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Domingo Septiembre 15, 2019

Otra Mirada

Una mirada desde otros lugares y sentires de la realidad política de nuestro país.

Abogado de la Universidad Nacional de Colombia, Vocero Nacional del Movimiento Marcha Patriótica, Defensor de Derechos Humanos e integrante de la fundación para la defensa de de los derechos humanos del Centro y del Oriente de Colombia (DHOC). Entre el 2008 y el 2011 me desempeñe como secretario general de la Federación de Estudiantes Universitarios de Colombia (FEU COLOMBIA), en el mismo periodo contribuí en la creación de de la Mesa amplia nacional estudiantil (MANE).

Hilos temáticos:

Si algo demuestra la masiva asistencia a Conejo corregimiento de Fonseca en la Guajira, la semana pasada, es la enorme expectativa que genera en las comunidades el proceso de paz. La gente por supuesto se alegra ante la inminencia del fin de la guerra, pero tiene inquietudes frente a lo acordado: ¿Cómo se beneficiará el conjunto de la sociedad? ¿Cómo afectará sus vidas cotidianas? ¿Qué pasará con otros actores como los paramilitares o las fuerzas oficiales?

 

Hablando en plata blanca, a pesar de que el proceso lleva más de tres años y se han alcanzado acuerdos en cuatro de los seis puntos de la agenda todos ellos públicos, el país no conoce lo pactado.

 

Situación que por demás es ampliamente aprovechada por quienes se oponen al diálogo para generar un sin número de mitos y mentiras en torno a los acuerdos, acudiendo al siempre efectivo recurso del miedo y la repetición constante, para mostrar como verdades las cosas más descabelladas.

 

Por mencionar solo algún ejemplo, para el taxista que me transportó el día de ayer, el proceso de paz le va a entregar departamentos enteros a las FARC, incluirá un sueldo de un millón ochocientos mil pesos para cada ex guerrillero y hará de Colombia una república castro chavista. Por supuesto que no me fue necesario preguntarle cuál sería su postura ante un eventual acto refrendatorio del proceso.

 

En gran medida el responsable de esta situación es el propio Juan Manuel Santos, quien dubitativo como siempre sigue sin dar el paso definitivo y sin abrirle la compuerta al proceso, él mismo no se cansa de repetir que este diálogo de paz solo se reduce a la dejación de armas por parte de las FARC, se esfuerza por negar los acuerdos para calmar a múltiples sectores del establecimiento, generándole la idea a la mayoría de los colombianos de una paz descafeinada, una paz que no implica nada, una paz que no enamora.

 

Se equivoca el Presidente, debería salir decidido a defender los acuerdos de paz, a mostrar los enormes beneficios que tendrán para millones de colombianos, a mostrar como democratizarán y modernizarán la propiedad rural, a evidenciar como por fin Colombia podría tener unas instituciones más o menos democráticas, a plantear cómo las víctimas de todos los bandos conocerán la verdad y serán reparadas, a pregonar que, de materializarse los acuerdos, Colombia vivirá los cambios políticos más significativos de su historia reciente.

 

Urge que la paz se masifique, que deje de ser un galimatías técnico e indescifrable al que solo pueden acceder algunos iniciados. Se necesita una verdadera campaña de pedagogía frente a los acuerdos dirigida al corazón de los colombianos que de manera sencilla y mediante todas las herramientas le muestre al país los inmensos beneficios de la paz.

 

Pero sin lugar a dudas el primer acto de pedagogía que debe hacer el gobierno nacional es entender y ayudar a que la sociedad también entienda que las FARC no son solo su contraparte en la mesa sino que son ante todo un actor político y sus aliadas en la construcción de la paz.

 

Por esta razón no debería el gobierno buscar  aislar a dicha insurgencia, como lo ha intentado recientemente, no solo con su reacción ante los hechos de la semana pasada en Conejo, sino también a través de la irrisoria amenaza de judicializar a todo aquel que viaje a la Habana a reunirse con la guerrilla. Por el contrario, el Presidente debería promover el intercambio de las FARC con todos los actores de la sociedad, abonar el camino para la inminente presencia de los líderes insurgentes ya no solo en los montes o en la clandestinidad en las ciudades, sino en el Congreso o departiendo en un centro comercial como un colombiano más. 

 

Es apenas entendible y necesario que tal y como ocurrió en Conejo y otras partes del país, los líderes insurgentes quieran hablar con los integrantes de sus frentes, con las comunidades con las que históricamente han convivido y con distintos actores políticos, antes de la firma de un acuerdo final, donde sí se implicará la dejación de las armas. Requerimos a una insurgencia haciendo pedagogía de paz, avanzando hacia la reconciliación y hablándole a una sociedad expectante.

 

Mientras la polémica continúa, la pregunta sigue vigente: ¿Cómo haremos para que un país que ha normalizado la guerra abrace la paz? Esperemos eso sí, que no le sigamos haciendo conejo a la tan necesaria pedagogía de paz. 

 

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2016-03-02 00:54

Acierta el autor al señalar que uno de los principales problemas del Proceso de Paz es la falta de información y la incertidumbre que esta genera.

Pero, en general, se nota que es un texto escrito desde bien lejos de la realidad del conflicto armado en Colombia, en particular lejos de la realidad de las regiones que han sufrido la violencia.

Ese es precisamente el otro, probablemente más grande, problema del Proceso de Paz, que se ha pensado y dirigido desde una perspectiva bogotana, y esta es casi que necesariamente ajena a la realidad de las regiones de Colombia.

El autor deja claro que ignora el profundo daño sistemático, cruel y generalizado que la guerrilla le causó a la población de esa región de la Guajira y del Cesar desde finales de los años 70s hasta comienzos del siglo 21.

Por esto, cualquiera que conozca la realidad esa región sabe que lo que pasó en el Conejo, no fue un bienintencionado acto de paz, sino una amenaza soberbia, calculada y revictimizante.

Mié, 2016-02-24 16:35

pedagogía o adoctrinamiento? conejo es lo que quiere hacer este tipo de movimientos populares que se denominan "defensores de derechos humanos" pero solo se la pasan defendiendo criminales, pedagógica para la paz? desde cuando la pedagogía para la paz se hace con armas? desde cuando juventud rebelde dejo de hacer adoctrinamiento en comunismo y socialismo?. El peor error que pudo hacer santos fue permitir que estos grupos que están mas de lado de criminales que del pueblo se metieran en el proceso de paz, se llenan la boca hablando de crímenes del estado y de los paras, y los crímenes de la insurgente que? esos no tienen valor? firmar un proceso de paz la pueden lograr, pero Colombia no aceptará que ustedes mal llamados defensores humanos hacen parte de esos criminales, y la historia los dejara como la simple minoría que nadie quiere y toda Colombia detesta.

Mié, 2016-02-24 15:10

Da risa leer que los que señalan la inconveniencia de negociar con asesinos sean quienes usan "el recurso efectivo del miedo", mientras los pacifistas (que, cómo no, basan si discurso en argumentos "civilizados") son quienes nos amenazan con muchos miles de muertos adicionales en caso de que no se logre el "acuerdo".
Solo en Colombia los pacifistas hablan de "fusilar" a quienes se oponen a premiar asesinos. Es la racionalidad del mafioso: usted tiene que pagar para que no le quemen su casa y se debe sentir reconfortado porque ahora vive en "paz". Si se opone a aceptar ese negocio tan "civilizado" solamente se puede concluir que usted prefiere la guerra.

La "pedagogía de la paz" consiste en que las víctimas del chantaje interioricen la amenaza. En la nuevalengua colombiana, la "paz" consiste en que las víctimas paguen la vacuna y además se sientan agradecidas.

Mié, 2016-02-24 20:20

En honor a la verdad la mayor parte de las guerras son absurdas, pero eso no implica que no haya que pelearlas y que los crímenes cometidos en ellas deban quedar en la impunidad, en ninguna parte se establece que el derecho a vivir en paz elimina la justicia, porque las personas conscientes no los intelectuales que viven de juzgar a los otros en categorías limitadas como nosotros los buenos amigos de la paz y los otros malos buitres que se ensañan con la muerte, como si en el fondo no estuviéramos negociando con un actor armado sino en una guerra santa con el creador donde a partir de ese momento el pecado original quedara borrado y todos volveremos al paraíso.
La mayoría de quienes proponen estas cosas solo viven en el mundo de la palabra y la carreta, lo etéreo, ni tarjeta de crédito tienen porque no conocen el concepto de pagar las deudas y no ven que los muertos no son por el conflicto sino por el desorden institucional que tenemos, las rentas fáciles mezcladas con el hambre.

Mié, 2016-02-24 14:59

La faltante pedagogía d los acuerdos va d la mano d la faltante pedagogía d la paz y d la educación sexual, temas casi q tabú en una sociedad q se avergüenza d verse al espejo así sea en privado.

D lo ocurrido en conejo desafortunadamente ni siquiera el mismo Santos el + afectado, cae en cuenta d la imperativa necesidad d pasar al sgte.nivel, urge q la población q desafortunadamente no es todavía la dl 2025-jijiii-, conozca d primera mano los LIGEROS cambios y/o reformas q vienen con la firma, xq, eso d entregar el país como dice la oposición, jamás, xq el modelo económico-político jamás.

Esa población como el taxista q traga sin digerir, es la q manipula la oposición para imponer el terror sobre la base d mentiras repetidas q en esa misma población se van volviendo “verdades” equívocas.

Tiene Santos la oportunidad ahora con la lucha x el 'Si' d divulgar rápido esos beneficios; difícil será q le crean tanta "belleza", cuando históricamente ese mismo estado ha incumplido.

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