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Sábado Junio 12, 2021

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Cualquier adjetivo resulta insuficiente para describir al más grande e importante de los colombianos de todos los tiempos. Ni ahora, ni en el pasado y ni al menos en el próximo futuro, la muerte de algún compatriota podría generar la enorme reacción universal de admiración y gratitud que generó la de Gabriel García Marquez.

Su obra cumbre, Cien Años de Soledad, fue escogida por los españoles como la más importante jamás escrita en lengua castellana, al lado de El Quijote. Esa es la dimensión histórica del Gabo. No pocos han dicho que su aporte al mundo es comparable con el de Cervantes y el de Shakespeare.

Decenas de jefes de Estado manifestaron sus condolencias y todos los diarios del mundo occidental registraron el suceso en su primera plana. No es un sentimiento colombiano, o mexicano, o latinoamericano, es universal. Dier Spiegel, la revista alemana más importante, lo ha tenido como su primera noticia en las últimas 48 horas y preparó un gran especial multimedia. Diarios italianos, franceses, españoles, portugueses, así como el New York Times y el Washington Post. Todos anuncian que murió quien era considerado el más grande escritor contemporáneo.

En Colombia también, por supuesto. Se realizaron ediciones extraordinarias de todos los medios. Los políticos se han sentido en la obligación de decir algo. Cualquier cosa. De recordar algún encuentro con Gabo. De desempolvar la foto de ocasión. De disputarse el título de “mejor amigo”. El presidente Santos ha insistido en los boletines oficiales que era su “gran amigo” y pocas horas antes de su muerte, invocando esa cercanía, había desmentido las versiones de prensa que daban cuenta de la gravedad de la enfermedad.

A pesar de todo, a pesar de que García Márquez vio suficientemente recompensado su propósito de escribir para que lo quisiéramos más, a pesar de eso, se debió llevar una desilusión: la de que esos políticos que lo evocan no atendieron la que fue prácticamente su única petición, darle prioridad a la educación.

Gabo, que participó en la denominada “Comisión de Sabios”, que se conformó hace 20 años para hacer recomendaciones al gobierno sobre cómo mejorar la educación, debía sorprenderse al releer el texto que leyó en la entrega del informe, porque por la indiferencia de los gobiernos parecía un texto intemporal que podría haberse escrito en el 94 o en el 2014. La situación era inmodificable.

Claro, así ocurre con varios texto periodísticos de Gabo como las famosas crónicas que escribió para El Espectador en 1954 sobre el abandono del Chocó, las cuales parecen un relato de la situación del Pacífico en la segunda década del siglo XXI.

En La Proclama, como Gabo denominó su escrito para la “Comisión de Sabios”, el Nobel reclamaba que:

“Somos conscientes de nuestros males, pero nos hemos desgastado luchando contra los síntomas mientras las causas se eternizan. Nos han escrito y oficializado una versión complaciente de la historia, hecha más para esconder que para clarificar, en la cual se perpetúan vicios originales, se ganan batallas que nunca se dieron y se sacralizan glorias que nunca merecimos. Pues nos complacemos en el ensueño de que la historia no se parezca a la Colombia en que vivimos, sino que Colombia termine por parecerse a su historia escrita”.

 “Nuestra educación conformista y represiva parece concebida para que los niños se adapten por la fuerza a un país que no fue pensado para ellos, en lugar de poner el país al alcance de ellos para que lo transformen y engrandezcan. Semejante despropósito restringe la creatividad y la intuición congénitas, y contraría la imaginación, la clarividencia precoz y la  sabiduría del corazón, hasta que los niños olviden lo que sin duda saben de nacimiento: que la realidad no termina donde dicen los textos, que su concepción del mundo es más acorde con la naturaleza que la de los adultos, y que la vida sería más larga y feliz si cada quien pudiera trabajar en lo que le gusta, y sólo en eso.

Esta encrucijada de destinos ha forjado una patria densa e indescifrable donde lo inverosímil es la única medida de la realidad. Nuestra insignia es la desmesura. En todo: en lo bueno y en lo malo, en el amor y en el odio, en el júbilo de un triunfo y en la amargura de una derrota. Destruimos a los ídolos con la misma pasión con que los creamos.

Somos intuitivos, autodidactas espontáneos y rápidos, y trabajadores encarnizados, pero nos enloquece la sola idea del dinero fácil. Tenemos en el mismo corazón la misma cantidad de rencor político y de olvido histórico. Un éxito resonante o una derrota deportiva pueden costarnos tantos muertos como un desastre aéreo.

Por la misma causa somos una sociedad sentimental en la que prima el gesto sobre, la reflexión, el ímpetu sobre la razón, el calor humano sobre la desconfianza. Tenemos un amor casi irracional por la vida, pero nos matamos unos a otros por las ansias de vivir. Al autor de los crímenes más terribles lo pierde una debilidad sentimental. De otro modo: al colombiano sin corazón lo pierde el corazón”.

 A Gabo le podremos hacer todos los homenajes. Pero sin duda, uno que él quisiera es que alguien con poder de decisión leyera ese informe y aplicara algunas de las recomendaciones con la certeza de que eso ayudaría a que dejáramos de ser, como él mismo lo dijo hace 20 años, "dos países a la vez: uno en el papel y otro en la realidad”.

Como sociedad le debemos a Gabo ese homenaje: el del compromiso para promover una profunda transformación social en la que “la educación será su órgano maestro”.

“Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética y tal vez - una estética-- para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños”.

Ese es el homenaje que nuestros políticos deberían comprometerse a hacerle al gran Gabriel García Márquez.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Lun, 2014-04-21 14:54

Gabo ya no está. Es imposible pagarle los homenajes que le quedamos debiendo.

Y la disculpa que nunca le ofrecimos, tampoco se la podemos dar ya.

Algunos le están cobrando las escuelas que no hizo en Aracataca. Pero Gabo no pasó por este mundo para construir obras públicas. Nos dió todo lo que tenía: Genio.

Algunos lo condenaron al infierno, pero alcanzó a fugarse y pudo morir de viejo, en otras tierras menos peligrosas, y blindado por la fama.

Por fin Gabo está como muchos lo querían: Muerto. Pero ahora insisten en que su lugar es el infierno de los muertos, para que pague allá lo que no pudieron cobrarle aquí, porque se hizo muy visible.

Pero a este muerto no se le puede insultar, como muchos quisieran, porque dejó una obra universal e inmortal. Serían insultos torpes.

Ahora solo nos queda utilizar su nombre como coartada, y hacer algunas cosas, como lo recomienda HR, con una justificación ad hominem: Porque lo dijo Gabo. Y así, reconocerlo también como sabio.

Dom, 2014-04-20 15:56

Encarnar los sueños de Gabo es apostar por nuestra transformación en una democracia compasiva y querendona con todxs nuestrxs niñxs, sin distinción de clase, religión o color, para que construyan mañana un mundo mejor. Para empezar rechacemos a los sociópatas JuanManueles.

Dom, 2014-04-20 15:54

La razón sencilla por la cual el Gobierno JAMÁS hará esto de la forma adecuada ya la sintetizó George Carlin.
Sí, a mí me cabe pincharle las ilusiones a las personas, porque falta digerir y asimilar sucesos. Y en este caso creo que no se ve que desde el exilio forzado en México por Turbay Ayala el trabajo ha sido enorme para bloquear sus iniciativas a nivel educativo+cultural en Colombia.
La derecha política terraformateó en esta primera década del s. XXI la mente de muchas personas con doublespeak y en ese no cabe el proceso que bien planteó García Márquez o soñaron varias personas.
El análisis claro de ello:
http://elpais.com/elpais/2012/06/06/opinion/1338982268_785200.html

Lun, 2014-04-21 15:37

Las razones de Carlin, tan sencillas como solo se pueden expresar en comedia, en cinco minutos de realismo sin magia:

El sueño americano - George Carlin - Subtitulado

Se refieren a USA, pero no es necesario extrapolarlos, solo traducirlos y ya quedan criollos. Claro que por estas tierras ni siquiera hablamos del "sueño colombiano".

Mar, 2014-04-22 01:28

Que paso amigo javciv, se canso de los argumentos? ahora entramos en la moda de los epitetos subjetivos?, mire que llamar mamerto izquierdoso ( como tambien me llamo a mi en otra entrada) a una persona, no la hace ni mamerta ni de izquierda, en cambio si evidencia que su posicion ahora es menos tolerante, note ud, que los comentarios politicos respecto a GGM, o a la señora Cabal, estaban referidos a ellos.....no a usted!!!, pero ud responde como si fuese algo personal, hombre relajese un poco, no se exaspere, nadie lo esta atacando a usted, sin duda usted debe ser una persona buena y honorable, como muy seguramente jalule lo sea y como posiblemente yo lo sea, y seguramente si fueramos vecinos o compañeros de trabajo, seriamos buenos amigos, pero aqui solo por el hecho de tener una percepcion distinta de la realidad politica, ya nos tratamos como enemigos, recuerda, que hace algun tiempo nos comprometimos a despersonalizar las discuciones?........tomemonos un tinto y seamos amigos!!!

Lun, 2014-04-21 12:43

Jalule, Javciv, es muy cierto de las nuevas estrategias de mantenerse en el poder, pero también creo se está sobrevalorando la capacidad de nuestras lumbreras; yo sí creo q buena parte obedece más al afán de figurar x el afán de poder, y una falta de tacto de sus asesores q a una planeación específica, cayendo en el típico oportunismo.

A javciv, noto una constante justificación a la pésima salida del CD y la cabal; ya se lo dije antes y se lo repito a Vargas Llosa no podemos exigirla nada, él está en su plena libertad de decir incluso hacer, sus motivos personalísimos tenía y varios, principal, NO ES COLOMBIANO y si muy envidioso igual q Fu; tampoco se pretende coartar la libertad de la cabal, y menos pretender q le guste o no la obra de Gabo, pero de ahí a desconocer la máxima dignidad a la q ha llegado un colombiano, y solo por alimentar-fomentar un odio recalcitrante y oxidado de su grupo político no tiene nombre.

Lun, 2014-04-21 22:34

@DIDUNDI
Si estás igualando la palabra lumbreras con la palabra políticos... eso no alcanza ni pa' prender un bombillo mi hermano (en cuestiones de educación).

Ahí tenemos a JMSantos luchando con lo más rancio de la intelectualidad mexicana (que me dicen andan allá lleno de cuanto wannabe se pudo colar, ¡igual que acá!) en ver quién hace el oso más peludo. Por ahora el de Peña Nieto tiene rastas y el de Santos Calderón Gomina Fonzie.
Pero son iguales. Y sí, sí se apoyan en el cambio de lenguaje. Eso no tiene vuelta de hoja...

Lun, 2014-04-21 09:08

@javciv
Viejo, ¿leyó el link? ¿Comprendió la razón de fondo? Cuando no se lee, no se entiende bien. Es algo así: si ud. en un país de pésima educación -a pesar de sus Comisiones de Sabios- dice algo con cierto sentido, las personas le creen a pies juntos. Carlos Cortés acá sacó una excelente nota al respecto.

Ud. llama mamerto a alguien que hace un breve análisis y comprende por qué era mejor que GGM estuviera en el exilio que intentando mover cosas que acá no estaban listas para asumir. Ahora lo estarían si *de pronto* hubiera un presidente y unos ministerios más de avanzada, pero ambos sabemos que eso no va a pasar y como dice Marianne Posford, la verdadera cultura colombiana corre por cauces mucho más diversos y veloces que lo que enseña la educación oficial.
Así que ese es el tema. Llamarme mamerto izquierdoso es adorable. Pero erróneo. Pura cortina de humo.

Dom, 2014-04-20 18:11

Javciv no alcanza a notar que lo desastroso no es "lo inoportuno" del comentario de la senhora. No se equivoquen: Javciv no detesta el oportunismo, sino que sea "mamerto izquierdoso". Según él, la sra. se equivocó porque se dejó llevar por la pasión (es decir, sacó lo que tiene por dentro) y no por la razón (es decir, el cálculo, el oportunismo). Javciv no detesta el "oportunismo político", sino que sea un "oportunismo político mamerto izquierdoso".

Estamos en manos de sátrapas. Ese es el asunto de fondo, más allá de las formalidades y de ideologías. Hemos cohonestado con la vileza, hemos avalado la mentira, hemos degradado nuestra condición pensante. Reducimos la discusión a la leguleyada, a la forma, a la ocasión.

Dom, 2014-04-20 14:36

Algo en lo tanto que tuvo de característico o singular GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ fue que nunca asimiló lo propio de los esquemas de las instituciones educativas legalmente reconocidas. Y con la fuerza de los hechos y los argumentos inherentes a la lógica y a la razón, podemos decir que no obstante haber fundado escuelas de literatura y periodismo, la originalidad de su obra está en poder construir una cosmovisión, un lenguaje, una intuición y un marco de referencia filosófico que se confunde con la magia real de sus obras. Interminables aseveraciones pueden hacerse del único Premio Nobel de Colombia, pero algo en lo que brilló fue en no arrimarse a las aureolas del Poder y el Establecimiento a los que opuso múltiples proyectos que resultaron fallidos, porque una cosa es la política y otra la creación literaria y periodística.

Dom, 2014-04-20 12:09

Excelente columna. Mil gracias por llamar la atención sobre ese texto fundamental (también) de Gabriel García Márquez - y nuestra deuda como sociedad. Además, por fin apareció un texto interesante en La Silla Vacía sobre García Márquez. Era una ausencia un poco extraña - cuando en La Jornada, el New York Times, El Tiempo, El Espectador y Semana, Al-Jazeera, El País, etc. aparecieron tantos textos interesantes sobre Gabo, que La Silla Vacía se hubiera limitado a una interjección (sentida, claro, pero un poco obvia e inmediata). Los lectores de La Silla Vacía esperamos algo más que eso - la columna de Héctor Riveros es al fin algo de buena calidad. Gracias.

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