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Martes Enero 21, 2020

Ayer el Polo le pidió la renuncia a Samuel Moreno después de que el Procurador le dictara pliego de cargos y lo suspendiera durante tres meses. El alcalde no renunció pero la ministra de Educación María Fernanda Campo estará encargada de Bogotá mientras el presidente Santos escoge una persona ternada por el Polo Democrático. Con estos últimos acontecimientos, Bogotá cayó a su punto más bajo en dos décadas. ¿Qué pasó?

Bogotá ha sido siempre una ciudad difícil, llena de problemas. Pero después del hueco en el que estuvo hasta 1992, logró despegar y comenzó a convertirse en un ejemplo de transformación urbana, en un experimento de progreso en cultura ciudadana y en un semillero de tecnocracia y de optimismo para volver a convertirse en los últimos años en el caos y en el nido de corrupción que es hoy. Las cifras son contundentes.

 

"Este no es el momento de hablar de renuncias", dijo en rueda de prensa Samuel Moreno después de conocer la decisión del Procurador de suspenderlo y minutos antes de que su partido le pidiera dejar el cargo.
El senador Iván Moreno, detenido la semana pasada por orden de la Corte Suprema en conexión con el cartel de la contratación, fue el primero en caer. Sin ese dique de contención, su hermano cayó a los pocos días.
El martes, mientras el Alcalde Samuel Moreno hacía rueda de prensa en el Palacio Liévano, afuera los del grupo de activistas del movimiento Bogotá se respeta le pedían la renuncia mientras que sus seguidores acusaban a los Nule de mentir.
El Polo Democrático siempre había defendido a Samuel Moreno. Pero tras la decisión del Procurador de suspenderlo, la directora del partido y ex secretaria de Gobierno de Samuel salió a pedirle la renuncia para que pudiera defenderse y asumir la responsabilidad política.
Un serrucho, como metáfora de esta administración, exhibieron los activistas en contra de Samuel Moreno en frente de su alcaldía.
Mientras se decide la interinidad de la Alcaldía, por ahora en manos de la ministra de Educación María Fernanda Campo, la ciudad sigue embotellada con obras abiertas e inconclusas por toda la ciudad.
A Samuel Moreno le tocará ahora defenderse mientras los primos Nule son enjuiciados y tienen el incentivo de contar cosas en contra del Alcalde y de su hermano para ganar beneficios judiciales.

Según las mediciones de percepción que ha hecho Bogotá Cómo Vamos desde 2001, la ciudad ha perdido en todo menos en mediciones de pobreza. ¿En optimismo? En 2003, al final de la segunda administración de Antanas Mockus el 31 por ciento de los bogotanos consideraban que la ciudad iba por mal camino. Esta proporción de pesimistas se mantuvo igual durante la gestión de Lucho Garzón. Hoy son la mayoría con un 51 por ciento.

¿En cultura ciudadana? En 2004, cuando arrancaba el gobierno de Lucho Garzón después de cuatro años del segundo gobierno de Mockus, en la encuesta de Bogotá cómo Vamos le preguntaron a los bogotanos qué tanto cumplían las normas de convivencia de la ciudad (1 era nada y 5 era mucho) y el promedio fue 3,1. En 2010, 2,6.

Si le preguntan sobre su cuidado de Transmilenio, en otra época un símbolo de orgullo para la ciudad, en 2001 respondían que 3,7. En 2010, 2,5. Y si es sobre probabilidad de ser castigado por otros, o por una autoridad por no cumplir las normas, todos los resultados tienden hacia la impunidad.

Si se trata de la confianza en las instituciones, los retrocesos en los años que lleva Samuel Moreno a cargo de la ciudad son impresionantes. La aprobación de los ciudadanos de instituciones clave de la ciudad ha caído más de 10 puntos: Transmilenio pasó de 66 por ciento a 55. La Policía de 82 a 60 por ciento. E incluso Codensa, que tiene un cubrimiento prácticamente total de la ciudad, pasó de tener un 97 por ciento de favorabilidad a un 90 por ciento.

Pero lo peor es la imagen del Alcalde. En 2010, ante la pregunta sobre en cuál área trabaja la administración de Samuel Moreno, el 37 por ciento contestó que en nada. Cuando terminó su mandato Lucho Garzón, solo el 8 por ciento pensaba eso de él y de Mockus solo el 5 por ciento tenía esa idea. El 58 por ciento de los bogotanos dicen que confían poco o nada en Samuel, mientras que, en sus peores años, de Lucho solo el 16 por ciento dijo eso y el 22 por ciento opinó eso alguna vez de Mockus. Y esto fue antes de la captura de Iván Moreno y de la destitución de varios de sus funcionarios por el Cartel de la Contratación.

Y, si no es en percepción sino en realidades, la cosa no es mejor. Una medida clara de eso es el pago voluntario de un 10 por ciento extra en impuestos, una decisión de Mockus para que los ciudadanos pudieran llevar su solidaridad a otro nivel. Los contribuyentes que, por pura confianza en el gobierno distrital, pagaron este dinero extra, pasaron de más de 100 mil contribuyentes a menos de cinco mil el año pasado. Y esto a pesar de que por lo menos en el manejo fiscal, la administración de Samuel Moreno tiene cosas para mostrar, como haber aumentado el recaudo y tecnificado el catastro.

En movilidad, la ejecución del Sitp podría revolucionar el transporte si se hace algún día, pero por lo pronto es prácticamente una odisea cruzar la ciudad. Y en seguridad, ni hablar del retroceso.

¿Cómo se llegó allí?

Varias razones explican por qué cayó Bogotá tan bajo, según varios expertos consultados para este artículo.

Lo primero es que hay unos problemas críticos de la ciudad que vienen desde antes de Moreno y que le estallaron en las manos. El problema de movilidad es uno de ellos. En 1997, un estudio elaborado por la Agencia japones de cooperación (Jica) para Mockus predijo que, al ritmo al que estaba expandiéndose y densificando la ciudad, estaría embotellada en una década salvo que construyeran autopistas de segundo piso. Eso no se hizo. Peñalosa creía más bien en desincentivar el carro; en los cuatro años de Lucho Garzón fue mínima la inversión en infraestructura, porque su plan de desarrollo se concentraba en temas sociales; y Samuel Moreno, a la espera de hacer el metro, tampoco hizo las grandes avenidas. Hoy no hay por dónde andar.

El tema de seguridad también ha empeorado, en parte, por un cambio en la dinámica del conflicto armado y un desplazamiento de los mercados internos de la droga que no dependen exclusivamente del Alcalde de Bogotá.

En fin, hay varios problemas que son crónicos.

Pero, en vez de enfrentar esos probelmas de raíz, los bogotanos eligieron a Samuel Moreno. Que Moreno haya resultado un mal alcalde no puede ser una sorpresa para nadie que conociera bien sus antecedentes. Era claro desde su campaña que conocía muy poco la ciudad, que tenía nula experiencia gerencial y que venía de una familia muy cuestionada, comenzando por su hermano Iván, cuyas historias oscuras sobre su paso por Bucaramanga eran bien conocidas por todos.

Su ventaja frente al electorado es que no era Enrique Peñalosa, a quien muchos grupos de interés odiaban: los comerciantes por los bolardos; los vendedores ambulantes por haber acabado con las ventas en los espacios públicos; los socios del Country por haber expropiado la cancha de polo; los transportadores por Transmilenio, y otros simplemente porque les parecía un gomelo arrogante mientras que 'Samy' era muy simpático y prometía un metro sin saber muy bien cómo lo iba a hacer ni con qué. Peñalosa, como Mockus, había hecho un esfuerzo por no gobernar en función de poderosos intereses privados. Y Moreno prometía todo lo contrario.

En eso sí cumplió: cada grupo de poder tuvo lo suyo. Solo que esta vez varias de las secretarías no se repartieron a los políticos, sino a los contratistas. Los vendedores volvieron a las calles, los taxistas consiguieron el pico y placa de todo el día para los carros, la cancha de polo no se volvió un parque. Ya se puede estacionar donde uno quiera. Moreno también cumplió en no darle continuidad a muchas de las cosas buenas que venían de atrás, comenzando por descuidar el Transmilenio, que pasó a convertirse en la fuente de las protestas callejeras.

A los medios les cabe también una responsabilidad en la debacle. Las altas sumas de inversión en pauta de esta Alcaldía hicieron que muchos de los medios más importantes le bajaran el tono a las críticas a Moreno durante los primeros años de su administración y que los periodistas que más disentían del Alcalde fueran desincentivados por sus jefes de seguir en la dirección de esas pesquisas. Solo cuando ya estalló el escándalo reaccionaron.

La justicia se hizo la de la vista gorda durante años. Y la mayoría de concejales, con excepción de unos valientes como Carlos Fernando Galán, Antonio Sanguino y Carlos Vicente de Roux, comieron callados mientras la ciudad se deshacía. El Partido Liberal hoy celebra la salida de Moreno, pero una buena parte del gabinete de Samuel Moreno es liberal y fue con votos rojos y de la U que se eligieron el contralor y el personero, ambos cuestionados hoy. Las bancadas liberal y de La U han apoyado a la administración en el Concejo. La administración de Bogotá, que ya con Lucho Garzón se había debilitado en lo técnico, dejó de ser una isla en medio de un mar de clientelismo. Simplemente se volvió como el resto del país. Ya la capital no es ejemplo de prácticamente nada y es Medellín la que lleva la parada en creatividad urbana. Después de haber atraído a los mejores tecnócratas en diversos campos, desde la salud hasta la movilidad, ha habido una involución en la capacidad gerencial de Bogotá y es difícil encontrar un buen tecnócrata que asuma un puesto de liderazgo en la administración distrital.

El reto ahora, para quien suceda a Moreno, será recuperar una visión de ciudad alrededor de la cual convocar de nuevo a los bogotanos.

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Mié, 2011-05-04 14:57

Desde aquí, desde fuera de Bogotá siempre me he preguntado cómo pudieron equivocarse tanto los bogotanos después de que los tomábamos como el ejemplo a seguir al elegir alcalde. Ojalá recapaciten y retomen la dinámica que tenían en esta materia. Bogotá merece seguir siendo gobernada con respeto y seguir siendo ejemplo para el resto del país junto con Medellín y muchas más de las grandes ciudades para que algún día la mayoría lo hagamos bien.

Mié, 2011-05-04 13:32

Los problemas de Bogotá surgen principalmente de sus habitantes y de la evidente carencia de efectividad de las instituciones. El problema de movilidad, como el gran ejemplo que es de la trsite situación capitalina, tiene su raíz en el mal uso que se le da a la infraestructura. No sirve de nada realizar obras propagandísticas y de una innecesaria grandilocuencia (como el tm), si no se conserva una política ordenada de cultura ciudadana y reglas colectivas de juego para la convivencia. Esto lo realizó con éxito Mockus en sus dos alcaldías pues dejaba en manos de los habitantes las decisiones sobre el bienestar común. SIn embargo Peñalosa, con su afán de gasto y obras, le quitó de las manos el bienestar a los habitantes y lo dejó como potestad de los grandes proyectos, como si éstos tuvieran el poder de modificar, por lo bonitos, el mal comportamiento de los ciudadanos. Y así se apostó y despilfarró, se sentenció, el mal futuro de la ciudad,como política de supuesto cambio o progreso.

Mié, 2011-05-04 13:44

La corrupción consecuente de la manera desordenada en que se dispusieron muchos de los inútiles cambios en la ciudad aprovechó el terreno abonado para establecer, bajo el mando del Polo, un torcido sistema burocrático al servicio de las obras y no al servicio de los ciudadanos. Aquí han ganado políticos culebreros, contratistas, criminales de toda índole, mafias de servicios varios, y no hemos ganado los ciudadanos. Si en las próximas elecciones seguimos repitiendo mentiras y espectáculos, como el metro, el transmilenio o las zonas francas, demostraremos que ni siquiera nos hemos educado lo suficiente para manejar nuestro destino como ciudadanos. Y si esto es así, cuando lo poco rescatable de la ciudad de los últimos 13 años es la educación (que porque hay más colegios y bibliotecas), no quedará ni la esperanza de que podamos reconstruir a Bogotá y su sociedad. Depende de las herramientas y garantías que tengamos los ciudadanos, no de atravesados mesías o de payasos incompetentes.

Mié, 2011-05-04 11:33

Entre el país y Bogotá caben relaciones de identidad al tiempo que se presentan importantes diferencias. Tanto así que por ejemplo el proceso de llegada y la posibilidad real de ser un personaje Alcalde de Bogotá, al tenor de un electorado independiente, no se torna funcional al lanzar como Candidato a la Presidencia de la República a ANTANAS MOCKUS. Y, aunque no se ha visto el caso, tal vez tampoco resulte exitoso lanzar la candidatura de un ex-Presidente a la Alcaldía de Bogotá.

Relaciones de identidad las hallamos en la forma de hacer política, ámbito en el que pueden resultar excepcionales los casos de MOCKUS y PEÑALOZA, quienes no llegaron al Palacio Liévano avalados por los partidos que han soportado el andamiaje político colombiano. Los problemas sociales no son iguales ni de grado como tampoco en la forma particular que revisten.

Mié, 2011-05-04 11:07

A qué va a conducir el populismo hecho realidad en las Administraciones de MORENO y GARZÓN en Bogotá?. A que probablemente al tema social, vuelto realidad en el desempleo, el crecimiento de las ventas ambulantes incluso hasta en los semáforos, el incremento de la indigencia y las calles de la Ciudad llenas de limosneros y desplazados, a que esa problemática social de la cual solo enumero algunos aspectos no sea abordada bajo los rigores de las consideraciones e interpretaciones que se requieren ni se le de el tratamiento y se estructuren las soluciones que realmente necesita. En todo caso, ni en Colombia ni en Bogotá, los respectivos gobiernos se han dedicado a impulsar una seria política de empleo que formalize el trabajo. Lo que hizo URIBE en Colombia con los subsidios no guarda diferencias significativas con lo que hicieron GARZÓN y MORENO. El populismo de URIBE fue para no lastimar las grandes propiedades de los hacendados y el de MORENO y GARZÓN es parte de sus absurdos modelos.

Mié, 2011-05-04 10:49

Con el Programa "BOGOTÁ SIN HAMBRE", la construcción de megacolegios y el METRO se hizo demagogia a la lata y nunca es racional subsumirse en el velo de la apariencia que oculta la esencia.

En una Ciudad con importantes recursos no es difícil montar un Programa para mejorar el nivel de nutrición de los niños y adultos más pobres; contando Bogotá con superavits fiscal no constituye una hazaña contratar la construcción de megacolegios y resulta fácil hacer demagogia enarbolando la sentida necesidad de contar en la Ciudad Capital con uno o más Metros.

Sin embargo, aún no hemos develado los intríngulis en materia de contratación de los almuerzos que se reparten; centrar la atención en la parte de infraestructura educativa, -sin desconocer que había que reparar urgentemente algunos colegios- sacrificando la calidad de la educación resulta atentatorio del mismo derecho a la educación. Fue el precio justo el pagado por los estudios de factibilidad del Metro ?. Analicemos esos aspectos

Mié, 2011-05-04 10:59

La foto del artículo como claro ejemplo del más descarado sinismo, muestra a integrantes y excontrantistas del equipo político de la Alcaldesa de Chapinero, pidiendo la renuncia de Samuel, como si no hubieran comido y desarrollado su fortín político en esta localidad gracias a esta Administración con un silencio cómplice, ahí está la moralidad del Partido Verde que no tiene ningún reparo en aceptar los votos que provienen de esta burocracia que llaman "clientelista".

Mié, 2011-05-04 10:38

Es muy triste y lamentable los criterios que utiliza LSV para analizar la gestión de nuestros alcaldes, pura retórica neoliberal. Llega a afirmar que "la ciudad ha perdido en todo menos en mediciones de pobreza" y pasa de largo a temas como el Transmilenio (que creen que hay que cuidar pese a que es el principal robo que nos han hecho a las y los capitalinos) como si la lucha contra la pobreza fuera cualquier cosa y si fuera al menos comparable con índices de percepción a lo cual sí dedica mucho tiempo. Por eso omiten las graves implicaciones que tienen para la ciudad que Santos nombre a la ministra que se ha dedicado a comercializar la Educación como alcaldesa encargad de la ciudad que logró gratuidad en este Derecho. Pobre ciudad, pobre país, pobre criterio de LSV.

Mié, 2011-05-04 15:18

Totalmente de acuerdo con usted. Qué tristeza que LSV se iguale a los medios de comunicación tradicionales diciendo que la salud, la educación y la lucha contra la pobreza valen cinco al lado de la idea de que la ciudad debe estar divina y bien arreglada así la gente se muera de hambre...Sin comentarios.

Mié, 2011-05-04 10:57

Ya estamos trabajando en la historia de la ministra, gracias por la idea.

Mié, 2011-05-04 10:37

En materia de eficiencia administrativa y de gerenciar adecuadamente los recursos públicos, sin duda, Bogotá había dado algunos avances, pero en materia social se impuso una corriente algo elitista. No obstante es parte de la calidad de vida, aminorar los tiempos en que los humildes ciudadanos residentes en la Ciudad Capital se trasladan de sus casas al trabajo, ampliar los andenes para que la gente pudiese transitar, importando menos el interés de lujosos carros que no eran ni son para trabajar, sino para que ciertos sectores anden más cómodos, a costa del derecho de los demás. No estuvo mal prohibir el uso de la polvora, construir una red de bibliotecas y pensar y ejecutar campañas de educación ciudadana que ciertamente mejoraron en algún grado el nivel de vida de los bogotanos. Esos fueron algunos aspectos de las Administraciones de MOCKUS y PEÑALOZA que se hacen perceptibles para el ciudadano común y corriente.

El populismo de GARZÓN y MORENO menospreciaron esos logros.

Mié, 2011-05-04 10:26

Bogota no cayo. Simplemente esta en el mismo nivel moral del resto del pais. Y lo alcanzaron los organismos de Control y administradores de justicia, que estaban ocupados con otras cosas peores.

Mié, 2011-05-04 10:24

Totalmente de acuerdo o sea piensan que Colombia es una república independiente. Cuando Juanita habla de que los Japoneses decían que se necesitaba un segundo piso pues el lo mejor es el metro, no lo mejor no, es la única solución viable a esta ciudad, y tanto el gobierno nacional como la procuraduría en su infinito saber lo único que hacen es darle largas al tema. La verdad me aburre pensar en la misma dirección que los canales privados de televisión cuyo obvio objetivo es tener en todas las alcaldías del país personas afines a sus intereses.Cuando gobierne un alcalde progobiernista y todo siga igual, entonces los medios pondrán mas noticias de farándula para que el cerebro de los bogotanos se relaje... y funciona.

Mié, 2011-05-04 09:48

Buen articulo, Me hubiera gustado una tabla o grafico para la primera seccion de las estadisticas de percepcion

Mié, 2011-05-04 10:49

Mao, mil gracias, tiene toda la razón. Aunque sí hay que abonarle a Moreno que logró avanzar en el tema. Ya ajustamos la nota. Saludos.

Mié, 2011-05-04 09:41

Mao317, tienes razón que la afirmación es un poco dura. Ya la maticé diciendo que no pudo ser una sorpresa para quienes conocían sus antecedentes. Es que Samuel no había tenido cargos administrativos, Iván había tenido el escándalo del incendio del juzgado, la promesa del metro no tenía detrás un estimativo presupuestal ni un conocimiento del alcance, etc.

Mié, 2011-05-04 09:57

Generalizar sin contrastar. Acaso Mockus si había tenido experiencia gerencial?, y qué había gerenciado Lucho en su vida?.

Mié, 2011-05-04 10:55

Los datos de Bogotá cómo vamos comienza las mediciones históricas desde 2001, después de Peñalosa.

Mié, 2011-05-04 08:53

Lo mas chistoso de todo es que Colombia en su totalidad esta destruida, inundada, acabada por todo lado y la única ciudad que no ha tenido problemas con el invierno es la que destituye al alcalde. Siendo así todos y cada uno de los alcaldes y gobernadores de este país deberían renunciar, así como funcionarios del gobierno que han permitido que las condiciones de lluvia actuales borren del mapa la mitad de la malla vial del país y casi todas las poblaciones y todo esto por no preveer nada.

Mié, 2011-05-04 06:29

Excelente análisis. Y la responsabilidad es de mucha gente que ahora se rasga las vestiduras. No mas los Bendedetti le hicieron una gran campaña a Moreno y así muchos otros politiqueros.

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