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Sábado Septiembre 19, 2020

Suarezterapia

Este blog es un recorrido por los pasillos del poder.

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Soy abogado de la Universidad Externado de Colombia. Con Posgrados en derecho Constitucional y Penal Especial de la Universidad de Salamanca. Especializado en Gerencia Pública y Control Fiscal de la Universidad del Rosario. He litigado en defensas penales y fui asesor en procesos de la ley de Justicia y Paz. Soy consumidor apasionado y estudioso de los medios de comunicación y su dinámica. Asesoro el manejo de estrategias jurídicas en procesos sensibles ante la opinión pública y participo en el diseño y ejecución de programas y planes para candidatos y aspirantes a ocupar cargos públicos.

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Hilos temáticos: Justicia, Gobierno de Santos, Congreso

Después de cuatro años desconectado del País, en la última etapa de la campaña, el presidente-candidato logró enderezar la ruta, pero ¿a qué precio?

Sus asesores de comunicación y su manera de gobernar en el primer cuatrienio han sido un rotundo fracaso; solo eso explica el por qué, un gobierno con las mejores cifras históricas en materia económica, empleo, índices de pobreza, que dio de baja al jefe de las FARC y a su comandante militar, que privilegió a las víctimas, implementó la política de entregar casas gratis a los mas necesitados, que por fin echó a andar el avance en infraestructura y tiene al País en el momento mas avanzado para concretar la paz con la guerrilla; a duras penas, con afugias, derrotó a un candidato desconocido, oscuro, poco atractivo y sin vida propia como Zuluaga.

Todas las movidas de “alto nivel” que son las únicas que han sabido hacer los asesores presidenciales, le han salido mal: sus índices de popularidad son bajos, su mala imagen es alta, su intención de voto estuvo estancada durante casi toda la gesta reeleccionista, millones de pesos tirados a la basura en asesores de marketing político y en amigos de quienes manejaron las finanzas del gobierno y de la campaña y solo al final, cuando cambió de estrategas y se metió él de lleno con su nuevo equipo, pudo repuntar y ganar una batalla que estaba perdida.

No podía haber sido distinto porque las que se inventan sus asesores, son movidas de club, estrategias construidas dándole la espalda a Colombia y por eso, por buena que haya podido haber sido su gestión, la percepción del ciudadano de a pie, es otra. Así gobernó Santos sus primeros cuatro años, con las élites, con sus amigos de toda la vida y sus familiares; con buenas ideas, con buena intención seguramente, pero ajeno al País real.

Su estilo acartonado, distante, lejano, le costó haber perdido la primera vuelta electoral y haber terminado ganando por apretados cinco puntos porcentuales a su rival en la segunda. Para hacerlo, tuvo que pactar alianzas inverosímiles como las que hizo con sus antípodas políticas; verbi gracia Gustavo Petro, a quien públicamente tuvo que dar las gracias en su discurso triunfal, pese a reconocer que en su condición de alcalde, su participación en la gesta política lo podía meter en líos con el Procurador. 

Ni qué decir de las voces que ya se alzan; algunos dirán que de malos perdedores, denunciando los ríos de recursos que tuvieron que correr para asegurar la victoria y atajar al deslucido Oscar Iván. Eso lo sabíamos desde antes de que ocurriera, pero como lo dije en mi anterior entrada, miraríamos para otro lado, porque de antemano hicimos un pacto tácito de avalar alianzas hasta con el diablo con tal de frenar al uribismo recalcitrante representado en Zuluaga.

Ha sido un triunfo, si, pero un triunfo difícil, reñido, en el que se utilizaron todas las formas de lucha para no dejar escapar el poder y eso tendrá que ser tenido en cuenta a la hora de gobernar. En este segundo tiempo Santos tendrá que dirigir un País dividido, que votó mayoritaria y supuestamente por el falso dilema electoral de la paz o la guerra, pero que en realidad se encuentra polarizado entre los que añoran volver a un gobierno uribista, de extrema derecha, con todo lo que eso significa y los que quieren superar esa etapa y avanzar hacia un modelo democrático y moderno de sociedad, estos últimos divididos en mil facciones que se unieron por mera coyuntura. 

Al final, terminaron juntos los progresistas, fracciones de los verdes, la marcha patriótica, la UP y los sindicatos con la U, los liberales, cambio radical, fracciones conservadoras, el antiguo PIN, los empresarios, los grandes medios y también los independientes, etc para poder atajar a Uribe y su retorno en cuerpo ajeno. No nos digamos mentiras, que el mandato no fue por la paz, fue una montonera de contradictores políticos unidos en un solo fin: derrotar al enemigo en común.

Así las cosas, no la tendrá fácil el reelecto Presidente; en medio de esa realidad política, deberá cumplir con su principal deseo y tal vez, la única razón que lo llevó a lanzarse en pos de la reelección: firmar la paz con las guerrillas de las FARC y el ELN pero, tal como quedó ordenado en el marco jurídico para la paz, esos acuerdos deben ser aprobados por el elector primario. 

De manera que, firmar la paz no garantizará que el proceso termine favorablemente con el solo acuerdo entre las partes sino que, nos veremos enfrentados a una nueva elección que avale lo acordado y ahí, otra vez, tendrá Santos que volver a apelar al favor del pueblo en las urnas. 

Reto difícil, como se ha visto, no solo por su poco carisma ante el votante sino porque casi la mitad de los colombianos que votaron, lo hicieron en su contra. No hay que llamarse a falsos engaños de un triunfo que, para nada fue holgado, ni contundente. Se ganó sufriendo.

Por lo tanto, en este segundo tiempo tiene que cambiar de equipo, conformar uno con más cercanía a la gente, uno que no esté plagado de estrellas de salón de club y que pueda hablarle al pueblo en sus términos para hacerle entender el verdadero legado de su gobierno, uno que juegue para  el presidente, que lo haga brillar con luz propia y no uno en el que cada ministro y consejero se crea la estrella del partido y mire al público con el rabillo del ojo -tal como lo hicieron los jugadores que alineó en el primer tiempo-. Que escuche a sus amigos, si, pero que abra el juego, que le pase la bola a quienes lo han reelegido y votarán para aprobar los acuerdos de La Habana.

Santos tendrá que cambiar de rumbo, corregir lo que haya que corregir y sobretodo; cambiar el estilo de su nómina y de su juego, si es que quiere llevar a buen puerto un proceso de paz que requiere de una sociedad cohesionada y no rota como la quedó ayer después del resultado electoral, para refrendarlo. No existe la posibilidad de materializar la paz en medio de la polarización social y él lo sabe.

Para eso hay que ser creativo, salirse de los moldes, soñar un poco si se quiere. No sé si en una epifanía, Santos descubrió que puede cambiar, que puede acercarse a la gente y al pueblo que lo eligió. 

Es posible que esté hablando con el deseo, pero no en vano su primer agradecimiento en el discurso triunfal fue a doña Mercedes, esa anciana que aparece en el video que un espontáneo hizo llegar a la campaña y que de una u otra forma le muestra al reelecto Presidente el camino que durante cuatro años le escondieron los Mesa, los Prieto y su corte de heliotropos: Es con el pueblo y para el País de a pie que se gobierna, es para las regiones y con las regiones a las que van dirigidas las políticas públicas. (ver video)

Después de la catástrofe comunicacional del primer tiempo, de las imágenes  “elaboradísimas” de Santos oliendo un bulto de marihuana, de otra en calzoncillos leyendo un periódico de provincia, de esa en la que se cayó de una bicicleta o de aquella lanzando una atarraya para pescar en la arena inerte de San Andrés, pocos días después del fallo de La Haya que nos quitó el mar -todas ellas invento de sus brillantes asesores de club-, se le aparece de repente una viejita que es la representación del País real, del País regional, lo rebautiza, lo cautiva y en la única foto en la que se ve un Santos natural, desaprensivo, le da un abrazo que parece sincero y agradecido, como diciéndole a doña Mechas: ! gracias por mostrarme el camino !

Ese es el camino para Santos, este segundo periodo debe ser el de un nuevo presidente, de uno cercano al País, el del que gobierne no solo para sino con las regiones, el de un líder que cohesione a Colombia en torno a la difícil idea de la paz, el del periodista que se comunique con el reportero y con el pueblo, no con los directores de medios en los salones bogotanos: el gobierno de Juanpa’ y los heliotrópos que lo rodearon estos cuatro años, como dijo doña Mechas: “…que coman mierda…” ¿será mucho pedir?

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Sáb, 2014-06-21 21:04

Lo primero claro es que no le alcanzaron cuatro años para hacer lo que prometió y no le alcanzarán los otros cuatro para hacer y pagar lo que ya comprometió, tan es así que quiere dos añitos más, de ñapa para ver si le alcanza... las horas extra son como la promesa de la eliminación del impuesto de retención para los independientes... pura M ierda... y así con las otras promesas de última hora, para eso está su bancada mayoritaria que después de sesudo análisis dirá que es inconveniente y todo quedará igual, la ilusión es casi igual a la mentira e intimidación con que obtuvo votos al sur de Bogotá... te van a quitar, van a eliminar, son los argumentos con que el pollo hace campaña y "tiene fuerza" al otro lado del norte... verán los análisis de LSV en un año y serán los mismos de hace tres...

Vie, 2014-06-20 18:48

algo ilegal donde? es lo mismo que pasa siempre en nuesto pais

Mar, 2014-06-17 03:41

Vamos a ver sin Juan Manuel, verdaderamente quiere pasar a la historia de Colombia, como Juanpa. El 2o mandato es el de la verdad, ya sin el afán de reelección. Vio las orejas del lobo y llega muy endeudado con todos. Hay claridad que se votó por el proceso de paz y contra el nuevo Laureano y mientras este y su cohorte sigan en la misma actitud, habrá antilaureanismo para rato, como también laureanismo. Por eso urge el mensaje de reconciliación, de esperanza y aunque Juanma ha demostrado que no es de odios, en ello es en lo que hay que trabajar. También es claro que el apoyo no se extiende a su modelo económico, ahí la oposición queda intacta y si quiere gobernabilidad, tiene que jugarse de verdad, dejar la palabrería, la imagen falsa. Que combine a Mockus con Eduardo Sarmiento, ese debe ser el camino de Colombia. Que Juanma le diga eso a Juanpa, porque Mechas no dudará a mandarlo a comer con la sobrina.

Lun, 2014-06-16 16:27

Ombeee Don Suarezterapia,esta frase: ‘’ un candidato desconocido, oscuro, poco atractivo y sin vida propia como Zuluaga.’’, es muy fuerte omee, pero cierta. Su análisis igualmente es muy real y cierto, cómo negarlo..!!, Juanpa se vio obligado a bailar hasta con el-la + feo-a-, y claro, las cuentas de cobro no se harán esperar.

La de los políticos tradicionales ya sabemos q buscan; la q si me parece interesante es la q hará la izquierda-q en esta vez se unió para apoyar a otro pero entre ellos se odian-. Tiene un compromiso grande con ellos, q si le puede salir caro, y q no se arregla con mermelada. Pero lanzo una frase esperanzadora y comprometedora: ‘’en 4 años no se arrepentirán d haber votado x mi ’’. Cumplirá?

Doña mechas-zurriaga le llegó caída del cielo, para q aprenda como sin libreto rebuscado y muy natural, se llega más fácil.

La súper abuela le dio tremenda cachetada a TODOS, y de paso una clase de Humildad q bastante la necesitan.

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