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Martes Enero 26, 2021

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Sin confrontaciones políticas, sin debate sobre sus propuestas y sin gran cobertura mediática, los dos precandidatos a la Alcaldía de Bogotá por la Alianza Verde, Carlos Vicente De Roux y Antonio Sanguino parece que aún no han arrancado la campaña. Ahora, los dos se van a enfrentar a una encuesta en la tercera semana de abril que definirá cuál de los dos será el abanderado del partido para competir con los otros candidatos que ya están en el ruedo por el asiento que dejará el alcalde Gustavo Petro.

Por eso, La Silla decidió entrevistarlos a ambos con las mismas preguntas para tratar de identificar sus diferencias antes de conocer los resultados de la encuesta que se presentarán el próximo 4 de mayo.

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Hasta ahora ustedes dos han tenido una campaña muy cordial, pero llegó el momento de decidir entre los dos. Dígame tres diferencias entre ustedes. 

CVDR: Hemos tenido unos recorridos diferentes. Sanguino estuvo en el Polo y se salió para trabajar con Lucho Garzón en lo que sería la Alianza Verde. Yo me quedé en el Polo y me salí con Petro para formar Progresistas, tuve un papel importante allí y desde el principio estuve comprometido con la candidatura de Gustavo Petro, con su programa y la construcción de su programa de la Bogotá Humana.

Sigo siendo un partidario de ese programa. Mientras que Antonio fue desde el principio un opositor bastante destacado a Petro.

Yo me distancié de Petro basicamente por dos razones. Por el tema de los líos de la gerencia de Petro. Digamos tenía un buen plan de desarrollo pero muchas deficiencias en materia gerencial, mucha improvisación, escogencia desacertada de algunos de sus colaboradores importantes, un liderazgo muy confrontacional, muchos pleitos, una dispersión de los esfuerzos y de las iniciativas demasiado grandes. Y después por un tema que para mi es muy sensible y tiene que ver con la transparencia: la presencia allí de su cuñado y de su concuñado metiendo las narices en la contratación de Bogotá. Y Petro, para mi sorpresa y mi decepción, tuvo una actitud nada clara y muy permisiva con sus cuñados en vez de mandarlos a donde correspondía, al lugar adecuado.

AS: Ahora no somos Carlos Vicente y yo sino Carlos Vicente o yo (risas). Yo creo que nosotros tenemos algunas diferencias que se han hecho muy notorios sobre todo por el factor Petro. Por varias razones.

El grueso de los concejales del progresismo que acompañaron a Petro están acompañando a Carlos Vicente y yo creo que eso hace que Carlos Vicente esté un poco comprometido, por no decir que preso, con buena parte de la agenda de gobierno del Alcalde. Aun cuando él ha querido tomar distancias con una posición muy honesta. No lo ha hecho por cálculo electoral ni oportunismo político sino que yo creo que él honestamente sabe cuáles son las deficiencias y el ejercicio del gobierno de Petro.

Ahí va una. ¿En qué se diferencian frente al factor Petro?

Los subsidios. Mi postura frente a los subsidios de los sectores populares es más favorable entendiendo los riesgos fiscales de que sean descontrolados.

Me gusta en el programa de la Bogotá Humana una apuesta firme por la jornada única, encuentro problemas en la implementación, en lo que tenemos actualmente.  La ciudad debe esforzarse en construir ese modelo.

Y me gustan los modelos empresariales mixtos para la atención de demandas urbanas masivas como el transporte, como los servicios públicos domiciliarios. Me gusta que haya una empresa pública compitiendo con las privadas. Tampoco me gusta el monopolio público, es fuente de politiquería, de corrupción, de clientelismo, de ineficiencia, pero lo público compitiendo con lo privado me parece siempre muy interesante y nos permite conocer desde la entraña las estructuras de costo y por ende, licitar muy bien aquella porción del negocio que se le entrega a los particulares. Y por eso no rechazaría en principio que haya una empresa pública en la recolección de los residuos sólidos. Ahora, una vez más, la forma práctica en que Petro manejó las cosas presenta muchas deficiencias. Eso es un tema distinto de la gerencia, de la concepción o la filosofía de la apuesta.

El tema de basuras. Yo fui desde el principio especialmente crítico de la manera en que Petro tomó las decisiones que tomó y creo que en ese asunto, Petro reveló un concepto de izquierda estatista y sesentera. A mi me parece que lo que hay que hacer es establecer un esquema de áreas de servicio exclusivo con una competencia en el marco de una licitación absolutamente transparente para seleccionar a los operadores que ofrezcan buen servicio, tecnologías limpias, buenas tarifas e inclusión a la población recicladora. Creo que el rol de los estados contemporáneos y de administraciones públicas como Bogotá no es recoger basuras. Ese es un rol que mejor lo desempeñan los privados. 

Segundo, los subsidios. A mi me parece que nosotros tenemos que pasar de la política asistencial de los subsidios a las políticas estructurales en materia de inclusión social y reducción de la desigualdad de la ciudad. Él es, digamos, bastante condescendiente con las decisiones que en materia de subsidios incorporó esta administración. A mi me parece que esta administración con un aire un poco sesentero, a cada problema de la ciudad respondía o con una empresa estatal o con un subsidio. Y yo creo que abusar de los subsidios no ayuda a construir igualdad con sostenibilidad en el largo plazo y pone en riesgo las finanzas de la ciudad.  

Y tres, la jornada única. Yo creo que en esta administración se le amarró conejo a la ciudad con la jornada única y lo que nos vendieron fue una jornada complementaria. Yo a diferencia de él, recogería el programa de 40 por 40 y le pondría todos los recursos y todo el énfasis a la implementación de la jornada única progresiva en Bogotá

En términos de la gerencia si llegan a ser alcaldes, ¿cómo se diferencian ustedes dos?

Yo tengo una experiencia gerencial. Fui presidente de crédito de la Corporación de Ahorro y Vivienda Colmena, fui vicepresidente de planeación del holding, de la matriz. Tengo esa experiencia financiera, gerencial, pero all intentamos invitar a los constructores a construir vivienda popular, un típico ejercicio de gerencia en la búsqueda de impactos sociales. Pero era un banco.

Soy muy admirador de lo que significa la buena gerencia. Yo pondría en Bogotá un gabinete de excelencia, unos secretarios que tengan mucha experiencia y habilidades gerenciales, que sean muy honrados y transparentes y que estén dispuestos a trabajar con un gobierno que se orienta hacia la construcción de equidad. Incluso, una de las críticas que yo le hago a Petro es la forma descuidada en que iba eligiendo a sus colaboradores.

Petro resolvía de un día para otro un nombramiento y después un lío prescindir de alguien, en eso parecería que tiene corazón de madre curiosamente. Para él es prácticamente imposible y yo pienso que una de las mayores responsabilidades de un alcalde es escoger a sus colaboradores. Es una de las responsabilidades de la cabeza de una gran empresa como Bogotá. Antonio es un tipo muy inteligente, creo que no va a ser insensible en el tema de gerencia, pero para mi es un tema clave.

Tenemos trayectorias distintas. Él ha tenido una experiencia en el sector público que yo no he tenido. Coincidimos en un cierto paso por el mundo de las organizaciones no gubernamentales y de la gestión. Mi experiencia de gestión es en la Dirección Ejecutiva de la Corporación Nuevo Arcoiris por varios años.

Pero yo creo que aquí se trata un poco de identificar las destrezas que tengamos cada uno en relación con la toma de decisiones públicas. Y yo creo que en eso es un poco más reflexivo, se piensa mucho más la toma y la forma en que toma una decisión. Yo me lo pienso menos. Creo que en la gestión pública hay que tener capacidad de reacción y ahorrar tiempo para responder oportuna y adecuadamente a las circunstancias y a las demandas de una sociedad tan exigente como las de una ciudad como Bogotá.

 

Dígame dos cosas que mantiene y dos cosas que cambia del gobierno de Gustavo Petro

Mantendría el mínimo vital y el subsidio de transporte para los sisbenizados de niveles bajos del Sisben.

Cambiaría el tema de Transmilenio, haría un plan de choque muy profundo del estado de Transmilenio. Y me pondría, como Alcalde, al frente de la seguridad de la ciudad.

Mantengo la agenda animalista. Creo que en eso Petro ha sido especialmente coherente y acertivo. Y la primera infancia.

Sustituiría el programa 40 por 40 por jornada única y superaría la interinidad en que hoy se encuentra la prestación del servicio de aseo en la ciudad.

¿Cuál es el mayor problema de Bogotá hoy?

El problema crónico de Bogotá hoy es la pobreza y la desigualdad, la falta de inclusión. Pero el problema que hay que enfrentar ya es el de la movilidad y el de la seguridad. Esas son las úlceras que hay que curar ya.  

Todas las encuestas lo indican. Estamos en un trancón impresionante y tenemos un creciente sentimiento de inseguridad en los capitalinos.

¿Alarga, mantiene, o elimina el pico y placa?

El pico y placa está retardando el Sistema Integrado de Transporte Público, es lo que está dificultando que estos buses cumplan itinerarios. Entonces creo que para darle fluidez al transporte público debemos pensar en volver al sistema de pico y placa como el que teníamos antes. Todo el día.

Yo le haría una evaluación que me indique si es aconsejable o no. Me parece que la ciudad tiene que avanzar hacia su eliminación pero eso depende de que resolvamos las variables que nos llevaron a implementarlo temporalmente.

Ahora la prioridad es el metro. ¿Cómo va a negociar con el Gobierno nacional la plata para financiarlo?

Yo contemplé la posibilidad de hacer la primera línea en dos fases por temas de costos. Pero hay una cosa que hay que recordarles a los colombianos. Una de las consecuencias de los costos de tener conflicto armado, es que el Gobierno Nacional no se puede comprometer con financiar grandes obras de infraestructura. Entonces la nación tiene problemas grandes para ayudarnos. Pero sí nos puede ayudar más.

Hay una desproporción muy grande entre lo que la ciudad le entrega al Gobierno y lo que le devuelven en transferencias. Es demasiado grande. Pero hay otras formas de financiación que no se han explorado que es la valorización, las plusvalías y la anticipación de los prediales con endeudamiento público. 

El metro no se puede tragar las finanzas de la ciudad, ni se puede tragar las finanzas de movilidad porque hay que sacar del congelador la troncal de transmilenio de la Boyacá y la troncal de transmilenio de la 68 y eso significa compromisos del Gobierno Nacional. Santos no le puede poner hacer conejo a la ciudad con su compromiso con el metro. La ley de metros obliga al Gobierno a financiar hasta el 70 por ciento de cada proyecto de movilidad. Esos son los términos de la negociación que el distrito tiene que plantear.

Ese compromiso no puede obviar otros compromisos en materia de seguridad urbana o descontaminación del río Bogotá. El Gobiern no puede salir con el cuento de que entonces no cumple con lo que le exige el fallo del Consejo de Estado para descontaminar el río Bogotá porque va a meter plata en el metro.

En seguridad, uno de los mayores problemas de esta administración es la desconexión entre la Policía y la Alcaldía, ¿qué haría para aliviar ese problema?

Plantear las cosas en un terreno muy constructivo no confrontacional. El distrito y las entidades como la Policía son socios y tienen que ser amigos y yo convocaría a relación armónica. Se tiene que trabajar muy de cerca en establecer unos criterios, estructurar los planes de acción, estructurar y hacer los diagnósticos adecuados en defensa y seguridad.

Bogotá no puede perder lo que ha construido en materia de política pública en seguridad en la primera administración Mockus. Una de esas características es el liderazgo civil en el manejo de la seguridad. Pero se debe dar un salto institucional hacia la creación de una Secretaría para la Seguridad que coloque ese tema en el mismo nivel de las demás secretarías de la ciudad y que unifique institucionalmente elaboración de la política y la medición de los impactos con la inversión de los recursos en tecnología y en logística y en infraestructura en cabeza del fondo de seguridad y vigilancia que hoy está prácticamente desarticulado.

Hay que colocar al frente a alguien que sepa que inspire autoridad que conozca la seguridad de la ciudad. Siempre va a haber celos entre la Policía y la Secretaria de Gobierno. Eso no es un problema sino una circunstancia con la que hay que contar par gestionar la seguridad.

¿Qué hacer para mejorar la seguridad en Bogotá?

Hay que aumentar el pie de fuerza, eso requiere por lo menos 7.000 policías más. Hay que trabajar un tema importante y es la estabilidad de los comandantes de Policía, no sólo de la Metropolitana de Bogotá sino de los comandantes de estación, que tienen unos niveles de rotación impresionantes y eso afecta la ciudad. Y eso se puede discutir muy constructivamente para que ojalá un comandante de policía dure los cuatro años.

Hay que cambiar la estrategia en relación a ciertos delitos para hacer una estrategia inteligente y no represiva. El problema de las ollas del narcotráfico por ejemplo. Eso solamente se acaba, bueno si, identificando las ollas y enfrentándose con fuerza policial pero el ideal es que las autoridades de salud entren en contacto directo con los adictos y les proporcionen la droga en un marco del tratamiento de rehabilitación, suministrandoles la droga. Eso les seca el negocio de los jíbaros y sobre todo acaba con es la fuerza de ventas que todos los días está alimentando el negocio. 

Frente el el fleteo, hay que hacer un gran esfuerzo por la bancarización de la gente para que la gente no mueva efectivo. 

Una estrategia inteligente respecto de cierto tipo de delitos no necesariamente represiva ayudaría mucho. Hay que aumentar el presupuesto de seguridad del distrito porque no alcanza, hay que crecerlo por lo menos en un cincuenta por ciento.

Hay que hacer una reingeniería en la política de seguridad en la ciudad. Meterle inteligencia, contra inteligencia, tecnología y pie de fuerza. Tenemos un nuevo desafío que es la existencia de por lo menos 6 o 7 grandes mercados criminales en la ciudad que no se resuelven con el plan cuadrante ni con las estrategias de intervención focalizada que han sido parcialmente exitosas pero que se revelan como insuficientes para enfrentar ese problema de criminalidad en Bogotá. 

Hay que colocar al frente a alguien que sepa que inspire autoridad que conozca la seguridad de la ciudad, que no genere prevención sino autoridad, respeto. Pero hay que pedir que el Gobierno nacional nos deje un comandante de policía de la Policía Metropolitana de Bogotá por cuatro años que no nos los cambie cada seis meses, y de ahí para abajo hay un relevo de mando en toda la Policía y eso no solo genera inestabilidad y se rompe la línea de continuidad.

 

El que pierda entre ustedes dos ¿va a ser cabeza de lista al concejo de la Alianza Verde?

No sé de qué me hablas. (risas)

Pues yo no tengo considerado perder, entonces no he pensado todavía que será de mi si no gano. Yo creería también que esa es una decisión no individual sino del partido. Yo personalmente creo que he cumplido un papel en el Concejo, no quiero parecerme a los concejales eternos que esta ciudad tiene y creo que este ciclo tengo que cerrarlo. Todavía estoy muy interesado en que la vida me dé la ocasión de ser el candidato de la Alianza Verde a la alcaldía

Si usted es elegido como el candidato único de la Alianza Verde, ¿cómo cambia el panorama si Peñalosa se lanza a la Alcaldía?

Un drama. Sería dramático porque se crea una situación muy ambigua. Él tuvo la sabiduría de no renunciar a los Verdes y los Verdes tuvieron la sabiduría de no echarlo. Pero no sería el candidato de los Verdes entonces tendríamos dos figuras o dos candidatos vinculados a los Verdes, o de la Alianza Verde, ofrecidos al electorado.

Eso se resolvería en un escenario que el partido tiene previsto y es discutir a mediados de año la posibilidad de una coalición que tendrá que tener un claro componente programático.

Pues yo no considero posible que él se lance por otro movimiento. Yo todavía sigo creyendo que lo que ha dicho es lo que él está pensando hacer y es que será candidato si logramos construir una coalición y esa coalición tendrá que hacerse con la participación del candidato oficial del partido. Lo demás son conjeturas, que no se han oficializado principalmente por parte de él que es el directo implicado.

Yo aspiraría a que Peñalosa, si no es candidato porque no se da el escenario de la coalición que está promoviendo, fuera un validador de la candidatura del Verde y un acompañante. Ese es mi escenario ideal.

Yo realmente por ejemplo veo muy improbable que Rafael Pardo retroceda de candidato a precandidato. Es un candidato que tiene dos avales de dos partidos de la Unidad Nacional en el bolsillo. Y parece que lo que está ocurriendo en el fogón de la Unidad Nacional es que está un poco encendido. Entonces esperemos a ver qué desenlace tiene ese incendio en ese fogón. Hay otro fogón que está ardiendo que es el del Polo. Falta ver cómo termina el fuego de ese fogón porque viene el congreso del Polo y ya no esta Carlos Gaviria que unifica el partido que estaba más allá del bien y del mal y de esas peleas y de ese pugilato interno. Está el otro fogón que es el fogón del uribismo que ahí también está con las brasas ardiendo porque algunos piensan que en vez de Pacho Santos debería ser Marta Lucía Ramírez, y yo no creo que Pacho Santos esté muy contento de que le quieran amarrar conejo por segunda vez. Y está el fogón de los petristas que ya sabemos que las brasas de Hollman Morris son calientes e incendiarias y que quieren dejar en la hoguera a María Mercedes Maldonado.

Entonces, y siendo muy sinceros, el fogón un poco más tranquilo es el nuestro.

Pero la coalición que propone Peñalosa se inclina más hacia la centro derecha y ustedes provienen más de la centro izquierda. Entonces, si es elegido el candidato de los verdes,  ¿a qué lado se inclinaría para hacer una coalición?

Así es. Yo tengo un drama de amor y de dolor con el Polo porque los niveles de identidad programáticos en lo que tiene que ver con la inclusión social son muy grandes pero es el partido del que yo me fui por un tema de transparencia. Y para ser sincero porque respeto mucho a Clara porque es una mujer inteligente, sensata, yo no veo, por el tipo de personas que la rodean, las garantías suficientes para que ella protagonice una ruptura con las malas prácticas en la transparencia.

A mi me gustaría que estuvieran los petristas, yo no los llamo progresistas porque nosotros somos progresistas, los que estamos en la Alianza Verde. Me gustaría el componente petrista en una alianza porque representa la reivindicación de los programas sociales de Petro que como he dicho, uno les quita sus problemas gerenciales y en general son buenos. Y a mi me gusta mucho el componente social demócrata que representa el liberalismo, no discutamos la figura de Pardo, pero sí el sector socialdemócrata liberal que son sumamente interesantes y que han incidido mucho a que el Partido Liberal se conecte con la paz.

Entonces a mi me gustaría una coalición de centro izquierda y vuelvo y te digo, lástima de esas dudas con el Polo relacionadas con la transparencia. Y claro Peñalosa, piensa más en una coalición de centro derecha.

Yo creo que incluso la agenda de Peñalosa es progresista. Su ejercicio de gobierno estuvo inscrito en esfuerzos por construir equidad social que es una bandera de la izquierda. Yo no creo que ni el mal gobierno ni la corrupción sean de izquierda ni de derecha. Son mal gobierno y son corrupción y ocurren en gobiernos de izquierda y de derecha. No me parece correcto comprometerse en una cruzada contra la izquierda cuyas ideas tienen absoluta y plena vigencia. La idea de poner por encima el interés público, la idea de un ambiente sostenible y sustentable. Y yo creo que las ideas que defiende Peñalosa no son de derecha, tampoco son la izquierda dura y contestona. Pero son ideas progresistas en muchos asuntos.

Otra cosa es la táctica electoral y lo que yo le he escuchado es que él prefiere una táctica de los sectores de la Unidad Nacional que no representan la derecha en el escenario político bogotano. Lo que pasa es que a él siempre le sacan lo del aserejé con Uribe y eso. Pero por lo menos para esta coyuntura él no está proponiendo una alianza con el uribismo, quien lo hizo fue David Luna y mi interlocutor es Peñalosa que todavía lo contabilizo aquí en las filas verdes.

Nosotros hemos dicho que no nos negamos a diálogos o eventuales acuerdos o alianzas con otros sectores ciudadanos. Eso tiene una frontera porque las coaliciones son un asunto programático, uno se junta con quien se parece y en el espectro político actual con quienes más nos parecemos como partido son con Clara López o Rafael Pardo, como partido. Y por supuesto con Peñalosa. Y todavía no hay una decisión tomada entre otras cosas porque estamos convencidos de que podemos ser una alternativa de gobierno para Bogotá.

Pero Clara López y Pardo han dicho que no quieren hacer coaliciones. ¿Podría terminar siendo una adhesión?

Yo tengo mi cabeza puesta en convertirme en el candidato de la Alianza Verde y después en convertirme en el candidato de la coalición que promueve la Alianza Verde. Entonces estas usando una palabra que en este momento no existe en mi léxico. No sé de qué me estás hablando (risas).

Nosotros no vamos a adherir a nadie. Nosotros o vamos hasta el final o hacemos un acuerdo si la circunstancia lo amerita. Plan A vamos hasta el final. Plan B, las coaliciones son el abc de la política. Así se forma un gobierno. Entonces siempre hay que estar abiertos a coaliciones en cabeza de uno o en cabeza de otro.

Esto puede terminar en un cuadrangular final, no en un escenario de campeón y un subcampeón y yo creo que para allá es probable que vayamos. El Polo, la derecha en cabeza del Centro Democrático y dos candidaturas más, una de la Unidad Nacional y otra de la Alianza Verde.

Hay una diferencia entre ustedes relacionada con el cartel de la contratación. Ambos lo denunciaron pero Sanguino resultó mencionado por algunos de los implicados. ¿Qué significa esto para ustedes en esta campaña?

A mi mucha gente me ha dicho “no entendemos Carlos Vicente que estés compitiendo con un candidato cuestionado” pero ahí se me enredan los cables porque por un lado, yo he tendió una relación muy fraternal con Antonio Sanguino. Siempre me he entendido conceptualmente con él, es una persona muy inteligente, es un lujo discutir de política con Antonio y hemos podido tener una campaña sumamente cordial, respetuosa, fraterna.

Yo lo que hice fue hablar con Antonio y decirle cuéntame ¿qué fue lo que pasó realmente contigo? Él me dijo con mucha firmeza, mira, yo no he hecho nunca nada reprochable.

Yo me he preguntado si yo tengo que investigar, como hice con Samuel, si yo me debería poner en la tarea de hacer esas pesquisas, de escarba,r pero he tenido un problema: soy el competidor de Antonio Sanguino y no tendría respetabilidad ni coherencia el hecho de que fuera yo quien me ponga en esa tarea. Si alguien no puede hacerlo, soy yo.

Entonces yo me he inclinado por la línea de echar para adelante, esperar el resultado de unas investigaciones penales y disciplinarias. Como ciudadano estoy atento a las decisiones que tomen y reclamaría eso sí, que se le den todas las condiciones del debido proceso a Antonio como lo demandaría para cualquier persona que esté metida en una investigación penal que no es prueba de nada.

Yo tengo una trayectoria que habla de mi conducta contra unas acusaciones de quienes han aceptado una culpabilidad y responsabilidad de lo que ocurrió en el fenómeno de corrupción más importante que ha tenido la ciudad en el último tiempo. Entonces eso me deja muy tranquilo.

Segundo, yo siempre he asumido riesgos y uno en estos menesteres de la vida pública tiene que saber que tiene que asumir riesgos. Yo asumí el riesgo de haber sido uno de los denunciantes del cartel y eso me significó por supuesto ataques y acusaciones calumniosas absolutamente al punto que esas acusaciones no han trascendido a consecuencias penales sobre mi conducta. Entonces yo estoy esperando y estoy seguro que yo he actuado con rectitud y que ni ha habido ni habrá consecuencias penales porque no tiene porque haberlas y he mantenido y mantendré un compromiso contra la lucha contra la corrupción en Bogotá. No me arrepiento de haberlo hecho y por supuesto, como lo he hecho hasta ahora, en demostrar de qué lado está la razón. Eso me da absoluta tranquilidad.

Seguramente hará parte del debate, tiene que serlo y cada quien responderá desde sus actuaciones. Yo fui incluso quien casi en solitario fuí quien enfrentó la denuncia de la participación de la Contraloría Distrital en cabeza del entonces contralor en este fenómeno de corrupción. Estoy absolutamente tranquilo.

Otros candidatos ya están usando este tema en la campaña en contra de Sanguino, como Hollman Morris

Me preguntaste por el tema de Antonio y yo ya te respondi. Pero ya lo que hacen otros en contra de Antonio, ahí sí no.

Hollman está tratando de hacer una utilización política de un debate en el que además no tuvo una participación activa. ¿Dónde estaba Hollman Morris cuando ocurrió el cartel de la contratación? ¿Cuántos programas de contravía le dedicó como para que ahora asuma un pose de superioridad moral por encima de los demás mortales?

Ahora, también podemos hablar de los fenómenos de corrupción en la administración que él también defiende porque el dice ser el candidato de la Bogotá Humana. Aquí también hay un fenómeno de corrupción.

Yo creo que por supuesto que hay que dar un debate en relación que la ciudad no puede bajar la guardia en materia de transparencia y manejo de los recursos. Pero a mi me parece que es equivocado sobre judicializar la discusión pública de cara a la próxima alcaldía de la ciudad. Entre otras cosas porque el señor Hollman Morris no está candidatizado para ser Fiscal General de la Nación sino para ser el Alcalde Mayor de la ciudad.

A mi me resbalan las acusaciones porque entre otras cosas no hay una investigación formal en mi contra, las veces que la Fiscalía me ha llamado para contar lo que sé, para responder por mis actos, lo he hecho. No me he ido del país, aquí estoy, he puesto la cara y no me he escondido de mis responsabilidades y de las designaciones que mi partido me ha hecho ni de mis funciones como concejal. Y he asumido los riesgos que esa decisión personal que implica, entre esos haber sido objeto de acusaciones calumniosas e injuriosas y de debates muy duros porque comprometen el pellejo de uno y la honorabilidad de uno por supuesto que eso duele pero bueno esos son gajes del oficio.

Entonces yo a lo de Hollman no le doy mayor importancia y me parece que incluso es una cantaleta para esconder lo poco que conoce muchos temas de la ciudad.

 

 ¿La izquierda se ha equivocado en los últimos tres gobiernos que han estado a la cabeza de Bogotá?

De pronto esta es una diferencia con Sanguino. Yo creo que Lucho se preocupó por pasar antorcha, sin pena ni gloria. Ayudó a entender a este país que la izquierda no mataba curas ni monjas e hizo una apertura hacia la lucha contra el hambre en Bogotá con los famosos comedores pero pasó sin pena ni gloria. En movilidad, contrató la fase tres de Transmilenio faltando tres días para acabar su mandato. Y no cometió grandes errores, no desbarajustó, no causó gran zozobra.

Samuel robó, su gestión se puede sintetizar fácil y rápidamente.

Y Petro pues ha sido un gobierno de apuestas sociales muy significativas con mala gerencia de mucha confrontación y demasiados pleitos y con ciertos descuidos a temas importantes de la ciudad, por ejemplo, dejó caer Transmilenio.

Entonces, mi balance es que la izquierda que tenemos le queda debiendo a la ciudad, el saldo es deficiente y es una lástima porque la izquierda tiene mucho por aportar y por contribuir con la lucha de la inclusión social por su corazón late del lado correcto.

En los tres últimos no. A mi me parece que se esta siendo extremadamente injusto meter en un mismo costal el gobierno de Lucho, el gobierno de Moreno y el gobierno de Petro. Ahora, injustamente por lo que pasó con Samuel y lo que ha pasado con Petro, a Lucho lo han metido en un mismo costal pero incluso, los formadores de opinión reconocían que ese primer gobierno del Polo demostró que la izquierda podía gobernar y podía gobernar bien. Ejemplos: Lucho Garzón no acabó con los colegios en concesión, los continuó. Lucho Garzón, no se embarcó en modalidades de movilidad distintas a las del transmilenio, las continuó. Buena parte o una parte era un gabinete de Lucho era continuista de las administraciones anteriores de Peñalosa y de Mockus. Una cosa son Moreno y Petro y otra cosa es Lucho.

Como decía un profesor mío, toda generalización es mala, incluso ésta. Las generalizaciones son muy efectistas en el debate político pero no son del todo ciertas. Y ahora, uno podría pensar qué tiene para mostrar la derecha. porque si hay una cruzada contra la izquierda es porque estamos pensando en gobiernos de derecha. ¿Qué tiene para mostrar la derecha antes de Jaime Castro?

¿Por qué cosa quisera ser recordado si es Alcalde de Bogotá?

Yo quisera ser el Alcalde que demostró que se puede gobernar con un ideario de izquierda, con el corazón latiendo en la izquierda pero de una manera muy eficiente y muy satisfactoria para toda la ciudad porque no se ocupa solamente de los pobres sino de la construcción de una ciudad muy agradable y muy acogedora para todos.

Por haber ayudado a hacer de Bogotá una ciudad educada.

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Antonio  Sanguino
Carlos Vicente De Roux
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Jue, 2015-04-23 18:46

yo apoyo a Carlos Vicente De Roux, porque es un hombre capaz, honesto, decente y culto y estoy convencida que en mejores manos no puede quedar la alcaldía de bogota

Lun, 2015-04-13 22:23

La financiación de los proyectos de Bogotá, por cuenta de la Nación, cuando esta enfrenta un déficit de 12 a 15 billones de pesos para este año y quien sabe cuántos para los años venideros, es casi una falacia. Los recursos están dentro de los planes del Gobierno, pero solo en teoría. No entiendo cómo un Alcalde puede darse el lujo de pelear con la policía si es jefe de policía dada su investidura. Seguir convencidos que el aumento del pie de fuerza es la fórmula acertada para frenar a la delincuencia, es un cuento muy gastado. Cada alcalde pide lo mismo y desembolsa dineros que nadie sabe a dónde van a parar pues la situación es cada vez más delicada. La gente ha empezado a mostrar comportamientos claramente antisociales y a nadie parece importarle. El juicio a los gobiernos del Polo no es serio. El Polo debió, hace tiempo, pedir perdón y no lo hizo. Prefirió callar cobardemente y dejar que las cosas pasaran. Eso es complicidad, aquí y en cualquier parte y Clara etsba ahí.

Lun, 2015-04-13 14:32

Que poco aportan estos pre-candidatos, no comienzan campaña y ya están defendiéndose de sí mismos y de su vida política... y defendiendo a Lucho, aquel a quien le dejaron hecho lo poco que pasó en su administración y solo puede mostrar los comedores como suyos, pero es inexacto ese compromiso con Transmilenio, desde su campaña ataco al sistema y lo que contrató fue a regañadientes y porque le obligó el hecho que los recursos ya estaban asignados desde Mockus-Peñalosa, es más, el estudio del SITP comenzó en su des-administración, pero no por su gestión sino porque ya hacia parte del Plan Maestro de Movilidad y fue el caballito de batalla de Samuel en el 2007 que después lo atrasó dos años al incorporar al Metro como "prioridad", entonces la continuidad de la izquierda con esos proyectos populares e inconclusos es evidente, no quiere decir que sean malos proyectos, sino inconclusos por la incapacidad de gerencia de esos des-administradores políticos.

Dom, 2015-04-12 12:56

Esperen, esperen, esperen, ¿DeRoux habla de aumentar la policía en Bogotá?

¿La misma policía que asesina por la espalda a un grafitero e intenta intimidar a su familia?
¿La policía cuyos bachilleres violan niñas indígenas que vienen de movilizaciones y hacen que se elimine el video y la noticia de cualquier agencia de prensa?
¿La misma policía cuyos comandantes, coroneles y tenientes tienen negocios turbios de finca raíz por TODA Bogotá?
¿La misma policía que abusa de su poder electrocutando gente todos los días?
¿La misma policía cuyos nexos con el transporte pirata en las terminales, por el cual entran muchísimas sustancias de contrabando, no ha sido revisada?

Por favor, deténgame cuando esté diciendo algo que no haya sido noticia en los últimos 8 años en la capital de Colombia.
Si DeRoux le da más poder a los tombos vamos a tener una ciudad bien fachita.
Está LOCO.
 

Dom, 2015-04-12 10:24

Parece un diálogo de sordos que tienen los mismos pies amarrados a la cabeza del uno en la del otro

Dom, 2015-04-12 04:16

Sergio Coronado (sergiocoronado.fr), hijo d exiliados chilenos, un Verde AUTÉNTICO (d los de Francia), y diputado (ante la Asamblea Nacional) d los franceses en Suram y el Caribe, estuvo hace unos 2 años en Col para comunicarse con sus votantes residentes aquí y se le vio en la TV despotricando indignado contra la falsedad d los supuestos Vrds colombs, que d verdes no tienen nada, y q han querido aprovechar el prestigio d los Vrds europs, meramte para conseguir un nicho político. Allá los Vrds son d izquierda, y ni siquiera en eso se parecen a ellos los d acá, q tienen en su farsa de partido al tal Pñlosa, uno de los darwinistas sociales más crasos, y cuyo padre, igual d descarado, se vio obligado a renunciar a su cargo d Minagricultura por tráfico de influencias a lo hijo d Bachelet, en el escándalo Fadul-Peñalosa d fines d los años 60. El Verde colombocho es otro ejemplo del ridículo q hace ante el resto del mundo uno d los países más despreciados, odiados, y temidos.

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