Menú principal

Viernes Octubre 22, 2021

Clara López y el Polo Democrático destaparon hoy finalmente su carta a la vicepresidencia y, con Aída Avella, mandaron el mensaje de que se la juegan por la unidad de la izquierda.

Esta decisión, que busca sanar muchas de las heridas abiertas por las sucesivas divisiones de la izquierda en años recientes, cierra sin embargo su candidatura a un electorado de izquierda -que muy posiblemente ya iba a votar por ella- y hacer mucho más difícil sumar votos en el centro, donde todavía hay muchos indecisos.

El debate interno
Al escoger su vice, Clara López terminó dándole prioridad a la unidad de la izquierda que a ampliar su base de posibles electores. Foto: Juan Pablo Pino
Aída Avella, que llevaba 17 años exiliada en Suiza, fue escogida como la candidata presidencial de la Unión Patriótica en su congreso el año pasado. Foto: Juan Pablo Pino

El proceso para encontrarle un vice a Clara estuvo lleno de tropiezos. Tanto que el viernes pasado, cuando se vencía el plazo legal para inscribir a los candidatos presidenciales, el Polo tuvo que poner a Sandra González -la directora financiera del partido- mientras se decidía en torno a un nombre definitivo. Es decir, la misma jugada que usó Antanas Mockus hace cuatro años, cuando inscribió a Liliana Caballero -su mano derecha de toda la vida- mientras se concretaba la llegada de Sergio Fajardo a los verdes.

Hasta el último minuto era una posibilidad real que Rodolfo Arango, el académico y ex magistrado auxiliar de la Corte Constitucional que acaba de ser el sexto candidato más votado del Polo al Senado, fuera escogido.

Eso demuestra que dentro del Polo hubo un fuerte debate sobre la estrategia que debería seguir el partido: si apostarle a la unidad de una izquierda que se ha dedicado a dividirse en los últimos años o si situarse más hacia el centro sin abandonar sus caballitos de batalla. La votación dentro de la dirección ejecutiva reflejó esa división: 12 votaron por Avella, ocho por Arango.

Por un lado, un sector del Polo -que incluía a Iván Cepeda, Carlos Romero, Jaime Dussán y Carlos Bula- impulsó las negociaciones con la UP, una posibilidad que se veía remota cuando este partido recuperó la personería jurídica pero que ganó fuerza a medida que ninguna de las dos candidatas se movía en las encuestas. Y, sobre todo, después de que ambos partidos tuvieran discretos resultados en las elecciones al Congreso, con el Polo perdiendo 300 mil votos y la UP no logrando ninguna curul.

Otro grupo que incluía a Jorge Robledo y Carlos Gaviria estaba a favor de un candidato que pudiera abrir al partido hacia los electores que no fueran exclusivamente de izquierda o al menos que no vinieran necesariamente de la política. Exploraron a varios candidatos, incluyendo empresarios de origen conservador y políticos del ala socialdemócrata de los liberales, con lo que queda claro que buscaban centrar su mensaje en temas como la defensa del país contra los embates de los tratados de libre comercio.

Al final propusieron a Rodolfo Arango, que sí está anclado firmemente en la izquierda pero que tiene un perfil diferente al de Avella. Con él, el Polo podía sumar a una persona de izquierda pero sin trayectoria política -pese a pertenecer al partido desde hace años y ser cercano a Carlos Gaviria- y respetada dentro del ámbito académico. Traía un aire fresco porque nunca estuvo metido en las peleas internas del Polo, algo que también facilitaba volver más plural al partido al tiempo que se consolidaba la unidad.

Su perfil era muy distinto al de Clara, como profesor de filosofía del derecho y ex magistrado auxiliar de la Corte Constitucional durante la época dorada de los años noventa, en los despachos de Eduardo Cifuentes y Manuel José Cepeda. De hecho, como candidato de opinión le fue bien: sacó 10 mil votos -y se quedó sin la última curul del Polo por apenas 2 mil votos- tras una campaña en la que solo gastó 35 millones de pesos. Eso sí, no necesariamente implicaba una apertura hacia el centro tampoco.

Sin embargo, no fue el único candidato que se barajó. En las últimas semanas el Polo exploró varias posibilidades, algunas lejos de la izquierda y más orientadas a encontrar puntos de encuentro -como la oposición a los TLC- con otros sectores. Eso les daba la posibilidad de morderle votos al centro, dado que todos -a excepción de Enrique Peñalosa- están en el lado derecho del espectro político.

Conversaron con Emilio Sardi, el empresario vallecaucano y vicepresidente de Tecnoquímicas que ha sido muy crítico de los TLC en sus columnas en El País. Y también con Camilo Llinás Angulo, el presidente del gremio que reúne a los fabricantes de repuestos de carros (Acolfa), que también ha sido muy crítico del TLC con Corea del Sur. Curiosamente ambos son de tendencia más bien conservadora.

Además abrieron diálogos con José Fernando Isaza, el ex rector de la Universidad Jorge Tadeo Lozano que es experto en temas de educación. Con el ex ministro Eduardo Verano, que es de origen liberal pero que en los últimos años ha hecho campaña como independiente y con la descentralización como bandera. Y con el economista Eduardo Sarmiento Palacio, que viene de la corriente socialdemócrata del liberalismo y que fue uno de los que defendía una apertura económica menos acelerada durante el gobierno de César Gaviria.

La fórmula de la UP
Rodolfo Arango, el académico y ex magistrado auxiliar de la Corte Constitucional, era la otra opción finalista.
Jorge Robledo y Carlos Gaviria defendían la búsqueda de un candidato que ampliara la viabilidad de la candidatura y que incluso no tuviera que venir de la izquierda.

Dado que en las encuestas la izquierda no tiene posibilidades reales de llegar a la segunda ronda, como sí las tuvo en las últimas dos elecciones, la alianza entre el Polo Democrático y la Unión Patriótica tiene una lógica que va más allá del corto plazo y de esta coyuntura electoral. Mañana la UP deberá discutir el tema, aunque dado que venían discutiendo la posibilidad desde hace varias semanas, no debería tener problemas.

En los últimos cuatro años la izquierda no ha hecho sino fragmentarse -con la escisión de los progresistas (hoy mitad de los verdes) y la expulsión de los comunistas (hoy dentro de la UP)- por lo que esta alianza podría ser un primer paso hacia una nueva unión. 

Ambos partidos así lo están viendo. Al fin y al cabo, los dos tuvieron resultados pobres en las urnas. La UP sacó 99 mil votos con sus listas a Cámara y no logró elegir ningún senador en su alianza con los verdes, pese a la euforia de recuperar la personería jurídica tras una sentencia del Consejo de Estado. El Polo, con 300 mil votos menos en estas elecciones, también ha sentido el golpe y tendrá una bancada más pequeña que hace cuatro años.

"La izquierda no salió bien librada de las elecciones, pero tiene un potencial mucho más alto que puede haberse inclinado por el voto en blanco al verla tan dividida. La votación de Carlos Gaviria en el 2006 lo demuestra", dice una figura de la UP, que sin embargo reconoce que hay reticencias en sectores del Polo y del Partido Comunista que no han terminado de digerir la expulsión de éstos últimos hace dos años.

La jugada por la unidad hace que el cálculo electoral pase a un segundo plano. En todo caso Avella, más que compensar las debilidades de la candidatura de López (algo que muchas veces se busca en una fórmula), es un espejo que refuerza sus características.

Ambas son mujeres con trayectoria política dentro de la izquierda, una dupla ya de por sí novedosa en una campaña donde la única otra cuota femenina la pone Marta Lucía Ramírez. Ambas han hecho toda su carrera política en Bogotá, pese a que Avella es boyacense.

Las dos están a favor del proceso de paz con las Farc, de abrir diálogos con el ELN y conocen de primera mano los anteriores procesos desde los años ochenta. De hecho, ambas militaron en la UP durante los años en que fueron asesinados 3 mil de sus integrantes y estuvieron en la Asamblea Nacional Constituyente, Avella como constituyente y Clara como asistenta de la presidencia.

Además, tiene una pesada carga que hace que difícilmente le traiga votos a Clara. Tiene cómo crecer porque solo la conoce el 35 por ciento, según la más reciente encuesta Polimétrica de Cifras y Conceptos, pero su imagen negativa (23%) dobla a la positiva (12%). En cambio, Clara tiene el 27 por ciento positiva y el 30 por ciento negativa, un empate técnico que le da también un buen margen para crecer, sin ese lastre.

Eso quiere decir que aunque dos de cada tres personas no tienen una imagen de Avella, es más probable que se encuentren con alguien que les hable mal a que alguien que les hable bien, una desventaja difícil de cerrar. Y ha mantenido una intención de voto del uno por ciento, por debajo del margen de error.

El sacrificio es que, en la práctica, Avella le impide a Clara moverse más hacia el centro debido a que en muchos sectores por fuera de la izquierda la UP sigue siendo vista como un movimiento que históricamente tuvo fuertes lazos con la guerrilla. Y porque durante su campaña ella ha hablado de despedir a todo el cuerpo diplomático, revisar todos los contratos de concesión en infraestructura o revaluar los megaproyectos en el país, ideas que pueden resonar entre la izquierda pero más difíciles de vender a otros sectores.

Al final ganó la visión de que unir a la izquierda en torno a sus dos partidos más afines ideológicamente prima sobre construir una candidatura viable para el corto plazo. Queda por ver si la reunión es definitiva y si continúa con otros sectores que se han alejado.

Perfiles relacionados: 
Aída Avella Esquivel
Clara Eugenia López Obregón
Iván Cepeda
Jorge Enrique Robledo Castillo
Carlos Gaviria Díaz
Eduardo Verano de la Rosa
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Vie, 2014-03-14 09:55

Gracias Andrés. A mi me gustó mucho el análisis, muy completo. Aunque me parece que el hecho de que haya un sector del Polo que no la compartía, aunque respeta la decisión de la mayoría, garantiza que el POLO no se gire hacia una izquierda radical, y por otro lado, no sé cómo termine la cosa, pero esto no implica que sectores de la UP o del PC vayan a hacer parte parte del comité ejecutivo del POLO, pues en este caso Aida aunque vicepresidenta es de otro partido. Aunque depronto estoy hablando con el deseo y tu análisis es acertado.

Jue, 2014-03-13 23:20

Díganme que es un chiste de muy mal gusto eso de que todos están en la derecha menos Enrique Peñalosa. Por favor, díganme que no están suponiendo que sus lectores son unos estúpidos.
Basta ya de hacerle el favorcito a Claudia López y la gran estafa de "Peñalosa el alternativo".

Vie, 2014-03-14 09:19

Claudia López se dice de centro derecha, Peñalosa también y aquí los de la silla, empezando por Juanita que nos los gradúa de la "nueva izquierda", pretenden meternos el embuchado de que no hacen parte del espectro de la derecha. Al tiempo que entierran la candidatura de Clara López (hasta videntes son). Muy vivos ustedes y antes reviran con descaro.
No es lo mismo Andrés, poner en el artículo principal que Peñalosa "no hace parte del espectro de la derecha" a poner en un comentario del foro que es de centro derecha.

Sáb, 2014-03-15 11:28

Y con todo lo que dijo, no se sustrae e Peñalosa del espectro de la derecha, ni se vuelve la "nueva izquierda", que es mi discusión con el artículo.
Puede usted tener la opinión que quiera de la izquierda. Nunca espero de la derecha halagos hacía ella. También podría caricaturisar y con mas gana a la derecha de este país.

Vie, 2014-03-14 08:10

El "centro" es un lugar tan impreciso dentro del espectro político, que el "centro democrático" se asume como su titular. En ese sentido, y estando de acuerdo en que LSV no tiene lectores ni estúpidos, ni ingenuos, efectivamente Peñalosa puede considerarse de "centro".

Ahora, en un entorno político no bananero, "el centro" representa un segmento político que normalmente es ocupado por los partidos social demócratas; esto es, las perspectivas ideológicas que le dan un fuerte papel al Estado y a lo público, sin menoscabar ni limitar la iniciativa privada. Pero claro, en esta triste democracia colombiana se llama "centro" a todo el que no apoya a algún actor armado de derecha o de izquierda. Así de tosca es la matriz de opinión que se ha impuesto.

Jue, 2014-03-13 21:53

Me equivoque, la de gafas quedo vice de la de moño, cambiaran las rayas de las bufandas?, la izquierda en sofisma de distracción...
Mientras Petro busca un cambio, ya no pelea, nada de pataletas, pero como si los camiones dañados perdieron la garantía por llevarlos a talleres no autorizados, se le enredó la pita al yo-yo, ya no recogen basura, no recogían escombros, funcionan al 60% del mal funcionamiento que tenían, alcanzó a renunciar Agudelo por asuntos personales, salvó su pellejo, pero dejo el lío......

Jue, 2014-03-13 21:52

Se requirió de la voluntad de dos mujeres para que la izquierda se juntara. El camino no estará exento de problemas, pero la mesura que habrá que tener contrastará con el "fuego" que vomitarán los amigos del oprobio y la muerte.

Jue, 2014-03-13 21:24

Lastima, esto sólo genera una mala imagen de el Polo Democratico, va a parecer un partido de izquierda radical, ojala el tiro no les salga por la culata.

Por otro lado Rodolfo Arango es un excelente persone y hubiera sido una formula vice presidencial muy solida, da también mucho pesar que no lograra ganarse una curul, realmente la merecía.

Vie, 2014-03-14 08:15

Aquí no hay izquierda, sino "izquierdas". Y a fe que toda la izquierda no está con Clarita (la otrora protectora del señor Samuel Moreno) y con Aída Avella. Esa es la "izquierda institucional", con todo lo paradójico que pueda resultar el nombre. Hay un amplio, muy amplio, sector de pensamiento crítico que no va a comprar esa fórmula presidencial y probablemente sí le apueste al voto en blanco en las presidenciales.

Páginas

Añadir nuevo comentario