “ojo por ojo y diente por diente”. Estos secuestrados solo serían liberados después por la intermediación de la Cruz Roja.

En conclusión, durante los noventa los actores armados irregulares dieron un giro a sus estrategias. Las guerrillas se concentraron en las regiones más alejadas del país, con el fin de aprovechar la dispersión del ejército nacional. A partir de 2001 inicia una disminución en la práctica del secuestro. Este descenso puede ser explicado, como dice César Caballero de Cifras y Conceptos, por el fortalecimiento de los grupos Gaula que se convirtieron en parte operativa esencial para reducir el número de secuestros. También cabe señalar que en el año 2000 inició el Plan Colombia, con lo cual el ejército aumento su capacidad operativa y su capacidad de ataque, reduciendo el número de miembros de la Fuerza Pública secuestrados. De igual manera, la presión ciudadana y la condena internacional pudo influir también en que los grupos armados dejara, aunque no del todo, el secuestro como arma política.