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Viernes Septiembre 20, 2019

Un artista vive de la renta, de alguna renta, por ejemplo de un inmueble heredado que produce una suma fija mensual. Un estudiante se pagó la costosa matrícula de una universidad privada con el producto de un local que le tenía alquilado a un cine-bar, lo que los asistentes gastaban en boletas, cócteles y crispetas él lo reinvertía en arte. En otros casos las rentas vienen de lo que producen las acciones en un negocio familiar. Una generación trabajó, otra hizo fortuna y la última, la generación artista, se gastó la plata. Dos hermanos, uno actor y otro cineasta, vivieron durante mucho tiempo del producto de la renta que producía la fábrica de piscinas fundada por el padre y administrada por el primogénito, un ingeniero igual de excéntrico a sus hermanos menores pero que debió conducir su artisticidad por el cauce señalado por el padre.
 
Otro artista a la muerte de su padre recibió una gran fortuna como herencia, ante lo que su mejor amigo, otro artista, dijo que era él quien había pasado a mejor vida.
 
Otro artista vive de un negocio. Cada quince días hace el viaje de la capital a su pequeña ciudad natal donde tiene una miscelánea que mantiene surtida de prendas y adminículos para jóvenes, cosas pasadas de moda en la gran ciudad pero que son novedad en la provincia. El artista dice con orgullo que es él quien define las tendencias de la moda en la pequeña ciudad. Otro artista puso un restaurante y se le incendió, otro montó el restaurante que lo hizo tan reconocido como chef que cuando dice que también es artista la gente se sorprende.
 
Otros artistas optan por el diseño y montan empresa, les va bien, son prueba de que en diseño más que estudio se necesita de práctica, prueba y error, experiencia; a estos artistas que diseñan les va tan bien que pasan de artistas a diseñadores. Todos tienen una fase en que ven el diseño como arte pero cuando el trabajo los abruma, y los clientes “siempre tienen la razón”, caen en cuenta de que el diseño es un servicio más y de que ellos se han convertido en proveedores de soluciones, no de enigmas; lo que comenzó siendo una estrategia temporal de automescenazgo —el diseño para pagar el arte—, terminó siendo un trabajo perpetuo donde todas las licencias creativas del arte van a parar al diseño. De vez en cuando estos artistas diseñadores les toca hacer un catálogo de arte o un trabajo para un museo de arte y cuando entran de nuevo en contacto con la gente del arte, agradecen vivir del diseño, incluso extrañan a sus clientes habituales. Es raro pero no inusual que por algún rezago estético estos diseñadores recuerden esa cosa inútil y anodina llamada arte, pero pronto lo urgente los trae de nuevo al presente.
 
Otro artista emigró y montó una carpintería en un país de donde tenía nacionalidad, antes hacía instalaciones sonoras efímeras, hoy instala pisos de madera y une cada pieza con el mismo cuidado con que componía sus obras de arte.
 
Otro artista tuvo un hijo y abandonó el arte: “los hijos son la muerte del artista y el nacimiento del publicista”.
 
Otros artistas viven de la dictadura de clase. Cada año los programas de arte de la universidades del país gradúan un promedio de 500 artistas, un público cautivo que necesita de un cuerpo de recreacionistas intelectuales que cumplan con la ilusión de enseñar arte. Enseñar arte puede ser el mejor trabajo para un artista, hay bastante tiempo libre para crear o “investigar” (como se refieren los artistas a lo que hacen cuando le quieren dar altura académica). A pesar de que cada vez hay más trabajo burocrático y hay que inventarse más justificaciones y comités para justificar la necesidad de los comités que justifican el arte en la universidad, ser profesor es una buena actividad. Hay que decir que un profesor de arte goza de un margen insólito de libertad, si los profesores de medicina dictaran sus clases como los profesores de arte dictan las suyas, graduarían asesinos en vez de médicos. Tarde o temprano muchos artistas, así no lo quieran, reencarnarán en profesores de arte; temprano si consiguen trabajo en un colegio, usualmente el mismo colegio donde han estudiado, o tarde cuando regresan endeudados con una maestría y descubren que para lo único práctico que sirve ese cartón de maestría de arte es para ser admitido en el proceso para calificar como profesor universitario de arte. Pero además de tener la maestría habrá que tener un doctorado y cuando todos tengan un doctorado algo más habrá que tener, el único consuelo es que mientras más grados haya que tener más necesidad de profesores de arte habrá y así tal vez haya más puestos de profesores universitarios de arte para darle clase a todos los que necesitan estudiar para tener más grados para obtener el puesto de profesor universitario de arte. También existen los profesores de talleres independientes, pero dependen del tiempo libre y la inconstancia de las señoras y pintores de fin de semana.
 
Otro artista vive del arte, sí, se puede vivir de eso: hay que asistir a muchos cócteles de inauguración, hay que circular y sonreír y hacer comidas y ser pródigo con las gentes del arte, con los galeristas, coleccionistas y curadores, y con sus cónyuges e hijos. Jamás hablar mal de la gente del arte en público y menos aún publicar algo malo sobre ellos. También hay que ser dúctil y decirle que sí a cuanto oferta de publicidad haya, y participar en subastas benéficas, y enviar a un testaferro que puje en la puja para que las obras se subasten bien y así elevar la cotización del precio del arte en el mercado. También hay que tener un taller y regar la voz de que hay piezas asequibles, económicas, y una vez los coleccionistas visitan el taller, atenderlos muy bien, siempre sonreír, y disponer las piezas con estrategia, de lo caro a lo barato, mostrar piezas que “ya están vendidas”, y hacer el tour de los precios con indiferencia y seguridad. Hay que soltar datos prestigiosos sobre clientes previos y sobre la cotización de las piezas en la galería. Hay que acordar con el galerista y con el dealer que obras hay que repetir y venderlas con discreción, y en la Feria de Arte montar guardia cerca al stand donde está la mercancía y para efectos de prosperidad parecer que se está ahí por pura casualidad. Hay que tener una galería por fuera del país, no importa si se trata del cuarto trasero de un bar alternativo en Berlín o de una galería meramente comercial, lo que cuenta es la internacionalización y poder dar el precio en dólares o en euros.
 
Otro artista optó por la doble vida —o eso es lo que se deduce de su esquizofrenia estilística—. Tiene dos tipos de obra, una que es la propia, la que no se vende, la conceptual, la efímera, la caprichosa, la que lo posiciona en el reino de las inteligencias y otra en la que da muestra de su destreza manual para hacer paisajes y caballos o fotos bonitas, o floreros bonitos, y que vende de forma anónima, o bajo un heterónimo para que no se pueda relacionar con el nombre propio y no afecte el capital reputacional. Es importante que los artistas no revelen de qué viven, sobre todo si no viven del arte, esto mantiene el mito de su independencia, de que no sirven a nadie, de que son inocentes, de que nunca serán lo suficientemente maduros para liberarse de la idea de libertad.
 
Otros artistas viven de la mediación artística, trabajan como asistentes en talleres, museos, galerías y espacios independientes, como cargaladrillos de artistas, curadores o galeristas, y luego, con la experiencia adquirida y una lista de contactos, se lanzan como artistas y curadores y galeristas, o simplemente dejan de ser artistas para ser curadores, galeristas o gestores culturales.
 
Otros aprovechan su arrojo para juntar palabras, hacer párrafos con esas palabras y firmar esos arrumes de párrafos para ofrecer textos de arte multipropósito que se cobran por el número de caracteres y que apenas sirven para cubrir el pago de los servicios; a los que escriben les basta con publicar uno o dos de estos textos para ser llamados “crítico de arte” y pasan a escribir en la prensa y en catálogos, basta con hacer un texto elogioso para una exposición y entregarlo a tiempo para que otros clientes quieran más textos de ese tipo, ante la presión de la demanda y el afán de complacer a la clientela es fácil pasar de agudo provocador a soso prologuista, este género de textos se parece al de escribir obituarios.
 
Otros artistas organizan bienales y encuentros internacionales de arte para pretender recibir suficiente apoyo como para poder vivir de la bienal y de los encuentros internacionales de arte que organizan. Otros ponen una ONG de arte y viven de ofrecer servicios de asistencialismo estético a las comunidades e instituciones interesadas.
 
Otros artistas viven de los premios, se inscriben en cuanto concurso hay, poco importa si el dinero viene del Estado, de una caja de compensación familiar o de una multinacional, no importa si la obra hay que mostrarla en una casa crujiente contra una pared descascarada en medio de la barahúnda de otras obras o en el corredor de un edificio inteligente, lo importante es concursar con la meta de ganar. Estos premios son loterías para artistas y dado el número de artistas que concursan es posible inferir —por simple matemática— que un artista tiene más chance de ganar en una de estas loterías que en cualquier otra. Entre premio y premio, entre una convocatoria y otra, en Internet se puede descampar y solicitar ingreso a las residencias para artistas que se ofrecen a nivel global, una vez se hace una solicitud a una se tiene una matriz para hacer más solicitudes, es posible vivir de trotamundos por años saltando de una residencia a otra.
 
Otro artista vive de su conyugue. En ningún momento pensó en casarse con otro artista, siempre supo que de casarse tendría que hacerlo con alguien que tuviera grandes ingresos.
 
Otro artista vive de oficios varios, es mesero, ayudante de chofer de bus intermunicipal, mensajero en una agencia de publicidad, es un artista sin obra, nadie lo conoce pero lleva una vida de poeta.
 
La mayoría de los artistas viven así.
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Dom, 2015-07-26 20:51

Soy diseñador gráfico, e intento ser narrador gráfico, no me pregunten como, todavía no se.

Dom, 2015-07-26 20:51

Soy diseñador gráfico, e intento ser narrador gráfico, no me pregunten como, todavía no se.

Dom, 2015-07-26 20:51

Soy diseñador gráfico, e intento ser narrador gráfico, no me pregunten como, todavía no se.

Dom, 2015-07-26 20:51

Soy diseñador gráfico, e intento ser narrador gráfico, no me pregunten como, todavía no se.

Vie, 2013-06-14 10:10

El autor se queda en lo descriptivo, no aporta nada nuevo y pudo ahorrarnos bastante tiempo de lectura inútil siendo más conciso; dos o tres líneas bastaban para decir lo mismo.
Aquí un artículo que toca el tema de mejor manera: Instituciones de la cultura libre, de Gabriel Zaid; en la revista Letras Libres. http://www.letraslibres.com/revista/dossier/instituciones-de-la-cultura-...

Vie, 2013-09-27 08:10

Al contrario, la lectura de este artículo de Lucas Ospina concuerda con el artículo de Gabriel Zaid.
Por medio de un ameno texto, Ospina describe con gran claridad respondiendo a su pregunta "de qué demontres viven los artistas". Esta simple descripción, no tan simple, es contundente.

Jue, 2013-06-06 20:51

A mi me parece excelente el articulo, tengo la idea de que soy artista plastico porque trato de pintar cuadros al oleo y no me ofendo para nada.
La dislexia se caracteriza por la dificultad para comprender textos escritos, y puede causar problemas de interpretación a los afectados, generando conflictos u opiniones que nada tienen que ver con el mensaje del texto que se ha leído.
Esta enfermedad hace que se tenga dificultad para entender lo que se lee y desenvolverse con dificultad en entornos sociales y culturales porque asumen equivocadamente que pueden desempeñarse muy bien en ambientes ricos en información cultural escrita o numérica,solamente están “ahí” como dijo Sartre, sin entender nada Para ganarse la lealtad y hacerse entender con lo que se escriba o diga y no crear conflictos; se recomienda dibujar las palabras gráficamente: la palabra repollo; debe ir acompañada del dibujo de un repollo, la frase “perro caliente” debe dibujársele un perro ladrando ferozmente etc...

Jue, 2013-06-06 06:48

Un escritor que publica en una importante editorial Argentina, escritor que viaja mucho a Colombia, viaja para financiar y publicar. La verdadera habilidad de este tipo fue hacer guita durante el Menemismo en una empresa constructora de la mano del gobierno y sus politicas de flexibilizacion, al finalizar esta epoca dorada y blanca si se quiere, con el pais arruinado, lo que saco de la empresa, + el pais quebrado le dieron para comprarse, publicacion y premio.
Entiéndase, el tipo no buscaba ser artista, ilegible mala imitación de Carver de Bukowski, en la editorial lo reescriben , el tipo envía una bazofia ilegible y ellos si se esta vendiendo bien Auster le daran un toque Auster.
Un marketing sobre un pasado pobre, de barrio y mas tarde pensiones, lo ayudaran a explicar todo lo que falte.
La etiqueta de artista, adicto y escritor, hara dificil que alguien lo denuncie alguna vez por violador.
El truco de este señor su verdadero arte es poner su guarida detras de nuestros simbolos.

Mié, 2013-06-05 22:39

Opino que el autor trata con sarcasmo y cierta jactancia la capacidad natural de los artistas para encontrar formas de sobrevivencia, la cual mas bien merece admiración y respeto, porque gracias a ella tenemos hoy el legado valioso de incontables generaciones de artistas que, en su tiempo, no tuvieron debido reconocimiento, tal como si lo tiene Ospina.

Lun, 2013-05-27 16:24

Por fin dice algo interesante este tipo

Mié, 2012-05-23 11:18

....otros escriben siendo directores de facultades de Arte perpetuando el negocio mientras engordan sus egos!

Lun, 2011-03-21 11:38

Lucas Ospina ha narrado lo que es un secreto a voces en el mundillo del arte plástico Colombiano, pero que por pudor nadie quiere mencionar en voz alta. Quiero agregar que aquellos pocos que logran vender sus obras para tener un ingreso "digno" no son siempre los que gozan del favor unánime de "la crítica". (Lo de la calidad de la obra es un cuento aparte).

Fue durante el apogeo de la famosa M. Traba ("La Crítica") y su corte de sicofantes que se cometieron errores de juicio garrafales en contra de auténticos innovadores del arte Nacional. Para bien de ellos, según parece. Como por ejemplo, es el caso de Juan Cárdenas, uno de los pintores colombianos "exiliado" gracias a la verborragia devastadora de los críticos locales.

Qué podemos decir de otras expresiones del arte? Aún recuerdo de una crítica de arte que intentó salirse de las galerías para criticar a la Diva Amparo Grisales por alguna obra musical. El espectáculo mediático fue deprimente, dejando poco espacio para el arte.

Dom, 2011-03-20 16:24

Maravillos, maravilloso Lucas, muy bueno, muy cierto, muy interesante.

Vie, 2011-03-04 12:42

Así es…

Mar, 2011-03-01 19:07

Flamewar.

Lun, 2011-02-28 12:54

En mi opinión es una manera demasiado Básica de ver el trabajo artístico, se deja ver un poco de resentimiento en su columna, suele suceder cuando el artista definitivamente no prosperó, no tuvo ideas suficientemente brillantes como para continuar haciendo arte, y se decidió por criticar el Arte, desde cualquier punto....le recomiendo que se informe mejor, y deje de demostrar su frustración, hay artistas que ganan mucho mejor que usted, y no son pocos, aunque no lo crea....

Lun, 2011-02-28 12:43

Señor columnista con todo respeto, le recomiendo que replantee las palabras que generalizan y dicen Artista, cuando usted se esta refiriendo casi en toda su columna a los artistas plásticos.

Gracias

Lun, 2011-03-21 11:47

Entiendo el reparo, pero está claro que Lucas se refiere al arte plástico y no a todas las artes en general. Habla de las facultades de Artes y no de los Conservatorios de música o academias de Danza, Teatro, Cinematografía o Animacón. No dudo que haya otras dinámicas en esas áreas que gozan de mayor acogida del público y tienen otras historias de vida para sus artistas. No estoy tan seguro acerca de su afirmación de de que los artistas hayan cambiado el mundo en mayor o menor grado que otros actores sociales. Esa si es una generalización que bien vale la pena ser revisada.

Lun, 2011-03-21 17:35

ok, después de leer el artículo, puede el lector llegar a la conclusión de que el escritor se dirige directamente a el artista plástico, o bien, como es mi caso, de que usa al artista plástico para describir a todos los artistas.....y lo que para mi es un agravante, la respuesta que dio a mi comentario y ratifica lo que pensaba; además en mi opinión, el título de su columna generaliza totalmente. Por otra parte, en el anterior post me referí no a cambiar el mundo, aunque no es descartable, sino a escribir la historia, con eso me refiero por citar un solo ejemplo a cómo hoy en día tenemos datos de cómo vivían los antiguos egipcios gracias a sus artistas, plásticos además! y este es solo un ejemplo de muchos que se pueden dar al respecto....conocemos la apariencia de muchos de los grandes personajes influyentes de la historia gracias a pinturas, al no existir la fotografía.y eso es demasiado poco si nos pusieramos a investigar la influencia de los artistas y las artes en las sociedades.

Mar, 2011-03-01 10:53

Señor lector, con todo respeto, le recomiendo que imagine similitudes, semejanzas y diferencias entre los "artistas plásticos" y otros que usted considere artistas.

Lun, 2011-03-14 19:31

No sé a donde quiere ir su comentario, pero espero que no séa una burda simplificación de que cualquiera que hace arte vive del papá, o de la herencia o la sarta de conclusiones que ud saca sin informarse, en el caso de que así séa, pues no esta haciendo más que continuar demostrando la simple forma en que ud ve las Sociedades, y su ignorancia para entender el arte como manifestación y desarrollo tangible e intangible de una sociedad.....el arte ha escrito la historia señor periodista, la historia que ud espero que conozca de la humanidad, tanto occidental como oriental, el arte ha evolucionado la tecnología para que ponga sus cds de aprenda inglés en 5 días en el carro, a no ser que le guste la música.

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