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Martes Agosto 16, 2022

En la Plaza de Bolívar, al norte, sobre la carrera octava, al final del corredor peatonal de las Galerías del Palacio Liévano, sede de la Alcaldía de Bogotá, hay una placa de piedra sobre la última columna que dice lo siguiente:

“XXIV. Holocausto del Palacio de Justicia. 1985. Durante los días 6 y 7 de noviembre la ciudad es conmovida con el suceso más audaz que recuerde nuestra historia: el sacrificio trágico por fuerzas de la subversión de un grupo de magistrados de la Cortes Suprema y del Consejo de Estado, maestros del derecho, defensores de la ley. El palacio es consumido por las llamas, así como los expedientes, cuya destrucción buscaron los asaltantes.”

Esta era la última de 24 placas de granito en las que están grabados en mayúscula hechos que marcaron la historia de Bogotá. Un serie de lápidas que fueron adosadas al Palacio Liévano en 1988, durante la alcaldía de Andrés Pastrana, para la celebración de los 450 años de la ciudad.

El último sábado de noviembre del año pasado, en una ceremonia a la que asistieron algunos de los familiares de personas desaparecidas en el Palacio de Justicia, una nueva placa fue instalada. Dice lo siguiente:

“Desaparecidos del Palacio de Justicia. XXV. 2012. Finalizada la retoma del Palacio de Justicia, los días 6 y 7 de noviembre de 1985 fueron desaparecidas las siguientes personas: Empleados de la cafetería: Bernardo Beltrán Hernández, Héctor Jaime Beltrán Fuentes, Ana Rosa Castiblanco Torres, Cristina Guarín Cortes, Luz Mary Portela León, Gloria Lizarazo, Carlos Augusto Rodríguez Vera, David Suspes Celis. Visitantes ocasionales: Gloria Anzola de Lanao, Norma Constanza Esguerra, Lucy Amparo Oviedo. Guerrillera del Movimiento 19 de abril, M-19: Irma Franco Pineda. 27 años después del crimen de lesa humanidad sus familiares siguen exigiendo verdad, justicia y reparación integral. La administración de justicia del estado colombiano tiene actualmente, condenados a 35 y 30 años de prisión respectivamente al exgeneral Jesús Armando Arias Cabrales y al excoronel Luis Alfonso Plazas Vega como responsables de este crimen de lesa humanidad.”

Al evento de instalación también asistieron un delegado del Alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y uno de la Alta Consejería para los Derechos Humanos de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Es posible que el Alcalde Petro, ex militante del M-19, haya tenido que ver con esta decisión. La iniciativa de poner esta nueva placa surgió hace varios años pero hasta ahora ninguna instancia judicial y ninguna de las alcaldías anteriores había mostrado interés por ejecutar o facilitar esta acción.

Lo interesante de lo hecho en el Palacio Liévano es que se mantuvo la placa XXIV, esa versión anterior de la historia, con su redacción extraña que califica el hecho de la toma como “audaz” y que luego afirma, sin la menor duda, que todos los magistrados fueron sacrificados por “fuerzas de la subversión”. Una versión que además atribuye como una única motivación al M-19 para la toma la de destruir los expedientes judiciales que, aunque no lo dice la placa, incriminaban al narcotráfico. Un relato histórico apretado, sesgado y además peligroso, pues es el Estado el que la escribió bajo la administración Pastrana y si algo ha mostrado cada nueva revelación sobre lo que pasó en el Palacio de Justicia es que la verdad es mucho más compleja. Por ejemplo, no está probado que todos los magistrados hayan sido asesinados por “fuerzas de la subversión”, es más, en el caso del Magistrado Carlos Horacio Urán, es claro que él fue sacado con vida del Palacio de Justicia por el mismo ejército y que luego su cadáver fue encontrado incinerado en el edificio, con un tiro de gracia en el cráneo, y su billetera permaneció por años en instalaciones de inteligencia del Estado hasta que en un rastreo judicial apareció. Y si se trata de quemar expedientes, los expedientes de casos contra militares, con copia única, superaban en número a los folios relacionados con narcotráfico.

Aunque esta pieza de historia oficial no ha sido demolida, sigue ahí, ahora tiene en contraste la nueva placa, la XXV, que nombra a un grupo de civiles y a una guerrillera que fueron desaparecidos en la “retoma” brutal del Palacio de Justicia por parte del ejército y menciona la condena judicial, con penas y nombre propio, de dos militares “responsables de este crimen de lesa humanidad”. Una nueva pieza de historia oficial, que lee los hechos a la luz de otro problema, el de las víctimas. Pero que también se queda corta y pétrea para contar lo que pasó. Por ejemplo, ¿no podría ser el Coronel Plazas Vega, además de victimario, una nueva víctima? un bobo útil, un alma en pena hija del espíritu de cuerpo, un contentillo judicial para ocultar la participación culposa de otros militares y políticos implicados como el Ex Presidente Belisario Betancur.

Tal vez este gesto de las placas sirva para mirar lo que está pasando en Bogotá bajo el Gobierno Petro: la revisión de contratos antiguos, que parecían intocables, escritos sobre piedra; la enunciación y contraposición de otras alternativas formuladas por otros grupos sociales de políticos —otras piezas de escultura social—; la tormenta política que trae cualquier proceso de revisión y modificación de la economía, de la historia y la cultura; la convivencia entre sistemas divergentes de interpretación. En fin, la redacción torpe o la implementación de algunas propuestas, la gestualidad lúcida de otras, el afán agonístico de un alcalde urgido por ejecutar y la presión mediática y social por ejecutarlo.

Ver lo que pasa en Bogotá como la alcaldada de una administración improvisada o como la victimización y/o autovictimización de un crítico que ahora es criticado o alabado por ser un ejecutor temerario, es un acto facilista, parcial, un prejucio ideológico que solo quiere ver una parte de la realidad para eliminar la otra —una de las dos placas—. Y ese sesgo impide habitar las galerías de la política y contemplar la vista amplia, compleja y etérea que se logra percibir desde sus arcadas.

 

 

 

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Vie, 2013-02-01 23:44

Ni más ni menos, así es la cosa. Otro ejemplo: para los medios, los ministros de Santos con doctorado son considerados "técnicos" (aunque varios son del partido conservador). En contraste. los secretarios del gabinete de Petro con doctorado y educados en el exterior son considerados "académicos".

Sáb, 2013-02-02 10:05

La diferenciación entre técnicos y académicos también se articula en torno a consideraciones de tipo ideológico y la relación de los grupos tanto con la academia con el sector público o privado.

Que recuerde, la única que tenía doctorado es Consuelo Ahumada, los demás tiene formación a nivel de Maestría o con estudios de doctorado inconclusos. También esta Edgar Ardila quien es Doctor de la Carlos III de Madrid. Y en general, con algunas excepciones, la mayor parte del grupo de Petro proviene de la academia y de la universidad pública. Algo que también se suele utilizar como criterio para calificar a quienes son académicos (pública), de quienes son técnicos (universidad privada).

En tanto, los grupos de trabajo de Santos, en su mayoría han tenido un fuerte vínculo con el sector privado a nivel de gremios o empresas.

Lun, 2013-02-04 17:18

Sí, Consuelo Ahumada es un buen ejemplo. Tiene un PhD de NYU.

Mié, 2013-01-30 18:01

Hay que recordarle al bloguero que en sentencia del tribunal de Bogotà del año anterior se condeno al coronel plazas solamente por la supuesta desaparicion forzada de la guerrillera, el tribunal admitio que los demas desaparecidos no existieron, siempre estuvieron en la universidad nacional,por favor leer primero el fallo antes de desinformar a los que leemos la silla, el coronel plazas un hombre inocente condenado con testigos y pruebas falsas como el magistrado que fue el ponente del fallo que estudio durante 18 meses lo confirmo e increiblemente los otros 2 miembros fraudulentamente tumbaron, la condena del coronel no esta en firme, la CSJ la debe resolver en casacion, interpuesta por la procuraduria y la defensa, Cuales desaparecidos? por favor ecuanimidad y responsabilidad con la informaion, cordial saludo

Jue, 2013-01-31 12:02

Si Plazas Vega fue condenado por la desaparición forzada de la guerrillera, como ud. indica, entonces no es inocente.

Jue, 2013-01-31 13:33

Hay que leer completo... la condena no está en firme...

Jue, 2013-01-31 22:46

Creo que el post habla precisamente de esas dos Historias que conviven el Bogotá (y en el país).

Una es la Historia de los que se preguntan, como Manolo Paris: "¿cuáles desaparecidos?" Y la otra es la Historia de los que responden —con pancartas, fotos de cráneos con tiros de gracia, billeteras, imagenes de noticiero en VHS, testimonios, libros, confesiones, albumes familiares— "pues estos!"

Esas dos Historias son las láminas de piedra del post. Conviven, compiten, negándose la una a la otra. La política es pelearse el derecho a escribirlas.

Mié, 2013-01-30 11:33

MAMO 54.Petro no es de los afectos de la clase politica que han manejado al pais,desde la muerte de Gaitan.Quienes eran?los abuelos de los que hoy son celebridades politicas en nuestro pais.Poco a poco Petro va reorganizando esta ciudad que es un caos,desde las administraciones pasadas,con el beneplacito de la prensa hablada,escrita y la tv;que NUNCA estuvieron tan pendientes como ahora de un Alcalde en Bogota.

Mié, 2013-01-30 11:23

La nueva placa del Palacio Lievano, si bien exalta la memoria de las víctimas de la toma y contratoma del Palacio de Justicia, atiende el clamor de los familiares de los desaparecidos, menciona con nombre propio a uno de los responsables de los crímenes de lesa humanidad allí cometidos, no revela el trasfondo de los hechos, no asume una posición ética clara y, finalmente, logra satisfacer al establecimiento exonerando del juicio de la historia a los máximos responsables de esta tragedia: a los poderes que tras bambalinas permitieron la ejecución del poder judicial y le impusieron a la memoria del país, la versión más conveniente y afín a sus propios intereses (nacionales e internacionales).

Mié, 2013-01-30 13:35

Interesante pero excesiva introduccion,fue mas bien una eterna clase de historia patria que siendo colombiana es tan interesante como aburrida;al contrario de MAMO54 no veo un interes directo de hablar mal de PETRO,mas bien una dualidad en donde una vela al SANTO y otra al DIABLO quedando ''bien'' con ambas -placas- y nada ''mal'' con ninguna.Eso si,...logra su cometido.

Mié, 2013-01-30 07:36

El único comentario crítico que se puede dar a esta nota es saber que Plazas Vega llegó a Coronel y Lucas lo menciona como General.

Y si Dios estaba con Plazas Vega el día de la retoma del palacio, la cosa está como para desconfiar de chucho y su séquito. Pero bueno, esa es una de las funciones de la religión: servir de institución legitimante de acciones desagradables.

Mié, 2013-01-30 07:26

Se le notan las ganas al columnista de despotricar de el alcalde,tronco de historia para tratar de mostrar el hambre que le tienen,si esto es con petro me imagino como seria este señor si se llegase a dar un proceso de paz,sencillamente petro no es de los afectos de la prensa,ni la tv, ni de los rancios rolos,luego tanta retorica para decir que petro no sirve. ahí están pintados.

Jue, 2013-01-31 07:24

mamo54. Vuelve a leer la entrada, porque yo creo que no la entendiste.

Mar, 2013-01-29 12:45

El sesgo es en los dos sentidos, por lo que se ha visto o conocido de las investigaciones en los medios, no es claro el que condenen a Plazas con testigos falsos, desconociendo otras pruebas y que ahora los subversivos del M19 sean "victimas", que se les perdonen sus crímenes y sean ellos mismos quienes condenen a quienes estaban en ese tiempo a cargo la vigilancia del orden público.
También es sesgo hablar de Petro como reformador único al revisar contratos como los de aseo, esto ya estaba previsto por la corte y dejo pasar el año sin hacerlo, es mas un intento del escritor por acreditar a Petro como estadista, cuando solo es un mal funcionario y pobre gestor, un radical sí, de un ego radical y peligroso para la ciudad.
La historia es escrita ahora por quien esta al mando, no quiere decir que todo sea verídico, solo ajustado para el gusto del líder.

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