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Sábado Julio 11, 2020

Blogoeconomía

De la mano negra a la mano invisible: opiniones y provocaciones de un grupo de economistas académicos.

Este es un blog a cargo de David Bardey, Juan Camilo Cárdenas, Marcela Eslava, Leopoldo Fergusson, Marc Hofstetter, Andrés Moya, Oskar Nupia, Catherine Rodríguez, Jorge Tovar, Rafael Santos y Hernando Zuleta. Todos son profesores de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes.

Las opiniones expresadas por los autores se hacen a título personal y no comprometen el nombre de la Universidad de los Andes ni al grupo de Blogoeconomía como un todo.

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Por Leopoldo Fergusson (@LeopoldoTweets)

 

El Estado está de moda. Cada vez se reconoce más su importancia para promover el desarrollo económico y social. En Colombia, con el proceso de paz, mucho se ha dicho sobre su debilidad persistente y su desigual presencia en el territorio: hay que llevarlo donde nunca ha llegado, se insiste. Pero con el Estado sucede como con las familias, según la conocida máxima de Ana Karenina: las felices son todas iguales, pero toda familia infeliz es infeliz a su manera. Y es que las familias, como el Estado, tienen muchas dimensiones. Para que sean felices todo tiene que andar bien, pero la desdicha se puede conseguir arruinando cualquier combinación de factores. Esta dura realidad tiene un agravante que quiero ilustrar en esta entrada: cuando no todo anda bien, quienes se benefician (y son muchos) de un Estado débil, tienen más de una herramienta para perpetuar la incapacidad estatal.

 

Primero, una aclaración. Cuando hablo de Estado fuerte, quiero decir consensualmente fuerte. El dilema fundamental de la capacidad estatal es que cuando un Estado es suficientemente poderoso como para hacer bien su tarea, también puede serlo para hacer daño. Por eso hay que controlarlo. Para eso están las leyes que limitan lo que los estados pueden hacer. O la separación de poderes. O la democracia, con sus espacios de representación y participación. Este control y la capacidad estatal pueden ser complementos: porque lo controlan, los ciudadanos le dan más poder al Estado (pagando impuestos, respetando su monopolio del uso de la fuerza, cumpliendo las normas).

 

Pero el caso colombiano sugiere que el asunto no es tan sencillo. Cuando hay democracia, pero otras dimensiones funcionan mal, ni siquiera esta forma de control por excelencia ayuda inequívocamente en la construcción de Estado. Veámoslo con tres ejemplos sobre el funcionamiento de la democracia en presencia de conflicto interno.

 

Recuerde el escándalo de la parapolítica. La parapolítica nos mostró que pese a las enormes dificultades, la prensa expone a los políticos envueltos en tratos con grupos ilegales. Thomas Jefferson, un optimista, creía que con esto basta para que la democracia funcione: “Donde la prensa es libre”, escribió, “todo está a salvo”. No necesariamente. Se necesitan, en realidad, todas las dimensiones de un Estado capaz. De lo contrario, la respuesta estratégica de quienes se benefician del Estado débil no tarda en aparecer. Los parapolíticos expuestos en la prensa no pagaron un costo electoral. Simplemente parecen haber compensado la exposición en medios con coerción, obteniendo votos adicionales en los lugares donde podían manipular más fácilmente al electorado.

 

Otro ejemplo. Imagine un país con elecciones y conflicto interno. Imagine un político ampliamente reconocido como el más apto para vencer a los rebeldes. Ahora imagine que a este político le importa el poder. Como el mecánico que en realidad no quiere arreglar de una vez por todas el radiador de su carro, este político no quiere resolver de una vez por todas el conflicto interno. Si lo hace, pierde su ventaja electoral, como el mecánico que se queda sin trabajo. Este problema del “amor a los enemigos” no ha pasado desapercibido por los analistas en Colombia.

 

Finalmente, piense en la experiencia con la elección popular de alcaldes. Esta reforma, en la dirección de mayor democracia, permitió que partidos que habían quedado por fuera durante el Frente Nacional y su prolongación consuetudinaria llegaran al poder local. Entre ellos se destacan algunos movimientos de izquierda que nunca formaron parte de los partidos tradicionales. En un trabajo apenas en desarrollo (por lo que les quedo debiendo el enlace) encontramos que donde llegó la izquierda al poder se observaron en promedio 4.5 ataques anuales adicionales por habitante cada año. En las siguientes elecciones, la izquierda no sólo típicamente no volvió al poder en estos lugares sino que el porcentaje de apoyo que recibió se redujo sustancialmente. El poder de facto representado por la violencia paramilitar contrarrestó lo que la izquierda obtuvo por medios institucionales. De nuevo, la respuesta estratégica facilitada por la incapacidad estatal en alguna de sus dimensiones.  

 

Frente a esto vale preguntarse cómo hacemos para construir Estado. Lo que está claro es que debe ser un esfuerzo exhaustivo, que ataque todas las dimensiones de un Estado: su capacidad legal, burocrática, fiscal, militar. El principio de Ana Karenina, y el caso de los alegremente llamados falsos positivos, así lo indican. Con los falsos positivos, quedó claro que cuando se hacen grandes esfuerzos por la construcción de Estado poniendo énfasis en una sola dimensión, los resultados no sólo no son efectivos sino contraproducentes. No es consensualmente fuerte un Estado si sus agentes asesinan a miles de civiles inocentes para sacar algún provecho personal. Ni se fortalecen las instituciones cuando para obtener esos beneficios hay que exacerbar la corrupción de la justicia para “legalizar al muerto”.

 

Mis ejemplos ilustran las dificultades de construcción de Estado en presencia de conflicto. Pero hay otra realidad típicamente colombiana, que constituye también un reto: el clientelismo, o eso de intercambiar votos por beneficios particulares. A los políticos clientelistas no les conviene que el Estado se vuelva muy bueno en su tarea esencial de proveer bienes públicos, porque atenta contra su ventaja comparativa que es entregar más bien beneficios a cuenta gotas a electores estratégicos. Así que la paz, si es efectiva, puede abrir oportunidades de construcción de Estado. Pero si el clientelismo impera, tenemos todavía más barreras que superar.

 

Termino con una anécdota y una preocupación. El pasado miércoles, el Presidente y su Alto Comisionado visitaron la Universidad de los Andes para hablar con los profesores sobre el proceso de paz. Sobre todo, querían que desde la Universidad contribuyamos a los retos que seguirán a una posible firma con las Farc. Pero el Presidente, que llegó a pedir ayuda, también se fue con peticiones. Una profesora le dijo que para ayudar habría que fortalecer Colciencias. Otra preguntó cómo podía poner a sus estudiantes a contribuir pero, también, cómo apoyaría el gobierno esa ayuda (i.e. el CVY). Y un tercero se quejó de un posible aumento en impuestos: “escúlquenle bien a las Farc, y que no vaya a ser que los contribuyentes financien la paz,” dijo más o menos. No disputo que Colciencias necesita plata, que los programas del gobierno deben facilitar nuestra ayuda, y que las Farc tienen que poner fondos. Pero la actitud pedigüeña, y los aplausos de mis colegas, me dio una mezcla de vergüenza y desilusión. Vergüenza porque este era un momento a la Kennedy de “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, sino…”. Y desilusión porque, sin restar muchas anotaciones válidas y muy interesantes de los profesores, estas solicitudes tenían algo de tinte clientelista. 

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Jue, 2016-03-03 08:25

Ante tantos comentarios sobre el tema, que practicante todos dicen lo mismo, la pregunta es se necesita o no el estado, podemos en este caso los colombianos convivir sin la presencia del estado, sera que somos capaces de entendernos, de vivir de manera normal sin el estado, o caso contrario dependemos tanto del estado que con todas sus atrofias, con todas sus aberraciones, con todas sus corrupciones, con todos sus abusos etc, lo aceptamos y nos seria casi que imposible vivir sin su presencia.
Ese dilema de la necesidad o no dele estado es de vieja data , y por lo que se conoce valga la redundancia, este siempre a estado presente desde que el hombre a vivido en sociedad, en lo que conocemos como civilización.
Considero que el cuello de botella es lograr que el lucrase, beneficiarse, apoderarse del estado, o cosa similar, deje de ser el objetivo principal de los hombres que hagan las veces o representen el estado.

Jue, 2016-03-03 10:22

Hay conceptos q deberían irse reevaluando con el tiempo, uno d estos es precisamente el d “estado”, ante todo saber si el ciudadano d a pie hace o no parte dl mismo y en q' forma o proporción participa; se tiene en cuenta esas bases para manejar el país o sólo para ser manipulado para beneficio d unos pocos.?

Una cosa es el concepto literal y básico universalmente conocido d estado y otra el “estado Colombiano”.

Mié, 2016-03-02 12:05

El estado no está de moda. El estatismo está de moda en la universidad de los andes. Por cierto: valdría le pena que antes de escribir sobre el estado, hiciera una definición de "estado" para así enterarnos de qué está hablando. Eso de "tenemos que construir estado" es un bogotanismo: un cliché soso, frío y húmedo...

Mar, 2016-03-01 22:36

Esta historia y la d Tognato las veo relacionadas.

La intención d un mejor estado fortaleciendo todas sus instituciones propuesta x un nuevo grupo d ACADÉMICOS con presencia dl mismo Tognato Vs los académicos pedigüeños d los Andes q busca Santos afanosamente, como apoyo igualmente x un posconflcito q está a la vuelta d la esquina, hablan x si solos; somos un estado fallido desde su escencia misma, en un subdesarrollo q no avanzará para más, xq el “ en vía d desarrollo” no incluye al ser humano como eje fundamental en ese nuevo país q se supone seremos en poco tiempo. Xq las cátedras d paz y sexualidad no serán suficientes.

No es culpa d los Uniandinos, ni Tadeistas, ni mucho menos nacionalistas, ni……., es culpa d un sistema económico político al q se le olvidó q el estado va + allá d las instituciones, son las personas q lo conforman.

Mar, 2016-03-01 20:55

Creo que la pregunta esta mal enfocada, el tema no es como construir el Estado parte por parte sino ¿como crear las condiciones que propician dichos elementos? si el problema es el clientelismo y la entrega de beneficios gota a gota es evidente que lo que se necesita no es trabajar para empoderar al Estado sino a los ciudadanos. veamos el caso de la Guajira, los Wayu estan mendigando ayuda que se dispersa entre corrupción y arreglos clientelares, en contraste Bogotá ha eliminado la muerte infantil por desnutrición, no solo por la política pública sino porque muchos de sus ciudadanos no necesitan ayuda del Estado. el objetivo es tener ciudadanos menos dependientes y estos crearan un Estado mas fuerte.

Mar, 2016-03-01 22:29

Gustavo Adolfo, Muy pertinente y de hecho coincido en gran medida con esa idea. Sólo diría dos cosas. 1. Eso tampoco es simple de hacer. Fíjese que las elecciones, un instrumento para empoderar a las ciudadanos, no son suficientes. También en ese lado hay que trabajar en muchas dimensiones. 2. En consecuencia, el empoderamiento de los ciudadanos no basta por si solo (de la misma manera como, bien señalado por usted, el fortalecimiento del Estado sin mirar el lado de la ciudadanía tampoco es suficiente). En la entrada me concentré en el lado del Estado (digamos, de arriba a abajo), pero no dudo que es fundamental pensar en el lado de la ciudadanía (construyendo de abajo a arriba). De hecho, uno puede pensar en algunos avances del Estado colombiano en tiempos recientes como resultado de ese proceso último, pero tampoco surgen del vacío (e.g. avances luchados por ciudadanos, pero impulsados por derechos Constitucionales). Gracias, Leopoldo

Mié, 2016-03-02 09:30

Leopoldo le pido mil disculpas creo que me sobrepase con usted al sobreestimarlo, creo que cuando tenia gafas era mas flexible, no recordaba que desde que se fue Alejandro Sanz o Alvaro Montenegro la facultad es una tecnica. Lamento realmente haberlo invitado a pensar por fuera de la caja, no es para todos lo reconozco. Supongo que fuera de Ximena Peña no hay esperanzas de tener con ninguno de los profesores actuales una conversación sobre la realidad. Lei lo que se puede leer del paper que referencia y aun me pregunto que set de datos le permiten identificar una unica variable objetivo, siendo que todos los demas indicadores mejoraron, excepto queridura de la academia hacia el gobierno.
Estoy de acuerdo con Sinnombre la forma mas sencilla de reformar el estado colombiano es liquidarlo como una empresa que no funciona, repartir todo y ver que se salva, toca dejar justicia y defensa, aunque Montealegre y Palomino nos hagan dudar de eso hoy, recuperariamos el liberalismo de Manchester.

Mié, 2016-03-02 18:03

Esa discusión está perdida. Le recomiendo leer esto.

Mar, 2016-03-01 12:41

Al Estado lo intentan poner de moda los estatistas (los defensores del estatismo desde el punto de vista filosófico/técnico (Krugman, Piketty, Stiglitz y demás) y los políticos profesionales). Y efectivamente se pone de moda gracias a la pereza y el desentendimiento de la gente.

El Estado es un invento maravilloso: entre más problemas hay con él, más se está dispuesto a creer que la solución pasa por agrandar su poder y alcances, con el moño adicional de que convierte a los ciudadanos "hijos" desprotegidos y agraviados (como Brayan) y favorece la aparición de los sacerdotes del clero estatista (como los profesores de Los Andes que limosnean recursos públicos para ser facilitadores de "paz" o los que se preguntan (mirando al cielo con los ojos aguados) "cómo hacemos para construir Estado").

Lun, 2016-02-29 09:19

Termina en la clásica solución del dilema del prisionero, como ninguna confía en el estado, para poder maximizar la posibilidad de que sirva para mi, en cada acto de saboteo que se realiza para que los agentes individuales se cubran termina siendo peor para todos, porque mina la responsabilidad del estado y su capacidad de resolvernos a todos los problemas. Si algo nos muestra de la historia de los servicios públicos en el país, es que no fueron siempre públicos y acá se han creado monopolios estatales (ISA) empresas y negocios como el licor(ademas de negociados), confundiendolo con el estado, cuando los verdaderos bienes públicos que la literatura identifica no han sido suministrados por el estado, que son defensa y justicia, aquí nos complicamos con carreteras o acueductos cuando desde los romanos esas discusiones fueron zanjadas. En la multitud de propósitos surge el caos que alimenta a las clientelas, free riders y rent seekers controlan el país a través del discurso de la equidad

Lun, 2016-02-29 16:04

De acuerdo con los dos, Jose Mario y Christian. La desconfianza en el estado, paralelo a su captura, y la lógica del clientelismo son tres dinámicas que se refuerzan y cruciales para entender porqué no tenemos un estado fuerte. Pero en esta entrada no cupo más que como una mención final. Importante pensarlo y dicutirlo más. Saludos, Leopoldo

 

 

 

Lun, 2016-02-29 00:12

Realmente al leer estas entradas el comercial hacia el establecimiento suena como a hacer fila en la cola de la clientela. Revisemos cual es la única dimensión que le importo a Uribe, homicidios por 100.000 habitantes bajo, solo son vidas humanas que importa?,entonces otras dimensiones el recaudo tributario con respecto al PIB paso del 9% al 13%(esa tampoco importa cierto?),la cobertura en salud tampoco importa cierto?, de pronto la inversión en el país?, esa variable no la conocen los economistas, empiezo a notar una pequeña falla en el argumento a pesar del paper en economía que nos explica lo contrario. El problema de ser un profesor en economía de los Andes con recursos es que no nota ni siquiera en los datos cuando la gente esta mejor, por variables multicriterio, si el mecánico solo fuera bueno en una cosa, como Tinberger nos muestra solo afectaríamos una variable para un resultado, pero independientemente de la correlación indices de diferentes sectores, mejoraron en el periodo.

Lun, 2016-02-29 16:16

Hola Jose Mario, Yo no estoy disputando la mejora en diversos indicadores en Colombia, durante y más allá del gobierno Uribe (o de cualquier en particular). Hice referencia a un ejemplo específico de construcción de Estado que tuvo un énfasis marcado en el monopolio del uso de la fuerza, con consecuencias no sólo negativas sino además contraproducentes para el mismo Estado. Presionar en la dimensión de lucha contra la insurgencia sin los suficientes controles y fortalecimiento de la justicia y rendición de cuentas, produjo resultados que no sólo fueron una tragedia en términos humanitarios, sino contraproducentes para el propio estado en su esfuerzo de fortalecimiento. La mención sobre las variables que "no conocen los economistas", o los problemas "de ser un profesor en economia de Los Andes", no hace otra cosa que restar a su comentario, que sería mucho más convincente si evadiera esta falacia ad hominem. Saludos y gracias, Leopoldo

Lun, 2016-02-29 18:36

Ventajas de ser economista de los Andes. No existe hoy ninguna mejora en los temas de justicia o rendición de cuentas, mientras que para el establecimiento la reforma a la justicia fue que los congresistas tuvieran doble instancia y el tribunal de aforados, a las personas del común les sigue preocupando el robo del celular, el asesinato del vecino, la extorsión a los buses, aspectos de la cotidianidad.

Antes de Uribe y después de Uribe yo sigo escuchando los mismos cuentos de como se compra un juez o se negocia un soborno para las IAS, a mi me parece que el cuento de tragedia esta matizado por la realidad, lo que paso en las cárceles al final del gobierno de Pastrana, era una muestra del estado de situación, en mi concepto no es que con Uribe se dispararon los falsos positivos, porque antes había desaparecidos, sino que ahora las estadísticas mejoraron, entonces como hay mas información parece una catástrofe, pero antes no había datos confiables, ese es el problema del escritorio.

Lun, 2016-02-29 20:37

Jose Mario, Me guío con datos del Cinep que tiene una tradición de independencia y seriedad en la recolección de cifras. No veo por qué sus estadísticas habrían mejorado dramáticamente coincidiendo con las medidas para presionar las bajas en combate. Entonces, por supuesto, tristemente los desaparecidos y falsos positivos en Colombia vienen de tiempo atrás, pero la explosión del fenómeno no es un artificio de las cifras. Está conectada con una política cuyas buenas intenciones no estoy poniendo en tela de juicio, pero que muestra lo difícil que es construir un estado efectivo. Y espero que entienda si decido no continuar esta discusión, que podría ser bien interesante y constructiva, si en lugar de limitarse a sus argumentos usted insiste en atacarme por ser de Los Andes como si ello probara algo https://es.wikipedia.org/wiki/Argumento_ad_hominem. Si usted cree que ser Andino me desacredita, poco sentido tiene conversar conmigo. Cordialmente, Leopoldo 

Lun, 2016-02-29 20:55

Porque asume que lo desacredito?si le dije que soy ecouniandino un 951 para ser exacto. El Cinep tiene las estadísticas que puede recoger, las historias de las cárceles son solo una muestra, debería leer cuanta tropa paramilitar moría en los campos de entrenamiento, ha escuchado de limpieza social, en Bogota hablan de piscinas de ácido, los falsos positivos se pudieron identificar porque los protocolos mejoraron en el terreno, me imagino que prefería cuando los paras eran quienes hacían el trabajo sucio y el General del Rio los entregaba en la Brigada. Su problema es que asume que los datos son el universo, cuando solo son indices que representan fenómenos, no reflejan siempre la realidad, existen relaciones espurias y problemas en la recolección, el Fuego amigo produjo un 4% de las muertes de Irak, los trenes en Quindio se usaban para legalizar muertos en vendetas. Colombia es muy violenta escuchar la verdad es casi escatologico, tenemos una sociedad enferma pero el adanismo no ayuda.

Mar, 2016-03-01 08:39

No, no me dijo, revise sus comentarios, y aún eso no quitaría que su referencia a mi condición de economista uniandino nada aporta. Y no, no supongo que los datos son el universo, ni que son infalibles, pero tampoco los descarto como inútiles. Son apenas un elemento más en el conocimiento de la realidad. En cambio usted parece asumir que los datos no aportan nada y que es más confiable su percepción de los hechos. Usted conoce la realidad, por encima de las cifras. Frente a esa postura, tenga la certeza que usted siempre tendrá la razón. Leopoldo

Mar, 2016-03-01 09:32

Cuando aparece "ventajas de ser economista de los Andes", asumio que se referia a usted? ese fue su error , No tengo el don de la omnisciencia como los profesores, mi mundo es solo un enorme arbol de decisión cuantico como el Von Neumann, usted asume que los datos permiten hacer inferencias tal vez porque la economia aun maneja la fisica de Newton, de pronto deberia leer un poco a Eistein y a los Cuanticos, averigue el principio de incertidumbre de Heisemberg le puede ayudar a entender porque su acusación de dogmatico no va conmigo, asi como el problema no es del dato sino del observador. En el mundo real es mas revelador Matteo Monterlini que un Hessiano Orlado, Ian stewart le puede dar luces sobre el caos y porque esas conclusiones son tan peligrosas. El principio fundamental de la estadistica es tener información comparable, datos homogeneos, hizo alguna depuración de los datos? o solo vio ruido blanco.¿Profesor se concentro en el vaso no en el vacio cierto? Ese es su problema de fe

Mar, 2016-03-01 10:31

Tiene toda la razón. ¡Cómo se me pudo ocurrir semejante cosa! Reviso su mensaje y no entiendo cómo pude pensar que se refería a mí. El resto de su mensaje es de una claridad tan meridiana y relevancia tan absoluta que sobra cualquier comentario. Buena suerte, Leopoldo

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