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Lunes Octubre 14, 2019

 

 

Durante sesis meses, la documentalista Sylvia Motta entrenó a 153 desmovilizados de Ibagué y Santa Marta. Al finalizar el proyecto, los desmovilizados presentaron públicamente su obra.

 

Irse a la guerra es con frecuencia decisión de un día. Es el desenlace de una pelea con la mamá, de un golpe (¡otro! ¡el último!) del padrastro, de la envidia del amigo que es más sexy con un arma, de una idea que quedó sonando. Pero dejarla es todo un proceso. Haber sido guerrillero o paramilitar marca para siempre, deja la huella en el cuerpo, en la hoja de vida, en los recuerdos. Por eso es tan difícil dar el paso y volver a la vida desarmada y, por eso, cualquier experimento en lograr la reincorporación de jóvenes desmovilizados a la sociedad es un esfuerzo que vale la pena debatir.

La documentalista Sylvia Motta coordinó un proyecto de entrenamiento artístico para desmovilizados y sus comunidades receptoras el año pasado para propiciar su reintegración a partir de la danza y del teatro. Durante seis meses entrenaron a 153 jóvenes en Santa Marta e Ibagué hasta culminar con la presentación de sus obras. Motta habló con La Silla Vacía sobre este experimento financiado por la ahora desmantelada Alta Consejería para la Reintegración.

¿Por qué apostarle a la cultura como vehículo para la reintegración de desmovilizados?

Los procesos creativos despiertan infinitas posibilidades de percepción y sensibilidad, esto se convierte una importante herramienta de ayuda para la transformación interior; esta condición transformadora se da porque el ejercicio artístico primero trabaja la emoción y luego construye el pensamiento. La creación artística es subjetiva, y la subjetividad de quien la realiza es la que sufre su primera transformación.
 
El trabajo en artes no afecta la comprensión del otro o del entorno a través de un ejercicio racional sino experencial y perceptivo, afecta la percepción a través de la experiencia, entonces con estas poblaciones y en estos contextos el ejercicio creativo apunta a propiciar experiencias y percepciones que hagan contrapeso a los motores detonantes de violencia que tienen interiorizados por años.

Ayuda a la persona a resignificacar el entorno y las vivencias asociadas a él y comienza a empoderarse de nuevas formas de expresión y comunicación.

Una de las líderes del centro de servicios que recibe a los desmovilizados en Ibagué me dio una medida de lo que estabamos haciendo cuando me dijo "nunca en la vida había visto a los desmovilizados reírse y estar disfrutando, estar jugando". Pero en ese jugar se están construyendo relaciones de confianza.

¿Cuál fue su percepción de los desmovilizados?

Me sirvió para humanizar la figura del desmovilizado. La mayoría tienen historias de vida similares: es desgarrador pensar que la mayoría son niños cuando entran al conflicto armado, muchos fueron reclutados a la fuerza. Lo que quise lograr con el documental fue sensibilizar a la sociedad frente al desmovilizado, que entienda que también son víctimas del sistema.

 

Vea aquí el documental "El futuro, nuestro escenario"

Lo que quise lograr con el documental fue sensibilizar a la sociedad frente al desmovilizado, que entienda que también son víctimas del sistema".– Sylvia Motta

 

¿Cómo son?

Uno siente la distancia que marcan, son personas que no se miran a los ojos, difícilmente van a tener un contacto físico con los otros, los cuerpos son mucho más rígidos. Durante el taller artístico empiezan a cambiar la relación con el cuerpo; que se lograran tocar los unos a los otros en ejercicios colectivos, que se rieran juntos, fue una apertura de los unos a los otros. Porque lo que hay es una desconfianza absoluta y esto comienza a cambiar. Se vuelve casi una familia que lo único que quería era poder continuar junta. Se dio una restitución de relaciones humanas y afectivas que difícilmente las han encontrado en otros entornos.

¿Recuerda alguna anécdota particular?

Tuve una experiencia con un desmovilizado de Ibagué que me impresionó. Lo molestaban cuando chiquito porque no sabía bailar, era muy hosco, muy distante, pero se le veía enganchado con el taller de baile. A medida que fueron pasando los días, comenzó a ceder, saludaba y se iba. Estuvo durante todos los talleres pero preciso cuando se iba a hacer la presentación lo movieron de sitio porque consiguió trabajo. Y la persona que lo contrató no le dio permiso para asistir a la presentación.

Nosotros le habíamos llevado vestuario por si venía y cinco minutos antes de iniciar la presentación, aparece él corriendo como cuando uno deja la novia en el aeropuerto. Me vio, me agarró, me dio un beso, se puso su vestido y salió al escenario, lo cual me sorprendió porque era como un hielo. Perdió el trabajo pero dijo, termino esto porque era mi sueño. Eso es proyección de logro.

 Los jóvenes ex guerrilleros y paramilitares encontraron en los tambores y en el folclor otro camino para expresarse.

¿Cómo cambió la relación con la comunidad?

Hay unos muros entre los desmovilizados y su comunidad. Este proyecto se convirtió en una especie de familia para ellos; consiguieron un lugar social que no tenían porque muchos se han ido de su lugar de orígen. En los talleres comienzan a crear pertenencia a un entorno social.

En una investigación que hizo la antropóloga Camila Medina sobre el proyecto vimos que también hay una desestigmatización en la comunidad que los recibe y sirve como prevención de reclutamiento.

¿Algunos se podrían volver artistas?

El proyecto no tiene como finalidad formar artistas en sí mismo, sino servir como vehículo de construcción de cultura de paz. Uno entiende el respeto después de haberlo vivido. En la danza tienen que mirarse. Por ejemplo, el cortejo del hombre a la mujer en la cumbia les enseña cómo se respeta una mujer. Les despierta pasión y nuevas formas de reintepretar las cosas.

¿Qué sigue ahora?

Económicamente ha sido difícil la sostenibilidad. Se está tratando a través de alianzas con otras instituciones de empoderar la cultura en los procesos de reintegración y de abrir cupos y posibilidades a los jóvenes desmovilizados para que el tema no muera allí.
Los grupos quedaron hechos y se está tratando que por lo menos la obra, que puede ser el núcleo, los mantenga unidos. La idea es seguir moviendo la obra para que se mantengan cohesionados.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Lun, 2011-04-25 17:08

Muy cierto el comentario soy antiuribista 1000% por eso no estoy de acuerdo que con pendejaditas se oculten actos de barbarie, asesinatos y todo que de cómo si nada, típica política uribista legalizar lo ilegal, no estoy de acuerdo y considero que en lugar de estar bailando deben estar en una cárcel, de lo contrario es un gran paliativo para que otros jóvenes delincan, asesinen y luego se póngase a bailar, para así dejar impune sus actos.

Lun, 2011-04-25 20:49

Flaaaaaaamewar.

En serio, señores, vayan a cobrarles a Santos... ¡hagan que valga la pena su trabajo!

Lun, 2011-04-25 11:48

Hay que aclarar algo. El arte se ha expandido mucho más allá de hacer objetos bonitos para la sala o realizar actos que "sacudan y choquen" a las personas que son testigos del mismo. El a(A)rte en realidad tiene que ver con los procesos vitales de las personas, es decir, ¿qué compone su vida?, ¿por qué?, ¿para qué?, ¿¿cómo puede ir a la raíz de sus formas de pensar-analizar-relacionarse con los demás?.
Y es en base a esto que esta iniciativa es JUSTO el tipo de proceso adecuado.

Nuestro analfabetismo cultural pasa por un desconocimiento total de este simple hecho y nos trae baja apertura, lo cual lleva a caldo de cultivo de 1) acaparar recursos para pocos amigos artistas [de todas las artes], 2) un público cerrado y ombliguista, temeroso de verse al espejo de como es y no como *cree* que está tejido.

Parte del Tejido Mental del colombiano/a es el ESTAR SIEMPRE VIAJANDO PARA PODER LLEGAR A SER.
El arte puede crear un espacio, un hogar, para que sanen todxs.

Lun, 2011-04-25 05:35

No creo que el arte logre la paz mas bien creo que es un negocito de pocos con influencias, mientras no exista empleo justicia, y el mismo gobierno no sea el promotor de la deshonestidad comprando votos, con inventitos como familias en acción ,restituciones y reparaciones, para las reelecciones de los mismos corruptos, la paz estará muy lejana.

Lun, 2011-04-25 04:24

Seria bueno, que pagaran su deuda de sangre y de dolor de las fAmilias afectadas y en el proceso de prision. Se furan formando con vAlores para que las fAmilias. Arrancaran no solo el dolor sino la ansiedad de la venganza
Seria ilogico que con una sierra se haga pedazos a las personas y esas mismas manos toquen notas armonicas. Primero se debe pagar la deuda de las vidas que se quitaron con violencia y despues buscar el perdon
O que persona estaria agusto viendo un espectaculo sabiendo que los integrantes acabaron con sus sueños, padres, hijos....

Dom, 2011-04-24 12:06

Hola. No sé si esto lo alcance a leer Motta, pero me gustaría saber si planea proyecciones del documental, para cuándo y dónde.

Me encanta esto. Meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeencanta.

Dom, 2011-04-24 01:25

Sin duda alguna!!!! Hace algunos años, en el Festival de música de Ginebra (Valle), concursó un grupo de niños, presentado con...."una guitarra en manos de un niño, es un fusil menos". Es lastimoso que el Ministerio de Educación considere que el desarrollo de la sensibilidad artística tiene poca importancia.

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