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Viernes Febrero 26, 2021

Colombia Civil

Después de la barbarie del conflicto armado, hay que reconstruir un horizonte de civilidad.

Profesor Asociado del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá. Se desempeña actualmente como director del Centro de Estudios Sociales. Es también Faculty Fellow del Center for Cultural Sociology en Yale University y Fellow del Indo-Pacific Governance Research Centre de la University of Adelaide.

Sus intereses se enfocan principalmente en la sociología cultural, la sociología económica, y en particular sobre las relaciones entre sociedad civil y mercado, así como en la sociología cultural de la violencia. Sus publicaciones más recientes incluyen un libro publicado en 2012 en Nueva York con Palgrave-Macmillan sobre la influencia de la cultura sobre el funcionamiento de las instituciones monetarias (Central Bank Independence: Cultural Codes and Symbolic Performance) y otro libro editado por él que saldrá en 2015 con Harvard University y con la Universidad Nacional de Colombia sobre el papel de las prácticas creativas en las políticas públicas (Cultural Agents Reloaded: The Legacy of Antanas Mockus)

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No ha transcurrido mucho tiempo desde que la movilización ciudadana forzó al Gobierno a intervenir para cerrar el camino a una supuesta reforma de la Justicia, que, con la complicidad de la cúpula del poder estatal, se fue convirtiendo en un mecanismo de impunidad para altos funcionarios y de intercambio de favores entre el Congreso y el poder judicial.

El Presidente de la República pagó un precio elevado por su tardía intervención. Perdió popularidad, tuvo que sacrificar a uno de sus ministros, desplazar otro a cartera diferente, y padecer una severa lesión en sus relaciones con el Congreso al que terminó adjudicando la responsabilidad por el estropicio.

A propósito de la elección del Procurador, el Presidente Santos, me parece, no puede caer en la misma trampa; tiene que proponer un candidato -deseablemente mujer- que pueda competir por el cargo con el actual Procurador, el cual, como se sabe, con no poca arrogancia ha salido a decir que ya se siente ungido por el Senado.

Las razones son obvias: Ordóñez ha expresado sin ambages sus reservas con relación al proceso de paz, la carta más importante del proyecto gubernamental; y, fiel a su ideario católico, se opondría, en caso de ser reelegido, a la despenalización amplia del aborto que la Ministra de Justicia ha anunciado. No puede, pues, el Presidente permitir que con los votos de la Unidad Nacional, se elija a quien se perfila, con creciente nitidez, como un adversario poderoso.

Desde una perspectiva formal, el Jefe del Ministerio Público, ha cumplido la sentencia de la Corte Constitucional que le ordenó rectificar algunos de sus pronunciamientos en materia de salud sexual y reproductiva de las mujeres, es decir, de nadie menos que la mitad de la población. (No se le olvide que al Gobierno que ellas tienden a votar más que los hombres). Pero la introducción de un recurso de nulidad contra esa decisión judicial demuestra que ha dado marcha atrás para nada distinto de tomar impulso. Como buen cruzado sabe que lo que importa es ganar la guerra, así se pierdan batallas.

Otro problema que debería impedir la reelección de Ordóñez, es que ha nombrado para altos cargos en la Procuraduría a parientes cercanos de integrantes del Senado y de la Corte Suprema de Justicia. Sucede que los senadores son competentes para elegir al Procurador, mientras que este ejerce sobre ellos el poder disciplinario, en tanto que la Corte Suprema tiene competencia para juzgar al Procurador. De este modo, tales nombramientos tienen el perverso efecto de restar independencia y objetividad a unos para elegir y a otros para juzgar. Si esto no es corrupción, hay que redefinir el alcance del concepto.

Todavía cabe un argumento contra la aspiración del Dr. Ordóñez. En su condición de Consejero de Estado hizo retirar del recinto de sesiones el óleo del General Santander, quien, no sobra recordarlo, es el fundador de la República, al que sustituyó por un crucifijo. Legítima determinación referida al comedor de su casa, pero inadmisible cuando se instrumenta en la sede de un tribunal que administra la justicia legal, no la que deriva de los evangelios. Tan simple como esto: el cambio de símbolos subordina los valores propios del Estado de Derecho y de la sociedad plural a una fe religiosa. Liberar, de una vez y para siempre, al Estado Colombiano del yugo de la Iglesia Católica fue una de los objetivos de la Carta de 1991. Que a todos nos pertenece y protege, sean cuales fueren las convicciones religiosas que profesemos o la ausencia de ellas.

Cumplida la integración de la terna, es preciso movilizarse frente al Senado para pedirle que la votación sea nominal y transmitida por televisión. Y, por supuesto, para que no se vote por Ordóñez.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Dom, 2012-09-30 12:05

En este momento crítico para nuestra lánguida democracia, volvemos a quedar en manos de Santos y del Congreso. Muy mala cosa pero...esos son los que hoy toman tan trascendental decisión. Como los Senadores ya anunciaron su vergonzosa abdicación ante las prebendas, intimidaciones y chantajes del gran corruptor de turno (quien lo creyera que le salió competencia a su amigo y mentor AUV), estamos en manos del señor Santos. De verdad que eso no garantiza casi nada pero... si es verdad que su gran ideal es pasar a la Historia como el Presidente de la Paz, después de 50 años de guerra fratricida, pues tiene que proponer una candidata que cumpla con los requisitos formales y principalmente morales, o sea que no sea corrupta como el actual inquisidor. Si no es capaz de Jugar y ganar esta mano pasará a la Historia como un mediocre Uribe III injertado con Pastrana II.

Sáb, 2012-09-29 18:50

Podemos estar en desacuerdo con la elección de Ordóñez todo lo que se les ocurra, pero el congreso quiere agarrar el toro por los cuernos por que deberían sancionar a una cantidad enorme de senadores así que reeligieran a Ordóñez contra viento y marea, por que bobitos no.

Vie, 2012-09-28 16:56

Increíble! Aun después de 23 años de asesinado, puedo parafrasear (con vigencia) a Luis Carlos Galán: " hemos tenido unas largas vacaciones morales". Hoy día, diría seguramente que "seguimos en unas largas vacaciones morales". Muy de acuerdo, hay que vigilar la elección del procurador; peligrosa para nuestra sociedad la continuidad de un sátrapa sin escrúpulos.

Vie, 2012-09-28 16:52

Estamos en contra de toda feudocracia autocrática,confesional y clientelista de intercambiar favores,puestos ,contratos e impunidad en investigaciones y sanciones por esa figura para-institucional que quiere hacer carrera en Colombia desde el gobierno para-uribista anterior y que se llama Re-elección.Lo quieren renombrar los mismos que quisieron legislar corruptamente para beneficio propio a través de ese esperpento y adefesio que llamaron "reforma a la justicia".Al Procurador hay que declararlo inhabilitado e impedido ética, moral,constitucional y educativamente por su confesa premodernidad y oscurantismo en sus posiciones ,conductas y actuaciones.Queremos las ciencias y las humanidades no las encíclicas ni las perversidades papales de perastras medievales.

Vie, 2012-09-28 16:09

Todos estamos hartos ya de estos abusos de poder. Ordóñez ya tuvo suficiente reinado y necesitamos nuevos candidatos. Ójala el presidente Santos haga una buena labor y se escoja a una gran candidata o candidato, y saquen a la PGN del oscurantismo. Los invito a unirse a esta campaña que he iniciado para pedir la renuncia de Ordoñez y confirmarle a los señores congresistas que la gente no quiere la reelección. #ChaoProcuradorOrdoñez vean más aquí: http://avaaz.org/es/petition/Exigimos_la_renuncia_del_Procurador_Alejand...

Vie, 2012-09-28 10:37

Muy buena columna.

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