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Viernes Septiembre 20, 2019
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Los familiares de las víctimas del Palacio esperaban que Plazas Vega se presentara a la audiencia y respondiera por lo ocurrido.
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Plazas Vega controlado por los guardias, durante su enfrentamiento con los familiares de los desaparecidos en el Palacio.
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Un vehículo del Ejército traslada nuevamente a Plazas a su lugar de detención.
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Luego de los insultos Plazas y su inasistencia a la audiencia, las víctimas siguen esperando justicia.

Era la 1:30 de la tarde cuando llegué al Parque Nacional para encontrarme con Juan, el profesor que dirige mi práctica sobre memoria histórica en relación con el conflicto armado colombiano. Con él habíamos quedado en asistir a la audiencia de Plazas Vega porque suponíamos que de alguna manera íbamos a poder observar “la perspectiva de las víctimas” interpelada en el escenario judicial, y eso nos tenía medio ansiosos. Sin embargo, mientras caminábamos sin mucha prisa hacia el juzgado especial, que está ubicado en la calle 31 con carrera sexta, hablamos de otras cosas más cotidianas, menos formales. Curiosamente, Juan nunca había transitado la calle donde ocurrieron los hechos que voy a relatar.

A mí me pareció ‘curioso’ porque es un lugar muy concurrido, apenas queda unos metros arriba de la séptima con 31, justo donde hay dos moles de Bancolombia y donde a menos de una cuadra hacia el sur está el museo Nacional. Por lo menos yo he pasado muchas veces por ahí. Lo que sí nos pareció descomunal fue la forma en que militarizaron el sector. Había soldados en cada esquina, desde la séptima con 32, y en la cuadra del juzgado había uno cada 3 metros… ¡Eso se llama ‘trabajar en equipo’! como diría la profesora de antropología aplicada.

La audiencia, que se suponía debía vempezar a las dos de la tarde comenzó casi media hora después. Para mi sorpresa, aunque no para la de todos los presentes, el demandado no se presentó “por problemas de salud”, según lo mencionó su defensor ante la Juez, apelando al derecho DIH. Yo, que nunca había estado en una audiencia pública de este calibre, me sentí indignadísima ante su ausencia, sobre todo luego de tener que esperar tanto tiempo. ¿Se imaginan lo que puede sentir una víctima directa de las desapariciones de Palacio? Simplemente la comparación entre mi experiencia y los 24 años que han rodado para las víctimas en espera de una decisión justa no son experiencias comparables.

Pero bueno, volviendo al caso, déjenme contarles que desde el puesto que ocupaba al interior del juzgado, vi sobre la calle, detrás de las rejas que protegían la ventana del lugar, unos carteles de color naranja fosforescente. Esto desvió mi atención por completo hacia ellos y salí a ver qué estaba pasando. “SIN OLVIDO” era la frase que componía la secuencia de los avisos sostenidos por un grupo de menos de 15 personas, que a su vez cargaban en sus brazos retratos en blanco y negro mientras pronunciaban en coro la siguiente pregunta ¿Dónde están los desaparecidos del Palacio de Justicia? Sin duda eran víctimas. Casi todos jóvenes de no menos de 25 años, salvo una señora mayor que resultó ser la esposa de uno de los desaparecidos de Palacio. Estaban en fila, muy ordenados y tranquilos, sosteniendo firmemente las pancartas y gritando fielmente la incesante pregunta: ¿Dónde están los desaparecidos de Palacio de Justicia?

Fueron menos de 10 minutos los que transcurrieron mientras salí del auditorio y capturé algunas imágenes del grupo que pensé que podían contribuir a mi práctica, cuando de pronto, la armonía del acto que realizaban estos civiles colapsó tras la desagradable, estrepitosa y violenta irrupción de quién minutos antes había sido excusado ante la justicia colombiana por no poder presentarse a la audiencia por problemas de salud.

El ex -coronel Plazas, a quién le debe estar doliendo el cuerpo -no por la gripa sino por el agarrón que le propiciaron sus escoltas después de que se aventara contra una de las manifestantes- apareció de golpe, totalmente descompuesto de la rabia, y de manera desafiante se dirigió al grupo de víctimas respondiéndoles casi a escupitazos y con alaridos bestiales: ¡Si quieren saber dónde están sus desaparecidos, pregúntenle al M-19 hijue…s! Y como todas las personas importantes y corruptas de este país, le importó muy poco incumplirle a la justicia y desafiarla una vez más, esta vez agrediendo en vivo y en directo al ciudadano inconforme y ‘mamado’ de tanta anestesia, de tanto olvido.

 

¿Qué pasará con el ‘aplazamiento’ del caso Plazas Vega? ¿Qué va a suceder con la mujer que arrojó violentamente al pavimento por ejercer su derecho? ¿Por qué, si la zona estaba tan militarizada y Plazas no se iba a presentar debido a su estado de salud, ocurrió este lamentable episodio? ¿Qué pasa con la justicia colombiana que para las víctimas de la violencia resulta tan desagradecido manifestar su posición? ¿Cuál es la memoria que estamos construyendo? ¿A quién y qué queremos recordar?

 

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Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Jue, 2009-05-07 10:45

La noticia fue la agresíón, pero como así que se excusó y se presentó afuera?

Sobre el fondo parece parte de nuestra cultura, nos insensibilizamos hasta más no poder. Cualquier muerte, desaparición o hecho delictivo, venga de donde venga debe ser un llamado a reflexionar, sin sectarismo de ninguna índole. Esto se ha olvidado, no hay solidaridad, se nos acabó el país y somos tan ciegos que no nos damos cuenta de nada distinto a la morbosidad que genera la noticia.

Todos, comenzando por los medios de comunicación, deberíamos poner la mano en el corazón.

Colombia se volvió un país odioso, fraccionado, donde mi pensamiento es una posición inamovible y no caben términos medios, se justifica con argumentos faltos de ética y moral, y si no nos toca, pues más nos alejamos de la realidad. Me parece que todo esto se refleja en el aparato judicial.

Ahora parece complejo el caso, pero al menos se revivió, ojalá sea justo no una payasada cualquiera sea el resultado.

Jue, 2009-05-07 08:51

Qué triste. La verdad. Es dolorosa la revictimización que padecen las víctimas y me duele también la forma como muchos medios hacen de escenas como ésta un espectáculo. Aprovecho para decir que soy nueva en La silla vacía y estoy disfrutando mucho de este sitio, sus notas, su enfoque, su tono.

Dom, 2009-05-10 09:10

qué bueno, Gloria. Bienvenida y bienvenidas tus sugerencias,
Juanita

Mié, 2009-05-06 17:44

¿Tendran que pasar 25 años para que se haga justicia en los falsos positivos del actual gobierno, los muertos de los paramilitares y de la guerrilla?

Si esto que hoy dia vivimos y con los cuales el pais desea y reclama justicia y claridad en los hechos y actuaciones del Palacio hace 25 años no avanzan y el proceso sigue tan enredado... que va a pasar con los procesos de justicia y paz que altualmente se desarrollan y que son aún mas complejos de resolver?....

¿Sera que Uribe cuando sea llevado ante una corte internacional de derechos humanos, a donde muy seguramente será llevado y condenado un dia a si sea lejano, se irá a comportar igual que esta bestia?

amanecerá y veremos... ya cayó pinochet asi se hubiera muerto antes de su condena y ya cayó Fujimori......

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