Menú principal

Sábado Septiembre 19, 2020

Suarezterapia

Este blog es un recorrido por los pasillos del poder.

Seguir en twitter a @carlossuarezr

Soy abogado de la Universidad Externado de Colombia. Con Posgrados en derecho Constitucional y Penal Especial de la Universidad de Salamanca. Especializado en Gerencia Pública y Control Fiscal de la Universidad del Rosario. He litigado en defensas penales y fui asesor en procesos de la ley de Justicia y Paz. Soy consumidor apasionado y estudioso de los medios de comunicación y su dinámica. Asesoro el manejo de estrategias jurídicas en procesos sensibles ante la opinión pública y participo en el diseño y ejecución de programas y planes para candidatos y aspirantes a ocupar cargos públicos.

Twitter del autor

@carlossuarezr

Hilos temáticos: Justicia, Gobierno de Santos, Congreso

Después de las elecciones al congreso, el País descubrió que Musa Besayle no es una senadora, es el senador que con sus 165 mil votos guiará la maquinaria electoral del partido de la U para reelegir a Santos. ¿Será la “musa” que inspire a votar por Juan Manuel?

Doce años ha permanecido en el congreso de la república Musa Besayle y los Colombianos aún no conocemos cuál es su ideología política, no ha brillado por los proyectos de ley que ha presentado (eso si, fue muy importante para declarar patrimonio cultural el Festival de Acordeoneros Princesa Barají) y mucho menos lo hemos visto en el congreso, en foros, tarimas o medios de comunicación, defendiendo posición alguna sobre los temas que han ocupado la agenda del congreso en los últimos años.

Gracias a su resultado electoral, descubrimos que Musa sabe hablar; ante las preguntas que se hacen los medios sobre cómo logró esa cantidad de votos, Besayle atribuyó su éxito al voto de opinión. 

Complejo escenario es imaginar al pueblo cordobés desbordado, votando masivamente por un candidato de opinión que aparece fantasmalmente cada cuatro años en época electoral, y que ha guardado hermético silencio durante los doce de ejercicio congresional. 

La opinión se construye, se aglutina a través de ideas y ellas, brillan por su ausencia en el caso de “musita”, como lo llaman sus compañeros de bancada.

Musa, empezó su trasegar legislativo en la cámara de representantes en el período 2002-2006, elegido en la circunscripción electoral del Departamento de Córdoba, que por ese entonces era sede del proceso de paz en Santafe de Ralito. 

Eran las famosas elecciones en las que el 35 por ciento de los elegidos fueron catalogados por Salvatore Mancuso y Vicente Castaño, como suyos; después, la Corte Suprema, les dio la razón.

De la mano de las investigaciones de la parapolítica vinieron las condenas e inhabilidades de la clase política Cordobesa, excepción hecha de Musa Besayle; quien, a pesar de haber sido investigado por vínculos con las autodefensas, salió indemne de ellas (de las investigaciones). 

En el periodo 2006-2010; en vertiginosa carrera, logró una curul en el Senado aprovechando la ausencia obligada de los caciques cordobeses.

Besayle se ha convertido en símbolo por la exposición mediática post electoral derivada de su estrambótico éxito en las urnas; sin embargo, él es el ejemplo clásico de los “barones electorales” del País regional, “musas”, hay en toda Colombia.

Políticos como él, son el resultado de la necesidad del poder central que los crea, los alimenta, los hace crecer y los convierte en reyezuelos regionales para que formen las clientelas que, en reciprocidad, sostendrán la vocación de poder de los tecnócratas centrales.

Su función es la intermediación de favores presupuestales para canalizar los recursos que llegan a las regiones, como una dádiva que el Estado Central;  a través de la gracia suprema concedida a estos intermediarios, entrega paternal y benévolo a una clientela, que cumplida y dócil, deposita su voto a cambio de las canonjías provenientes de los escritorios de la tecnocracia central. Esta, con dedo parado, mira con el rabillo del ojo toda la operación y simula no untarse, de la que hoy llamamos “mermelada”.

Esa clase política regional es la base de la pirámide que sostiene el andamiaje del poder. Capta al electorado a cambio de presupuesto y favores que dispense el gobernante de turno y en el camino de regreso, trae los votos que eligen al gobierno central y sostienen a la burocracia tecnócrata.

A pesar de ello, no es la protagonista de las campañas publicitarias de las elecciones presidenciales, ni son miembros mostrables en las tarimas o en los programas del marketing reeleccionista. El poder central se muestra distante en público de esa clase política regional; incluso, alienta soterradamente las criticas que la opinión calificada lanza sobre ella, tratando de ocultar el inescindible circulo vicioso que existe entre el uno y el otro.

Mientras que en público, el presidente-candidato lanza su programa reeleccionista en pomposos foros de dialéctica política como el que hizo con Moisés Naim y Michael Shifter; en privado, depende de los votos de los “musas” para reelegirse. Los “barones electorales” son tratados como las amantes, se reúne con ellos tímida y disimuladamente a puerta cerrada y solo se deja ver en su compañía fuera de Bogotá, sin que la gran prensa registre esos encuentros.

Así funciona el País, un poder central aceitando a los poderes regionales y haciendo la vista gorda de sus andanzas, siempre y cuando, estos sirvan para que el aceite engrase toda la maquinaria. Así ha sido siempre pero, desde que existe la reelección presidencial, las necesidades del poder central son mas voraces, mas apremiantes y por eso, más descaradas. Esto ha llevado a multiplicar exponencialmente la espúrea relación, ha acrecentado la doble moral y la necesidad de esconder a los impresentables que hacen el trabajo sucio para conseguir los votos que aseguren la continuidad. 

Si la política dejase de lado la hipocresía y el doble discurso, veríamos a Besayle sentado, por cuenta de su caudal electoral, en la mesa directiva reeleccionista, al lado de Roberto Prieto, de Juan Mesa y de Vargas LLeras, como si fuera la “musa” y no la “moza” reeleccionista.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2014-03-25 11:40

Pero por supuesto que los votos de Musa son votos de opinión. Son de gente que opina que el man es un bacán, y que agradecen las cincuenta barritas en mano, que son mejores que cien volando.

Sáb, 2014-03-22 11:36

Don Suarez, ese nombre lo he oído en estos días; aun usted hablando no me queda claro si es hombre o mujer, intuyo x su nombre q pareciera no ser tan nativo-a 100% y q al rededor hay un juego de velos envueltos en una danza rara. Pero al final si resulto ser hombre, ‘’y mucho menos lo hemos visto ‘’: Suarez.

Reí bastante con su pícaro sarcasmo: ‘’ Gracias a su resultado electoral, descubrimos q Musa sabe hablar’’ Jajaja
‘’ La opinión se construye, se aglutina a través de ideas y ellas, brillan por su ausencia en el caso de “musita’’.’’. Jajaja. Yo diría mustio.

´+ adelante ,logra un lastimero relato de la tradicional y tenebrosa forma de hacer política en el país. Tan común y corriente, q ya nos acostumbramos a hablarlo en cualquier reunión sin temor a ser mal vistos.

Las costumbres se van volviendo leyes, y de ese sentido común se alimenta el derecho básico.

Nueva suciedad,.. ve perdón sociedad, ..la de los parapolíticos.

Añadir nuevo comentario