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Sábado Junio 12, 2021

La Dimensión Desconocida

El Congreso de la República es la institución más poderosa y más incomprendida del país. Tal vez porque las leyes son como las salchichas, es mejor no saber cómo se hacen. Este blog busca meternos en la fábrica de salchichas

Abogado de la Universidad de los Andes, Master in Business Administration del Instituto Panamericano de Dirección de Empresas (IPADE), México D.F., Master en Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown, Washington D.C.

Se ha desempeñado en diversos cargos del sector privado y público, tales como consultor en la oficina de Fernando Londoño Hoyos Abogados Asociados, Viceministro de Defensa Nacional, Cónsul General de Colombia en México D.F., asesor en asuntos gubernamentales de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo. Así mismo es socio fundador de la firma Urdaneta & Vélez Abogados.

Luis Guillermo Vélez Cabrera se desempeñó como Superintendente de Sociedades entre 2010-2014

Igualmente, ha sido Presidente de la Asociación Colombiana de Importadores de Licores y Vinos (ACODIL) y miembro de numerosas juntas directivas de importantes empresas del sector público y privado.

Dentro de sus publicaciones se destaca: “Los objetivos de las normas antimonopolísticas: Planteamientos para un Debate”, Revista de Derecho Privado, Universidad de los Andes (1992).

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Hilos temáticos:

Hace 20 años yo participé en mi primera marcha política. Fue la “marcha del silencio” en protesta del asesinato de Galán. De esa marcha surgió el movimiento de la “Séptima Papeleta”, que como ustedes saben derivó en la constituyente de 1991. La iniciativa estudiantil fue profundamente emotiva y sincera, pero no tan espontánea como reza el mito que se edificó a su alrededor.
 
En realidad el problema venía de tiempo atrás, con el hundimiento de la reforma constitucional presentada por Barco. Esta debió ser retirada abruptamente cuando los narcos compraron una mayoría de Senadores (encabezados por Santofimio) para prohibir la extradición. Independientemente del cohecho, la debacle de esta reforma repetía un patrón de frustraciones que venía desde 1979 cuando se había caído por razones jurídicas la reforma impulsada por Turbay.
 
La explicación de esto era el engorroso trámite reformatorio que traía la constitución de 1886, diseñado hábilmente por Miguel Antonio Caro para que nadie pudiera alterar su magnum opus. La idea de Caro, como veremos, no era tan mala, pero para finales del siglo XX el texto constitucional claramente estaba fuera de tono con los retos que imponía la modernidad.
 
¿Cómo reformar entonces una constitución que no se podía reformar? La respuesta la tenía un genial wunderkind de los Andes, llamado Manuel José Cepeda. Fácil (bueno, no tan fácil) pero si posible. Había que acudir al constituyente primario, generando un hecho político de gran magnitud que desembocara en una asamblea constituyente que reformara la constitución. En otras palabras, cambiar la constitución inconstitucionalmente, o sea cambiarla de facto. 
 
Así fue como acabé yo en la marcha, que llevaría al movimiento, que llevaría a la votación de la Séptima Papeleta (que era ilegal pero que fue enorme), que llevaría a la convocatoria, que llevaría a la votación de los constituyentes (que era legal pero que casi nadie votó), que llevaría a la asamblea y de ahí a la constitución de 1991 (con prohibición de la extradición pagada por los narcos).
 
Esta era en palabras de sus creadores “una constitución viva”, que debía amoldarse a los tiempos. Para eso y para evitar una repetición de las frustraciones pasadas incorporaron en el texto todos los mecanismos de reforma imaginables, incluyendo un sencillísimo proceso para la aprobación de actos legislativos; además de referendos, asambleas constituyentes y demás artilugios.
 
Lamento decirlo pero nuestra constitución no es un texto vivo sino un texto amorfo, que cada quien manosea a su conveniencia. El último y más grave de estos atentados es la teoría del “estado de opinión”. Teoría absurda si es que hay una, pero finalmente no tan original de Uribe.
 
Sin saberlo nos la inventamos en esa marcha que les cuento y en el movimiento que se derivó de ella. Usándola logramos nuestro cometido: darle un golpe de opinión a la obra de Núñez y Caro que la mandara al basurero de la historia.
 
No conozco a ninguno de los marchantes que hubiera perdido el sueño por esto, pero estoy seguro que sí lo perderán cuando se imponga –si es que lo hace- el “estado de opinión”, hijo bastardo de la Séptima Papeleta. Al fin y al cabo hay una ley que es superior a la constitución: la ley de las consecuencias indeseadas.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2009-08-19 18:12

— Para conseguir votos regionales o sostenerse en su posición, ¿hizo usted alianzas —o las hace— con gente de la que se conoce que tiene uno en conducta y decenas de millones en dinero porque no ha sido condenada por la justicia?

— Entre sus colaboradores o en las filas de su movimiento o coalición, ¿mantuvo o mantiene a parientes de grandes delincuentes o asesinos porque la responsabilidad penal es individual?

— ¿A cuántos parapolíticos condenados les dio su aval en las elecciones pasadas?

— ¿Cuántos parientes de los parapolíticos condenados estarán en las listas al Congreso de su partido en 2010?

— Si le advierten que funcionarios de su gobierno, de su familia o de su colectividad están enriqueciéndose con contratos públicos, ¿no cree, no oye, no ve, no entiende y está seguro de que lo persiguen sus enemigos?

— ¿Influye ante los jueces y los tribunales para “ayudar” a sus adeptos?

— ¿Recibe apoyos económicos de empresarios “honestos” que necesitan una concesión, u

Mié, 2009-08-19 18:09

Como los test que hace igvelez me parecen una soberana mamertada. Lo invito a leer la columna de Cecilica Orozco Tascón en El espectador, en la hace un test que se ajusta bastante a la relaidad de la clase política colombiana
:Test para políticos activos. A propósito del aniversario del asesinato de Galán:
http://www.elespectador.com/columna156779-test-politicos-activos

Sería bueno que los gobernantes, candidatos a la Presidencia, dirigentes de los partidos nuevos y viejos, así como aspirantes a Senado y Cámara contestaran el siguiente test para suponer de cuál lado estarían ellos, y de cuál Galán, si le hubieran permitido vivir:

— ¿Condena en público el narcoparamilitarismo, pero en privado sostiene —con sonrisa cínica— que fue, es y será un mal necesario?

— En su trasegar político, ¿ha aceptado apoyos o recibido algún beneficio de ‘narcos’ o ‘paracos’ de quienes “en ese momento” sólo se sabía que eran ciudadanos respetables?

Continua

Mié, 2009-08-19 10:47

Me parece que es al contrario: el "estado de opinion" es el papa biologico de la septima papeleta. El hijo bastardo de esta es el "autogolpe de estado" o lo que usted llama cambio de facto de la constituciondel '86.

Mié, 2009-08-19 09:34

Lamentablemente estamos viendo no sólo el manoseo de la constitución, sino la destrucción de todo lo que se planteó en su mmento en favor de colombia, con buenas intenciones. ahora y como siempre, los que saen hacer uso y aplicación de la teoría de Maquiavelo, están haciendo y deshaciendo, al punto, que ésta será la dictadura disfrazada de la que hablaba jaime Garzón y en la que algunos por intereses, por falta de análisis o orque simlemente les gusta el rejo, siguen apoyando.

En definitiva, en Colombia se hace carrera a punta de corrupción y sobre todo, con la sangre de los inocentes, porque esto sigue costando lágrimas, este gobierno no tiene escrúpulos para seguir exterminando líderes sociales que se oponen a su monstruo de seguridad democrática, que es alimentado por la Corte de lagartos y oportunistas que viven de este gobierno

Mar, 2009-08-18 16:05

A veces me preocupo por Luis Guillermo.

"los narcos compraron una mayoría de Senadores (encabezados por Santofimio) para prohibir la extradición. Independientemente del cohecho..."

En entradas pasadas, Luis Guillermo ha defendido correctamente la "presunción de inocencia". Y ha criticado a otros por "mentirosos o si se quiere inexactos" cuando acusan sin tener pruebas solidas.

Pensaria que en lugar a acusar a Santofimio lo defenderia por estar haciendo "lo que deben hacer" los senadores y que "además los votos de los congresistas son inviolables, o sea que no tiene que darle explicaciones a nadie (por lo menos no mientras estén lejos de las elecciones)."

¿Que paso, Luis Guillermo?

Mar, 2009-08-18 17:49

No se confunda Cartagenero, yo no defiendo bandidos. Yo defiendo la autonomía del Congreso y en consecuencia el estado de derecho. Tampoco confunda la inviolabilidad del voto de los congresistas con inmunidad parlamentaria y menos con una autorización en blanco para que comentan el delito de cohecho.

Mar, 2009-08-18 10:28

al fin y alcabo siempre terminamos en lo mismo, el pueblo da pa´todo como se dice en mi tierra del mismo cuero salen las correas

Mar, 2009-08-18 06:16

Muy interesante el paralelo, pero creo que está cojo en un punto: Uribe no ha sido claro en qué es exactamente el "Estado de Opinión". Como escribe hoy mismo Rodrigo Uprimny en El Espectador, esta falta de claridad de para interpretaciones variadas y hasta que no se concrete no se puede decir que sea un hijo bastardo de la séptima papeleta. En efecto, el Estado de Opinión lo viene pregonando un presidente que ya hizo modificar la constitución apra su propio beneficio y lo está haciendo, de nuevo, tras bambalinas; la séptima papeleta, en cambio, tenía que ver con el deseo más idealista de reformar el país para beneficio de todos.

Mié, 2009-08-19 10:52

El "estado de opinion" es un monstruo gaseoso e intangible creado como antesala -para ir calentando el ambiente- del uso del articulo 104 de la Constitucion para obviar la ley aprobatoria del referendo y su convocatoria. No les funciono, pero ahi esta o estaba el plan B o C o mas bien unos de los planes A-Z.

Mar, 2009-08-18 06:40

Debo confesar mi cercanía al argumento de lvelez. El estado de opinión en cualquiera de sus formas es una peligroso (solo hay que mirar a los vecinos), aunque haya generado cosas buenas con el movimiento de la séptima papeleta. Sin embargo, esto no evita que sea utilizado por manos inescrupulosas para legitimarse en el poder.

Mar, 2009-08-18 11:42

Peor precisamente ese es el punto: una cosa es que la gente (el pueblo, la masa, lo que sea) quiera un estado determinado y otra muy distinta que sus gobernantes refuerzen su posición de líderes del estado para ser voceros únicos y líderes de la sociedad. Lo primero es fundamental en una democracia, lo segundo es motral para la democracia.

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