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Miércoles Agosto 12, 2020
Las mujeres de Bahía Portete fueron el objetivo militar de los paras el 18 de abril del 2004.
Fotos: Jesús Abad Colorado, Grupo de Memoria Histórica-CNRR

Bahía Portete es una ranchería de la Alta Guajira donde vivían unos 600 indígenas Wayuu hasta el 18 de abril de 2004. Ahora viven allí tan solo cinco familias. El resto se desplazó y vive entre Maracaibo y Riohacha. La mayoría quisiera volver al resguardo donde un día los desplazaron los paramilitares. Pero no pueden, sus victimarios aún se mueven por la región.

El 18 de abril de 2004, mientras el gobierno discutía de paz con los paramilitares en Ralito, Córdoba, al otro lado de la Costa Caribe, a las siete de la mañana entraron a Bahía Portete paramilitares enviados por ‘Jorge 40', 'Chema Bala' y 'Pablo'. Los hombres del pueblo habían salido a pescar y en todo caso, los paras buscaban a unas mujeres con lista en mano.

Primero fueron por Margoth Fince Epinayú, de 70 años. La subieron a una camioneta, la amarraron de brazos y pies, la amenazaron con un hacha y un machete, le dispararon en la cara, y luego, ya muerta, la botaron en un cerro cerca de su casa. Otros paramilitares quemaron la camioneta de su hijo, donde se encontraban dos niñas que aún no se sabe si sobrevivieron. Igual, están desaparecidas.

Margoth era una de las fundadoras de la Asociación Indígena de Autoridades Tradicionales: Akotchikrrawa. Era maestra, intermediaba entre su comunidad y los blancos, preservaba la tradición oral y era dueña de una tienda, una camioneta y algunos animales que le daban un estatus social. Pero sobre todo, Margoth se oponía a una alianza entre la comunidad y los grupos paramilitares en la zona.

Después de Margoth, los paramilitares buscaron a Rosa Fince Uriana, quien también se oponía a la alianza. Junto con su sobrina Reina y su hermana Diana, las llevaron a una loma donde Rosa fue torturada. La decapitaron y cortaron sus senos. Desplazados de Bahía Portete, que trabajaron con el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión de Reparación y Reconciliación que acaba de presentar un informe preliminar sobre cuatro masacres emblemáticas, aseguran que también fueron torturados sus familiares, pero los cuerpos aún continúan desaparecidos. La masacre de Portete es única en el sentido en que las víctimas fueron casi todas mujeres y el informe de la Comisión busca explicar la violencia contra las mujeres a través de él.

Sólo un hombre fue asesinado en esta masacre, se llamaba Rubén Epinayú y tenía 18 años. Lo amarraron a una camioneta y lo arrastraron por la carretera hasta llegar al corregimiento de Nazareth. Tres hombres y tres mujeres más fueron torturados también. Sufrieron estas torturas, a la vista de todos, en lugares importantes para la comunidad como el jaguey, los cerros y el cementerio, donde los paramilitares también profanaron las tumbas.

Los paramilitares no encontraron a otras dos mujeres que buscaban, maestras en la escuela de Bahía Portete. Yeicy Iguarán Fince había salido del pueblo unos días antes, y Isabel Fince Epinayú alcanzó a esconderse antes de que los paramilitares llegaran a la escuela. Se salvaron también las 140 personas que huyeron hacia el mar hasta la isla Amareu apenas se enteraron de la incursión paramilitar y otros que corrieron hacia el monte hasta llegar al comando de Cojoro, frontera con Venezuela y a tres días del pueblo. Bahía Portete quedó vacío. El proceso de paz con los paramilitares continuó en Ralito sin más.

 

 

La Memoria de la masacre

Según los testimonios recogidos por el Grupo de Memoria, se fueron los paramilitares, pero no sin antes dejar su versión de los hechos. En varias de las paredes de Bahía Portete dibujaron graffitis con la silueta de mujeres sexualmente abusadas. “Mensajes ofensivos que recordaban las violaciones de las mujeres, el rasgamiento de los senos, el abrir de los vientres”, dijo uno de los testigos a los investigadores.

Los graffitis siguen pintados en las paredes de las casas y en el centro de salud. “Se borran pero vuelven a aparecer, los vuelven a dibujar. Siguen ahí para intimidarnos, para que uno sienta pena, para que uno sienta miedo”, dijo a La Silla Vacía Débora Barros, líder de la organización de Mujeres Tejiendo la Paz, sobrina de dos de las mujeres asesinadas y prima de una de ellas.

 

 

 

 

“Se borran pero vuelven a aparecer, los vuelven a dibujar. Siguen ahí para intimidarnos, para que uno sienta pena, para que uno sienta miedo” -Débora Barros-

 

 

 

Aparecen de nuevo porque los paramilitares, bajo otra sigla, siguen allí y todavía tienen a las mujeres en la mira. En la cultura wayuu, las mujeres son la conexión entre los indígenas y los blancos, y también entre los vivos y los muertos.

Los periódicos no reportaron la masacre sino 20 días después de que ocurriera. Y según el informe de Memoria Histórica, los únicos medios que contaron la versión de las víctimas fueron los venezolanos. En Colombia, los periodistas le dieron voz a los victimarios. En versión libre ante la Fiscalía, ‘Jorge 40’ admitió su responsabilidad en la masacre, pero justificándola al señalar a los habitantes de Bahía Portete de secuestradores y ladrones.

Débora Barros, junto con las organizaciones Waya Wayuu, Fuerza de Mujeres Wayuu, Red de Mujeres del Caribe y Wayuu Munsurrat, se han organizado para reconstruir los hechos y para que sea su versión la que perdure. Todos los aniversarios de la masacre en Bahía Portete, realizan un ritual llamado las Yanamas, en memoria de las personas que murieron ese 18 de abril. Pero, luego, deben devolverse a Riohacha y a Maracaibo. Su seguridad aún está en riesgo.
 

Un territorio Wayuu, pero una tierra en disputa

Tienen miedo de volver porque por más que ‘Jorge 40’ haya sido extraditado a Estados Unidos y ‘Chema Bala’ esté condenado a 38 años de cárcel, alias ‘Pablo’ no se desmovilizó y aún tiene mucho poder en la zona.

En Bahía Portete el conflicto armado no ha terminado ni existen condiciones para que cese pronto. Portete es un puerto donde el contrabando siempre ha sido una alternativa al poco empleo que hay y donde contrabandistas se aliaron con narcotraficantes regionales para negociar drogas, armas y gasolina.

Las Farc y el ELN tuvieron presencia en la Sierra Nevada de Santa Marta y en la Serranía del Perijá pero nunca alcanzaron a llegar a la Alta Guajira porque en 2002, llegaron los paramilitares a la zona. Y a pesar de que los indígenas de Bahía Portete avisaron sobre las amenazas en su contra, la unidad del Ejército adscrita al Batallón de Cartagena que había sido destinada para patrullar la ranchería, fue retirada días antes de la masacre.

Para los Wayuus no hay duda que allí se aliaron los militares con los paras de la zona, y por eso denuncian al Estado por omisión y complicidad del Ejército. El Gobierno les ha manifestado a estas víctimas que es necesario conciliar porque las cifras que exigen son muy altas. No han llegado a un acuerdo aún.

Las mujeres de Bahía Portete no han querido entrar en el marco de la ley de Justicia y Paz porque les parece “una ley de impunidad” y por esto no han accedido a ningún tipo de reparación.

Para aquellas mujeres indígenas, cuyo cuerpo se convirtió en territorio de guerra, ¿tendrá la Ley de Víctimas que presentará el Gobierno la próxima semana algún consuelo?
 

 

 

 

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2010-09-15 22:06

Excelente comentario Camila;esto sigue pasando en las provincias alejadas de la ciudad,el paramilitarismo no se ha acabado en Colombia,ni las extorciones;se entregaron unos paramilitares por seguridad,pero quedaron los que estaban detras dentro del organigrama;estos casos deben ser llevados a la corte penal internacional.

Lun, 2010-09-13 15:24

así debería de titularse el encabezado del articulo, como es que la comunidad tiene que callar, y mas por sus muertos cuando se siguen paseando loa ASESINOS, amparados por el estado porque no elevan estas noticias a la corte internacional ya que en Colombia es tanta la impunidad y la corrupción que veamos como es nombrado andres felipe aria en Italia después del daño hecho en Colombia, o es acaso que tienen que morir muchísimos para que se oiga una sola denuncia? o acaso las autoridades de Colombia tienen que seguir tapando para que no se conozca la realidad de nuestra gente abusada? porque no hacen un llamado al nuevo gobierno y en plaza publica que haya un compromiso y que esta noticia vaya a todas las esferas del mundo?

Lun, 2010-09-13 10:06

ES LA REALIDAD DE NUESTRO PAIS, Y TODOS DEBEMOS CONTRIBUIR PARA QUE HECHOS COMO ESTOS NO SE OLVIDEN, ASI QUE AYUDEMOS A RECONSTRUIR ESA MEMORIA HISTORICA DESDE CADA UNO DE NUESTRAS REALIDADES. LLEGÓ EL TIEMPO DE LAS VÍCTIMAS (QUE SEAN RECORDADAS Y REPARADAS) Y EL DE LOS VICTIMARIOS (QUE PAGUEN POR TODOS SUS CRÍMENES).

Lun, 2010-09-13 09:52

Yo creo que esto es mentira... si ocurrió en el 2004 es mentira, porque después del 7 de agosto de 2002 colombia entró al reino de la seguridad.democratica-confianza-inversionista-cohesion-social, por eso es imposible que en la Guajira hayan masacrado y desplazado indígenas, que le haya ido mal a las comunidades con las explotaciones carboníferas producto de la confianza inversionista.. es decir... ellos en este momento deben estar socialmente cohesionados a este nuevo país refundado desde Ralito, y consolidado desde la casa de nari, donde modificamos la constitución para no ser mas un estado social de derecho sino un Estado de Opinión...

Lun, 2010-09-13 10:04

Es triste que vivas ciego, la seguridad en nuestro pais solo era mentira, la realidad es que esos criminales nunca se desmovilizaron totalmente y los medios al servicio del gobierno nos hacian creer todo lo contarrio.
Por favor respeta más a esos compatriotas que han sufrido en carne propia todo ese dolor, y no los llames mentirosos.

Mar, 2010-09-14 08:50

no entendimos el sarcasmo......

Lun, 2010-09-13 08:43

Esta triste historia no la conocíamos, gracias Camila por escribirla y darle voz a las mujeres víctimas de la guerra. Paramilitares mal nacidos, pero tan terrible es confirmar nuevamente LA ALIANZA DE LAS FUERZAS MILITARES Y LOS PARAS, esto es horrible!!!

Sáb, 2010-09-11 15:16

que rabia, y donde estaba el ministro estrella de la defensa nacional. jugando golf o tomandose un trago importado. es lo mismo de lo mismo.

Sáb, 2010-09-11 13:26

Camila, un verdadero GUSTO leer una nota tan necesaria.

Lo he sostenido anteriormente, lo sostengo ahora: la guerra se desactiva iniciando la revisión, por parte de las mismas mujeres de la complicidad y permisividad, de la violencia con todas sus hermanas integrantes del Tejido Social.
Como hombre yo solo escucho, con *mucha* humildad -porque por omisión y excusas, también he sido responsable de esto en alguna medida- pero con la confianza de saber que esto realmente, al ser sanado, le va a retornar el poder a este país y como hombre me permite evolucionar.

LINK DE ROTACIÓN INMEDIATA. ¡Gracias!

Sáb, 2010-09-11 12:27

País de masas y politiqueros indolentes y corruptos para los cuales existen crímenes y criminales buenos y malos, reprochables y aceptables.
La doble moral de la cultura mafiosa y la causa paramilitar se enquistó en la sociedad colombiana y sus instituciones de manera tan aberrante que atrocidades como la sucedida en la alta guajira y a nuestros raizales Wayu no importan en lo absoluto. Definitivamente refundaron la patria !!!!!!!!!! Gracias SV por visibilizar uno de tantos problemas que bajo la macabra guerra viven las minorías étnicas.

Sáb, 2010-09-11 10:43

¿Y a esto que dirá José Obdulio?

Sáb, 2010-09-11 09:19

El Problema es que como los pobladores no se han dejado manipular de los Negociantes del Desplazamiento, no son tenidos en cuenta por nadie...

Sáb, 2010-09-11 05:02

Conmovedora narración Camila.Y notoria la complicidad de los militares en tan abominable salvajismo cometido con la etnia noble Wayuu.La única etnia que se enfrentó con vigor y altivez al colonizador Español alejandolo de su territorio.las mujeres wayuus dan ejemplo de resistencia y dignidad,de valor y coraje.Y tienen Razón:No hay nimguna clase de reparación en esta ley espuria que recomponga tanto dolor y lo más abyecto de la naturaleza humana.Jorge cuarenta debe pagar por siempre estas masacres a una raza que es su propia raza y al asesino o asesinos que andan sueltos sembrando aún terror y recomponiendo grafittis vergonzosos en las Paredes,que sean capturados por las autoridades,porque de lo contrario el tal gobierno de la Unidad nacional es letra muerta.JUSTICIA.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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