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Miércoles Agosto 10, 2022

Blogoeconomía

De la mano negra a la mano invisible: opiniones y provocaciones de un grupo de economistas académicos.

Este es un blog a cargo de David Bardey, Juan Camilo Cárdenas, Marcela Eslava, Leopoldo Fergusson, Marc Hofstetter, Andrés Moya, Oskar Nupia, Catherine Rodríguez, Jorge Tovar, Rafael Santos y Hernando Zuleta. Todos son profesores de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes.

Las opiniones expresadas por los autores se hacen a título personal y no comprometen el nombre de la Universidad de los Andes ni al grupo de Blogoeconomía como un todo.

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El proyecto de ley de “protección al cesante” que el Ministerio del Trabajo está a punto de pasar por el Congreso de la República, revive una pregunta central acerca de crear una cobertura contra el riesgo de perder el empleo. Para abordar esta pregunta, recordemos primero cuáles son las ventajas y los inconvenientes de tal cobertura de manera general antes de aterrizar este balance a los países en desarrollo caracterizados por un mercado laboral dual, es decir, con un sector informal importante.

Existen múltiples ventajas de tener una cobertura contra el riesgo de desempleo. Primero, a nivel de los individuos que pierden su trabajo, esta cobertura permite una suavización de su consumo, o mejor dicho, la gente desempleada no se ve obligada a disminuir drásticamente su consumo. Estos efectos a nivel microeconómico generan también consecuencias positivas al nivel macroeconómico ya que, tal suavización del consumo tiende a estabilizar la magnitud de los ciclos económicos. Volviendo al nivel microeconómico, la gente que se beneficia de un seguro de desempleo tiene menos afán por encontrar otro trabajo, lo que tiende a mejor la calidad del proceso de emparejamiento en el mercado laboral entre la demanda y la oferta. El lado oscuro de esto es que la presencia de una cobertura aumenta la duración de los episodios de desempleo, lo que es tradicionalmente conocido en la jerga de los economistas como riesgo moral. Más precisamente, por recibir beneficios de un seguro de desempleo la gente desempleada puede disminuir su esfuerzo de búsqueda o aumentar sus exigencias para su futuro trabajo, lo que en ambos casos tiende en aumentar los períodos de desempleo de la gente.

¿Cuáles son las fuerzas adicionales en los países en desarrollo caracterizados por sectores informales importantes en sus mercados laborales? En varios documentos de las organizaciones multilaterales se aprecia un escepticismo con la idea de desarrollar seguros de desempleo en países en desarrollo. La siguiente cita tomada de un documento escrito por Mazza (2000) para el BID resume en parte este escepticismo:

“The preliminary evidence gathered from Latin American and Eastern European cases is that the presence of a large informal sector may undermine the utility of UI, by making it impossible to insure that recipients are looking for new work, and may provide perverse incentives to increase further the informal sector (...) much more systematic study is needed and recommended by this study before firmer conclusions can be drawn.”

El temor expresado es legítimo. Por no observar las acciones de la gente desempleada, nada nos garantiza que van a dedicar su tiempo a la búsqueda efectiva de un trabajo formal en lugar de trabajar en el sector informal, mientras reciben los beneficios del seguro de desempleo. En efecto, en comparación con la situación de los países desarrollados, la posibilidad de poder recibir ingresos ofreciendo parte de su tiempo en el sector informal genera un costo de oportunidad asociado a la búsqueda de un trabajo formal, lo que refuerza la problemática tradicional del riesgo moral. Sin embargo, sin negar la presencia de este costo de oportunidad, éste debe ser puesto en perspectiva con un efecto ingreso: al recibir beneficios de un seguro de desempleo la gente desempleada tiene una menor necesidad de ofrecer su fuerza laboral en el sector informal como mecanismo de subsistencia.

Al nivel microeconómico, ¿cuál de estos dos efectos domina? Es imposible predecirlo sin un modelo teórico acompañado por calibraciones. Todo es posible a priori; el efecto ingreso mencionado puede dominar el efecto costo de oportunidad/riesgo moral en algunos países, mientras que en otros, se puede obtener el resultado opuesto, todo depende de las características propias de los mercados laborales.

Al nivel macroeconómico, otros efectos vienen a completar las consecuencias microeconómicas generadas por la introducción de un seguro de desempleo. El hecho de beneficiar de una cobertura contra el riesgo de desempleo haría más atractivo un empleo formal, lo que favorecería el sector formal sobre el sector informal. También se puede predecir que una cobertura contra el desempleo, por mejorar las condiciones en caso de pérdida del empleo, daría mayor poder de negociación a los empleados, lo que contribuiría a aumentar los salarios en el sector formal. Este incremento de los salarios puede otra vez  favorecer el sector formal frente al informal pero a la vez puede contribuir a aumentar el desempleo, lo que nos daría resultados contrastados. 

Todo eso para decir que por todos los efectos involucrados es muy difícil predecir cuáles serían las consecuencias de la introducción de un seguro de desempleo en países caracterizados por sectores informales importantes. Precisamente por esta dificultad, creo que se deberían evitar las posiciones dogmáticas al respecto, que sea a favor o en contra de la introducción o del desarrollo de seguros de desempleo en países en desarrollo, porque la verdad como economistas sabemos todavía poco. Y, aunque los efectos pueden estar identificados, solamente métodos cuantitativos aplicados a cada país permitirían  dar una respuesta más precisa a esta pregunta. Lo único que se puede decir es que se debe pensar muy bien el diseño de esta cobertura del riesgo de desempleo para que sea un instrumento eficaz para formalizar el mercado laboral y no, al contrario, contribuir a la informalidad de la economía. Volviendo al tema del proyecto de ley de protección al cesante del Gobierno, es un proyecto bastante prudente que consiste más que todo en que las cesantías vuelvan a su esencia, es decir que vuelva a ser un mecanismo contra el riesgo de desempleo de los hogares, en lugar de ser una “platica” para arreglar la tina de la casa. En este sentido, no debería generar muchos efectos en una dirección más que en otra. Es también bastante balanceado por tener un pilar de ahorros y un pilar de solidaridad. Sin embargo, creo que se deberían cuantificar los efectos mencionados en esta entrada para saber si se debe hacer o no un paso más allá en la dirección de una mayor cobertura contra el riesgo de desempleo.

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Vie, 2012-11-23 14:13

Muchas gracias por su comentario.

Perdón buen punto olvidé firmar mi entrada.

David Bardey

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