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Viernes Noviembre 27, 2020
La destitución de Petro ha hecho que la indignación contra el poder omnímodo y con frecuencia arbitrario del Procurador se vuelva tema de debate público. Fotos: Juan Pablo Pino

El fallo del Procurador contra Petro podría convertirse en la gota que rebosa la copa sobre su creciente poder. Porque si bien la del Alcalde de Bogotá es la destitución que más reacciones ha generado, Ordóñez ha inhabilitado a decenas de alcaldes, incluidos los de cuatro de las cinco principales ciudades, por asuntos que tampoco parecían tan graves.

A Samuel Moreno lo suspendió por inepto. Al alcalde de Medellín Alonso Salazar lo destituyó por participación en política por informar que personas cercanas a la campaña de Luis Pérez estaban haciendo campaña con miembros de bacrim (información que ya habían comenzado a denunciar los medios). A Jorge Iván Ospina, el alcalde de Cali, lo suspendió por seis meses por no asistir a las sesiones del Consejo Municipal de Política Social, Compos, donde se discutían aspectos de protección integral a los niños, niñas y adolescentes; al de Bucaramanga Fernando Vargas lo destituyó e inhabilitó por 10 años por contratar con una institución que no tenía ese objeto social. A Judith Pinedo, la de Cartagena, la suspendió retroactivamente por un año por venderle a un hotel un pedazo supuestamente de playa. Al único que no ha sancionado todavía es a Álex Char, de Barranquilla, a quien formuló pliego de cargos por participación en política (pero curiosamente no lo investigó por su firma contratar con el Estado siendo alcalde).

A la mayoría de estos alcaldes los sancionó cuando ya estaban terminando su período o cuando ya habían dejado de ejercer o cuando la corrupción en su administración era evidente, como en el caso de Samuel Moreno. O con sanciones mucho menores. Además, ninguno representaba lo que simboliza Petro.

El Alcalde de Bogotá es el primer desmovilizado de una guerrilla que le apostó y le cumplió a la paz y que llega a uno de los cargos más importantes del país. Y aunque no es el primer alcalde de izquierda que llega a gobernar Bogotá sí es el primero que ejerce realmente desde la izquierda.

Petro no trató de hacerle ajustes sociales al modelo de ciudad que venía como lo hizo Lucho Garzón sino que intentó cambiar el modelo emprendido por Peñalosa y continuado por los alcaldes que le sucedieron.

Petro modificó el POT para cambiar el esquema de desarrollo urbano de una ciudad que se ha venido extendiendo a una con un centro más denso; le apostó a que el Estado volviera a proveer servicios como la recolección de basuras, la educación pública o el transporte masivo; habló permanentemente de enfrentar el cambio climático y hacer una ciudad ambientalmente sostenible en contravía de megaproyectos de construcción; le dio importancia a los derechos de los animales y para garantizarlos tomó decisiones radicales como acabar los toros en la ciudad.

Aunque fue elegido solo con un treinta por ciento de los votos, Petro nunca intentó tender puentes hacia el 70 por ciento restante, y mucho menos hacia el Establecimiento. Es más, no perdió oportunidad de seguir siendo la piedra en el zapato del status quo como lo fue durante sus años como congresista estelar.

Por eso su destitución ha generado indignación en muchos sectores que la ven como un acto de persecución política.

El Síndrome de la Procuraduría
Tras la decisión del Procurador, llegó el Esmad a cuidar el edificio anticipando la protesta de ciudadanos indignados con el fallo.

El Código Disciplinario es muy amplio y muy vago y en esa medida el Procurador -cualquier procurador- tiene un alto margen de discrecionalidad, que Ordóñez ha utilizado de manera selectiva.  Para citar solo un ejemplo, las intervenciones de sus procuradores en casos penales que envuelven a políticos consevadores han sido desproporcionadamente favorables frente a los de otros partidos, como mostró Juan Pablo Barrientos en una reciente columna. Esto sin contar todos los parapolíticos ya condenados a los que él ha absuelto disciplinariamente después de haber sido condenados por la Corte Suprema.

Por eso más allá de si Petro incurrió en las causales disciplinarias que han dado pie para otras destituciones menos sonoras, mucha gente lo ha interpretado como un acto político y arbitrario más de un Procurador que con frecuencia convierte la defensa de su ideología en el parámetro para sancionar. Y cuyo poder es cada vez más omnímodo, como lo detalló hace poco La Silla. Sobre todo porque no tiene una segunda instancia.

El poder de la Procuraduría
Mucha gente se agolpó en la Plaza de Bolívar a criticar la decisión del Procurador y en defensa del alcalde destituído.

Desde hace ya un tiempo han surgido voces alertando sobre el peligro del creciente poder de Ordóñez. Pero han sido aisladas. Este fallo, sin embargo, pone el tema del poder de la Procuraduría en el centro del debate público. Es muy probable que inicie con la discusión sobre la conveniencia para la democracia de que la Procuraduría pueda destituir funcionarios elegidos popularmente (en otros países solo hay control político de corporaciones colegiadas o control judicial)  y termine con la eliminación de la institución.

Ya la primera reacción del Ministro de Justicia, Alfonso Gómez Méndez, a la noticia de la destitución fue proponer revisar la facultad de destituír funcionarios. Pero en las redes la indignación ciudadana es contra toda el poder del Procurador.El hashtag #PaFueraProcuradorOrdoñez ya es tendencia. Si esta indignación se mantiene en la red y en la calle hasta el punto de que logre doblegar el temor al Procurador que sienten los congresistas no es impensable que estos lo consideren en la próxima reforma a la Justicia. En todo caso, a ellos les convendría hacerlo después de la destitución de Piedad Córdoba y de Eduardo Merlano.

Como lo señaló Rodrigo Uprimny en una columna de El Espectador, las tres funciones de la Procuraduría General son redundantes.

Una es la defensa de los derechos humanos, y para eso la Constitución de 1991 creó la Defensoría del Pueblo.

La segunda es la defensa del interés público y los derechos fundamentales en los procesos judiciales. Para eso cuenta con unos 700 procuradores judiciales. El problema es que sus intervenciones son episódicas (los procuradores intervienen en los procesos que discrecionalmente les parecen relevantes) y no tienen dientes, pero además son redundantes: la Fiscalía representa a la sociedad en los procesos penales, las víctimas pueden participar directamente, los procesados tienen derecho a defensores de oficio y el juez vigila el debido proceso y los derechos fundamentales.

La tercera es la de disciplinar a los funcionarios públicos. Ahí la redundancia es con las oficinas de control interno que tienen todas las instituciones y cuyos jefes son nombrados por la Presidencia desde la reforma al Estado de Santos. Para fallas menores, esas oficinas están en mejor posición que un ente externo, pues entienden el funcionamiento de la entidad, sus funciones y dificultades. Las fallas más graves son delitos, y para investigarlas está la Fiscalía. Si el problema es el manejo de los recursos públicos, está la Contraloría.

Precisamente por esta redundancia de funciones, hasta ahora la Procuraduría había sido una institución poco debatida por la sociedad. Durante años, la crítica más grande era relacionada con el famoso “síndrome de la Procuraduría”, según el cual, los militares no podían actuar porque terminaban siendo investigados por la Procuraduría.

Hoy ese síndrome dejó de existir con Ordóñez, quien ha defendido a todo pulmón a militares como Plazas Vega. En los falsos positivos, la Procuraduría ha brillado por su silencio y ha sido una acérrima defensora del fuero militar.

Sin embargo, el síndrome se ha extendido como un virus al resto de la administración pública creando una especie de parálisis. El Procurador ha destituido funcionarios por no preveer consecuencias como en el caso del Superfinanciero Gerardo Hernández; por no supervisar contratos que firman otros; por tener el mal criterio de atribuir funciones a una empresa quebrada como era Aguas de Bogotá; por alertar sobre vínculos entre un candidato y un grupo ilegal.

En fin, los casos por los que un funcionario puede hoy morir políticamente son infinitos y no taxativos. Y a esos juicios disciplinarios, se suman las mociones de censura, los embargos “preventivos” de la Contralora Morelli, las acciones de repetición.

Es una situación que se lleva comentando hace meses en los corredores de la administración pública. La destitución de Petro ofrece la oportunidad para que la discusión sobre esa reforma a los poderes de la Procuraduría se vuelva prioritaria en la agenda pública.

Vea la opinión de los de la Movida sobre la destitución de Petro.

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    Cientos de trabajadores del acueducto de Bogotá marcharon para mostrar su desacuerdo con la decisión de Ordóñez y para dar un espaldarazo a Gustavo Petro. Foto: Juan Pablo Pino
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    Los trabajadores marcharon por diferentes vías del centro, pero mostraron su desacuerdo especialmente frente a la Procuraduría General. Foto: Juan Pablo Pino
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    En la plaza de Bolívar, a eso de las 4 de la tarde, había unas 10.000 personas, todas mostrando su apoyo al alcalde progresista. Foto: Juan Pablo Pino
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    Los asistentes utilizaron diferentes formas de expresar su apoyo a Petro. Esta mujer se robó el show dejando que los asistentes a la plaza escribieran mensajes en su cuerpo. Foto: Juan Pablo Pino
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    En un momento, el Secretario de Integración Social Jorge Rojas se asomó en uno de los balcones de el Palacio de Liévano dejando que los ánimos en la Plaza de Bolívar subieran. Foto: Juan Pablo Pino
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    Los marchantes mostraron su real desaprobación a la decisión tomada por el Procurador, gritaron fuertes arengas en su contra, incluso algunas con fuertes groserías. Foto: Juan Pablo Pino
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    Funcionarios de diferentes entidades del distrito hicieron presencia también en la Plaza de Bolívar. Foto: Juan Pablo Pino
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    Cuando entraba la noche se instaló una tarima móvil de Idartes, lo que causó apretones en las personas que esperaban a Petro frente a la Alcadía. Foto: Juan Pablo Pino
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    El primero de los funcionarios de Petro en tomar el micrófono fue el Secretario de Gobierno, Guillermo Jaramillo. Fue él quien anunció que en minutos Petro se dirigiría a la plaza. Foto: Juan Pablo Pino
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    Acompañado de su familia y de la candidata a la presidencia por la UP, Aída Abella, Gustavo Petro salió al balcón del palacio. Cuando iba a empezar su discurso su voz se entrecortó por el llanto. Foto: Juan Pablo Pino
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    Petro anunció que debido a o sucedido, este será el día en que empiece un movimiento de indignados en el país. Llamó a la Plaza de Bolívar "el Tahir de Colombia". Foto: Juan Pablo Pino
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    Cuando Gustavo Petro iba en la mitad de su discurso, apareció Antonio Navarro por detrás y se detuvo el discurso un momento para darse un fuerte abrazo. Foto: Juan Pablo Pino
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    Después de discursar por una hora, Petro se despidió de los asistentes. Muchos se quedaron en la plaza para un concierto gratuito, pero la mayoría abandonó el lugar. Foto: Juan Pablo Pino
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Gustavo Francisco Petro Urrego
Alejandro Ordóñez
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2013-12-10 12:25

Otra cosa don gato, yo hubiera preferido que lo destituyeran con un referendo revocatorio. Para mi hubiera tenido mas validez que los mismos bogotanos lo despidieran, ante eso no podría haber discusión.Pero el efecto hubiera sido diferente, tanto para petro, como para los habitantes de Bogota.

Mar, 2013-12-10 08:25

Gracias javciv por las definiciones, la pregunta fue a "quien" no a "que" se refiere.

Mar, 2013-12-10 03:46

Al momento de votar por él en su primera elección, Petro sabía quien era el sectario Ordóñez Maldonado. Es injusta la destitución, y el actual procurador es un peligro para la sociedad, pero al final el alcalde terminó haciéndose el harakiri.

Lun, 2013-12-09 23:36

Excesivamente cauta esta nota, en cuanto a que no se toca a contratistas tipo vwilliam vélez, amigo de uribe vélez y éste del procurador ordoñez Maldonado, se deja de lado que a la plaza de bolivar no le cabia un tinto y que este martes se repetirá con la segura aparición de encapuchados que son los mismos militares y policía disfrazados de civiles para que sus mismos compañeros de armas arremetan contra la chusms. PS. me da la sensación de que uno que otro colaborador en efectivo con la silla vacia se cree su dueño.

Lun, 2013-12-09 23:26

Que sesgo ideológico del "inquisidor" Ordoñez contra Alonso Salazar, Piedad Cordoba y Gustavo Petro. Estas tres personas fueron elegidas por voto popular y el procurador no tiene facultades para destituirlas. Un personaje que quema libros, niega el holocausto, la diversidad sexual y el estado laico es un peligro para la democracia. El partido liberal tuvo tambien la culpa por votar dos veces por este personaje, la version del senador Mccarthy colombiana. Vade retro Ordoñez

Lun, 2013-12-09 23:33

Defensor de oficio del procurador? Don Gato? Cree en la constitución de 1991 o le parece mejor la de 1886? Su concilio es el de Trento? Que piensa del homosexualismo? Los colombianos que no son católicos sino agnósticos, ateos, judios, musulmanes tienen menos derechos? el estado debe ser laico o confesionario?

Lun, 2013-12-09 22:56

Es importante que los poderes del procurador no sean omnímodos sobretodo cuando
su criterio no se aplica de manera imparcial.
Pero también es importante que los funcionarios elegidos popularmente no queden blindados solo porque han sido elegidos por voto popular.
La revocatoria del mandato debe ser mas ágil y no estar influida con tantas triquiñuelas jurídicas para que se lleve a cabo.
Ningún funcionario elegido popularmente debe ser autoritario solo por su carácter de ser elegido y específicamente en el caso de Petro lo perjudicó en gran manera su ego que no le permitió escuchar ni a sus mas cercanos colaboradores como Navarro, Paul Bromber ,Etc,. Si bien debía cumplir sus promesas de campaña no ha debido hacerlo a la brava y pasar por encima de la Ley. Lástima le faltó mas imaginación, saber planificar como economista que es y pensar menos en que lo persiguen.

Lun, 2013-12-09 22:08

Asistimos a uno de los actos más soberbios de excesiva extralimitación del poder por parte de un fundamentalista retrogrado bañado de falsa moral como es el Godofacho.

Huele feo hace mucho rato, y así algún usuario aquí lo niegue, las decisiones de este señor nos atañe a todos y cada uno de los colombianos. El poder del elector primario no puede ser superado x un simple individuo q actúa con las emociones del día a día alineadas a su retrograda, extrema y errada forma de pensar y actuar.

Que la decisión de eliminar esta figura está en mora?, es absolutamente cierto, pero ante todo la mora está más en el cadáver político q tenemos q convertir a este siniestro personaje, como respuesta a sus decisiones q son exactamente eso,…POLÍTICAS.

Lun, 2013-12-09 23:16

¿Y este tonto quién se está creyendo?

Lun, 2013-12-09 21:45
Lun, 2013-12-09 22:21

"El papa contra el diablo",… el Godofacho contra Colombia?

Somos todos los afectados por estas decisiones, inclusive los mismos fundamentalistas como el gato, que apoyan al más extremista y fanático de todos los funcionarios que han existido en la historia del país, o hay otro?.

Y así el señor don gato se enoje y le ponga quejas a Juanita sobre mis frases, si repito y sostengo que x individuos como el procurador y el señor gato, es q no deja de ser este un país de mierda.

Lun, 2013-12-09 21:42

De la relación que hace Juanita de alcaldes destituidos o sancionados, la suma de votos de los habitantes que representaban y los que los eligieron es de millones de ciudadanos a quienes un solo funcionario de un plumaso les cercena su derecho a ser gobernados o dirigidos por quien ellos legítimamente optaron. Este "Savonarola tropical", incoa el proceso,investiga,juzga,condena, recibe y resuelve por si y ante si el recurso respectivo, frente al cual no hay segunda instancia. Finalmente condena y sanciona. Había mas recursos y defensa ante la inquisición y los procesos contra la herejía. Centenares de ciudadanos, muchos de bien, por fallas administrativas y de procedimiento han pasado por los procesos del "santo oficio", condenados ademas a la defenestracion de su vida de funcionarios por lustros o decenas de años. Pero como todo fundamentalista, maneja una óptica y métrica sancionatoria, flexible y/o arbitraria en función de militancias ideológicas o políticas.Sepulcro blanqueado.

Lun, 2013-12-09 21:04

La pregunta que queda en el aire y que, me parece, es importante tratar de responder es ¿por qué la procuraduría no tuvo antes de Ordoñez los problemas que tiene ahora?¿Es realmente un asunto que atañe a la procuraduría o a la persona de Ordoñez? Me pregunto por qué el análisis, no sólo en LSV, sino, en general, se ha venido inclinando hacia el cuestionamiento de las funciones de la procuraduría más que hacia el cuestionamiento de la probidad de Ordoñez (aunque, claro, los dos aspectos están relacionados).

Lun, 2013-12-09 21:33

Por favor, empiece a refrescarnos la memoria. Es importante en este debate traer esos problemas a colación.

Lun, 2013-12-09 21:59

No le pregunté para hacerlo quedar mal, sino, de nuevo, para enriquecer el debate. Yo no estoy alardeando de conocer información que no conozco, como usted sugiere. Y sí, conocí, por los medios, algunos de los casos que menciona que nunca (como muchas cosas en Colombia) han sido completamente esclarecidos. Pero, para el caso presente, preguntaba por antecedentes, en la procuraduría, de fallos ideológicos que, como explica LSV, son selectivos e inconsistentes y causan parálisis al ejecutivo. Los que usted menciona son similares al de Ordoñez en el sentido del uso de la procuraduría para beneficio de ciertos intereses particulares pero difieren con él en alcance político, en desbalance de poder y en carga ideológica.

Lun, 2013-12-09 22:25

Otra vez, no entiende. No pregunté por casos de probidad cuestionada, que cualquiera sabe, abundan en todos los cargos públicos, sino por problemas similares a los que se plantean con la procuraduría de Ordoñez.

Lun, 2013-12-09 23:18

Pues va a tener que disculparse triplemente porque sigue sin entender. La diferencia no es que ellos hayan sido cooptados por el crimen y Ordoñez no (se han cuestionado sus nexos con parapolíticos y paramilitares y sus intercambios de favores con congresistas). El punto es cómo, con Ordoñez, la procuraduría ha entrado a contender con el ejecutivo y, todavía más, cómo ha intentado legitimar su labor de control con argumentos ideológicos no sólo políticos sino, incluso, religiosos, confundiendo moralidad (parcial, claro) con legalidad, es decir, cómo ha transformado una labor técnica de control de funciones políticas en una de adoctrinación.

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