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Martes Julio 05, 2022

Blogoeconomía

De la mano negra a la mano invisible: opiniones y provocaciones de un grupo de economistas académicos.

Este es un blog a cargo de David Bardey, Juan Camilo Cárdenas, Marcela Eslava, Leopoldo Fergusson, Marc Hofstetter, Andrés Moya, Oskar Nupia, Catherine Rodríguez, Jorge Tovar, Rafael Santos y Hernando Zuleta. Todos son profesores de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes.

Las opiniones expresadas por los autores se hacen a título personal y no comprometen el nombre de la Universidad de los Andes ni al grupo de Blogoeconomía como un todo.

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por Andrés Álvarez

En el reciente bestseller de Thomas Piketty, El Capital en el siglo XXI, se recurre a un pasaje literario de Balzac para ilustrar la gravedad de la relación entre desigualdad creciente y la inmovilidad social. En este pasaje de Papá Goriot, Balzac pone en boca de Vautrin un discurso realista y cínico sobre las posibilidades de movilidad social en la sociedad del siglo XIX. Vautrin le dice al joven ambicioso Rastignac que de nada sirve estudiar y trabajar muy duro porque las posibilidades de ascenso social son nulas y que el único modo de progreso social es encontrar una joven “buen partido” para lograr subir en la escala social. El mensaje es claro y contundente: de nada sirve el esfuerzo honesto individual en esta sociedad estática donde sólo vale lo heredado; la riqueza, el capital social y el acervo cultural de las familias determina el futuro del hijo.

Esta descripción de la inmovilidad social es un llamado de atención importante sobre un aspecto central de las promesas de la sociedad liberal de mercado que se instala con fuerza en el siglo XIX y de la que celebramos su mayor triunfo hace 25 años con la caída del muro de Berlín. Este aspecto es la posibilidad de que el esfuerzo empresarial, la educación y la honestidad den los frutos prometidos: alcanzar una mejor condición de vida que la de sus padres. Más aún, permitir a quienes son hijos de cuna pobre alcanzar a dormir en una cama con sábanas de seda en las que se imaginan durmiendo a los más ricos. Esta promesa de la movilidad social es entonces una forma de motor de la actividad empresarial. La “tierra de las oportunidades” era el motto de América (del Norte) para los emigrantes europeos y buena parte de la explicación de las razones del trabajo duro de sus ejemplares empresarios del siglo XX.

La movilidad social no es inocua para el crecimiento económico en una sociedad de la libertad de empresa. Al contrario, está en la base de su estructura de incentivos. O para ir más lejos: el purgatorio de la desigualdad que puede surgir en una sociedad de mercado es soportable porque hay una promesa de ascenso social. Así, la pobreza tiene algo de incentivo no perverso para el crecimiento. Este mensaje es tan viejo como el liberalismo económico del siglo XVIII. Por ejemplo en Adam Smith aparece una parábola que habla de cómo los “hijos de los hombres pobres” buscando ser como los ricos, son los principales creadores de proyectos empresariales, a pesar de fracasar frecuentemente en sus intenciones.

La semana pasada se lanzó un libro que debe ser lectura obligatoria para quienes creen en estas parábolas y para quienes no. Se trata del libro de la Misión de Movilidad que contrató el DNP hace unos pocos años y que hoy se publica con el título: Equidad y movilidad social. Diagnósticos y propuestas para la transformación de la sociedad colombiana (ver la página del libro aquí)

Este libro no nos presenta un panorama colombiano tan desolador y cínico como el que le pinta Vautrin a Rastignac, pero tampoco nos deja la sensación de que estemos muy lejos de esto. En particular, el capítulo 1 (de Angulo, Azevedo, Gaviria & Páez, páginas: 37-67) se compara a Colombia con México y Brasil. Estos dos países, como buena parte de los latinoamericanos están dentro de los más desiguales del mundo y sobre todo con bajos índices de movilidad. Colombia aparece en una situación peor que la de estos dos.

Una de las estimaciones más interesantes de este estudio es el cálculo de una matriz de transición intergeneracional en la escala de riqueza social. Esta permite medir, por ejemplo, la probabilidad de que un hijo de una familia del 10% más pobre de la sociedad logre moverse a un grupo social que incluye al nivel medio de riqueza y también estimar la probabilidad de moverse al 10% más rico. De los datos de esta se concluye:

“Primero, el ascenso desde uno de los dos quintiles inferiores hasta el quintil superior es poco probable en todos los países y en todas las cohortes. En Colombia, por ejemplo, 7 % de los individuos logró pasar de la primera a la última categoría en la cohorte más joven. Segundo, los estratos medios tienen una mayor probabilidad de descender que de ascender socialmente. Y tercero, la probabilidad de ascenso del primer escalón al segundo es relativamente alta. Las mayores barreras a la movilidad están arriba, no en el centro.” (p: 61)

El “hijo del hombre pobre” en Colombia podría subir para alcanzar a ser un poco menos pobre, pero una probabilidad de 93% de fallar en su intento de llegar a ser rico (del 20% más rico). Pero, más grave aún, la movilidad de las “clases medias pujantes” (como las llama un colega), tiende a ser más bien negativa: con una probabilidad del 30% pueden caer a la categoría inferior mientras que a penas con una probabilidad de 17% pueden subir a la categoría superior.
El techo de cristal que impide que las clases medias y las más pobres logren alcanzar, con trabajo duro, educación y medios honestos, a los más ricos se refleja también en que un hijo de padre del 20% más rico tiene una probabilidad de 53% de mantenerse en ese mismo nivel de riqueza.

Más allá de los problemas sociales que se asocian generalmente a nuestra fuerte desigualdad, atacar el problema de la movilidad es urgente y probablemente un mecanismo para reducir las diferencias sociales. Pero, volviendo a Balzac, podríamos dejar de ser una sociedad donde la única forma de ascenso social sea conseguirse un buen partido y el trabajo honesto y la educación sean una promesa de mejorar las condiciones de vida. Esto es lo que las instituciones de una economía liberal de mercado deben permitir, para que las promesas de la caída del muro de Berlín no se transformen en desilusión. Pasar de las novelas de Balzac al libro de la Misión de movilidad sería un buen comienzo para nuestras políticas públicas.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Lun, 2014-12-01 10:11

Sin duda la movilidad social es un indicador que mide la equidad y las posibilidades de progreso que tienen los seres humanos en un país; pero seria bueno analizar la necesidad que tenemos de tener riqueza y no de solo, apenas, de asegurar un patrimonio con el que se pueda vivir tranquilo. La enseñanza que hemos aprendido desde niños desde todas los lugares de la sociedad, es que hay que ser rico o tener plata para ser exitoso, mejor... tanto así que ese discurso ha desdibujado en muchos casos lo que significa una relación afectiva entre seres humanos (pareja, padre e hijos, amigos, hermanos). La "plata", cambia personas, acaba amistades, destruye familias, acaba parejas y une parejas por interés. En fin... la conclusión sería, ¿cual es el fin de la existencia de los seres humanos?¿conseguir plata?¿ser felices?¿se necesita tener mas dinero que todos para ser feliz?

Jue, 2014-11-27 13:15

Que los tecnócratas sean capaces de diagnosticar tan bien el problema para el Estado y lavarse con eso las manos, explica perfectamente por qué son cómplices de la inequidad: porque es la que les paga. Se lavan con la misma agua la conciencia, insistiendo en el sonsonete de las eternas políticas públicas que se requieren, como si desde su posición privilegiada no pudieran todavía entender que son los grandes poderes económicos los que ponen a andar al Estado, para servirles. Y si de ascensos sociales se trata, ¿con quiénes están más emparentados estos tecnócratas? ¿Con campesinos o jornaleros, o con dueños de fincas de recreo? ¿A quién le sirven y qué intereses mantienen la comodidad de los tecnócratas?

Mié, 2014-11-26 23:08

No sé si deban trabajar o no más duro. Lo que si tengo claro es que todos los seres humanos vivimos fustigados por una diosa implacable: la Necesidad. Necesidad de empleo, dinero, gloria y diversión, por citar algunos. En conclusión: subsistencia y supervivencia. Nuestros dos grandes problemas por asistir.

Mar, 2014-11-25 22:23

Además, depende también de lo que cada quién defina como "trabajo duro", especialmente lo de "duro".

Los economistas tienen definiciones impecables para "trabajo", "movilidad social" y muchas otras expresiones que se cuelan al lenguaje común, donde se utilizan impropiamente. Pero cuando conceptos de la gente común se filtran al lenguaje de los economistas, dan papaya para que podamos intervenir los legos.

Como estoy seguro de que no existe una definición científica para "trabajo duro", pregunto: ¿Ustedes consideran que partir pavimento con una porra, de 7 am a 6 pm, bajo el sol de Barranquilla, es "trabajo duro"?

Supongamos que la respuesta es NO. Bueno, eso explicaría por qué estos hombres, y sus familias, están socialmente deshauciados.

Supongamos que la respuesta es SI. Entonces, ¿porque estos hombres deben vivir sin esperanza?

Y ellos ni siquiera saben qué es movilidad social, ni les importa. Solo pretenden sobrevivir. ¿Pueden? o ¿Deberían trabajar aún más duro?

Mar, 2014-11-25 11:23

Se equivoca en una cosa: la promesa del capitalismo no es que la gente se mueva en la escala social. La promesa es que el esfuerzo conduce a mejoras en su calidad de vida, independientemente si uno cambia de estrato o no. Y en general, por desigual que sea, la economía colombiana no ha traicionado tanto esa promesa. Es curiosa esa obsesión de los profesores de los andes con la desigualdad en sí misma --- se pregunta uno por qué trabajan en la universidad más excluyente de Colombia.

Mar, 2014-11-25 17:36

Nos descubrió: yo llego todos los días a mi oficina y con mis colegas tenemos este diálogo inspirado de Pinky y Cerebro:

--"¿Qué vamos a hacer hoy?"

-- "Pues lo que hacemos todos los días ... ¡Tratar de conquistar al mundo o empobrecer a los colombianos al menos!"

Las teorías del complot son nuestra especialidad.

Mar, 2014-11-25 13:07

No creo que la mejora de las condiciones de vida sea la única promesa del capitalismo. Si fuera sólo esta, sería difícil entender el motor de la innovación empresarial. 

Seguro que usted tiene razón en que lo excluyente que le parece la Universidad de los Andes es una forma de apreciar su sensibilidad a la desigualdad. 

Mar, 2014-11-25 15:39

Si el motor de la innovación empresarial fuera el ascenso social, habría tanto esfuerzo en el enriquecimiento propio como en el empobrecimiento ajeno. Toda la teoría neoclásica del funcionamiento de los mercados "capitalistas" se basa en el enriquecimiento propio --en nada más.

Mar, 2014-11-25 09:55

Yo pregunto a Los Blogeconomistas TODOS:

Creen uds q cambiar de Posiciòn economica es cambiar de Posiciòn social?.

Mar, 2014-11-25 18:27

DIDUNDI,

Cambiar de posición de vez en cuando permite romper la monotonia. Digo eso no solamente por chistes pero también porque los economistas medimos el bienestar más que todo con variables de stock (cuanto uno consume, cuanto tiene) mientras que lo sicologos tienden en decir que lo que hace la gente feliz son más que todo los cambios (hacia arriba).

David

Mar, 2014-11-25 21:13

David y el d abajo, si el "hacia arriba" es material,infiero d sus respuestas q el factor econòmico es el predominante n la posicion social?.

Y dònde queda el factor educativo- cultural?, ese predominante en las nuevas clases emergentes q resultaron dl Narcotrafico principalmente y q desbordó n actitudes y comportamientos tan estrafalarios y grotescos n todos los aspectos posibles y q se resume n una frase tan coloquial como cierta: El q no ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver.

Esos nuevos ricos creen uds q d verdad superaron la estratificación social o la económica.?

Adquirir dinero no garantiza educación, conocimiento, comportamiento etc. En el ejemplo d los mafiosos lo q hay es un acomodamiento a ciertos actitudes q dan el Verdadero status social, pero eso es momentáneo, pasajero; lo q no es una costumbre nunca será ley y menos n lo q tiene q ver con la condición humana.

Poseer un Da vinci es lo mismo para un mafioso q para un Lord inglés?.

Mar, 2014-11-25 21:49

Estoy de acuerdo con su planteamiento DIDUNDI, en varios casos el ranking de la riqueza no determina el ranking de los estratos sociales. De hecho, la expresión "nuevos ricos" tiene generalmente una connotación negativa. O tome el ejemplo de antes y después de la revolución francesa: antes los nobles estaban por encima de la burguesía, sin importar que los burgués eran los más ricos, y la revolución francesa reverso eso. Eso significa que el factor económico sin duda es importante pero no es suficiente para explicar los estratos sociales y su ordenamiento. Sin embargo, suavizo lo anterior porque temo que la sociedad actual se vuelve siempre más unidimensional y tiende en medir toda en la misma metrica que es el dinero.
David

Mar, 2014-11-25 13:04

Depende de la forma institucional y las costumbres del país. Seguro en Gran Bretaña toma más tiempo para pasar de la riqueza económica al nivel social por reductos monárquicos, si se compara con EEUU. Pero no hay duda que, como decía Marx, en el capitalismo cada uno lleva su poder en el bolsillo. 

Mar, 2014-11-25 09:47

De acuerdo totalmente. No propongo en esta entrada solución alguna. Sólo quería señalar un riesgo importante para las sociedades liberales: la falta de movilidad social. A mí modo de ver es más preocupante que la desigualdad, aunque difícilmente separables. El mercado solito no cumple sus promesas  

 

 

 

Mar, 2014-11-25 07:25

Bienaventurado aquel que ve la profundidad de los problemas sociales mirando la prensa y oyendo la radio. Yo no tengo esa clarividencia y creo que las cifras nos dan una mejor idea de la solución posible a los problemas a quienes tenemos estas limitadas capacidades de raciocinio.

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