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Martes Noviembre 24, 2020

“La culebra está viva”, decía un expresidente colombiano al referirse a la guerrilla y de esa manera mantenía la tensión, y con ello la atención, el miedo, y la cohesión social en torno a la necesidad de un líder, encarnado por él mismo, que protegería para siempre la tradición, la familia y la propiedad. Hoy, igual que entonces, semana a semana, día a día, hora a hora, trino a trino, los vendedores de la heroína noticiosa sueltan un titular enganchador: que hay un paro nacional, que está infiltrado, que los manifestantes son vándalos, que viene la paz o la guerra, que se ganó o se perdió todo un mar o una gesta deportiva , que a un hombre le mordió el pene un pez o que hay un red de venta de vírgenes... La información no importa, lo urgente es atrapar a los otros en este sueño noticioso para que la ansiedad haga el resto: adictos al desarrollo de los hechos relatados o suspendidos en un solo y llamativo titular, la dependencia se mantiene, el embale continúa. Cuando una nota de prensa decae otra ocupa su lugar, cuando una información promete crecer más allá de toda proporción, tanto que amenaza con dar la vuelta y alterar el más acá, entonces otra llega y cambia el foco de atención para que todo siga igual.

La prensa destruye la receptividad, da la sensación de que estamos informados pero en realidad estamos siendo formados. La educación emotiva de la información-formación es una tragedia y una comedia donde lo tragicómico no está solo en los hechos relatados sino en la necesidad adquirida y la necedad consumada de andar al tanto de la tragedia y la comedia, día a día, hora a hora, minuto a minuto, trino a trino.

En esas andaba cuando abrí un libro de poesía y encontré lo que escribió en ruso Marina Tsvietáieva, en Vanves, un suburbio al oeste de Paris, en 1935:

 

Lectores de prensa

 

Se arrastra la serpiente subterránea,

se arrastra y consigo arrastra a la gente.

Y cada uno con

su periódico y su

eccema; tic mascado,

flemón diario.

Rumiadores de esquelas,

lectores de prensa.

 

¿Y quiénes leen? ¿Un viejo? ¿Un atleta?

¿Algún soldado? —Ni caras, ni rasgos,

ni edad. Calaveras: por perfil,

un folletín.

Así viste París,

del ombligo a la cabeza.

¡Vamos, chica, deja eso!

no vayas a parir

a un lector de prensa.

 

Va y —“vivía con su hermana”—

ven —“¡mató a su propio padre!”—:

así se bambolean y se ahuecan

con quimeras.

 

¿Qué puede valer para estos señores

un atardecer, un amanecer?

Golosos de insolencias,

lectores de prensa.

 

De prensa: esto es, de calumnias;

de prensa: esto es, de desechos.

En cada columna, una insidia,

en cada párrafo, una sospecha…

 

Pero, y el día del Juicio Final,

¿cómo apareceréis ante la luz?

Salteadores de prisa,

lectores de prensa.

 

—¡Se acabó! ¡Punto final! Se ha esfumado

el viejo miedo materno.

Madre, ¡si la prensa de Gutenberg

es peor que la pólvora de Schwarz!

 

Prefiero el cementerio

al corrupto lazareto

de los fisgones de abscesos,

los lectores de prensa.

¿Quién corrompe a nuestros hijos

en la flor de la vida?

¡Los viciadores de sangre

los escritores de prensa!

 

Así, amigos  —con más fuerza

aún que en estas líneas—,

pienso cuando,

con un manuscrito en la mano,

tengo ante mí la cara

—¡No hay lugar más en blanco!—,

la cara sin cara, entonces,

de un redactor

de la escoria de prensa.

 

(Traducción: Lola Díaz)

 

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Sáb, 2013-09-14 08:49

Su artículo me recuerda la tristeza que me invade ver cada mañana rumbo al trabajo a los trabajadores y trabajadoras reclamando en la calle un pasquín-basura “gratis” que leen mientras caminan, un narcótico para sus desgracias y sus reclamos.

Vie, 2013-09-13 15:54

Somos un país formados mentalmente por una sola prensa, un gran periódico, a mi modo de ver.
Con las enormes consecuencias que eso nos induce para elegir a dónde irnos y dónde beber cuándo nos alejamos de lo que nos dicta ella.

Bello poema Lucas. Gracias.

Vie, 2013-09-13 09:32

Es por eso que internet es un respiro de aire puro de información que te permite crearte otro tipo de criterios si lo sabes usar.

Recuerdo recién empezó internet "El País" de España, cobraba por entrar a leer sus artículos, así que uno llegaba leía el titular y quedaba aburrido por querer leer la noticia. Los grandes medios de comunicación entre ellos el grupo Prisa se dieron cuenta que el negocio no está en cobrar por las noticias, sino cómo pueden con esas noticias manipular criterios y generar corrientes de opinión acordes a su ideología política o peor aún en beneficio de las empresas que están detrás.

Después se quejan que en otro países les restrinjan lo que ellos denominan "libertad de expresión" cuando no es si no una verdad acomodada y muchas veces mentirosa.

Vie, 2013-09-13 20:45

Koven,referente al País de España, y en la época precisa,no veo mas que puro interés económico de sacar provecho del bon bon bum-Net-sensación del momento, pero lo otro de creer que el grupo Prisa, curtido en las lides conociera el verdadero poder de las comunicaciones hasta ese momento,si creo estas equivocado; no se te olvide que este,el de las comunicaciones es llamado el 4o poder. Y eso no es de ayer, ni de hoy, sino de siempre.

Dom, 2013-09-15 10:03

Hola Juan, estás comentando. De pronto era que no te habías inscrito?

Vie, 2013-09-13 20:37

no te asustes ,es parte del control natural de los medios, jajaja

Jue, 2013-09-12 19:49

Lucas,

Este escrito me hizo recordar algún fragmento de ese escritor bien amado, Fernando Pessoa, en el que hace una diferenciación entre el escritor literario y el periodista inspirado. Sabe Ud. lo complicado de citar a Pessoa debido a su desorden, una labor ardua encontrar el fragmento y el libro precisos donde está lo citado; si mal no estoy, se trata de "Crítica literaria", título con que fue compilado por un tercero [que no él]. La idea central es que el periodista carece de memoria antigua, es alguien atrapado en el instante del acontecimiento, lo que le impide dar matices de significación entre un hecho y algo que trasciende al mero suceso ordinario; una condición que, en el literato, salva su sensibilidad.

Por cierto, buen poema, muy apropiado.

Jue, 2013-09-12 14:50

Es tenaz lo que escribes Lucas. Un amigo mío dice que a la única fiesta a la que invitamos los medios a nuestra audiencia es a la fiesta de la indignación. Toca reinventarse pero no es fácil en qué dirección. El poema está increíble.

Jue, 2013-09-12 13:11

Lucas faltó nombrar q Doña chinda, fiel colaboradora de años en mi casa ya se pensionó y mi mamá esta de patas arriba en esa cocina, estamos comiendo remal y lo peor es q me toca lavar platos.
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Weno por lo menos generalizó, este es un tema q no escapa ningún medio informátivo llámese como se llame y aquí mismo en LSV ocurre, así no sea en la magnitud de otros medios. Como los medios privados radiales, televisados y escritos, q hacen uso y abuso de su influencia

El recuerdo de esa culebra para mi es de verdad aterrador por la fobia q manejo y que en la voz del susodicho q la hizo famosa siempre fue un trauma para mí.

La muerte en vida más importante y efectiva de un personaje, está precisamente en la capacidad de obviar todo lo referente, claro q en este país no es más q una utopía, porque así no se quiera, toca reconocer :seguimos en las mismas.

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