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Miércoles Diciembre 01, 2021

Por Javier Corredor

Si usted ha estado cerca de la élite colombiana probablemente conoce a alguien que cree que Meissen es una marca de cerveza alemana, o que Kennedy queda en algún estado al este de los Estados Unidos. Probablemente, también tuvo que ayudarle a alguno a llegar a la Plaza de Bolívar en las protestas contra Samper, o explicarle que Lucero Alto no es el nombre de una cantante de música de planchar.

Todo esto empieza con la endogamia educativa.

El destino manifiesto y nunca puesto en duda de una mayoría importante de los estudiantes de estrato seis (o más) en Bogotá es hacer un posgrado en el exterior (Estados Unidos y Europa por supuesto); es formar pareja con alguien que asistió como ellos a un colegio internacional, y que creció a pocas cuadras de su casa; es también tener un grupo de amigos que frecuenta los mismos círculos, que habla por lo menos dos idiomas y que es prolífico en apellidos de origen extranjero. A veces preservados obstinadamente con un guión después del apellido nacional. En palabras del Chavo para que me entiendan mejor: Los Pérez-Abolengo.

No todos. Algunos se rebelan, o conocen a alguien que les mueve el piso y se quedan a vivir en la clase media globalizada y renuncian de esta forma a los privilegios heredados. Para preocupación de los padres, que cada día más prefieren dejarlos hacer el pregrado aquí, no sea que vuelvan confundidos como Clara López o Daniel García-Peña, o como el mismo presidente, que después de Kansas le dio, más bien con poca consistencia, por intentar ser un traidor a su clase. Algunos pocos en sus viajes hacen amigos de otro origen; pocos también, venidos de provincia o de la educación pública. Los otros, la mayoría, vuelven al redil después de haber conocido el mundo, y paradójicamente sin conocerlo.

La historia no es nueva. Tampoco lo es la evidente desventaja genética que implica en el mediano plazo, ya saben por aquello de casarse entre castas. Lo que es nuevo y preocupante es la forma en que éste se ha convertido en el modelo a seguir para la educación en todos los niveles. Lo preocupante es también que ellos son los encargados de dirigir el país y de pensarlo. La columna de Marc Hofstetter sobre las víctimas, o mejor contra ellas, me recordó la que es quizás la más grave consecuencia de esta endogamia: la ausencia de empatía por los que sufren. Allí se implica que la búsqueda de reparación o más generalmente de cualquier otro apoyo estatal, es el producto de una actitud lastimera y vergonzante. Una obligación políticamente correcta pero sin fundamento. Como si haber nacido pobre, o ser víctima, o estar quebrado, fuera el producto de una autocondescendencia elegida. Más allá del debate de política pública que el texto pretendía abrir, y de las aclaraciones y disculpas del autor en la sección de comentarios, la siempre buena excusa de que lo que se hizo fue sacrificar un mundo para pulir un verso, lo que es irritante del texto es la notoria incapacidad empática. Como si en realidad el autor no se pudiera conectar con la angustia de un caficultor quebrado, o el dolor silencioso e irreparable de alguien que busca a un familiar desparecido, como si esas cosas, más allá de las cifras, no existieran. 

Lo que un modelo educativo segregado genera es la incapacidad de ponerse en la posición del otro (del otro en el espacio social: otra clase, otra raza, otra experiencia vital). Lo que una experiencia social compartida en una escuela incluyente (o una lectura básica de Rawls) puede enseñar es que nadie elige nacer donde nace, y que por lo tanto no es merecedor (ni culpable) de lo que esa posición implica. Las víctimas no eligieron su destino (tampoco los pobres), ni lo hicieron en una conspiración para acceder a beneficios estatales. Esa es la historia ya gastada por los republicanos de la welfare mom, en su tarea de desacreditar los programas de ayuda social. Mi pregunta es cómo alguien pudo escribir eso sin sonrojarse: Tal vez no se preguntó cómo se distorsionan los mercados cuando a la gente la descabezan para robarle la tierra, o peor no pudo conectar con el sufrimiento que eso implica. Las escuelas enseñan desde antes de empezar las clases, por la decisión e imposición de quienes pueden entrar, de quienes tienen el derecho, y de quienes se quedan afuera. Sin experiencia vital compartida, sin empatía con los que están en una posición más débil, todo lo que se hable en la clase de ética, son palabras perdidas.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Jue, 2013-08-01 21:57

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Jue, 2013-08-01 19:44

Excelente señores, para aplaudir y de pie.

Interesante tema aunque nada nuevo es, ha sido y seguirá siendo así nos digan que las distancias sociales son cada vez más cortas, pero estos ‘endógamos’ están dispuestos a CAMBIAR DE POSICIÓN ECONÓMICA, PERO JAMÁS DE POSICIÓN SOCIAL.

Las excepciones que nombran, sólo a unos cuantos de verdad se les puede creer., por lo menos los apellidos ayudan, son más castizos, así pueden disimular más su aparente ‘’traición’’. Personalmente fui uno d ellos que más fuerte le cayó a este señor de nombre raro, incluso le confronté su verdadera nacionalidad precisamente por sus apellidos, no fue cuestión de xenofobia, simplemente querer saber que tan colombiano realmente se consideraba (pero ese es otro tema), la apreciación ‘’... en contra’’, referente al Mal-artículo ve perdón MARC-articulo, es sencillamente acertada.

Jue, 2013-08-01 19:51

Nuestro modelo educativo jamás será realmente incluyente por ningún lado, incluso dentro de las mismas clases populares se pueden topar con estas situaciones y eso es básicamente resultado de la MALA EDUCACIÓN, esa q no permite ver sino por encima del Hombro con el desdén propio de no solo ser superior, .. Ser ÚNICOS, así nos estemos comiendo la caspa.

De verdad si preocupante q este tipo de personas sean las q controlan el país y sobre todo las q sigan ‘definiendo’ las necesidades de otros, cómo pueden saberlo si a su alrededor sencillamente ‘no les falta nada’?.

Jamás creí que tuvieran tamaña libertad de expresión respecto de algún artículo en el que no estuvieran de acuerdo, Entonces sí se puede creer en la libertad de LSV (aunque a veces dejan algunas dudas). Sólo entender que es de todos, para todos y punto.
Este tema tiene tanto de largo como de ancho y estos 1000 caracteres de por si son un ejemplo que para todos no hay de lo mismo. Es q la verdad a veces no alcanza.

Jue, 2013-08-01 19:44

He aquí la raíz de todos nuestros problemas.
Una sociedad cerrada, o con reductos impermeables, nunca es sana.

Jue, 2013-08-01 19:42

Cómo ponderar la empatía en el diseño de políticas públicas? Cómo tenerla en cuenta a la hora de analizar trade-offs? Es sabio darle peso a algo tan subjetivo como mi percepción sobre la posición de "el otro"? No se prestará para arbitrariedades?

Jue, 2013-08-01 19:42

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Jue, 2013-08-01 15:52

Conocí bien la nota de marras y participé en el foro. Nadie creyó en el atenuante de la prosa ligera y quedó en evidencia que las ideas expresadas fueron sinceras y correspondían a la visión del mundo que tenía su autor, quien no encontró en su visión nada alarmante, según sus respuestas a los comentarios.

La endogamia educativa hace parte de un fenómeno mayor y no puede describirse como una manifestación per se de una sociedad que discrimina en la educación. Excepto algunas instituciones que incluyen un estudio del árbol genealógico del aspirante, es claro que la discriminación es económica en sus raices: si puedes pagar, entras; si no, te quedas fuera. Por tal razón, tampoco tendrá variación alguna mientras se mantengan las causas subyacentes.

La falta de empatía se engendra en la educación pero también se endurece por la conveniencia: es un lujo muy costoso para algunos; puede afectar negativamente el P&G, lo cual les resulta inaceptable. Empatía es sinónimo de debilidad.

Jue, 2013-08-01 15:22

A ver si Marc Hofstetter le responde Javier, porque a nosotros no nos quiso contestar: debe ser que no estamos a su nivel.

Buena entrada. Élites que se regodean hablando del mérito, pero que hacen parte de la élite por el círculo en el que se mueven y hasta por la familia en la que nacen. No necesariamente son más inteligentes o disciplinados.

Jue, 2013-08-01 19:53

Se abre la posibilidad de un gran debate, sí de verdad los BLoeconomistas contestan y están dispuestos a lo que nunca mostraron.

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