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Lunes Octubre 14, 2019

Blogoeconomía

De la mano negra a la mano invisible: opiniones y provocaciones de un grupo de economistas académicos.

Este es un blog a cargo de David Bardey, Juan Camilo Cárdenas, Marcela Eslava, Leopoldo Fergusson, Marc Hofstetter, Andrés Moya, Oskar Nupia, Catherine Rodríguez, Jorge Tovar, Rafael Santos y Hernando Zuleta. Todos son profesores de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes.

Las opiniones expresadas por los autores se hacen a título personal y no comprometen el nombre de la Universidad de los Andes ni al grupo de Blogoeconomía como un todo.

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Hilos temáticos:

Por Andrés Álvarez

Un nuevo intento por penalizar el pago de secuestros y vacunas retumbó en los medios la semana pasada. Una polémica que sólo fue superada en ruido por el fantasma del doblemente expresidente Uribe. Por un lado su debut como “profesor en prestigiosa institución”: como debe rezar un buen titular de prensa. Por otro, los nostálgicos del furibismo que reclaman el regreso inmediato del profesor visitante en Georgetown para que se vuelva a poner al frente de la tropa y evite la debacle de las fuerzas militares ante el “renacimiento” de las FARC.

Pero, volvamos sobre la polémica que nos interesa: penalización del pago a secuestradores o a vacunadores. La lógica del ministro de defensa se apoya sobre el mismo argumento con el que se intentó hacerlo en 1993 (Ley 4 de 1993): el pago a los secuestradores hace cómplice a la familia del secuestrado porque incentiva el delito. Y con el mismo argumento que ya tumbó esa tentativa, la Corte Constitucional (Sentencia C-213/94) se opondría a esta posible ley (como ya lo manifestaron varios magistrados en medios de comunicación): las familias de los secuestrados actúan en defensa de la vida y la libertad y en estado de necesidad.
Ahora que la Economía lleva años metiéndose al rancho de los demás, por qué no meternos a los ranchos de la Corte Constitucional (igual ya está de moda entre mis colegas señalar las “inconsistencias económicas” de los derechos constitucionales) y del ministro de defensa. ¿Qué podría decir el análisis económico acerca de lo conveniente de la propuesta del gobierno? Muchas cosas, diría un economista lambda:
Primero, consideremos el argumento del ministro desde un punto de vista económico. La idea del ministro parece echar mano de una vieja herramienta de la caja (de herramientas) de los economistas: las externalidades. Quien paga para que suelten al familiar no está internalizando en su cálculo el costo social que significa el aumento del secuestro. La solución económica: imponer una sanción a quien paga el secuestro para que considere como un costo adicional en su decisión racional (léase costo-beneficio) como un costo la probable sanción que le impone la ley. La economía es al fin y al cabo la ciencia que mira a la sociedad desde el enfoque de los incentivos: no impongamos un comportamiento, produzcamos el comportamiento mediante los incentivos correctos.
Así, el análisis económico aplaude al ministro por su conocimiento empírico de los teoremas económicos y espera que la internalización del costo social reduzca el consumo de estos bienes: el consumo de liberación de familiares. Una vez más el economista mira por encima del hombro al confuso abogado y le opone a sus melifluos argumentos filosóficos un contundente principio “técnico” imparable.

Pero para desgracia del economista lambda, no siempre un argumento con apariencia técnica es un buen argumento. La Economía también ha aprendido, metiéndose al rancho de otros, que los ranchos de otros no están tan desordenados, ni son tan pobres como los imaginamos. En un acto de humildad de economista (no sé qué tan lambda), debo aceptar que a mí me convence más el argumento de la Corte Constitucional. El estado de necesidad manifiesto en el que se encuentra un familiar de secuestrado no es compatible con la pérfida idea de que además de querer proteger la libertad y la vida de mi ser querido estoy queriendo auxiliar a la delincuencia. Interesarse en los motivos de la acción de los agentes y buscar ir más allá de la idea simplificada del tan detestado hommo metalizadus (raza particular de hommo economicus que tiene en sus preferencias un solo argumento: entre más plata mejor) nos permite comprender que existen elementos más complejos que mueven la acción de los agentes. Afortunadamente, a fuerza de meternos al rancho de los otros, los economistas estamos aprendiendo a complejizar nuestros puntos de vista y a considerar elementos que van más allá de lo que A. Marshall definió como Economía: el estudio de la humanidad en los asuntos ordinarios de todos los días (the study of humanity in the ordinary affairs of everyday life). O, al menos espero yo, que estemos aprendiendo que no todo en la vida se puede entender como un negocio ordinario de todos los días.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Lun, 2010-09-13 14:37

Claro. La idea es precisamente que la mirada simplificada ayuda pero no explica todo. El problema es que a veces nos quedamos en esto y nos parece suficientemente "técnico" y pasamos a la recomendación de política de inmediato. No es el caso de todos los economistas, pero a veces los mismos hacedores de políticas usan argumentos como estos que les sirven para afirmar el carácter técnico de sus decisiones.

Lun, 2010-09-13 10:39

si sera que el reemplaso d pachito,..''lease mindefenza'' pensarade igual forma si alguno de sus familiares o allegados o socios politicos estuviera en la ppsicion tn lamentable de estar secuestardos¿,creo que es muy ligera su forma de querer que los males los arregle la poblacion siendo el estado en cabezadel gobienmo de turno quien esta en la obligacion politica y moral de responder porla seguridad de los colombianos.otro que aun no crece.

Lun, 2010-09-13 10:08

¡Un economista humilde! qué bueno. Esa actitud si que le hace falta a la profesión.

Lun, 2010-09-13 09:47

el ministro de defensa esta apuntando ser el ministro ridiculo de santos,el reemplazo de pachito salir con tremenda ''idea'' jejeje solo a el ,claro esta que en el afan de figurar no miden las consecuancias de abrir la boca cada ves que les da la gana e ir hablando como pato cagando.

Lun, 2010-09-13 10:01

Su argumento es muy bueno. Sería un complemento del que yo propongo. En realidad una implicación que se busca con la idea de “internalizar los costos” sociales del secuestro es precisamente reducir de manera considerable las “transacciones” entre secuestradores y familias de secuestrados. En términos de economista lambda: contraer la demanda por liberaciones. Que esto sea creíble, es lo que está por verse. Usted insinúa una razón importante para que no sea creíble: el valor de las vidas de los familiares es tan alto que lo que se produciría sería un empuje de la ilegalidad y el efecto contrario: los pagos siguen y peor aún, hasta las denuncias caen. En realidad hoy hay una combinación mejor que es: los pagos han disminuido y la eficiencia de la fuerza pública a incentivado la denuncia. Todo esto sin criminalizar a las familias de las víctimas.

Lun, 2010-09-13 14:34

El economista lambda es una versión del "agente representativo" pero en versión profesional de la Economía. Es el economista "típico", el "economista promedio", etc ...

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