Menú principal

Miércoles Agosto 10, 2022

Blogoeconomía

De la mano negra a la mano invisible: opiniones y provocaciones de un grupo de economistas académicos.

Este es un blog a cargo de David Bardey, Juan Camilo Cárdenas, Marcela Eslava, Leopoldo Fergusson, Marc Hofstetter, Andrés Moya, Oskar Nupia, Catherine Rodríguez, Jorge Tovar, Rafael Santos y Hernando Zuleta. Todos son profesores de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes.

Las opiniones expresadas por los autores se hacen a título personal y no comprometen el nombre de la Universidad de los Andes ni al grupo de Blogoeconomía como un todo.

Twitter del autor

Hilos temáticos:

Por Marcela Eslava

La Reforma Tributaria que el gobierno le presentó al país la semana pasada muestra  avances en la solución de varios grandes problemas de la economía colombiana. Tal vez el más importante de esos avances es la atenuación de los desincentivos a la creación de empleo, sobre todo empleo formal, generados por la regulación actual. Tales desincentivos surgen porque parte de los servicios que presta el Estado se financian con impuestos a la generación de empleo formal. Sabiamente, el proyecto de reforma busca que esos mismos servicios se empiecen a financiar con impuestos que, si bien seguirían pagando las empresas, no se cobrarían por la contratación de empleados formales sino por la renta de las empresas.

¿Cuál es el origen y cuál la magnitud de los actuales desincentivos al empleo generados por la regulación? En esencia, el problema es que para poder tener un trabajador que se gana, digamos, $600.000, hoy en día un empleador está obligado a pagar cerca de un millón de pesos. Varios elementos explican este sobrecosto: pagos por salud (8.5%) y pensión (12%) a cargo del empleador, contribuciones parafiscales (SENA, ICBF y Cajas de compensación familiar, que suman 9%), cesantías (8.3%) y bonos de vacaciones y legal (12.5%). En adición a éstos habría que contar los pagos por riesgos profesionales y compensación por despido. Entonces, si una empresa va a contratar 10 trabajadores con salarios de $600.000 no necesita que esos trabajadores le generen ingresos por 6 millones, sino por casi 10 millones; un incremento considerable, en especial para una empresa pequeña.

Estos elevados costos ha tenido graves efectos negativos en varias dimensiones: varios estudios han mostrado que los altos costos no salariales reducen la contratación de empleados  en empleos de alta calidad, y la reemplazan o bien por compra de maquinaria, o bien por contratación informal, o bien por contratación a través de cooperativas o contratos de prestación de servicios (incluso en el mismo gobierno!). Además, hacen que sea más rentable crear empresa en los sectores más intensivos en capital (como la minería), que en los  intensivos en mano de obra (industria, agricultura). No sólo se cae de su peso que contratar un trabajador es menos atractivo cuando el trabajador cuesta mucho más, sino que los números redondos lo señalan con claridad: el país tiene tasas de desempleo, informalidad y contratación temporal entre las más elevadas de la región. Sería difícil atribuirle estos problemas a que los empresarios colombianos sean más “explotadores” que los del resto de la región o el mundo.  Hay también una creciente concentración en minería, a expensas de la industria y el agro, que por supuesto refleja la creciente identificación de riquezas naturales, pero que es más difícil frenar si la misma regulación hace que comprar máquinas sea más atractivo que contratar trabajadores.

Por supuesto, los impuestos a la nómina y otros costos no salariales están ahí por una razón. Todos financian servicios que nos interesan y que, como sociedad, no queremos descontinuar: las cesantías son un ahorro por si el trabajador queda desempleado, las contribuciones de pensión un ahorro para su vejez, los bonos le dan unos ingresos extras en momentos claves del año, los parafiscales financian al SENA, el ICBF y las Cajas, y las contribuciones de salud financian el sistema de salud. Pero, de todos esos beneficios sólo los bonos y las contribuciones de pensión verdaderamente financian servicios que son “por trabajador”. Los demás financian servicios que efectivamente usan poblaciones más generales (incluida la salud, ahora que el nivel de cubrimiento es igual en ambos regímenes) y por tanto no es clara la lógica de financiarlos con un impuesto por trabajador.

El cabezazo de este gobierno fue proponer reducir estos impuestos al trabajo sin desfinanciar ninguno de los servicios que se vienen nutriendo de su recaudo, concentrando –además- la reducción de costos en los servicios que no benefician directamente al trabajador por el que se paga el impuesto. En particular, la propuesta contempla que los empresarios dejen de contribuir por cada empleado por conceptos de pagos parafiscales y salud, y pasen a contribuir el mismo monto pero ahora sobre su renta. Además, garantiza que ese recaudo se destine precisamente a salud, SENA, ICBF y Cajas, en las mismas proporciones en que los venía financiando. Y que si ese recaudo no alcanza, se cubra el faltante con recursos del presupuesto de la Nación. Se responde así a la preocupación, siempre presente en las discusiones sobre eliminar los parafiscales, de que se perdieran estos importantes servicios. Se ataca también de raíz una de las fuentes de quiebra del sistema de salud: que las contribuciones se hagan sólo por los trabajadores formales mientras que los servicios se prestan a todos los trabajadores. No sólo porque se disminuye el desincentivo a formalizar trabajadores, sino porque la empresa contribuirá aún sobre los ingresos que le generen los trabajadores que sí permanezcan informales o tercerizados.

La reforma tiene otros muchos componentes positivos. Pero sin duda el logro fundamental de gobierno y legisladores sería aprobar esta reducción del sesgo antiempleo en nuestro sistema tributario, que es a la vez sesgo anti-industria y anti-agro, y sesgo contra la sostenibilidad del sistema de salud. Por supuesto, mucha discusión habrá que dar sobre los detalles: si las tasas contempladas garantizan que el recaudo efectivamente se mantenga constante, si no valdrá la pena extender la reducción impuestos a la nómina a los trabajadores de más de 10 salarios mínimos (en el proyecto está sólo para los de menos ingresos), si hay que aprovechar el momento para reformar también el sistema de salud. Pero el espíritu fundamental de gravar la renta en lugar del empleo debe mantenerse.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Dom, 2012-10-14 14:39

1. En el proyecto de reforma tributaria los parafiscales no simplemente dejan de calcularse con base en la nómina, para pasar a hacerlo con base en la renta de las empresas, sino que, para que haya “alivio” real, la tarifa de renta de las sociedades disminuye en 8 puntos.

2. El faltante para financiar todo lo que ahora financian los parafiscales, que lo habrá (o si no no lo estarían previendo), se cubrirá con “recursos de la nación”. Eso significa que el Estado (o sea nosotros) pasaría a subsidiar un costo que, bien o mal, hoy asumen las empresas. ¿Cómo justificarlo?

3. Por otro lado, la reforma tributaria aumenta la carga tributaria de los trabajadores al tiempo que la hace más progresiva, cierto. Pero la aumenta, mientras que la de las empresas disminuye. ¿Gravar el trabajo, y desgravar el capital, no es una política contra empleo?

En estos tres puntos, me parece, está el verdadero cabezazo del Gobierno, si lo hubiera.

Vie, 2012-10-12 11:34

La autora apela a una lógica aparentemente razonable pero que al contrastarla con lo que es una triste "historia" de la vida real Colombiana las cosas no han dado esos resultados prometidos. Solo basta recordar las argumentaciones que se dieron y las expectativas que se crearon con la discusión y promulgación de las leyes 50 y 100 (1992 y 93 creo) y ni hablar de la degradante reforma al comienzo del gobierno Uribe (2003 si mal no estoy)en la que se les quitó a los trabajadores una porción importante de lo que son las horas extras, nocturnas, dominicales y festivos, etc. Esta reforma acrecentó las utilidades de las empresas a costa del bienestar y dignidad de los trabajadores y no cumplió lo prometido o sea, la creación de empleo. Se condicionó la vigencia de esta ley a los resultados pero se burló esta promesa.

Mié, 2012-10-10 21:29

Algunas referencias en respuesta al comentario de JesusSeattle:
Relación entre altos costos laborales y empleo en Colombia:
Bernal y Cárdenas (2003) “Determinants of labor demand in Colombia, 1976-1996”, en J. Heckman and C. Pagés (ed.), Law and employment: Lessons from Latin America and the Caribbean. NBER y BID.
Kugler y Kugler (2009) “Labor Market Effects of Payroll Taxes in Developing Countries: Evidence from Colombia." Economic Development and Cultural Change 57(2): 335-358
Kugler (2003) “The effect of job security regulations on labor market flexibility: Evidence from the Colombian labor market reform”, en el libro de Heckman y Pagés ya mencionado.
Relación entre altos costos laborales e informalidad en Colombia
Mondragón, Peña y Wills (2010) ““Labor Market Rigidities and Informality in Colombia”, Economía, The Journal of the Latin American and Caribbean Economic Association

Mié, 2012-10-10 21:30

...continúo:
Santa María y Rozo (2009) “Análisis cuantitativo y cualitativo de la informalidad empresarial en Colombia”. Desarrollo y Sociedad, 63.
Hamann y Mejía (2011) Formalizando la informalidad empresarial en Colombia. Borradores de Economía, Banco de la República
Relación entre altos costos laborales y contratación temporal en Colombia:
Eslava, Haltiwanger, Kugler y Kugler (2012) Regulación laboral, uso de contratos temporales y productividad. Mimeo, Universidad de Los Andes.

Mar, 2012-10-09 19:55

Mi crítica no va dirigida a la reforma, pero puede abstraer dos cuestiones de lo que se lee aquí. 1- No ofrece un estimativo de si realmente se van a crear los empleos que se afirman, así demos por sentado que es totalmente cierto lo que se dice de las cargas ineficientes a la contratación, como lo son ICBF y SENA. Creo que esto es importante destacarlo, ya que el artículo se centra casi que exclusivamente en este aspecto, aunque como lo puede ver, la cuestión es más amplia. Ahora bien, creo que hubiera sido oportuno; o por lo menos, después de leer dos columnas, la de Cristina de la Torre, y la de Salomón Kalmanovitz, las cosas no pintan tan claras como dice el gobierno –obviamente- y como se da a entender en esta columna. Quisiera destacar, por ejemplo, además de esto, los gravámenes a las herencias, que sin lugar a dudas es un punto importante en un sistema social que se preocupe por su equidad: la reforma tan defendida por usted plantea reducir aún más las obligaciones de las grandes herencias. Pero como lo puede advertir, insisto, aquí mismo, otros temas también deben ser abordados. Le sugiero también la columna de Dinero.

Mié, 2012-10-10 21:31

remito a los estudios mencionados en mi comentario de arriba. Los estimativos le oido al gobierno vienen de algunos de esos estudios.

Vie, 2012-10-12 10:10

"A oídas", por eso, muy parcial, y diría que hasta mediocre su respuesta.

Mar, 2012-10-09 16:02

Bien lo decía un dirigente Gremial, que las empresas contratan personal cuando mejoran las ventas y cuando, en general, la economía marcha adecuadamente, de tal manera que eliminar los parafiscales no garantiza que vaya a aumentar el empleo. Por otra parte, el gobierno Santos, fiel a la tradición gobiernista del país, está castigando a la clase media y a los "independientes" - muchos desempleados se hacen pasar como tal -dejando incólumes a los grandes capitales nacionales y extranjeros...Finalmente, son ellos el verdadero Poder detrás del Poder y a ellos se debe el gobernante de turno.

Mié, 2012-10-10 21:34

El estudio de Raquel Bernal "Mercado laboral informal en Colombia: identificación y caracterización" en Desarrollo y Sociedad, 63 (2009) muestra que la informalidad en Colombia varía poco sobre el ciclo económico

Mar, 2012-10-09 21:58

Cero desacertada la apreciación "mas detallado" simplemente creo que es otro punto de vista, que en mi opinion menosprecia el efecto de aumento de empleo. pero de nuevo esa es solo mi opinión

Mié, 2012-10-10 21:34

Tiene razón. Fue una omisión mía por error.

Lun, 2012-10-08 19:07

Creo que es un análisis muy parcial de la reforma. Creo que solo pretende destacar la parte positiva de la misma.

Mié, 2012-10-10 21:35

Cierto que es parcial: es una entrada sólo sobre el componente de reducción de costos laborales. Cierto que, en mi opinión, esa parte es positiva. Ver el párrafo final sobre algunas de mis inquietudes sobre la sección específica que se refiere a costos laborales.

Mar, 2012-10-09 10:32

Como alguien ya lo ha mencionado aquí, la columna de Kalmanivitz toca ese tema específico aunque de manera rápida. No sé de otra fuente.

Mar, 2012-10-09 10:08

El problema de la reforma sería, como dijo Kalmanovich ayer en el espectador, que sigue siendo laxa con "los dueños del país". Peca por omisión, pero para los propósitos que se trazó, es buena.

Mar, 2012-10-09 10:16

Para usted será buena...

Mar, 2012-10-09 08:24

Y cual es la negativa? Criticar x criticar...

Mar, 2012-10-09 10:15

No sé de que habla felp. ¿Usted es el dueño del medio?, ¿No puedo opinar o qué? Si es parcial el informe, ¿qué hago?

Mar, 2012-10-09 18:18

usted claro que puede opinar, pero sigo sin saber cual es su critica a la reforma...

Añadir nuevo comentario