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Lunes Marzo 01, 2021

 

A pocos días de las elecciones, y con las encuestas en su contra, los verdes tienen un problema adicional por el cual preocuparse: tienen mucha menos plata de la que habían presupuestado.

El Partido Verde contaba con que podría gastarse 7 mil millones de pesos en la segunda vuelta. Sin embargo, solo se podrán gastar un poco más de 5 mil millones. Esta diferencia tendrá graves consecuencias el domingo cuando, una vez más, el partido no podrá transportar a los votantes a las urnas en aquellas regiones donde se necesita.

La razón de este desfase es la interpretación de un artículo de una resolución del Consejo Nacional Electoral, que no es claro, y que el órgano electoral aún no le ha aclarado al partido.

La resolución 020 de enero de este año fija los topes de gastos para las campañas y el precio que se pagará por reposición de votos. En primera vuelta, los candidatos que piden anticipo reciben $2.067 por voto y para segunda vuelta, la mitad ($1.033). Según el artículo quinto, los candidatos que no pidan anticipo, como no lo hicieron en un principio los verdes, tienen derecho a $4.217 pesos por voto. Pero esa norma no especifica si eso se limita a primera vuelta, o si también aplica para segunda vuelta, y ahí está todo el problema.

Haciéndo cálculos de que lo que más les convenía era hacer un préstamo privado, y recibir más de $4.000 pesos por cada voto, los verdes decidieron no pedir anticipo. Concretaron un préstamo de $7.000 millones de pesos con el banco Colpatria, pero dicen que para curarse en salud, le pidieron una aclaración al Consejo Nacional Electoral el dos de junio.  El CNE todavía no les ha respondido oficialmente.

Las interpretaciones

 

Ante los estrictos límites en las donaciones, la base de las campañas es la financiación estatal. Sin embargo, Sergio Fajardo al no tener partido tiene que cumplir un requisito extra para recibir el anticipo.
 
Antanas Mockus tampoco ha podido contar con los 7 mil millones del anticipo. El Consejo Nacional Electoral nada que termina el escrutinio de la consulta, y hasta que no se inscriba como candidato oficial no le girarán.

Existen tres interpretaciones legales posibles. La primera, y a la que le estaban apostando los verdes, es una interpretación literal de lo que dice el artículo quinto de la resolución 020, es decir, que los votos sin anticipo se pagan a $4.217, y punto.

La segunda es que dado que para segunda vuelta los candidatos que piden anticipo reciben por voto la mitad de lo que obtuvieron por cada sufragio en primera vuelta, entonces los que no pidieron anticipo también deberían recibir la mitad de lo que obtuvieron en primera vuelta, es decir $2.108 pesos.

La tercera interpretación es que en segunda vuelta el anticipo es un derecho al cual no se puede renunciar. Es decir, para que las cosas sean equitativas, el anticipo es obligatorio y todos los votos se pagan a $1.033 pesos.

Los magistrados del CNE han tenido varias salas plenas para discutir este punto y hasta el momento no han anunciado una decisión oficial al respecto. Sin embargo, el asesor jurídico del organismo electoral emitió recientemente un concepto diciendo que la interpretación de la ley era la tercera. Es decir, que el voto se repone a $1.033 pesos, haya anticipo o no.

Aunque esa no es la decisión final, pues falta aún que los magistrados decidan si acogen o no ese concepto, este fue suficiente para que Colpatria redujera el préstamo de los verdes de $7.000 a $2.000 millones de pesos, y que los verdes se vieran obligados a solicitar el anticipo al Fondo Nacional de Financiación de Partidos y Campañas Electorales el 12 de junio. El problema es que la plata aún no les llega.

A estas alturas, ya después de pedido el anticipo, no importa realmente cual sea la decisión del CNE, pues ya están amarrados a recibir $1.033 por voto.

Sin embargo, eso ha tenido consecuencias nefastas para las finanzas de la campaña. En vez del préstamo de $7.000 millones en base al cual habían planeado todo su presupuesto, ahora los verdes están trabajando con $3.000 millones de anticipo para segunda vuelta, más $2.000 millones de préstamo de Colpatria, y más o menos $150 millones en donaciones privadas. En total, eso son unos $5.150 millones de pesos, muy por debajo del tope de $8.500 millones fijado para segunda vuelta.

Fuera del desánimo en que hoy se encuentran parte de las filas de los verdes, las encuestas poco favorables, la falta de seguridad en ciertos temas que ha transmitido Mockus y lo mal que ha sido recibido el discurso del 30 de mayo, ahora está la falta de plata.

La falta de recursos afecta la candidatura de Mockus en todos los niveles. Por un lado, han tenido que reducir significativamente los gastos en publicidad, la manera más efectiva de visibilizar al candidato. Además, tuvieron que reducir la nómina en un 15 por ciento, y algunos de los empleados que no salieron tuvieron una reducción en su salario. Los viajes de los candidatos y los eventos públicos también se han restringido.

Pero realmente el efecto más grave de la falta de plata se sentirá el día de las elecciones, que es normalmente uno de los gastos más grandes de todas las campañas. Solamente para el Valle, el presupuesto para este domingo bajó de 200 millones de pesos a 90 millones de pesos. Menos de la mitad de la plata significa que el dinero no va a alcanzar para contratar buses, jeeps y chalupas que saquen a la gente en zonas más alejadas a votar, un tema que ya los afectó negativamente en la primera vuelta. 
 

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Jue, 2010-06-17 15:47

De acuerdo con eliecer arroyo;total desconocimiento,de como es la logistica el dia de las elecciones;no es lo mismo en las capitales,que en las ciudades y sitios,lejanos de las capitales;por eso y mucho desconocimiento en otros temas,el partido verde se desinflo`;utilizaron al profesor Mockus,los otros dos mellizos.

Jue, 2010-06-17 15:34

El problema no sólo es la falta de plata, es el desconocimiento de la rutina electorera que impera en el país, los votantes que no exigen ninguna contraprestación por el voto, exigen por lo menos el transporte y una cosa que no tuvieron en cuenta, es que en las ciudades las personas que usualmente votan, lo hacen en lugares distintos a la zona donde habitan, toda vez que los politicos para unmejor control de sus votantes, los obligan a inscribir sus cédulas en los lugares que ellos les designan, por ello, una persona que vive en el sur, la obligan a que se zonifique en el norte y eso para el día de las eleciiones cuenta, porque el transporte púiblico es casi nulo, por manera que si no le garantizan la movilidad, no vota, porque no tiene forma de acudir a las urnas. Como resultado de esta situación muchas personas que votarían por mockus, no lom podrán hacer y se convierten en abstencionistas a la fuerza.

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