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Miércoles Enero 20, 2021

Blogoeconomía

De la mano negra a la mano invisible: opiniones y provocaciones de un grupo de economistas académicos.

Este es un blog a cargo de David Bardey, Juan Camilo Cárdenas, Marcela Eslava, Leopoldo Fergusson, Marc Hofstetter, Andrés Moya, Oskar Nupia, Catherine Rodríguez, Jorge Tovar, Rafael Santos y Hernando Zuleta. Todos son profesores de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes.

Las opiniones expresadas por los autores se hacen a título personal y no comprometen el nombre de la Universidad de los Andes ni al grupo de Blogoeconomía como un todo.

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Hilos temáticos:

Por Marc Hofstetter

En los últimos días la alcaldía de Bogota anunció con bombos y platillos la nueva regulación tarifaria sobre los parqueaderos de la ciudad. La prensa, equivocadamente, ha centrado el debate en los detalles del decreto, en particular, sobre si los precios máximos autorizados por la alcaldía son o no justos. Presentan testimonios de usuarios y de dueños de parqueaderos. Adivinen qué dicen, respectivamente.
Sin embargo, el debate central no debe ser el detalle del decreto sino el fondo: ¿Debe existir una norma que limite el precio que puede cobrar un parqueadero? Hay un sinnúmero de razones que sugieren que no; limitar los precios de los parqueaderos es
 
1.      Inequitativo. Los dueños de vehículo en Bogotá son los estratos económicamente boyantes. El decreto abarata un servicio que pagan los sectores pudientes de la ciudad –aquellos con músculo financiero para adquirir un vehículo.
2.      Contraproducente I: en medio de una campaña por desestimular el uso de vehículos particulares (donde se aplican medidas desesperadas como prohibir el uso del carro dos días a la semana), se abarata el uso de los mismos a través de este decreto. Que parquear sea caro es un excelente mecanismo para desestimular el uso del carro. En Nueva York, es fácil dar con parqueaderos que cobran más de 25 dólares la hora (más de 50.000 pesos) haciendo que muchos neoyorquinos dejen sus carros en casa y utilicen medios de trasporte alternativo.
3.      Contraproducente II. Parqueaderos caros reflejan una alta demanda o una baja oferta de éstos. Limitar los precios acentúa el problema: más usuarios dispuestos a usarlos y menos empresarios dispuestos a montar este negocio. Al limitar el precio, estamos logrando que a futuro haya aún menos alternativas de parqueo; paradójicamente, el decreto puede estar garantizando el monopolio de los parqueaderos ya existentes. 
4.      Costoso I: La alcaldía ya anunció que le pedirá a las autoridades que vigilen el cabal cumplimiento de la restricción tarifaria. ¿No tendrán nuestros policías nada más importante que hacer que vigilar los precios de los parqueaderos? ¿Será ese un buen uso de los escasos recursos policiales de la ciudad?
5.      Costoso II: Un adecuado diseño tarifario regulado requeriría de continuos cambios. Tanto la demanda como la oferta cambiarán en el tiempo y de forma heterogéneas a través de zonas. ¿De verdad queremos que técnicos de la secretaría de movilidad se dediquen a pensar cuánto debe cobrar cada parqueadero en lugar de echarle cabeza a cómo ir destrancando la ciudad? ¿No será mejor que el sector privado decida el precio y que nuestros impuestos se gasten en algo mejor?
 
¿Hay alternativas? La ciudad puede dar incentivos tributarios para la construcción de parqueaderos en zonas estratégicas que considere requieren una expansión de dicha capacidad (asegurándose de que sin dichos incentivos no hay posibilidad de que el sector privado invierta los recursos necesarios para la construcción de esos espacios). Otra alternativa es el montaje de parquímetros electrónicos que tienen la ventaja de ser una fuente de recursos para la ciudad. Ambas alternativas aumentarían la oferta de espacios para parquear y posiblemente restringirían la capacidad de cobrar precios elevados por parte de los parqueaderos.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Jue, 2009-07-16 11:43

Totalmente de acuerdo con los argumentos del Blog. El precio deberia ser libre, la alcaldia no tiene porque intervenir en el costo, al menos que implemente parquímetros para regular y cobrar por el uso de las vías publicas para aparcar (que es lo que deberían hacer). En cualquier gran ciudad los parqueaderos privados son caros.

Mié, 2009-07-15 19:47

Que buen post. Un ejemplo interesante para utilizar en un primer curso de microeconomía a la hora de hablar de control de precios. Al menos permite variar el sobre-utilizado ejemplo del sistema de regulación de los precios de alquile en NY.

Mié, 2009-07-15 14:54

Respecto al punto 2: Exacto la medida produce un incentivo para sacar carro. Pero esto es bajo el muy usado "ceteris paribus". Las otras variables pueden contrarrestar el efecto. Habría que mencionarlas. Por ejemplo el impacto de un ingreso creciendo muy poco. Habría que revisar el crecimiento del ingreso proyectado por estratos en Bogotá para este año.

Además, aún suponiendo el resto constante, debido a que el uso del parqueadero esta asociado a otro tipo de actividades (diligencias, compras, entre otros), la gente que hacia estas actividades sin ir al parqueadero como estaban acostumbradas, no necesriamente van ahora a recurrir al carro. Esto se debe a las dependencias de trayectoria.

Asi que el efecto noes tan inmediato como ustedes suponen.

Mié, 2009-07-15 10:04

Está claro que los usuarios quisiéramos parqeaderos más baratos. Pero ese deseo -el de querer bienes y servicios baratos- no sólo ocurre con los parqueaderos: los consumidores quisiéramos que todo fuera más barato. La pregunta es si poner precios máximos es una solución a ese deseo. La respuesta es claramente negativa. Para irnos a un caso extremo, Chávez puso precios máximos a buen parte de los productos de la canasta familiar en Venezuela con desastrosas consecuencias. Muchos empresarios dejaron de producir los bienes pues a esos precios los negocios dejaron de ser rentables. Las historias de desabastecimiento de bienes esenciales en Venezuela son escabrosas.

Mar, 2009-07-14 18:53

Excelente entrada, es el mejor blog de la silla vacía.

Mar, 2009-07-14 15:39

muy buen artículo, la administración local procede adoptando medidas sacadas de la manga que no solo se contradicen sino que ratifican el hecho que lamentablemente en Colombia se toman las decisiones de forma improvisada.

Mar, 2009-07-14 15:32

Me parece bien que se limite el precio que los parqueaderos cobran. Bogotá es una de las ciudades del mundo con las tarifas más altas de parqueadero (ver revitsa Dinero de esta semana), y hay parqueaderon que cobran unas tarifas totalmente ilógicas. Qué mejor negocio que tener un parqueadero?

Mar, 2009-07-14 09:09

Este sí es el mejor blog, la sacaron del estadio con esto.

Lun, 2009-07-13 17:47

FRENTE AL PUNTO 1. NO NECESARIAMENTE LOS MÁS PUDIENTES TIENEN CARRO. Y DE TENERLO NO NECESARIAMENTE DEJAN DE QUEJARSE POR LOS COSTOS DE LOS PARQUEADEROS. LA CONSIDERACIÓN DE ESTO INVALIDA SU ARGUMENTO O POR LO MENOS INVITA A REVISARLO.

FRENTE AL PUNTO 2. LA MEDIDA NO TIENE UN EFECTO DE TANTA ENVERGADURA. HABRÍA QUE DEMOSTRAR ESE PUNTO. DEPENDE DE LA ELASTICIDAD: QUE TANTO AUMENTA LA CIRCULACIÓN DE VEHICULOS ANTE LA DISMINUCIÓN DE PRECIO.

POR AHORA ESTO. NOHAY QUE ABUSAR TANTO DEL CONCEPTO DE COSTOS DE OPORTUNIDAD

Mar, 2009-07-14 19:18

No me queda clara la respuesta al punto 1. Sobre todo, no veo la relevancia de la segunda frase. Entre más alto el precio más se queja la gente; ¿obvio o no? Si no, no habría razón política para haber implementado esta medida. De otra parte, según la secretaría de tránsito únicamente el 14% de los hogares bogotanos cuenta con automóvil particular. ¿No es razonable asumir que ese es el 14% más pudiente de la cuidad, y que por lo tanto, una medida que le otorga un beneficio a este segmento, e impone un costo al resto es inequitativa?
También tengo dudas respecto del contrargumento al punto 2. Aunque no sepamos la elasticidad, es suficiente observar que la medida produce un incentivo a sacar el carro. Eso de por sí es nefasto, más allá de si el incentivo es enorme o pequeño. Constituye un costo para la ciudad, sin beneficios sociales claros. Además, dudo que la relación sea débil. Yo pagaría taxi si el costo de parquear el carro fuera equivalente a una botella de aguardiente.

Mié, 2009-07-15 14:58

Respecto al punto 2: Exacto la medida produce un incentivo para sacar carro. Pero esto es bajo el muy usado "ceteris paribus". Las otras variables pueden contrarrestar el efecto. Habría que mencionarlas. Por ejemplo el impacto de un ingreso creciendo muy poco. Habría que revisar el crecimiento del ingreso proyectado por estratos en Bogotá para este año.

Además, aún suponiendo el resto constante, debido a que el uso del parqueadero esta asociado a otro tipo de actividades (diligencias, compras, entre otros), la gente que hacia estas actividades sin ir al parqueadero como estaban acostumbradas, no necesriamente van ahora a recurrir al carro. Esto se debe a las dependencias de trayectoria.

Asi que el efecto noes tan inmediato como ustedes suponen.

Mié, 2009-07-15 12:41

Ese 14% hay que desglosarlo. De todos modos en el artículo debieron incluir esa cifra.

Lun, 2009-07-13 17:28

Cierto, es mejor dejar el precio libre. Pero si hay que regular cosas, como que el precio este visible al pùblico, que se pague a la salida y cosas por el estilo, porque sino si se da para abusos.

Mar, 2009-07-14 09:51

De acuerdo. De hecho, cuando escribí el blog había incluído un par de párrafos sobre lo que sí se debía regular. Finalmente los borré, pues habría quedado una entrada muy larga. Los puntos centrales eran dos: primero, el precio del parqueadero debe estar anunciado de forma visible a la entrada del mismo y en una unidad comparable (precio por minuto, cuarto de hora u hora). Segundo, el tratamiento de la fracción. Anteriormente, una hora y un minuto implicaba el pago de dos horas. Ahora la fracción son minutos, un esquema más justo para los usuarios.

Marc Hofstetter

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