Menú principal

Viernes Septiembre 25, 2020

El sector político que se opone al proceso de paz que adelantan el gobierno y la guerrilla de las Farc suele preguntar por qué este proceso no es igual al que se hizo con los grupos paramilitares que terminó con los jefes de las organizaciones presos y extraditados y el resto de los miembros dispersos: algunos reintegrados, otros formando parte de las Bacrim, algunos más presos.

También cuestionan por qué con las Farc el gobierno está dispuesto a acordar algunas medidas que promuevan el desarrollo rural y no simplemente las condiciones de la desmovilización. Coinciden con Mancuso, quien fue el primero que dijo que esperaba que lo que se le concediera a las Farc se le concediera a su grupo.

Los dos grupos han usado los mismo métodos. Han asesinado, secuestrado, narcotraficado, han cometido delitos de lesa humanidad, han desplazado, despojado tierras y un larguísimo y oprobioso etc. La identidad en los métodos y el discurso oficial durante el gobierno de Uribe hizo que la gran mayoría de los colombianos sintamos que son iguales. Es imposible diferenciar en el dolor de las víctimas y cualquier intento de diferenciación suena a justificación.

De hecho, cuando Uribe y el gremio ganadero explican que los paramilitares fueron una especie de consecuencia necesaria de la ausencia del Estado en regiones en las que actuaba la guerrilla, suena cuando menos a inaceptable justificación y cualquier explicación que se de en relación con la guerrilla va a sonar parecido. Una vieja decisión de la Corte Suprema de Justicia que negó las posibilidades de indulto y amnistía a grupos distintos de la guerrilla es frecuentemente cuestionada como una inaceptable distinción.

A pesar de la identidad de métodos, es un error conceptual e histórico y una contraevidencia empírica, sostener que paras y guerrilla son la misma cosa: una especie de enemigos de una contienda en la que las víctima somos los demás.

La guerrilla se deslegitimó tanto con sus métodos crueles que llegó a parecerse en todo a organizaciones criminales que montaron ejércitos ilegales e incurrieron en todo tipo de tropelías para apoderarse del negocio del narcotráfico y han adoptado distintas fachadas y denominaciones persiguiendo negocios ilegales. Sin embargo, no son lo mismo.

Todos los gobiernos que han negociado con la guerrilla le han reconocido algún grado de legitimidad política que la sitúa en una condición distinta a la de los paramilitares. Uribe que propuso en el proyecto original de Justicia y Paz perdón para los paramilitares, le ofreció después –en trance de la primera reelección- Asamblea Constituyente a  las Farc. Laxitud en la justicia para unos y espacio político para los otros.

Primero en el Congreso, legisladores como Rafael Pardo y Gina Parody se opusieron férreamente a la impunidad para los paramilitares y rechazaron la presencia de los jefes paras en el Congreso y lograron introducir importantes modificaciones al proyecto, que después fue mejorado aún más por la Corte Constitucional, con argumentos basados en el carácter puramente narcotraficante de esos grupos y precisamente porque no se les reconocía ningún grado de legitimidad política.

La Fundación Ideas para la Paz acaba de terminar un estudio hecho por el académico Camilo Echandía que avala completamente esta tesis: a los paras –producto de la evolución de otros grupos del pasado y convertidos en Bacrim después- les importa son los negocios ilegales y nunca han tenido verdaderamente un proyecto contrainsurgente. Los paras terminaron en la política porque sectores políticos –como lo dijo alguna vez un Fiscal General de la Nación- los infiltraron y porque de la mano de éstos encontraron otra “línea de negocios”, la de saquear la salud y apropiarse de otras rentas como las regalías, no porque tuvieran un proyecto político propiamente dicho.

Echandía muestra cómo esos poderosos aparatos armados al servicio del narcotráfico han mutado desde el MAS (Muerte a Secuestradores) hasta las bandas de hoy pasando por autodefensas y paramilitares en los 90s y en la década de 2000. Con la desaparición de los carteles (segunda parte de los 90s), en especial del de Medellín, los jefes de las bandas de defensa del negocio se convierten ya no solo en los  protectores sino en los dueños del negocio y asumen la forma de Autodefensas Unidas con el propósito –que ahora resurge- de que se les reconozca un estatus igual al que se le reconoce a la guerrilla.

Se trata de una estrategia “tosca, sin arandelas, sin pretensiones ideológicas, cuasi-caricaturesca en lo que tiene de imitación de aquella de la guerrilla” (Echandía). Es una trampa que les dio frutos y que si bien no sirvió para negociar espacios políticos con ellos, alcanzó para reconocer un modelo de justicia transicional que ha fracasado en su aplicación pero que fijaba unas reglas aceptables para los estándares internacionales.

El trabajo de la Fundación afirma categóricamente que: “La territorialidad de las autodefensas en este periodo evidencia que los intereses de estos grupos desbordan la pretendida dimensión contrainsurgente. En efecto, si se asocia la presencia de este actor con una oferta de protección, se ha visto que no corresponde con la demanda de seguridad, por cuanto la presencia de las autodefensas se establece principalmente en función de los intereses del narcotráfico y no por la amenaza que representa la guerrilla”.

Con la guerrilla hay que diseñar un acuerdo que tiene las limitaciones de las reglas internacionales y de lo éticamente aceptable para la sociedad colombiana, pero no hay que caer en la trampa de que el punto de comparación es el acuerdo con los paras porque estamos hablando de dos cosas distintas.

 

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Jue, 2013-01-31 17:59

Quiera Dios que el General Naranjo no entre en la lista de los guerreristas irredentos seguidores de Uribe. Ahora están felices saliendo en las emisoras anunciando el fracaso de los diálogos y frotandose las manos de felicidad hacienendo cuentas alegres de las ganancias que obtendrán con la prolongación de la guerra. General por favor persista en los diálogos, no abandone a 42.000.000 de colombianos, el resto son uribistas turiferarios de la guerra.

Lun, 2013-01-28 15:42

La Farc perdio su rumbo politico hace mucho tiempo;o sera que los comandantes que se encuentran en Cuba no viven como "oligarcas",mientras que los guerilleros de la selva,si viven como proletarios.

Lun, 2013-01-28 12:36

Muy muy de acuerdo tanto con Ud como con la fundacion que hizo el estudio,ni son iguales ni su origen obedece a las mismas razones,La justificacion de Furibe y los Ganaderos a la presencia de los Paras no tiene comparacion por ningun lado:Las farc de todos es conocido su lucha precismente por la reivindicacion social ,ahi si por la NO presencia del estado,asi en el obejtivo hayan utilizado medios no convencionales nadie puede desconocerlo,como prueba del mismo estado en cabeza fe fURIBE fue la laxitud en la justicia para unos y el caracter politico a los otros,mas que taxita, casi que directa, es una forma de reconocer el mismo Furibe la gran diferencia.

Lun, 2013-01-28 11:22

Es un problema que lleva muchos años, el libro de la reina del sur nos muestra un poco como esta problemática tiende a ser cada vez peor.

Dom, 2013-01-27 22:38

Actualmente guerrillla y paramilitares son lo mismo en cuanto a su accionar, porque la primera se desvió de sus principios políticos que la fundaron para pasar a los negocios subversivos.Y estos siempre han sido unos matotes a sueldo o siembran terror por negocios ilícitos. El caracter político que se le pueda endilgar a las farc puede ser justificable para que abandonen las armas, y así puedan descanzar muchas zonas del país, pero queda claro que la Paz es una palabra corta, pero demasiado grande en significado para que sea reducida su consecución a la desmovilización de un grupo guerrillero.

Dom, 2013-01-27 08:34

Lo que identifica a los paramilitares con guerrilleros es su accionar violento y sus conductas delictivas frente al tema del narcotráfico que hace un irreparable daño a los consumidores de droga, principalmente de los países desarrollados que encuentran en los alucinógenos una vía de escape a los esclavizantes problemas de la sociedad industrial que ha roto todos sus vínculos con la naturaleza y ha deshumanizado al máximo las relaciones sociales entre los individuos.

Guerrilleros y paramilitares son diferentes en sus nexos con los políticos y con las clases sociales dominantes en Colombia. Los paramilitares han tenido más vínculos con los ganaderos y demás terratenientes; la guerrilla no tiene ninguno.

La negociación le quedó más fácil al gobierno con los paramilitares por la profunda identificación que estos matones tienen con la extrema derecha, donde la excusa es el combate a la FARC y al ELN.

Sáb, 2013-01-26 23:09

En su origen se diferencian, pero creo que actualmente son simbióticas, las BACRIM combaten por ellas, por sus propiedades en rutas, cultivos y peajes. No se ven muy diferentes, tal vez que las FARC/ELN hacen propuestas que "salvarán al país" y los otros sólo los salvan a ellos. El lenguaje si es muy diferente, en la guerrilla hay gente con algún grado de academia lo que les permite plantear problemas "difíciles". Pero con los que hay que conversar es con ellos, ojalá pudiéramos elegir a nuestros enemigos.

Sáb, 2013-01-26 21:49

Columna con buen análisis, muy cierta. Corroboro lo escrito: un 3 de noviembre llegaron las AUC a mi pueblo dizque porque era zona de guerrilleros y masacraron 17 humildes pobladores y a los 33 dias una toma guerrillera del frente 9 , 49 y otros, atacaron la población supuestamente en retaliación con las AUC,las victimas: humildes e inocentes pobladores, pués los combatientes contrarios no estaban en ninguno de los dos ataques.

Sáb, 2013-01-26 20:27

La guerrilla es un cartel de narcotráfico que opera desde el punto de producción. La revuelta que se armó en el cauca hace meses en la que el soldado ese se hizo famoso pq estaba llorando es un ejemplo. Solo buscaban q se desmilitarizara un terreno en concreto para llevar la droga hasta el mar. Y en el pasado reciente hay más casos. Son un cartel desde hace rato, eso no hay q desconocerlo. Otra cosa es q es más conveniente hablar con ellos o tenerlos ahí 'medio secuestrados', distraídos en eso y no enfocados en la guerra.

Sáb, 2013-01-26 16:17

Riveros, como otros, me recuerdan el chiste de Marx, señores estos son mis principios.......ahora sino les gustan,..tengo otros. Que fue del riveros que con enfásis señalaba que la Guerrilla estaba tan diezmada que lo único que podía negociarse con ella era cuándo entregaban las armas y a qué carceles iban, que prestarle atención a las Farc hoy por hoy, era vivir en la Colombia antes de Uribe, cuando eran el centro de la agenda y del problema, que sobre dimensionaba el papel de las Farc en al agenda política, que ellos habían perdido cualquier posibilidad militar, legitima y política de negociar. Ese Riveros murío el día que le pago el partido liberal para vivir, siendo director de eso que llaman el instituto de pensamiento liberal, supongo que es un puesto fácil porque alguien ha visto cuál es el liberalismo de Galán,Simoncito,y el abuelo Gaviria. No me quejo, tal vez esa sea la única manera de sobrevivir en Colombia sirviendo al qué page, o teniendo un portafolio amplio de principios

Sáb, 2013-01-26 15:50

Si esto es cierto podemos afirmar que lo de la Unión Patriotica en ultimas no fue un genocidio político, fue simplemente un conflicto por el control del narcotrafico.
Y si nos ponemos estrictamente marxistas entonces todos los conflictos humanos se dan por hechos económicos, de modo que ningún combatiente es politico, las FARC así son solamente megaempresarios que buscaban establecer una nueva sucursal de Comunismo inc.

Sáb, 2013-01-26 13:06

Aunque comparto a grandes resgos la diferenciación entre paramilitarismo y guerrilla, yo sí creo que el paramilitarismo fue y es un proyecto político, un proyecto político apegado al establecimiento económico y a la larga narcotraficante. A todas luces ha sido un ejercito, no desde el MAS, como se plantea, sino desde la policía chulavita o incluso antes, que ha defendido los intereses políticos y de poder de una Elite rural y urbana. Suele pensarse que el paramilitarismo nació en respuesta a la insurgencia, pero la verdad es que la insurgencia nacio en respuesta a la violencia de estado, es decir, al paramilitarismo.

Sáb, 2013-01-26 21:11

es decir?

Sáb, 2013-01-26 11:39

es tan ........ comparar los 2 procesos, el uno a la vista del mundo y en el otro por debajo de cuerda y hasta organizando falsas desmovilizaciones, las vías del proceso definen el fin.

Añadir nuevo comentario