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Martes Agosto 11, 2020
La casa de estilo colonial americano, obra de Bruno Violi y protegida como patrimonio cultural desde el 2001, no existe ya. Además de sus escombros, queda una pelea.

 

Desde hace dos años, varias familias tradicionales de Bogotá se encuentran trenzadas en una feroz pelea alrededor de una casa ubicada en el Parque del Virrey. De la casa ya no queda nada, salvo la disputa.

De un lado se encuentra Josefina Dávila de Pérez, la dueña de la casa Pérez Norzagaray y cuñada de Julio Mario Santodomingo. Del otro, se encuentran los vecinos, representados por el arquitecto de uno de los edificios vecinos Carlos Lleras Figueroa, hijo del ex director de El Espectador Carlos Lleras de la Fuente y nieto del ex presidente Carlos Lleras.

“El asunto ha sido tratado como un novelón de la revista Caras que enfrenta a dos familias prestantes, sin atar los cabos entre el poder de influencia de los Pérez Dávila o los Santodomingo y las decisiones tomadas por los funcionarios del Distrito y de la rama judicial que se han involucrado en el caso durante las alcaldías de Lucho Garzón y Samuel Moreno”, dijo Lleras Figueroa a La Silla Vacía.

La casa Pérez Norzagaray fue declarada patrimonio cultural en 2001 y demolida en 2008. 
Vista interior a la casa, antes de su demolición total. La familia alegó que la casa no hacía parte de las obras famosas del arquitecto Bruno Violi. 
A pesar de la bulla de los vecinos, la Alcaldía excluyó el bien que meses despúes fue demolido.
300 vecinos y simpatizantes marcharon en diciembre de 2008 contra la demolición de la casa y la corrupción del distrito. 
La Alcaldesa de Chapinero encontró huecos llenos de químicos explosivos silenciosos que acabaron con las paredes y estructura de la casa. 
Las fachadas de los edificios 9-88 y Palos Verdes tienen vista al lote vacío.

Cronología de una demolición

La disputa arrancó en mayo de 2007, cuando Josefina Dávila de Pérez solicitó excluir su casa del inventario de bienes de interés cultural de Bogotá. La casa gozaba de protección arquitectónica desde 1997 y fue declarada bien de interés cultural en 2001. Dado su estatus de patrimonio, desde 2003 la casa pasó a ser de estrato uno y pagó solo la mitad del impuesto predial.

Pero tres meses después de la muerte de su esposo, Carlos Pérez Norzagaray, la viuda argumentó que la casa construida en 1957 representaba un lucro cesante para la ciudad cuando se podía construir una torre de ocho pisos como la que tiene a lado y lado, con gente pagando servicios e impuestos prediales estratos seis. Josefina Dávila también alegó que la casa no era de las obras famosas del renombrado arquitecto italiano Bruno Violi.

El 6 de noviembre de ese año, el Consejo Asesor de Patrimonio de Bogotá le dio la razón y sugirió retirar la casa Pérez Norzagaray de la lista de conservación. Pero la decisión la tomó sin consultar a los vecinos, que eran parte interesada porque cuando compraron sus apartamentos en los edificios contiguos Palos Verdes y 9-88, tuvieron que someterse a las normas urbanísticas que se aplican cuando se eleva un edificio al lado de una casa que se protege como patrimonio del Distrito, y que se prevé durará por los siglos de los siglos.

"El Consejo Asesor se reunió y Planeación tomó la decisión sin que los vecinos nos enteráramos. Dijeron que los vecinos no estaban interesados y eso no fue así", afirmó Mereke Carrizosa, quien vive en el edificio contiguo.

Cuando se discutió el caso y se revisó el concepto del Consejo Asesor en la Secretaría Distrital de Planeación, Dorys Patricia Noy Palacios, funcionaria de la alcaldía de Lucho Garzón, insistió que sí se había notificado a los vecinos. Lo que no dijo es que los telegramas con fecha del 1 de noviembre llegaron a los vecinos del Parque del Virrey solo hasta el 28 de noviembre, días después de que el Consejo Asesor de Patrimonio votó por la exclusión del bien. "Actué como funcionaria en ese momento y no tengo nada más para decir", dijo a La Silla Vacía.

Los vecinos quedaron frustrados con la decisión porque sabían que sin su participación en el proceso, el siguiente paso de la familia Pérez Dávila era demoler la casa y construir un edificio de ocho pisos que devaluaría su propiedad. Por un lado, les quitaría la vista, ya que los dos edificios vecinos se habían construido mirando hacia la casa. Por otro lado, habían pagado un metro cuadrado más caro por estar en una zona que iba a ser conservada.

Por estos motivos, los vecinos apelaron la decisión de la Secretaría Distrital de Planeación de excluir el bien tomada en diciembre de 2007, dos días antes de que Lucho Garzón terminara su mandato.

 

Acciones, reacciones y explosiones

Los vecinos interpusieron 62 recursos de reposición y radicaron 33.090 firmas ante la Secretaría Distrital de Planeación apoyándolos. Alegaban que por ley tenían derecho a participar en la decisión porque se verían directamente afectados por la demolición del bien. Además, interpusieron varias tutelas en ese sentido.

Pero el reclamo se quedó entre muros. Tanto la alcaldía como los jueces de tutela fallaron en su contra. Ambos dijeron que los vecinos no eran parte del trámite de exclusión.

Además, en signo de protesta, 300 personas -incluyendo vecinos y ciudadanos de corporaciones cívicas tales como Corpopatrimonio- marcharon con pancartas y consignas a favor de la conservación de la casa en diciembre de 2008, pero de esa marcha poco se supo. Caracol, el único medio presente y grabando las cuatro horas de la marcha, nunca publicó la nota. Aparte de esto, se creó un grupo de Facebook en defensa de la casa.
 
Con la resolución en la mano y antes de que estuviera en firme, la familia Pérez Dávila solicitó ante la Curaduría Urbana No. 1 la licencia de demolición y construcción de la obra.

Fue una formalidad porque empezaron a destruir la casa, desde adentro, antes de que el curador les otorgara la licencia para iniciar la obra. Para el 23 de noviembre de 2008, la familia le informó a los bomberos que la casa estaba en ruina y le solicitó a la Alcaldía de Chapinero que así lo decretará para poder demolerla legalmente.

"Cuando visitamos la casa la primera vez estaba relativamente bien, un mes después la casa estaba muy deteriorada. Por esta infracción sellamos la casa y les pusimos una multa de 51 millones de pesos que fue cancelada", dijo la alcaldesa Blanca Inés Durán a La Silla Vacía.

Durante este tiempo, Felipe Zuleta Lleras, columnista y amigo de los Santodomingo, interpuso una tutela en calidad de ciudadano común alegando que esa "casa en ruina" amenazaba su vida cuando caminaba por el Parque El Virrey.

Respondiendo al llamado de los Pérez Norzagaray y los vecinos de la zona, los funcionarios de la Alcadía de Chapinero y de la Dirección de Prevención y Atención de Emergencias de Bogotá (DPAE) inspeccionaron la casa y confirmaron que estaba rota por dentro (ver oficio de Alcaldía y concepto del DPAE). Pero no se trataba de una amenaza de ruina como consecuencia del paso del tiempo, sino que alguien había perforado una serie de huecos en el interior de la casa con un producto químico que deterioró la estabilidad de los muros de manera silenciosa.

Finalmente la casa fue demolida un callado 26 de diciembre de 2008, cuando Carlos Lleras Figueroa estaba de vacaciones con su familia. Él cree que escogieron ese día para la demolición porque los Pérez Norzagaray sabían a través de amigos comunes que él no estaba en Bogotá. Lleras se enteró días después de la demolición.

Cuando regresó, solo encontró el lote vacío. En cambio de resignarse, Lleras Figueroa decidió volver al embate.

Continuará...

Lleras Figueroa primero intentó llevar el caso a los medios de comunicación. Pensó que era una buena historia. Pero inicialmente no tuvo eco pues las primeras noticias acerca de la casa salieron a finales de 2008, a propósito de su sellamiento. “Por miedo económico y miedo a meterse a torear con gente tan poderosa los consejos de redacción no sacaban la nota”, dijo Lleras Figueroa a La Silla.

Entonces, el arquitecto acudió de nuevo a los estrados judiciales. En nombre de los vecinos de Palos Verdes y 9-88, Carlos Lleras tiene andando dos acciones populares, una demanda de nulidad y restablecimiento del derecho contra la resolución del 2007, y varias denuncias penales por prevaricato contra algunos funcionarios de la Secretaría Distrital de Planeación, incluyendo al ex secretario de Planeación Fernando Rojas.

Los Pérez Dávila no se han quedado de brazos cruzados. Para defender el buen nombre de su familia, el hijo menor de Josefina Dávila, Juan Manuel Pérez, denunció por injuria y calumnia agravada a Carlos Lleras. Y contrató como abogado a Jaime Lombana, quien también lleva varios casos del presidente Uribe. La Silla Vacía llamó a Lombana y a los Pérez varias veces pero no logró hablar con ellos. Sin embargo, encontramos un memorial de sus abogados en el cual argumentan que todo el procedimiento se ha hecho en regla.

A pesar de que Carlos Lleras aún no tiene un defensor, ya fue citado a una audiencia de conciliación y a rendir su testimonio. Sin embargo, Lleras Figueroa dice que no tiene ánimo de conciliar y que guardará silencio hasta que lo escuche un juez. "Si por cantar la verdad, me voy a la cárcel, me iré. Mi familia ya lo sabe", dijo Lleras Figueroa a La Silla Vacía.

La fiscal encargada del caso está entre la espada y la pared. Si las denuncias de prevaricato en contra los funcionarios de la Secretaria Distrital de Planeación prosperan, la denuncia por injuria y calumnia contra Lleras se queda sin piso. Por su parte, Lleras Figueroa dice que no descansará hasta demostrar públicamente que las irregularidades del proceso responden a una alianza entre el grupo Santodomingo y Lucho Garzón. Mientras los jueces dan su veredicto final, los vecinos seguirán teniendo tema para hablar.

Ver más en: www.casasimbolo.com

Nota de la Editora: Originalmente publicamos que el columnista Felipe Zuleta Lleras era abogado de la familia Pérez Dávila, pero él nos hizo saber que no era así. Ofrecemos disculpas a nuestros lectores. La confusión se debió a que él participó como testigo en el sellamiento de la demolición (ver foto), interpuso una tutela como ciudadano alegando su derecho a la vida y por la defensa que ha hecho de la familia y asunto en el blog Amigos del Patrimonio (ver blog).

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Felipe Zuleta Lleras
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2015-06-23 04:51

A esta nota le falta algo fundamental: documentar la historia de la casa y cerciorarse de su valor patrimonial. Lo demás es accesorio sin ello, queda reducido a una querella de vecinos, eso si muy distinguidos.

Dom, 2013-12-01 10:07

Y al historia de los asaltos al patrimonio arquitectónico y la impunidad, continúa: http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/peligra-casa-patrimonial-en-el-c...

Mié, 2010-03-31 15:04

Que historia tan triste. Siempre se me parte el corazon al ver estas noticias, donde prima el interes de un grupo sobre la memoria de un pueblo. Por que no somos capaces de cuidar y preservar aquello que nos define y que forma parte de nuestra historia? Por que no respetamos las obras de grandes artistas?

Lun, 2009-09-07 12:27

No entiendo a la familia. O están quebrados o entre más tienen más ambicionan.Muchos más réditos hubieran conseguido si se hubiera conservado la casa, adecuándola como museo o galería de arte o sede de alguna de las fundaciones de Julio Marío, de quien extraño su silencio cómplice ante la actitud de sus allegados y que pensaría de sus sobrinos el desaparecido Jorge Pérez Norzagaray, arquitecto íntegro y quien enseñó a muchas generaciones de arquitectos el valor del patrimonio arquitectónico de las ciudades.

Dom, 2009-09-06 06:32

Una triste historia de prepotencia, pareceria...

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