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Miércoles Noviembre 13, 2019

Uno de los fenómenos de estas elecciones es que, a diferencia de lo que sucedió hace cuatro años, en las cuatro ciudades más grandes del país (excluyendo a Barranquilla, donde el triunfo de Álex Char estaba cantado) terminaron imponiéndose los candidatos impulsados por los estratos 5 y 6.

Eso marcó una diferencia con las últimas elecciones, cuando en Bogotá se impuso el candidato más fuerte en los estratos populares, en Cali ganó un político de la élite pero impulsado por su trabajo en el popular distrito de Aguablanca y en Bucaramanga arrasó la maquinaria tradicional de los caciques liberales. Este domingo, en cambio, ganaron varios candidatos ‘gomelos’ (según lo que indican las encuestas que, aunque se pifiaron en muchos resultados finales y apenas tienen muestreos pequeños por estratos sociales, muestran hacia dónde se inclinan las preferencias).

 

A pesar de que sobre el papel quien conquiste los votos de los estratos dos y tres tiene garantizada su llegada al Palacio Liévano, en Bogotá terminó ganando por 125 mil votos el candidato preferido de la élite.

Aunque los cuatro candidatos punteros vienen de los estratos altos, la preferencia por Peñalosa entre la élite era muy marcada: la encuesta de Ipsos Napoleón Franco que salió una semana antes de las elecciones le daba al ex alcalde un 64 por ciento de favorabilidad en los estratos altos, contra apenas el 11 por ciento de Clara, el 9 de Pardo y el 7 de Pacho. Esa misma encuesta lo colocaba doblando a sus dos rivales en los estratos medios y empatado con Clara en los bajos.

Hace cinco meses, cuando ya se daba como un hecho que Peñalosa se lanzaría pero él aún no lo había anunciado, Ipsos (la única encuestadora que mapeó la intención de voto por estratos varias veces en la carrera) mostraba que Peñalosa ya barría en los estratos altos, doblando a Pardo y sacándole más de 40 puntos a Clara, pero estaba en un empate técnico con sus contricantes en los estratos 3 a 4 y le iba pésimo en los bajos, donde apenas seducía al 4 por ciento de los votantes. Clara le sacaba 26 puntos y Pardo 13.

 
 

Federico Gutiérrez sorprendió al ganarle la alcaldía al uribista Juan Carlos Vélez, a quien casi todas las encuestas daban como ganador y con quien al final compartía las preferencias de los votantes más ricos de la ciudad.

Sin embargo, ese panorama entre la élite solo se apretó hacia el final. Durante toda la campaña, Gutiérrez fue el favorito: en mayo, cuando Gallup hizo su primera encuesta, el ex concejal y ahora alcalde electo le sacaba ocho puntos de ventaja en ese segmento a Salazar y a Rico, y doblaba a Juan Carlos Vélez. Mientras tanto, el ex alcalde fajardista lo doblaba en los sectores populares.

En agosto, cuando una encuesta de Ipsos lo ponía en empate técnico con Alonso Salazar y Gabriel Jaime Rico, Gutiérrez ya recogía claramente casi uno de cada tres votantes de los estratos 5 y 6, un número que solo igualaban los indecisos y que triplicaba a todos sus rivales.

Ese apoyo de las élites se tradujo además en donaciones que le permitieron financiar su campaña sin el aval de ningún partido: como contó La Silla, a Gutiérrez lo financiaron muchas de las principales figuras del empresariado antioqueño, como el GEA, la familia Echavarría, la familia Acevedo, el grupo Orbis y los constructores.

 
 

El ascenso fulgurante del empresario filántropo Maurice Armitage y su victoria por 13 puntos sobre los dos rivales con los que teóricamente en las encuestas estaba en un empate técnico, fue uno de los fenómenos de estas elecciones. Y también uno de los más inesperados, dado que en las encuestas siempre marcó muy bien en los estratos altos (que en Cali pesan muy poco demográficamente y que solo han puesto dos de los últimos seis alcaldes).

La encuesta de Ipsos de comienzos de agosto le daba uno de cada dos votos en los estratos 5 y 6, pero apenas el 11 por ciento en los estratos 1 y 2 (donde el ex vicepresidente Angelino Garzón lo triplicaba y el ex congresista Roberto ‘Chontico’ Ortiz lo doblaba).

Un par de meses antes, en mayo, Gallup mostraba que el empresario no recogía casi nada del voto popular: recogía ya el 19 por ciento de los votos de estratos 4 a 6, pero no marcaba nada en los estratos 1 y 2. Mientras tanto, Garzón y Ortiz marcaban por encima de 25 por ciento en los estratos bajos y lo doblaban en los medios (y Angelino también en los altos).

Aunque la élite caleña solamente ha puesto a dos de los últimos seis alcaldes, Armitage creció rápidamente. Lo hizo impulsado por el apoyo de maquinaria, pero también por su narrativa de empresario hecho a pulso, dueño de una siderúrgica que reparte sus utilidades con sus empleados, víctima que perdonó a su secuestrador y estuvo en La Habana conversando con los negociadores de las Farc y el Gobierno, y candidato idóneo para el posconflicto (si se firma un Acuerdo final).

Le ayudó también el apoyo decidido de la élite empresarial, que fue la principal promotora de su candidatura, que le ayudó a convertirse en el mejor financiado de la campaña y que incluso le hizo saber su malestar al presidente Juan Manuel Santos por haber permitido que su partido de La U avalara a Angelino, con quien ellos tienen malas relaciones.

Ese argumento funcionó y, al final, desde Casa de Nariño le hicieron el guiño explícito. Como le contó a La Silla una persona que conoce la movida política caleña, “fue llegando el mensaje de Palacio de que sería mejor apoyar a Armitage”.

Eso seguramente debido a que -como contó La Silla- los cacaos vallecaucanos han sido incondicionales con Santos: 70 le donaron plata en las presidenciales de 2010 (uno de cada siete donantes que tuvo) y hace un año pusieron casi la mitad de las firmas de la carta pública en la que, cuatro días antes de la segunda vuelta, el empresariado nacional respaldó la reelección y el proceso de paz.

Seguramente también ayudó que el primer partido que apoyó su candidatura por firmas fue Cambio Radical, que también le apostó a un conocido empresario para el Concejo: Diego Sardi de Lima, que lleva dos décadas al frente de la heladería Ventolini y que fue uno de los que firmó la carta pro Santos. Y que sacó 12.759 votos, la mayor votación entre todos los candidatos que no tenían un actual concejal como padrino.

 
 

Uno de los mayores palos de todas las elecciones fue el triunfo del constructor Rodolfo Hernández en Bucaramanga, donde no triunfaba un candidato de las élites desde los tempranos años noventa cuando gobernaron Alberto Montoya y Alfonso Gómez Gómez.

Aunque Hernández es un empresario hecho a pulso, este súper poderoso de Santander se convirtió en el favorito de las clases altas en unas elecciones donde por muchos meses ganaba el voto indeciso y luego parecía imbatible el ex alcalde liberal Carlos Ibáñez. (Es difícil cuantificar ese apoyo, ya que la mayoría de firmas ni siquiera incluyeron a Hernández en sus tempranas encuestas, aunque los estratos más altos eran -con un 38 por ciento, según la Gallup de mayo que lo omitió- los más indecisos).

Poco a poco esa élite rodeó a Hernández, un quijote muy particular que se lanzó por firmas con su movimiento ‘Lógica, Ética y Estética’, que atendía a la gente en su penthouse en el barrio rico de Cabecera (en un edificio construido por él mismo) y que, sin embargo, mantuvo una independencia frente a ésta.

Eso hizo que los cacaos no se movieran por él como lo hicieron con las campañas fallidas de la ex ministra Martha Pinto de Hart o el empresario Rafael Ardila en la última década: él se costeó toda su campaña, nunca apareció en eventos públicos con la élite empresarial y ni siquiera se granjeó el respaldo de los columnistas de la élite bumanguesa o del diario Vanguardia.

Pero barrió, como lo confirma un muestreo representantivo del 7 por ciento que La Silla Santandereana hizo en varios puestos de votación icónicos de la ciudad (y que publicaremos completo mañana).

En los cuatro puestos de la Unab, San Pedro, San Pedrito y Sotomayor, donde votan los estratos más altos (incluido el del propio Hernández), el empresario sumó 45 por ciento de los votos, contra un 22 por ciento de Ibáñez. En cambio, en los puestos de la zona norte donde predominan los estratos 1 y 2, Ibáñez lo dobló (30 a 16 por ciento).

 
Perfiles relacionados: 
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Rodolfo  Hernández Suárez
Federico Gutiérrez
Enrique Peñalosa Londoño
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Vie, 2015-10-30 15:03

Cosa más patética que ver a la clase media-baja reclamando el triunfo de la clase media alta. Las elites se impusieron en las principales ciudades y como tal van a gobernar. País de borregos.

Vie, 2015-10-30 10:25

Mas bien la clase media fue la que se impuso, la que no le cree ni a demagogos de derecha o de izquierda...

Vie, 2015-10-30 10:21

LSV muestra su posición y felicidad para con los ricos, empiezan a fomentar la polarización

Vie, 2015-10-30 10:14
Vie, 2015-10-30 08:28

Se harían gran favor si hacen sus Hrias., sin mencionar las encuestas –estadísticas d unos ENCUESTADORES q aquí en LSV ya se demostró el domingo q fueron amañados-errados-equivocados , o lo q quieran ,en su actuar, poniendo en duda no solo su capacidad técnica y su experiencia, sino más bien su ética profesional.

Asi q seguir soportando Hrias. con base en datos q sirvieron para que se PIFIARAN – sepa uno x q’?-todos o la gran mayoría, creo es dar crédito a nada y soportar sobre la nada. Por allá alguien lo dijo y en este caso repito lo q alguna vez comenté, quedan mejor parados si se PARAN en la 7ª desde capitolio hasta la 26 mínimo, en el centro internacional y en las grandes zonas d concentración, hacer un sondeo rápido les resultaría + convincente y real q lo q ofrecen los encuestadorEs.

Vie, 2015-10-30 06:55

La verdad me sorprende un poco este artículo. Da la impresión de que están tratando de crear una tensión de clases donde no existe o dónde está invertida. En el caso puntual de Bogotá cabe recordar dos cosas.

La primera: la élite representada en los socios de country aborrecen a Peñalosa y le
Hicieron toda la guerra sucia que pudieron.

La segunda: Gustavo Petro ganó, en las elecciones pasadas, mayoritariamente en el estrato 4, 5 y 6.

Entonces no veo cómo puede convertirse la contienda pasada en un tema de que la clase alta puso su candidato. Tal vez es un candidato salido de la clase media-alta pero nos deja con la siguiente paradoja ¿hubieran dicho lo mismo de Clara López? Ella sí que es de la más espesa nata de la élite colombiana.

Mar, 2015-11-03 09:52

Andrés, tal vez no me expresé bien en el primer comentario. Estoy de acuerdo con usted que no busquen crear en la sociedad una tensión de clases; sin embargo, están describiendo unos resultados electorales por medio de una óptica de tensión social, o de diferencia de clases. Esta lógica puede tener asidero en algunas ocasiones, sin embargo no veo que sea lo que los electores priorizaron en esta elección.

Fue mucho más fuerte el hecho de que los ciudadanos perciben que las soluciones populistas (de izquierda o de derecha; fíjese que a Uribe no le fue bien) y buscan políticos más técnicos y con características de ejecución. Así mismo los políticos tradicionales perdieron terreno en las grandes ciudades; Bucaramanga, Cali, Medellín y Barranquilla.

Por eso estoy seguro que la descripción de la realidad por medio de una tensión de clases es pobre y pareciera tener tintes políticos, pues lo que motivó la elección fue una necesidad del constituyente primario mucho más sólido.

Vie, 2015-10-30 05:03

la cantidad de votantes por estrato sigue siendo la misma. asi que la noticia no es que los ricos pusieron un alcalde, sino que la clase media empezó a compartir preferencias con la clase alta. porque es la clase media la que puso los votos necesarios para ganar.

Jue, 2015-10-29 18:54

Ya las elecciones pasaron, muestren cifras de como voto el estrato 5 y 6, no mas datos de encuestas, mejor la realidad.

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