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Miércoles Enero 20, 2021

Blogoeconomía

De la mano negra a la mano invisible: opiniones y provocaciones de un grupo de economistas académicos.

Este es un blog a cargo de David Bardey, Juan Camilo Cárdenas, Marcela Eslava, Leopoldo Fergusson, Marc Hofstetter, Andrés Moya, Oskar Nupia, Catherine Rodríguez, Jorge Tovar, Rafael Santos y Hernando Zuleta. Todos son profesores de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes.

Las opiniones expresadas por los autores se hacen a título personal y no comprometen el nombre de la Universidad de los Andes ni al grupo de Blogoeconomía como un todo.

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Hilos temáticos:

A ver si le suena conocido: está en un trancón en una vía principal sin cruces. Avanza despacio hasta dar con la causa, un choque entre dos carros pequeños. Usted frena un instante para ver bien (pura curiosidad científica, claro), pero la verdad no se ve ningún rayón, abolladura ni farola rota. Los dueños están al lado de sus carros, tomándose un tinto y siendo amigos. Usted refunfuña y sigue: va tarde.
 
No todos los trancones son iguales: algunos son de ley. No los causan los accidentes, sino el croquis del policía. El dibujito que sirve para poder echar la culpa del accidente al otro, y para dar tiempo a los transeúntes sin velas en el entierro a que curioseen. Y para contaminar un poquito más a Bogotá.
 
No tiene que ser así. Para la muestra un botón: el Estado de Michigan, en los Estados Unidos, es lo que se llama un no-fault state, un estado sin culpabilidad[1]. En Michigan, si dos conductores tienen un accidente, cada uno es responsable por los daños de su propio carro, sin importar de quién sea la culpa. Este esquema regulatorio presenta una serie de ventajas sobre el que tenemos en Colombia.
 
Un esquema no-fault hace innecesario el pleito para determinar quién paga. Si usted tiene seguro contra accidentes, hoy en día este costo le llega a través de la prima que paga. Si no, sale directamente de su bolsillo. Y los abogados son caros. Los malos conductores (y los que aseguran a los malos conductores) tienen incentivos para conseguir un buen abogado para que le echen la culpa al otro conductor. Esto es bueno para el imprudente y para el abogado, y malo para el desafortunado que cruce su camino.
 
Las ventajas no acaban ahí. A las aseguradoras no les gusta el riesgo, que perciben como costo. El esquema de seguros no-fault elimina el riesgo sobre el valor del otro carro involucrado: yo tengo un WVM, pero mi seguro tiene que prever la posibilidad de que yo raye un BMW. Si usted no tiene seguro, también sale ganando. Un conductor promedio, que tenga la culpa en la mitad de sus accidentes, paga hoy por dos carros cada segunda vez. Con un sistema no-fault paga un carro cada vez. El suyo.
 
Las objeciones usuales al sistema no-fault tienen que ver con la percepción de justicia. ¿Por qué me va a tocar pagar por un daño que no fue mi culpa? La respuesta es que eso es lo que piensa usted, y el del otro carro también. Y con frecuencia ambos tienen razón. O ninguno de los dos. Es raro que la culpa esté claramente de un lado de la disputa, y más raro aún que ese lado lo acepte. ¿Está dispuesto a pagar a aseguradoras y abogados un sobrecosto promedio de, digamos, 15%, con tal de demostrarle a un juez que usted tenía razón?
 
¿Y la subida de la prima del seguro cada vez que se choca? Sería mucho menor. Las aseguradoras utilizan el historial de accidentes para adivinar qué tan buen conductor es. Con la nueva regulación, ellas sabrán que el historial de accidentes debe interpretarse de forma diferente.
 
Por supuesto, un esquema de seguros no-fault no es la panacea. Los accidentes con heridos aún requerirían croquis y abogados. Los conductores de automóviles invulnerables, como busetas y camperos, seguirían pasando por encima de los pequeños. Además, la renuencia de los conductores a un sistema en que tendrían que pagar aunque no tuvieran la culpa puede ser un obstáculo. Cuestión de orgullo personal, pero cuestión al fin y al cabo.
 
Pero nos ahorraríamos esos trancones absurdos a la espera del croquis.

Christian Jaramillo
[1]http://www.michiganautolaw.com/nofault/michigan-no-fault.php

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2009-06-09 12:09

Creo que esta atribuyendole mucho crédito a lo del "no-fault".

Mi impresión es que, a menos que hayan heridos, la gran cantidad de accidentes en EEUU se resuelven rápidamente sin necesidad de la policía: un intercambio de tarjetas con la información del seguro, uno o dos transeúntes se ofrecen como testigos y listo. Parece que eso de "no mueva el carro hasta que no llegue la policía" no es muy común en EEUU.

También tiene mucho que ver con la productividad y el valor de una hora para los conductores. Si voy manejando y tengo un accidente menor, ¿en realidad quiero entrar en la toda discusión y la burocracia legal? Si un bus me golpea, ¿vale la pena pelear por $500.000 con los que podría arreglar las latas del carro? De alguna manera, es posible argumentar que entre mas trabas y mas ineficiente sea el sistema, mejor para la movilidad.

Lun, 2009-06-08 23:20

A mi me parece muy interesante el ejercicio. Veo el problema de una mayor poliza sin culpa de uno que menciona Juan Camilo, pero también es desesperante lo del croquis. Al final cuesta más el tiempo que uno pierde que lo que le toca pagar por el choque.

Lun, 2009-06-08 09:28

Seria interesante escuchar a FASECOLDA aqui. Como "planificador central" veo las ventajas que menciona Christian Jaramillo. Como usuario de las vias publicas y afectado por los trancones veo tambien las ventajas. Como ciudadano veo dificultades para votar en favor de crear un sistema de aseguramiento como este por dos razones: primero, al aumento en mi prima de la poliza se agrega el sentido de injusticia de pagar mas por lo que no hice, y que no compensa por la satisfaccion en la otra mitad de las veces en que pago menos de lo que deberia por el daño que cause yo al otro. La injusticia contra mi duele mas que la injusticia en contra del otro y en favor mio. segundo, no me gustaria que me obligaran a auto asegurarme, yo preferiria usar esa platica en otras cosas y manejar mejor la parte que corresponde al riesgo generado en mi comportamiento conduciendo (saco menos el carro, y nunca con tragos). Sera que a los borrachitos les encantaria este sistema? son varios!
Juan Camilo Cardenas

Lun, 2009-06-08 09:22

¿Qué hacer con los incentivos peligrosos que establecería este esquema? La responsabilidad civil de pagar los daños que uno causa es un desincentivo al comportamiento irresponsable.
Para las personas que saben que tienen menores costos de reparación (conductores de servicio público por ejemplo), se crearía un estímulo para no ser cuidadosos con los demás carros. Que ellos corran el costo de los perjuicios que provoquen (a través de primas más altas) me suena lógico.

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