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Miércoles Septiembre 22, 2021

Colombia Civil

Después de la barbarie del conflicto armado, hay que reconstruir un horizonte de civilidad.

Profesor Asociado del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá. Se desempeña actualmente como director del Centro de Estudios Sociales. Es también Faculty Fellow del Center for Cultural Sociology en Yale University y Fellow del Indo-Pacific Governance Research Centre de la University of Adelaide.

Sus intereses se enfocan principalmente en la sociología cultural, la sociología económica, y en particular sobre las relaciones entre sociedad civil y mercado, así como en la sociología cultural de la violencia. Sus publicaciones más recientes incluyen un libro publicado en 2012 en Nueva York con Palgrave-Macmillan sobre la influencia de la cultura sobre el funcionamiento de las instituciones monetarias (Central Bank Independence: Cultural Codes and Symbolic Performance) y otro libro editado por él que saldrá en 2015 con Harvard University y con la Universidad Nacional de Colombia sobre el papel de las prácticas creativas en las políticas públicas (Cultural Agents Reloaded: The Legacy of Antanas Mockus)

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Hilos temáticos: Salud

Por César Rodríguez y Tatiana Andia

Ante la polémica nacional sobre los precios exorbitantes de los medicamentos, el jueves pasado el Ministro de Salud Alejandro Gaviria cumplió su promesa. Ese día y en nombre de la Comisión Nacional de Precios de Medicamentos y Dispositivos Médicos el ministro presentó el tan esperado borrador de la circular 04 de 2013, con la que pretende regular el precio de 195 medicamentos que corresponden a 37 moléculas.

El impacto de la circular se verá en las finanzas de la salud, pero también en las de los laboratorios que se habían beneficiado de la desregulación. Como lo explicamos en nuestra entrada anterior en este blog, la infortunada liberación de precios fue producto de decisiones del gobierno Uribe en 2006.

Veamos entonces las cuentas sobre quiénes se han beneficiado de los altos precios, y cómo se beneficiarían los ciudadanos y el presupuesto público con la nueva política. Según los cálculos del Observatorio del Medicamento publicados en El Espectador, si se toman aquellos productos regulados para los cuales hay reportes de ventas en el 2012 (65 productos) y se calcula lo que se habría pagado por las unidades vendidas en el año 2012 si estas se hubieran comprado al precio establecido por la regulación en discusión, estaríamos hablando de un sobreprecio total estimado de aproximadamente $ 373.000 millones de pesos.

Si la nueva regulación es exitosa, esto significa que el sistema de salud se ahorraría una suma similar a esos $373.000 millones, que a su vez permitirían pagar por 733.063 usuarios del régimen subsidiado o 655.818 del régimen contributivo (a la Unidad de Pago por Capitación de 2013, que es de $ 508.993 para el subsidiado y de $ 568.994 para el contributivo).

La torta de los medicamentos de la Circular 4 de 2013

Ahora bien, para los laboratorios farmacéuticos involucrados las cuentas no son positivas, y lo que para el Estado es un ahorro para ellos son importantes pérdidas. Como se puede ver en la gráfica, la torta de ganancias (que ahora serán pérdidas) está repartida entre 18 laboratorios, entre los cuales los que más comieron fueron Roche con un 21% de la torta, Janssen (Johnson & Johnson) con un 14%, Baxter con un 10%, Abbott con un 9% y Sanofi-Aventis (que recientemente compró el laboratorio colombiano Genfar) con un 8%.

Las otras tortas de los medicamentos

Sería un avance fundamental que el sistema de salud deje de perder miles de millones de pesos en sobreprecios de medicamentos; por eso, muchos han celebrado las medidas adoptadas hasta el momento por la Comisión bajo el liderazgo del Ministerio de Salud. Sin embargo, hay muchas otras tortas en el mercado de medicamentos colombiano, de las que medran no sólo las empresas farmacéuticas multinacionales sino también los laboratorios nacionales. Lo que se viene para el Ministerio y la Comisión es identificar esas tortas y también tratar de reducirlas.

Sin embargo, vemos al menos dos problemas con lo que se viene:

  1. Las tortas que faltan están compuestas por medicamentos que sí tienen competencia y por lo tanto al fijar un precio máximo de venta para bajar el precio de las marcar más costosas se corre el riesgo de subirle el precio a lo genéricos que ya son baratos. Es decir, al fijar un precio máximo de venta para productos con competencia la Comisión podría terminar por borrar con una mano lo que hace con la otra.
  2. A diferencia de lo que sucede con los medicamentos de alto costo, los que tienen competencia sí se venden en farmacias por lo que el estado tiene menos capacidad de hacer cumplir sus ordenes. Para poner sólo un ejemplo, en el 2012 la Comisión definió un precio máximo de venta de $ 26.135 para el Nexium (Esomeprazol) de Astra Zeneca que sirve para la gastritis. Sin embargo, el precio al mayorista reportado al Sismed después de emitida la regulación fue 5 veces superior al precio fijado por el gobierno (entre $150.276 y $158.676), y el precio observado en farmacia fue 6 veces más alto que el de la regulación.

Cuando el Estado es el que paga por los medicamentos, como en el caso de los medicamentos incluidos en la última circular, es más fácil hacer cumplir los precios máximos de venta. Pero cuando es el consumidor el que por orden del médico tiene que pagar por sus medicamentos en una farmacia, el seguimiento y la sanción se convierten en un reto considerable para los reguladores.

El borrador de regulación que presentó el Ministro Gaviria estará en discusión hasta este domingo 4 de agosto. Falta ver cuántas correcciones se introducirán como resultado de esta consulta pública. Si el gobierno mantiene la línea del borrador, sin duda sentará un precedente muy positivo para las medidas regulatorias por venir. Pero lo que falta no es menor ni fácil.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Lun, 2013-08-05 14:50

¡Muy buena la entrada! Para Jorge Alberto y Marleny Barrera López: asi es. ¡Un techo para los laboratorios que comercializan genéricos es como un plato de leche para las moscas: se pegan! La teoría muestra que los techos generan un punto focal que tiene fuerza de atracción. En los mercados de medicamentos, hay evidencia empírica que eso pasa. En Colombia, ya ha pasado con la aplicación de los valores máximos de recobro.

Lun, 2013-08-05 15:50

Creo que el escepticismo sobre dicha conjetura proviene de otra evidencia empírica: Los genéricos se venden gracias al diferencial de precio con su equivalente "de marca". Nadie compraría Ibuprofeno genérico si su precio fuera igual o estuviera muy cercano al de Advil. Compraría Advil entonces.

Entonces, para un medicamento genérico, pegarse al techo podría resultar una estrategia suicida, lo cual llevaría a pensar que no lo harían.

Puede ser consecuencia de un mito sobre la calidad o efectividad de los genéricos versus su equivalente "de marca"; o, en algunos casos, podría haber una diferencia real (recuerdo la advertencia que me han hecho algunos médicos: "... pero asegúrate de que no te vendan el genérico".) No sé. Ese es otro tema.

En todo caso, con techo o sin él, el mercado de genéricos depende en gran medida de su diferenciación por precio; entre mayor, mejor. (Es mi percepción, y podría estar equivocado).

Dom, 2013-08-04 19:47

No comprendo aquello de que los medicamentos con competencia, si se regulara su precio puede aumentar el de los genéricos, ahora el ejemplo que nos trae lo que patentiza es que las herramientas no sirven, en esta caso el SISMED. Si no es capaz de detectar que el precio de referencia no se está cumpliendo, entonces no se para qué su finalidad, siendo la de controlar los precios de los medicamentos en Colombia incluso con otros países. ¿Qué se entenderá por control? Ahora, debe publicitarse mejor la consulta de precios del SISMED.

Vie, 2013-08-02 19:45

Las tortas de arriba entendibles, hasta bonito el decorado,´pero las de abajo nada de nada o muy confusas, igual ya que salió Kika porqué no la reúnen con Roysito, ellos si tiene una visión mas clara de este tema.

Vie, 2013-08-02 07:38

Es incomprensible la afirmación de que al fijar un precio máximo de venta a los productos con competencia se corra el riesgo de que aumenten los precios de los que ya son baratos.

El precio máximo para esos productos ya existe, es infinito. Ahora van a disminuir ese precio máximo; ¿subirán entonces los precios de los genéricos como consecuencia de que su competencia se vea obligada a vender ahora más barato? ¿Cómo se llamaría ese fenómeno económico? La teoría de los precios paradójicos.

¿Estarán los fabricantes de genéricos esperando a que fijen precios de venta máximos para entonces subir sus precios y competir así con el bajón de precios de su competencia? Definitivamente, me perdí de algo.

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