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Sábado Agosto 08, 2020

 

El mismo día que La Silla Vacía reveló las implicaciones de un proyecto, redactado por el Gobierno pero presentado a través de un tercero, que pretende facilitar el otorgamiento de beneficios jurídicos y el reconocimiento de derechos políticos a los miembros de grupos guerrilleros en un eventual proceso de paz, se rindió un homenaje a “Chucho” Bejarano, el exconsejero de paz que las Farc asesinaron en el campus de la Universidad Nacional de Bogotá.

La coincidencia no sería importante si no se tratara de un nuevo capítulo de lo que Bejarano calificaría como concesiones gratuitas que la guerrilla “echa en la mochila”, las da por ganadas y continúa esperando que el establecimiento le ofrezca más sin que se tenga que tomar siquiera el trabajo de pedir.

En el proceso de negociación del conflicto armado colombiano solo se pueden negociar tres cosas: el tratamiento jurídico a los desmovilizados, los beneficios políticos y algunas reformas socio-económicas. Hace unos años –cuando “Chucho” conducía a nombre del gobierno un proceso de negociación con la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar- el establecimiento estaba dispuesto a conceder en todos estos puntos.

La amnistía y el indulto se daban por otorgados. Se habría aceptado otorgarle curules en el Congreso, e incluso –como lo dijo un artículo transitorio de la Constitución- diseñar formas de gobierno local que les permitiera mantener la autoridad donde la ejercían por las armas. Se hubieran hecho reformas en materia de tierras, de política petrolera, de la apertura económica, para solo mencionar algunos ejemplos. Eso estaba implícito en las conversaciones y se sabía que si se superaba la primera prueba, lo demás –aunque pareciera dificilísimo- era de algún modo “carpintería”.

La verdadera prueba de la negociación era la determinación de las condiciones para llevarla a cabo. Si había “tregua”, si era unilateral o bilateral, si en Colombia o en el exterior, si en una zona despejada, si qué garantías se les daba a los negociadores. Todas esas se superaron. Hacía falta la única verdaderamente importante, si la guerrilla aceptaba ubicarse territorialmente en algún o algunos lugares mientras se adelantaba la negociación. Esa es la “prueba ácida” de la intención de la guerrilla de negociar.

Si algún día las FARC quisieran negociar una salida al conflicto armado llegarían a la mesa de negociación convencidos y no como quien oye a un vendedor a ver si los convence. Lo demás sería carpintería. La guerrilla tiene suficientes pruebas de que el establecimiento colombiano está cansado de la guerra y carga un profundo sentimiento de culpa como para otorgar muchas más concesiones de las que las FARC se merecen.

Hoy por hoy, ni la correlación de fuerzas –la vieja teoría del empate militar negativo está superada-, ni la nula legitimidad de la guerrilla, ni las normas del derecho internacional humanitario, ni la representación política de las FARC darían para negociar nada con ese grupo.

Sin embargo, el gobierno –con la complacencia de la mayor parte de la sociedad- quiere mucho negociar ¿Qué? No se sabe, pero negociar. ¿Quince curules en el senado? ¿Veinte? ¿El cambio de la política petrolera? ¿Una ley de tierras?. ¿Una Constituyente, como lo ofreció Uribe, con un porcentaje asegurado para la guerrilla?

Han pasado casi 40 años en los que el establecimiento colombiano ha buscado a la guerrilla para negociar y esta no ha querido. En los gobiernos de Betancur y de Pastrana aceptó conversar, pero no negociar y nunca ofrecieron dejar la actividad guerrillera. Han sido los intentos más largos.

La única vez que la guerrilla tomó la iniciativa fue en 1.991. Se tomaron una sede diplomática venezolana para exigir conversar con el gobierno. Concertada la cita, enviaron a sus más altos representantes : Alfonso Cano, Iván Marquez, por las FARC y Antonio García por el ELN. Firmaron con “Chucho” Bejarano una ruta en la que se dejaba claro que el propósito era que la guerrilla dejara de ser guerrilla. Aceptaron negociar las condiciones de ubicación territorial de la fuerza militar guerrillera.

Sobre un mapa, en una oficina del centro de Caracas, prácticamente se habían convenido los 80 lugares donde se concentrarían los guerrilleros. La guerrilla tenía la decisión de montarse a la ola política creada por la Constituyente y esperaba ventajas electorales para la conformación del nuevo Congreso.

Sin embargo, ese mismo día, el ELN atentó contra el senador Aurelio Iragorri, Presidente del Congreso revocado por la Constituyente. La negociación sin haber pactado el cese al fuego se hizo insostenible y el Presidente Gaviria ordenó la suspensión de las negociaciones, en medio de una fuerte presión de opinión para hacerlo.

Pasó la oportunidad. Se eligió el nuevo Congreso y el apoyo a la gestión presidencial se deterioró por el apagón y la fuga de Pablo Escobar. Para las FARC ya no era negocio “negociar”.

En Tlaxcala, en medio de conversaciones sobre apertura económica y otros temas, las partes sabían que no estaban negociando nada. La muerte en cautiverio, a manos de la guerrilla, del exministro Argelino Durán Quintero cerró definitivamente ese capítulo.

Ahora, el Gobierno abre la puerta -con la llave que el Presidente dijo tener- y hace las primeras dos concesiones que ya no parecen tan obvias 20 años después: beneficios jurídicos –discutibles en el marco de los estándares internacionales- y beneficios políticos. No ha comenzado la negociación y la guerrilla gana 2 a 0.

“Chucho” llamaría a esto una lección de cómo ceder sin negociar, una versión colombiana del libro del Profesor Robert Fischer, de la Universidad de Harvard, vendido por miles en todo el mundo desde hace treinta años titulado: “Sí, de acuerdo. Cómo negociar sin ceder”. 

En realidad “Chucho” le daría un calificativo más certero, “culiprontismo”. Paz en su tumba.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2011-10-04 10:06

El gobierno lo que pretende es crear una cortina de humo para mitigar el descalabro que tendrá Colombia con las crisis económica que vive el mundo y que golpeara muy fuerte a los colombianos.
Eso traerá consigo que la pobreza crezca más y desde luego los grupos al margen de la ley tengan más militantes.

Lun, 2011-10-03 13:57

Hector: Las farc siempre han sido felices dialogando y exigen que sea sobre lo divino y humano, porque les representa oxigenacion, propaganda y status político, pero no se les puede hablar de definir una negociación, porque inmediatamente rompen los diálogos con un acto criminal. Ahora, si imnumerables veces ellos han dicho que nunca se desmovilizarán ni entregaran las armas,porque es la única forma que los respeten, entonces ¿que se va a negociar?. Y agréguele a esto que como cartel en que se convirtieron son inmensamente ricos.¿ Estarán dispuestos a abandonar semejante negocio?. Antes de cualquier diálogo hay que incautarles todas las inversiones que tengan aquí y en el exterior, promulgar leyes para tiempos de guerra y presionarlos sostenidamente con todo el poder del estado

Dom, 2011-10-02 00:42

Hector, creo que en su recuento historico le hizo falta mencionar lo que paso con la Union Patriotica.
http://www.youtube.com/watch?v=SYJuSlG2IuI

Si no estoy mal esas negociaciones se rompieron como en el 88?

Sáb, 2011-10-01 18:52

¿Qué alguien me explique la vieja teoría del empate militar negativo?

Como es posible que el Estado con 500.000 efectivo este en igualdad de condiciones -o sea una balanza militar equilibrada- con un ejercito de 10.000 guerrilleros.

Vamos, en serio, ya muchos lo han dicho, las FFAA no quieren la victoria. Se les daña el negocio, su posición y poder en el Estado.

Sáb, 2011-10-01 17:35

el problema del pais es el narcotrafico legalicenlo que el gobierno lo controle y vera que se acaban los grupos al margen de la ley porque ya no tienen musculo financiero. hasta los mismos USA y los paises europeos lo quieren.

Sáb, 2011-10-01 13:48

No sabía que la justicia ya hubiese determinado que fueron las farc las autoras del crimen de Chucho Bejarano. Por favor Héctor, actualízanos la noticia. Sorprende eso sí que una noticia tan esperada de la justicia venga a saberse sólo en unos círculos. No obstante, si sólo es una especulación tuya, te pido en nombre de la memoria de Chucho que con tal afirmación no sirvas al propósito de ocultar a los asesinos.

Sáb, 2011-10-01 09:29

Hector, lo mas grave no es el 2 a 0 a favor de las FARC, sino que a estas alturas puede advertirse que no se negocia con unos idealistas pensadores revolucionarios sino con unos adictos a la guerra a quienes les motiva esa adicción o la propia al dinero del narcotráfico que protegen y que sus voceros políticos como Piedad Cordoba pareciera motivarlos más los réditos políticos de orden internacional que buscan como supuestos intermediarios de paz. El 2 a 0 lo ha marcado un grupo de bandidos - narcotraficantes, y la paz no se ve ni a años luz, si bien para negociar se requieren 2 y lograr un gana gana, dicen los expertos en negociación, cabe la pregunta para los colombianos: ¿que estamos dispuestos a dar como gana a los narco-terroristas-guerrillos?

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