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Viernes Noviembre 27, 2020
El Alcalde Gustavo Petro obtuvo un triunfo político grande luego del fallo del Tribunal de Cundinamarca, pero luego renunció por twitter al derecho que le dio esta sentencia. Foto: Juan Pablo Pino

“El enorme fraude de las firmas recolectadas amerita una veeduría internacional”, trinó el alcalde Gustavo Petro hace apenas 20 días. Pero ayer en la noche dijo, también por twitter: “He decidido renunciar a cualquier proceso de escrutinio de firmas. La ciudadanía debe ser convocada a decidir sobre su gobierno”.

En menos de un mes, Petro pasó de decir que el 70 por ciento de las firmas que piden que se convoque la revocatoria de su mandato son falsas, que la Registraduría no las revisó una por una sino que sacó un muestreo y que detrás de la iniciativa hay mafias (es decir, pasó de tratar de deslegitimar el proceso y el eventual llamado a las urnas) a trinar que la ciudadanía debe ser convocada.

Lo sorprendente es que este giro se dio pocas horas después de que se conociera un fallo (publicado anoche mismo completo por La Silla) en el que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca le daba la razón en uno de sus puntos: que no se le respetó el debido proceso.

En respuesta a una tutela interpuesta por el Alcalde, el Tribunal reconoce que la Registraduría no le respetó el debido proceso. Eso porque no es admisible para el Tribunal que se surtan pruebas en un trámite administrativo que puede afectar a un ciudadano sin las participación o el conocimiento de éste. Por lo tanto, un equipo de grafólogos conformado por el mandatario de Bogotá podrá entrar a la Registraduría a revisar una por una las firmas y cotejarlas con los archivos del censo electoral y con el Archivo Nacional de Identificación (ANI).

La sentencia en primera instancia -pero con consecuencias inmediatas por tratarse de derechos fundamentales- también dejó sin efecto la resolución de la Registraduría que certificó las firmas requeridas para convocar a la revocatoria. En resumen, le dio un triunfo a Petro, aunque no habla para nada de la supuesta falsedad de las firmas sino del debido proceso.

Miguel Gómez, promotor de la revocatoria, dijo que Petro había tutelado porque le tiene miedo a ir a las urnas. Foto: Juan Pablo Pino
El Registrador Carlos Ariel Sánchez no quiere que queden dudas sobre la revisión que su entidad hizo a las firmas.

Esta tutela fue una prueba más -fuera de pedir la veeduría internacional de las firmas- de que Petro estaba dispuesto a dar la pelea jurídica para impedir el proceso de revocatoria. Por eso sorprendió que justo luego de que se anotara ese hit haya cambiado de opinión y anunciara que renunciaba a ese “escrutinio”.

Aunque hay que decir que dos horas después de esos trinos, Petro volvió a trinar a las 10 de la noche diciendo que nombrará al equipo de grafólogos que le ordenó nombrar el Tribunal en su fallo y que éstos se concentrarán “en cédulas que no están en el censo y firmas de planillas que no coinciden con la ANI”.

En conclusión, no es clara cuál será su posición definitiva frente al fallo de ayer.

Suponiendo que, como dijo inicialmente, escribirá al Registrador renunciando al derecho que le reconoció el Tribunal a revisar las firmas y pidiéndole que convoque a las urnas, ¿qué lo hizo cambiar de opinión? ¿Qué cambió desde que puso la tutela (el pasado 7 de junio) a hoy?

Dos asuntos cambiaron: como lo contó La Silla, la Corte Constitucional devolvió al Senado la ley de participación ciudadana que estaba para revisión y que, de haberla avalado con retroactividad, bajaría de 1.234.214 a 897.610 el número de personas que tendrían que ir el día de la revocatoria a las urnas a votar a favor o en contra de Petro. Como ahora la decisión de la Corte se postergará durante varios meses, Petro tiene la garantía de contar con el umbral actual que es más alto y difícil de alcanzar como contó La Silla.

Lo segundo que pasó es el pliego de cargos que le formuló la Procuraduría a Petro por el lío de las basuras, el cual dio comienzo a un juicio disciplinario en su contra. Para petristas pura sangre como el exsecretario de Gobierno Guillermo Asprilla, en este proceso hay una alta posibilidad de que el Procurador falle en contra del mandatario. “Tengo la convicción personal de que el Procurador no obra con imparcialidad. El riesgo de una decisión injusta contra el Alcalde Petro existe y es muy alto”, le dijo Asprilla a La Silla.

Es en este escenario en el que Petro -aparentemente, teniendo en cuenta sus trinos posteriores- decide jugársela por el llamado a urnas de la revocatoria.

“Petro prefiere dar la pelea política porque él no cree en las instituciones judiciales y sabe que es en el escenario de la política en el que puede ganar, defendiendo su gestión ante la ciudadanía”, explicó a La Silla un asesor del Alcalde hablando extraoficialmente

Como se necesita que nada menos que el 84 por ciento de las personas que no votaron por la izquierda en las elecciones pasadas a la Alcaldía salgan a votar el día de la revocatoria y que la mitad más uno lo haga a favor de tumbarlo -algo muy difícil en la práctica- Petro probablemente prefiere medirse lo antes posible en las urnas. Si su mandato es refrendado, su legitimidad será mayor frente a una eventual suspensión o destitución de la Procuraduría.

El problema para él es que ese llamado a las urnas no será tan rápido, paradójicamente debido a la tutela que él mismo puso.

Un fallo que no cambia por un trino

Anoche mismo el registrador nacional, Carlos Ariel Sánchez, habló en reacción al fallo del Tribunal diciendo que lo respetará y acatará. Eso quiere decir que por mucho que el alcalde Petro haya escrito en un trino que le pedirá que llame a urnas no lo hará, al menos no mientras no se pronuncie el Tribunal que dejó sin efecto la resolución que avaló las firmas.

La Silla supo que así Petro desista de su derecho ante el Tribunal a nombrar grafólogos, la Registraduría apelará el fallo pues Sánchez no quiere que queden dudas sobre la revisión de las firmas que hizo. Su apelación será ante el Consejo de Estado.

Mientras el Consejo de Estado falla, la convocatoria quedará en un limbo. Si Petro no manda los grafólogos las firmas seguirán sin ser revisadas, pero tampoco se podrá convocar la revocatoria pues la certificación de las firmas está sin efecto. Eso a menos de que Petro desista de la tutela ante el Tribunal. En ese caso, el Tribunal tendría que tomar una decisión respecto a ese desistimiento y a la apelación de la Registraduría.

Sin embargo, en este escenario o aún si Petro sigue el curso de su segundo trino y en efecto nombra los grafólogos, su gesto de pedir la revocatoria le podría ayudar políticamente. Si los grafólogos le dan la razón al Alcalde y concluyen que no había suficientes firmas válidas, Petro habrá conseguido frenar la revocatoria y en todo caso podrá alegar que no trató de impedir el debate democrático sobre su gestión. Y si los grafólogos verifican que sí había suficientes firmas válidas para pedir su revocatoria, el costo político para Petro será menor porque podrá decir que él ya le había dado la bienvenida al debate político.

El fallo del Tribunal dio 48 horas a Petro para nombrar los grafólogos, plazo que empezó a correr desde su notificación. Así es que entre hoy y mañana se sabrá por cuál de los dos anuncios que hizo por twitter se decidirá el Alcalde.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2013-06-26 08:28

Nelsonguti, de verdad crees tu que Petro sea tan bobo como para recurrir a dineros de la ciudad para defenderse?

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