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Martes Octubre 15, 2019

Colombia Civil

Después de la barbarie del conflicto armado, hay que reconstruir un horizonte de civilidad.

Profesor Asociado del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá. Se desempeña actualmente como director del Centro de Estudios Sociales. Es también Faculty Fellow del Center for Cultural Sociology en Yale University y Fellow del Indo-Pacific Governance Research Centre de la University of Adelaide.

Sus intereses se enfocan principalmente en la sociología cultural, la sociología económica, y en particular sobre las relaciones entre sociedad civil y mercado, así como en la sociología cultural de la violencia. Sus publicaciones más recientes incluyen un libro publicado en 2012 en Nueva York con Palgrave-Macmillan sobre la influencia de la cultura sobre el funcionamiento de las instituciones monetarias (Central Bank Independence: Cultural Codes and Symbolic Performance) y otro libro editado por él que saldrá en 2015 con Harvard University y con la Universidad Nacional de Colombia sobre el papel de las prácticas creativas en las políticas públicas (Cultural Agents Reloaded: The Legacy of Antanas Mockus)

Twitter del autor

twitter.com/carlo_tognato

Hilos temáticos:

Manejar en una calle con huecos es peligroso. Cuando en una etapa de posconflicto una sociedad transita de los armamentos a los argumentos, si el espacio en el cual los ciudadanos intercambian públicamente sus argumentos, es decir la esfera pública, está lleno de huecos, entonces ese tránsito puede ser difícil y hasta peligroso. Por eso necesitamos preguntarnos si la esfera pública en este país funciona como debería o, si hay “huecos”, qué tenemos que hacer.

Una esfera pública que funciona provee un espacio en el que los ciudadanos tienen  la posibilidad de presentar, sopesar y poner a prueba sus argumentos. Ahí se hacen preguntas y se siente la obligación de responder.

El enorme nivel de polarización entre izquierda y derecha que caracteriza la esfera pública colombiana, sin embargo, impide que eso pase. Frecuentemente, el contenido de los argumentos cuenta menos de quienes los producen y favorecer a la rosca o los aliados cuenta más. De una cierta manera la polarización ha llevado a que la lógica del amigo-enemigo que caracteriza los escenarios de combate aplicara también a la esfera pública. Bajo estas circunstancias, se ha vuelto mucho más difícil reconocer que los argumentos de los adversarios pueden ser razonables.

Ahora bien, los retos mayúsculos del posconflicto exigen identificar los buenos argumentos, independientemente de quienes los presentan. Por eso es urgente despolarizar la esfera pública. Un primer paso en esa dirección es exigirles a los participantes en los debates públicos que apliquen a todos, inclusive a sus adversarios, los principios y las garantías que invocan para sí mismos. Aquí van dos ejemplos.

Entre el fin del cese al fuego del pasado abril y el 30 de junio de este año, las FARC atacaron 48 veces la infraestructura petrolera y afectaron a más de 160,000 personas. Desde el 1986, se han derramado en Colombia de manera intencional por parte de las guerrillas 4.1 millones de barriles de petróleo, es decir, 15 veces más que el derrame histórico por parte de la Exxon-Valdéz frente a la costa de Alaska en marzo de 1989. Ahora bien, en ocasión de esos últimos ataques León Teicher preguntó desde su columna en Portafolio qué hubiera ocurrido si, en vez de las FARC, el derrame reciente de miles de barriles de petróleo lo hubiera causado una multinacional y por qué las organizaciones sociales y ambientales no condenaron los desastres recientes con la misma vehemencia con la que atacan a las empresas privadas.

De la misma manera, las élites de este país han declarado repetidamente su compromiso hacia unos principios básicos de civilidad pero, cuando los paramilitares asesinaron vilmente a líderes sindicales, muchos empresarios se quedaron en silencio.

Pedir simetría a los participantes en los debates públicos nos ofrece un criterio muy concreto para empezar a despolarizar nuestra esfera pública. Es importante que la prensa vigile para que esta práctica eche raíces.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Jue, 2016-02-04 07:08

Comparto los puntos de vista del profesor de la UN Carlos Cognato sobre las exigencias que supone pasar del "armamento a los argumentos" y que "los argumentos de los adversarios pueden ser razonables" . La descalificación de los puntos de vista del otro están presentes en muchas de las actitudes discursivas en Colombia. Desde el Frente Nacional en 1957 ello quedó instaurado. El poder bipartidista estableció la norma: una sola voz, un solo relato. El de "Mi gente", como lo denominó Alberto Lleras Camargo.

Mié, 2016-02-03 17:32

Muy Loable y hasta romántico la posición la petición-sugerencia –anhelo d Mr. Tognato, pero la línea final si me deja d carcajada a mandíbula batiente:

‘’ Pedir simetría a los participantes en los debates públicos nos ofrece un criterio muy concreto para empezar a despolarizar nuestra esfera pública. Es importante que la prensa vigile para que esta práctica eche raíces.’’

Seré muy injusto, malintencionado, dañino, exagerado o como le quieran llamar, pero esto no es como poner al ratón a cuidar el queso?.

En Colombia está institucionalizado el concepto oposición x oposición ,además d irreflexiva. Sentimos temor y vergüenza a ceder la razón, x considerarlo una perdida d tipo personal ,más q una ganancia d orden nacional. El proceso Habana encierra un falso concepto d amor a la patria, cuando realmente hay es un concepto amor a sí mismos como individuos d una clase específica, más no de amor a toda la comunidad d un país.

Mié, 2016-02-03 12:34

Profe, no entiendo su argumento. Claro que un debate civilizado no puede realizarse con la lógica amigo-enemigo, pero no veo relación lógica entre esto y condenar o no un acto como la contaminación, porque: 1 Muchas organizaciones sociales han condenado la violencia guerrillera y no sólo ese hecho particular. Para usted no lo hacen con suficiente "vehemencia", pero eso es demasiado subjetivo: ¿quién determina el grado de "vehemencia"?, ¿no es suficiente un rechazo explícito? 2 Aunque las consecuencias fuesen las mismas: contaminación, las acciones de las Farc no son comparables a las de una multinacional. Las Farc son delincuentes, no reconocen el ordenamiento jurídico, mientras sí lo debe hacer la multinacional. Eso no justifica lo que hacen las Farc, pero no es comparable. 3 Parece exigirle a las organizaciones sociales que demuestren su inocencia, bajo el supuesto implícito de que están del lado de la guerrilla. Así, el mismo análisis reproduce quizá artificialmente la polarización.

Mié, 2016-02-03 16:10

Julio Alfredo Escobar escribe un texto acerca de como lo que habla son nuestros valores en este tipo de discusiones, Este comentario me suena al clásico "usted no sabe quien soy yo" que en esta cultura castiza nos atormenta y domina día tras día. En las sociedades sajonas se juzgan los actos, no las personas, en nuestro sistema de castas, aun pensamos que un muerto de las FARC es menos victima que un muerto de una multinacional, o de los paras, porque sencillamente tendemos a juzgar a los que violan la ley como si aquello representara una patente de corso. Desde el punto de vista judicial se argumenta que hay asesinos de primera,de segunda y juzgamos con diferentes estándares a unos y otros. La palabra organización social y multinacional no representa un genérico que santifica a unos y demoniza a otros. Algunos serán culpables otros cómplices y los mas victimas, creo que el articulo no se refiere a las "Muchas" que han condenado la violencia guerrillera, sino a las que no, eso importa.

Mié, 2016-02-03 08:31

Las verdades de perogrullo, como debemos considerar un exito que las universidades publicas tengan mas estudiantes pobres que las privadas de élite,habría algunos que ridículamente pensarían que es objetivo de política publica, así me parece que mas que una complicidad o un silencio cómplice por parte de los empresarios, la lógica que se manejo es la que la mayoría de los actores civiles manejan en un conflicto armado con múltiples partes, que sencillamente se podria resumir, en yo no respondo lo que no me han preguntado y como gremios protesto por los que me estan atacando directamente, los demas actores como por ejemplo los paras, son como todo actor que agrede la ley, se supone que el estado esta para eso.
La polarización no creo yo que sea un asunto ideológico sino simplemente una limitación de comprender la posición del otro, empatia analítica o ponerse en los zapatos del otro nuestra educación ni siquiera la de los que van a Oxford alcanza para entender los argumentos del otro.

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