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Martes Octubre 22, 2019

Colombia Civil

Después de la barbarie del conflicto armado, hay que reconstruir un horizonte de civilidad.

Profesor Asociado del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá. Se desempeña actualmente como director del Centro de Estudios Sociales. Es también Faculty Fellow del Center for Cultural Sociology en Yale University y Fellow del Indo-Pacific Governance Research Centre de la University of Adelaide.

Sus intereses se enfocan principalmente en la sociología cultural, la sociología económica, y en particular sobre las relaciones entre sociedad civil y mercado, así como en la sociología cultural de la violencia. Sus publicaciones más recientes incluyen un libro publicado en 2012 en Nueva York con Palgrave-Macmillan sobre la influencia de la cultura sobre el funcionamiento de las instituciones monetarias (Central Bank Independence: Cultural Codes and Symbolic Performance) y otro libro editado por él que saldrá en 2015 con Harvard University y con la Universidad Nacional de Colombia sobre el papel de las prácticas creativas en las políticas públicas (Cultural Agents Reloaded: The Legacy of Antanas Mockus)

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Hilos temáticos: Justicia, Seguridad

Por: Diana Rodríguez Franco y César Rodríguez Garavito (@CesaRodriGaravi)

Una de las primeras decisiones que debe tomar la nueva Ministra de Ambiente es la delimitación final del páramo de Santurbán, que a la vez fijaría dónde se puede hacer minería de oro y dónde no. Por eso, como reveló La Silla Vacía, ha recibido decenas de cartas sugiriéndole qué hacer. El punto central del debate es si la zona del páramo debe ser igual o superior al Parque Natural Regional Santurbán creado en febrero de este año.

Mientras expertos ambientales argumentan que si se restringe la delimitación del páramo al área del parque el 90% del ecosistema quedaría desprotegido, otros como el gobernador de Santander y el ex procurador Carlos Gustavo Arrieta insisten en que el Ministerio debería adoptar los límites del parque como los límites del páramo, pues el parque ya protegería de manera suficiente el ecosistema del páramo. 

En su carta del 1 de agosto Arrieta, que a su vez es abogado de la minera Leyhat, lanza una nueva tesis: sería ilegal superponer la delimitación del páramo sobre un parque natural regional porque “el Decreto 2372 de 2010 [artículo 26] proscribe la superposición de categorías para la protección de un mismo ecosistema”. Aunque a primera vista el argumento suena convincente, es claramente incorrecta cuando se hace un análisis jurídico juicioso. Si nos tienen paciencia con algunos tecnicismos legales, podemos explicarles por qué.

Efectivamente, el artículo prohíbe la superposición de categorías, como argumenta Arrieta.Pero lo hace solo entre las categorías que se conocen como “categorías de manejo de áreas públicas.” Y mientras los parques naturales regionales son una de estas categorías de manejo, los páramos no lo son. Por tanto, un parque regional y un páramo podrían coexistir y bien haría el Ministerio desconociendo la tesis de Arrieta y escuchando a los ambientalistas.

Como quienes no sean abogados, con razón, pueden perderse en estos vericuetos jurídicos, hay que desmenuzar el argumento. El artículo 26 dice: “No podrán superponerse categorías de manejo de áreas públicas. (…)” pero no explica cuáles son dichas categorías.  Sin embargo, el mismo decreto explica que su objetivo es “reglamentar el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), las categorías de manejo que lo conforman y los procedimientos generales relacionados con este.”  Queda claro entonces que las categorías de manejo son las que integran el Sistema Nacional de Áreas Protegida (SINAP).  Según el mismo decreto, las categorías que conforman el SINAP son las del Sistema de Parques Nacionales Naturales, las Reservas Forestales Protectoras, los Parques Naturales Regionales, los Distritos de Manejo Integrado, los Distritos de Conservación de Suelos, las Áreas de Recreación y las Reservas Naturales de la Sociedad Civil.

Claramente, dentro de esta lista taxativa están los parques naturales regionales (como Santurbán), pero no están los páramos. Más aún, según el mismo decreto (artículo 29), los páramos son “ecosistemas estratégicos” que, “como áreas de especial importancia ecológica gozan de protección especial.”Por ello mismo, las autoridades deberán tratar de protegerlas por distintas vías que “podrán incluir su designación como áreas protegidas bajo alguna de las categorías de manejo previstas…”

De esto queda claro que mientras los páramos podrían ampararse por medio de áreas protegidas (y por ende convertirse en áreas de manejo), no son por sí mismos áreas de manejo y requieren de especial protección.

Más aún, el mismo decreto (artículo 28) aclara que las categorías de protección internacionales (tales como los Sitios Ramsar, las Reservas de Biósfera y los patrimonios de la humanidad) “no son categorías de manejo de áreas protegidas, sino estrategias complementarias para la conservación de la diversidad biológica.”Justamente entre estas categorías internacionales están los páramos.  Razón adicional para no considerarlos categorías de manejo, sino como estrategias complementarias para la conservación– que es justamente lo que haría el Ministerio si declarase la zona del páramo mayor a la zona del parque.  

Recientemente Arrieta le dijo a La Silla Vacía que “más allá de que puedan coexistir legalmente o no, filosóficamente no deberían porque ya se tiene el nivel de protección más alto como lo es un parque regional.”  Sin embargo, como vimos, una lectura rigurosa del Decreto 2372 muestra que sí es legal que coexistan pues se trata de dos categorías distintas. Y que filosóficamente deberían coexistir, porque la misma ley ordena a la autoridad ambiental priorizar sitios como los páramos y adoptar estrategias complementarias. 

Ministra, bien haría teniendo en cuenta las cartas de los ambientalistas e ignorando la tesis de Arrieta.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Dom, 2013-10-13 13:00

:)

¡Qué bueno! Con esto tiene uno para explicarle a otras personas el por qué no es buena idea que el páramo se quede solo o se le cuasicolonice.

La naturaleza no funciona como un LEGO. ¡Gracias por la nota! Quisiera saber si algo de esto mismo está ocurriendo con otros páramos a nivel nacional, o si, por ejemplo, algo estará ocurriendo con la industria maderera. La cual, curiosamente, nunca sale en las páginas de los medios nacionales. Y se sabe que en TODA América entera (Latina o no), son los madereros dueños de un poder impecable y aplastante sobre la población, los árboles, los territorios.

¿Considerarían interesante empezar a averiguar sobre el tema? ¡Espero que sí! Muchas gracias por la nota y buen día.

Jue, 2013-10-10 09:06

A veces la ignorancia puede ser una bendición. Y como soy un absoluto ignorante del derecho, veo las cosas en su más absoluta simplicidad:

Un parque natural es una creación burocrática artificial, que empieza y termina en donde lo diga un pedazo de papel con firmas y sellos.

Un páramo es una creación de la naturaleza, que empieza y termina en donde la naturaleza lo decidió.

La tesis de los ilustres abogados es que lo que diga un pedazo de papel prima sobre lo que diga la propia montaña.

Absurdo ¿no?

Mié, 2013-10-09 19:30

La historia se repite una y otra vez, Los funcionarios que han pasado por el gobierno, terminando su labor se convierten en las enemigos públicos número uno de los bienes del estado que una vez dijeron defender. Se volvió un negocio redondo ser ministro, procurador o lo que sea para desde ese cargo crear condiciones, así cuando se retiren servir de asesores particulares en contra de lo que se supone alguna vez “protegieron”.

Así apelan a las normas existentes, esas que alguna vez estuvieron redactando bajo su mando, donde de seguro quedó el espacio que permitiera posteriormente entrar, hacer de las suyas y terminar el gobierno con las” soluciones salomónicas”, aceptando obligadamente condiciones que dan rienda suelta a nuestra nefasta forma de actuar de la dirigencia colombiana.

Mié, 2013-10-09 19:31

El turno ahora es para Arrieta, como abogado de empresas particulares-Leyhat- que tienen intereses meramente económicos en la explotación minera, sin importar para nada ese estado al que una vez se supone defendieron y al que pertenecen, emulando a Néstor Humberto Martínez como defensor de los baldíos Sarmiento anguilo, ambos con el común denominador de ser partícipes y lo peor, ser escuchados por el gobierno en la creación de borradores, que en ultimas no son más que establecer las condiciones necesarias de seguir en el mismo circulo vicioso con la participación de la contraparte, es como poner el ratona cuidar el queso.

PREGUNTO señores Dejusticia: Por qué el estado permite que abogados de la contraparte sirvan como asesores en las decisiones que tienen que ver con la nación y que al mismo tiempo están favoreciendo intereses particulares?

De lo ético-moral, ni para qué diablos hablar, menos cuando un Godofacho también esta interviniendo.

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