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Domingo Octubre 20, 2019

Hace tres semanas el Ministro de Agricultura Rubén Darío Lizarralde dijo que el campo necesita 10 billones de pesos de presupuesto, el doble de lo que tiene actualmente. Sin embargo, por un error interno de su equipo cercano de trabajo, el ministerio estuvo cerca de perder una tercera parte de los recursos que maneja.

Hace un mes Agricultura se quedó sin inscribir casi la mitad de los proyectos de inversión que tiene, que -sumados a sus gastos de funcionamiento- componen el presupuesto total que la entidad tendrá para el año entrante.

Ante esa cadena de errores de su equipo de planeación, a Lizarralde le tocó salir a hablar con el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas y Tatyana Orozco, la directora de Planeación Nacional, para pedirles que le mantuvieran los recursos a un sector que hace un año se encaminaba a un tijeretazo del 40 por ciento que el paro agrario logró reversar.

“Fue un tema interno de procedimiento que gracias a Dios ya está solucionado. Hubo problemas de comunicación fundamentales, pero reaccionamos a tiempo y se subsanó”, le dijo a La Silla Lizarralde, quien explicó que -aunque el hueco se refleja en el presupuesto preliminar que recibió su cartera para 2015- ya aparecerá corregido en el proyecto de ley que presentará Cárdenas al Congreso en las próximas dos semanas.

Ese error, sin embargo, evidencia la falta de organización al interior de Agricultura, una entidad alrededor de la cual girará una buena parte del éxito del posconflicto si se firma un acuerdo de paz.

El 'toma y dame' presupuestal
El Ministerio de Agricultura que dirige Rubén Darío Lizarralde estuvo a punto de perder una tercera parte de su presupuesto por un error interno.
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Lizarralde logró que el Ministerio de Hacienda que dirige Mauricio Cárdenas le prometiera incluir los recursos no tramitados por error en el proyecto de ley de presupuesto.

Todos los años los ministerios negocian su presupuesto con Hacienda, un 'tire y afloje' que -tras muchas reuniones- termina su primera etapa cuando a finales de julio se radica el proyecto de ley presupuestal ante el Congreso y luego, tras pasar por las comisiones tercera y cuarta del legislativo en los meses que siguen, queda aprobado como ley.

Cada cartera recibe dos tipos de recursos. Los gastos de funcionamiento suelen ser más o menos estables y se incrementan automáticamente un 3 por ciento anual. Eso significa que solo hay que hacer trámites especiales ante Hacienda cuando se necesita un alza mayor.

Sin embargo, para los proyectos de inversión -que suelen ser la parte más cuantiosa del presupuesto y que engloban casi todos los programas de políticas públicas- el proceso es más complejo.

Los diferentes directores de área dentro de cada ministerio deben colgar la documentación de sus proyectos en el Sistema Unificado de Inversión y Finanzas Públicas (Suifp), una plataforma informativa que tiene Planeación Nacional. Luego, el jefe de la oficina asesora de planeación del ministerio los revisa técnicamente y les da un aval en nombre del Ministro.

Con ese visto bueno, la ficha del Suifp del proyecto se activa en Planeación y los técnicos de ese sector emiten un concepto previo, que permite que Hacienda separe los recursos y que pueda ser incluido en el presupuesto preliminar para el sector. Con todos los proyectos de inversión preaprobados, se puede tener una idea de cuáles serán los recursos que tendría esa cartera para el año siguiente y comienzan las negociaciones entre el ministro y Hacienda para aumentarlos.

En Agricultura, los directores de área tenían hasta el 31 de marzo para colgar sus proyectos en el sistema. Dos meses después, el 31 de mayo, se cerró la ventanilla del Suifp y los técnicos de desarrollo rural en Planeación comenzaron a hacer sus cálculos financieros.

El problema es que, ese día, al menos doce programas agropecuarios se quedaron sin pasar el corte porque el jefe de la oficina de planeación Camilo Silva -cuyo cargo depende directamente de Lizarralde- no les dio el visto bueno. Dos personas le dijeron a La Silla que la comunicación con él fue interrumpida durante ese período y que en las fechas de cierres de convocatoria estuvo ausente con frecuencia.

Al mismo tiempo, la secretaria general Laura Valdivieso -a quien le corresponde ordenar el gasto del ministerio, seguir su ejecución y consolidar el anteproyecto de presupuesto- se enteró una semana después de que los proyectos no habían pasado. Según cuatro personas del sector, ella se ocupa de tantos temas misionales -además de dirigir en encargo dos oficinas que quedaron vacantes en las últimas semanas- que lo administrativo la desborda.

También se le escapó al viceministro agropecuario Hernán Román -bajo cuya ala están 11 de los 12 proyectos- y a los mismos directores que propusieron los proyectos, que no lanzaron las alarmas sobre la crisis que se avecinaba. Y a Lizarralde, que delegó el presupuesto y tampoco pudo evitar que sucediera.

“Se cumplió la etapa previa bien, pero el que oficializó la entrega no lo hizo por desconocimiento, por error o por lo que sea. Y cuando la alerta se dio, era demasiado tarde”, dice una persona del sector agropecuario.

El plan B presupuestal de Lizarralde
La secretaria general del ministerio Laura Valdivieso es la encargada de consolidar el prespuesto, mientras el jefe de planeación Camilo Silva debía pasar los proyectos de inversión a Planeación. Foto: Vanguardia
El error evidenció la falta de organización dentro del Ministerio de Agricultura, que es uno de los ejes del proceso de paz.

Eso dejó potencialmente paralizados para el 2015 a casi la mitad de los proyectos del Ministerio: el de competitividad del sector lácteo, el de promoción de pesca y acuicultura, los programas de asistencia técnica y política sanitaria, el de tecnologías de información para el campo, los incentivos a la capitalización rural (ICR), el fondo de comercialización de productos agropecuarios, el de formación de jóvenes de zonas rurales y el de agricultura familiar, que Lizarralde convirtió en una de sus banderas.

La situación fue tan tensa que se convocó una reunión con los altos funcionarios del ministerio, en la que -según dos personas que le oyeron el relato a personas presentes- la secretaria general “les pegó una vaciada, les dijo que era un sabotaje y que le parecía el colmo que estuvieran en contra del Ministro”.

Aunque no es fácil calcular de cuánto podría ser el hueco, dos personas le dijeron a La Silla que la suma de esos proyectos ronda los 1,8 billones de pesos. Teniendo en cuenta que el presupuesto de Agricultura este año fue de 5,2 billones, eso sería más o menos la tercera parte.

“Eso no puede suceder en una entidad normal y hay toda una cadena de responsabilidades. Si uno no conoce bien el proceso presupuestal, pues suceden este tipo de embarradas que resultan políticamente muy costosas para Agricultura”, dice una persona que conoce el proceso de presupuesto. “Yo nunca había visto un problema de ese tipo”, añade un ex alto funcionario del sector agropecuario.

Lizarralde le explicó a La Silla que en la reunión del Conpes del Presupuesto General la semana pasada el Gobierno le garantizó que -de acuerdo a lo que él había pedido- se mantendría un presupuesto idéntico para el agro.

“Mostramos la dinámica del sector y planteamos que, si queremos quebrar la tendencia en agricultura para que sea más competitiva, necesitamos esos recursos. La respuesta fue positiva porque desde la secretaría general de Presidencia nos han hecho un seguimiento cercano a la ejecución presupuestal y conocen los programas que impulsamos”, dijo el ministro.

Si Cárdenas efectivamente cubre ese hueco en el proyecto de ley de presupuesto general que presenta al Congreso, el problema no será mayor.

Si no lo hace, el Gobierno tendría que presentar una carta modificatoria, una instancia que intenta al máximo evitar porque -según una persona que trabajó en temas presupuestales- “entre más [cartas] meta, más puertas abre para que los congresistas le hagan cambios”. Al final, sin embargo, siempre se tienen que presentar varias de esas modificaciones.

En todo caso, el costo de no corregir el error en un sector crucial para el proceso de paz sería demasiado elevado. Como dice un ex alto funcionario, “¿qué puede decir el Gobierno? ¿Que el presupuesto de Agricultura se cayó porque no llenaron las fichas?”.

No es el único pulso presupuestal que necesitará ganar el campo. Al igual que sucedió con la adición de presupuesto que recibió el año pasado, el Ministerio de Agricultura todavía depende de los recursos del 4 por mil y necesita que el Congreso lo vuelva a prorrogar en una minirreforma tributaria simultánea que Cárdenas ya prometió pasar.

“Hay que resolverlo sí o sí. El Ministerio aún no ha terminado de cumplir promesas del paro que son de largo plazo y está haciendo apuestas importantes, y ambas requieren un músculo financiero importante”, dice otra persona que trabaja en el sector.

Aunque el error del Ministerio parece subsanado, no deja de ser contradictorio que un sector que puso el grito en el cielo el año pasado porque le iban a recortar el 40 por ciento del presupuesto hubiera estado a punto de ‘autorrecortarse’ un 30 por ciento.

Actualización: Unas horas después de publicada la historia la secretaria general Laura Valdivieso le dijo a La Silla que, de acuerdo a las responsabilidades de su cargo, ella sólo debía intervenir cuando estuvieran registrados los proyectos, para consolidar con Planeación el presupuesto preliminar, y no tenía por qué saber antes que esos registros no se habían hecho. Dos personas que conocen el tema presupuestal señalan, en cambio, que el secretario general de un ministerio debe estar al tanto de ese paso porque le afecta directamente el presupuesto.

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Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2014-07-15 18:52

Ojo, con esto...no vamos a salir a mitad de año que no hay plata para responder con los compromisos a los campesinos y se tenga que volver a los paros, porqe esto no es cuestión de Santos es de sus ministros y éste como pocas ganas de cumplir tiene, ya se lo conoce...esperemos que estemos errados en nuestra apreciación y esto por el bien del país.

Mar, 2014-07-15 17:11

Lizarralde es el peor lastre que tiene el gobierno de Santos, es enemigo de los campesinos, y ahora se muestra que además un inepto. Y en los paros, mas que negociar entorpecía, un completo idiota con poder. Se necesita urgente cambio de ministro, ¿que tal Cesar Pachón?

Mar, 2014-07-15 09:58

Al darle este ministerio a la cuota conservadora, se percibe en el equipo de trabajo falta de experiencia solo hay que ver al viceministro y a la secretaria general de apenas 30 años en un trabajo que necesita pericia y experiencia, se lo dan a personas que apenas han salido de la universidad, ya a ella le había quedado grande cuando el año pasado se dejo agarrar por la ley de garantías y se quedo sin presupuesto por dárselas de berraquita que sabia de todo. Ahora que se termino la ley de garantías al ministro le dio por cambiar a la fiduciaria que hace los contratos y eso conlleva a que hay que hacer licitación publica y de nuevo otra demora y las personas que están esperando ser contratadas a la hora que salga eso si sale ya tendrán otros trabajos y de nuevo tendran que hacer la selección. Yo supongo que el partido conservador tiene personas capaces para darle manejo a tan importante ministerio.

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