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Jueves Agosto 18, 2022

Blogoeconomía

De la mano negra a la mano invisible: opiniones y provocaciones de un grupo de economistas académicos.

Este es un blog a cargo de David Bardey, Juan Camilo Cárdenas, Marcela Eslava, Leopoldo Fergusson, Marc Hofstetter, Andrés Moya, Oskar Nupia, Catherine Rodríguez, Jorge Tovar, Rafael Santos y Hernando Zuleta. Todos son profesores de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes.

Las opiniones expresadas por los autores se hacen a título personal y no comprometen el nombre de la Universidad de los Andes ni al grupo de Blogoeconomía como un todo.

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Por Andrés Álvarez

(Twitter: @aalvarezgallo)

Un banco central es una criatura que se convirtió en un tabú religioso. Una de las explicaciones que más tranquiliza mi curiosidad acerca de ciertas prohibiciones alimenticias religiosas (no comer cerdo o no comer carne en cuaresma) es la que muestra que dentro de las estrictas taxonomías de los animales que aparecen en los grandes libros, ciertos animales son inclasificables. Un cuadrúpedo que vive en medio acuático y tiene la pezuña hendida no parece digno de confianza porque el medio “natural” de este tipo de animales debería ser la tierra firme y seca. Así, estos ambiguos seres inclasificables es mejor sacarlos de la dieta.

Por eso, el banco central se ha convertido en un tabú alimenticio; debido a esa forma de ornitorrinco institucional que personifica. Con el agravante de haber sido un mutante con formas cambiantes desde el siglo xvii cuando aparecen bancos con capital privado que a cambio de aliviar las presiones fiscales de los gobiernos en períodos de guerra se les conceden privilegios de emisión de billetes (Banco de Holanda, Banco de Inglaterra, entre otros).

Para luego consolidarse como una institución puramente pública, pero dirigida de forma independiente con respecto al Gobierno. Este último a pesar de ser elegido por los ciudadanos en las modernas democracias liberales, debe mantenerse al margen de la política monetaria. Estos animales prehistóricos han evolucionado hasta alcanzar la forma más bizarra e inclasificable que es el Banco Central Europeo (BCE).

Un banco central es el ornitorrinco de las democracias modernas porque es la institución que permite la coherencia entre la libertad de empresa y el control de los medios de pago. Para eso actúa como la rienda del caballo de esta libertad de empresa que se relaja y se contrae según las necesidades.

Y aunque su mandato social está inscrito en las instituciones democráticas, su acción de todos los días ha sido generalmente extraída del control directo de los ciudadanos comunes. Aunque pueda estar sometida a presiones, la forma de banco central independiente encarna esta idea de objeto inclasificable.

Las razones de esta separación de la democracia política de la decisiones sobre el control de los medios de pago tienen que ver con el riesgo de hacer que el caballo se desboque generando consecuencias nefastas para la sociedad como las que se viven en los períodos de hiperinflación acompañados de recesión, de los cuales tenemos ejemplos en el vecindario.

Pero, este ornitorrinco que escapa a la clasificación de pura institución pública o pura tecnocracia independiente, lo hace a veces de forma displicente, como las vacas de la India que se pasean por los solares de la gente o ciertos simios asiáticos que lanzan excrementos impunemente a los turistas. Así aparece hoy el BCE a los ojos de muchos analistas y desempleados europeos. La crisis actual en Europa no ha sido suavizada por la acción de la política monetaria, a pesar del reclamo de sus ciudadanos.

Un banco central con todo su contenido de modernidad democrática, tiene también un carácter arcaico. Movimientos democráticos más o menos organizados están cada vez más cerca de tocar las puertas y pasar de la prohibición y el respeto estoico frente a este animal, a buscar sacrificarlo. Como si su muerte se llevara consigo los malos augurios y restableciera las buenas cosechas. Un mundo muy medieval en medio de las innovaciones financieras.

Para terminar de empujar esta metáfora hasta sus últimas consecuencias, quería llamar la atención sobre un aspecto adicional de los tabú religiosos: la forma en que estos son aceptados o rechazados por la comunidad sin una reflexión racional y sobre todo sin una comprensión. Yo pienso que a los ciudadanos no especialistas les hace falta una mejor comprensión de sus instituciones económicas, y sobre todo de aquellas tan complejas que aparecen como intocables.

El riesgo del desconocimiento de estas es la manipulación populista en el supuesto de que se actúa en nombre del pueblo y para el pueblo. Como el caso de Venezuela o Argentina de nuestros días. O el extremo opuesto de la entronización de su funcionamiento en manos de una obscura casta de sacerdotes sin control que no rinden cuentas a sus ciudadanos, como se está volviendo el BCE.

Todo esto implica que la función de los Economistas debe ser no solo la de mejorar la comprensión del funcionamiento y consecuencias de las políticas monetarias sino también orientación de un debate ciudadano para mejorar el conocimiento de este ornitorrinco. Que sólo en períodos de crisis asoma su trompa de pato y su pelo de roedor.

Cuando los ciudadanos comprendan mejor su función y funcionamiento, será menos necesario mantener la prohibición de su consumo y será más simple aceptar o rechazar con buenos argumentos sus acciones.

En los inicios del siglo xx se presentó una ocasión similar para el sistema monetario de Estados Unidos e Inglaterra. La crisis monumental de los años 1930 llevo a los ciudadanos ya sus representantes políticos a pedir el sacrificio de la bestia. Las instituciones monetarias de estos países tuvieron que transformarse profundamente, pero no para soltar dinero a chorros como lo pedía la turba enardecida, sino para hacer más transparente su mandato y más clara su función como institución pública a la que le otorgamos el uso legítimo de la expansión monetaria, así como se le otorga al ejercito el uso legitimo de la fuerza.

El BCE no se ha ganado la confianza de sus ciudadanos, así como los bancos centrales de las democracias populistas latinoamericanas están empezando a perderla. Del tabú al sacrificio hay un paso.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Jue, 2013-06-06 12:27

Me gustó mucho la apelación a la metáfora del ornitorrinco porque contribuye a esclarecer la singularidad de la institución. Mas aquí no está toda la historia. Siempre es bueno recordar que la banca central en Alemania nació como un conjuro. En Francia, la misma institución tuvo que sacudirse del espectro de los abusos del Duque de Orleáns. En Inglaterra, si le creemos a Bagehot, muchas de sus características se desviaron de lo que en su momento habría sido la prescripción de la "economía natural". Meter todas estas cosas en la entrada habría sido un despropósito. Esta contribución ha cumplido su papel de animar el debate y en este sentido es que hago mi comentario. Por qué no le buscamos un espacio más formal al asunto? Hay mucha tela para cortar en relación con la forma como se produce y circula el dinero, y también acerca del papel de la Banca Central en todo esto. Estos son asuntos en los cuales podríamos aprender mucho de gente como Walter Bagehot y Silvio Gesell.

Jue, 2013-06-06 12:27

Me gustó mucho la apelación a la metáfora del ornitorrinco porque contribuye a esclarecer la singularidad de la institución. Mas aquí no está toda la historia. Siempre es bueno recordar que la banca central en Alemania nació como un conjuro. En Francia, la misma institución tuvo que sacudirse del espectro de los abusos del Duque de Orleáns. En Inglaterra, si le creemos a Bagehot, muchas de sus características se desviaron de lo que en su momento habría sido la prescripción de la "economía natural". Meter todas estas cosas en la entrada habría sido un despropósito. Esta contribución ha cumplido su papel de animar el debate y en este sentido es que hago mi comentario. Por qué no le buscamos un espacio más formal al asunto? Hay mucha tela para cortar en relación con la forma como se produce y circula el dinero, y también acerca del papel de la Banca Central en todo esto. Estos son asuntos en los cuales podríamos aprender mucho de gente como Walter Bagehot y Silvio Gesell.

Jue, 2013-06-06 12:27

Me gustó mucho la apelación a la metáfora del ornitorrinco porque contribuye a esclarecer la singularidad de la institución. Mas aquí no está toda la historia. Siempre es bueno recordar que la banca central en Alemania nació como un conjuro. En Francia, la misma institución tuvo que sacudirse del espectro de los abusos del Duque de Orleáns. En Inglaterra, si le creemos a Bagehot, muchas de sus características se desviaron de lo que en su momento habría sido la prescripción de la "economía natural". Meter todas estas cosas en la entrada habría sido un despropósito. Esta contribución ha cumplido su papel de animar el debate y en este sentido es que hago mi comentario. Por qué no le buscamos un espacio más formal al asunto? Hay mucha tela para cortar en relación con la forma como se produce y circula el dinero, y también acerca del papel de la Banca Central en todo esto. Estos son asuntos en los cuales podríamos aprender mucho de gente como Walter Bagehot y Silvio Gesell.

Jue, 2013-06-06 12:32

Agregaría a lo anterior que hay una comparación bastante sugestiva y es la que uno puede hacer entre las cortes constitucionales y las bancas centrales. Las dos instituciones tienen con respecto a la democracia un estatuto paradójico: solamente limitando a las mayorías puede hacerse efectiva la regla de la mayoría como instrumento político de mantenimiento del orden y la estabilidad. Pero son instituciones históricas. No hay nada en ellas que sea un sine qua non de las democracias y las economías de mercado. Por el contrario, hay mucho de contingente. Tener presente esas contingencias, particularmente las de nuestro medio, nos previene de abordar las cosas platónicamente, como si estuviésemos discutiendo acerca de encarnaciones de ideas puras.

Mié, 2013-06-05 09:38

Hay un tabú previo que hay que cuestionar: ¿realmente son necesarios los bancos centrales?

http://bitcoin.org/en/

Mié, 2013-06-05 11:40

sinnombre. Es un debate profundo e interesante lo del a necesidad de bancos centrales. Las experiencias de algo similar son muy difíciles de caracterizar. En Colombia tuvimos un período que se piensa como de "Banca Libre" entre 1865 y 1885 que fue truncado pero del que podemos aprender que el manejo de las crisis es más difícil que en presencia de ciertas funciones como el prestamista de última instancia y alguna forma de protección contra las crisis sistémicas que surgen cuando hay crisis de liquidez que no son lo mismo que cuando hay crisis de solvencia. Pero, el debate, repito, es interesante.

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