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Martes Septiembre 17, 2019
El ganadero Francisco Amell, joven, en una visita a Bogotá.

Cuando, inmisericorde, la enfermedad comenzó a derrumbar a ese hombre que era un imperio de 85 años, la única columna fuerte a la que se aferraba su mente perdida era Uribe.

- Uribeeeeeeeee. Uribeeeeeee. ¡Ven a salvarmeeee! Esta gente me quiere envenenar, ¡la guerrilla me quiere matar!, ¡manda al glorioso ejército nacional por mi!

Se trata de otra historia del trauma de la guerra y de ese tremendo animal político que es el expresidente Álvaro Uribe: capaz de ganar por fuera del bipartidismo, de subyugar a la clase política tradicional, de cambiar la Constitución para quedarse ocho años de gobierno con niveles insospechados de popularidad, de poner a su sucesor y, cuando éste lo decepciona, de volver y crear en pocos meses otro partido a su imagen. El caudillo capaz de humillar a todos los demás caciques, de quizás poner el próximo presidente, y de quedarse en un rincón de la cabeza ida de un viejo que jamás pudo siquiera darle un apretón de manos.   

El fervor más allá de la razón.

Sucedió en cualquier pueblito caliente de Sucre, que bien podría haber quedado en Bolívar o Córdoba. Al viejo ganadero Francisco ‘Pacho’ Amell la muerte le hizo trampa al derribarlo con una mezcla de alzheimer, demencia senil y fallas cardíacas y pulmonares que empezaron a golpear duro en septiembre pasado.

Junto a su esposa Alicia, un hijo y un nieto, el ganadero Francisco Amell.

Por aquellos días, el Donpa (Don Pacho), como abreviaban con cariño su nombre algunos amigos y familiares, sorprendió a todos en la casa al anunciar la muerte de su esposa durante 58 años. A todos, incluyéndola a ella, Alicia, que trataba de hacerle entender en todos los tonos que seguía viva.

- ¡Yo no estoy muerta, ¿tú no me ves aquí?! ¡¿Con quién estás hablando entonces?!

- ¡Con tu espíritu!

Don Pacho permaneció casi una hora de pie en la sala, llorando, ante un ataúd que sólo existía en su imaginación desbordada.

Desde el principio de su caída deliró con que la familia quería envenenarlo, un disparate que aceleró su fallecimiento porque lo llevó a rechazar la comida.

En diciembre comenzó a invocar a Uribe para que lo salvara. De su familia y de la guerrilla.

“Anoche hablé con Uribe, me dijo que viene para acá esta tarde, llama al monte para que maten una vaca porque él anda con su comitiva”, dijo un día de fin de año.

En el día eran despropósitos dichos con la tranquilidad y el absolutismo con el que comandó siempre su familia de nueve hijos. La palabra del Donpa era inapelable, y en ese tono ordenaba: “Hay que traerle un caballo bueno a Uribe porque él sabe de caballos, y él me mandó a hacer una casa a mí”.

Por la noche, había gritos desesperados. “¡Ejército nacional!, ¡policía!, ¡me van a matar!, Uribeeeeee”.

Entre esos episodios, su dramática negativa a comer y las dolorosas entradas y salidas a la clínica, el viejo lector campesino que ordenaba a sus nietos leer porque “es más fácil alzar un libro que un machete” se fue apagando.

Llegó al punto de sostenerse apenas con comida líquida y suplementos multivitamínicos, que aceptaba a veces con engaños cuando uno de sus hijos, fingiendo la voz del expresidente, le rogaba comer.

El falso Uribe le hablaba. A veces escondido detrás de la cortina, a veces desde un celular. Y el Donpa al principio se lo creía y aceptaba alimentarse porque así se lo pedía “el Presidente”.

Pronto llegó el día en que el éxito de las tres comidas del viejo dependía de los mensajes de ese Uribe de mentiras y de su promesa de que iría a visitarlo. En ocasiones, él mismo decía que el expresidente lo llamaba y le prometía que llegaría esa tarde. “No vino hoy porque el avión no pudo aterrizar en Corozal”, se explicaba por la noche.  

El Uribe que él obedecía desapareció cuando el hombre, socarrón, advirtió inesperadamente: “Ese que está detrás de la cortina hablando no es Uribe, ¡es Marlon!”.

El azote de la guerrilla que padeció su familia hicieron que viera a Uribe como a un salvador.

Un día pasó por la casa un grupo de soldados que patrullaban por la zona y uno de los hijos, Ventura, los llamó para pedirles auxilio con el padre. “Ayúdenme con papá, que no quiere comer”.

- Vea, papá, aquí están estos soldados, los mandó el doctor Álvaro Uribe Vélez, para que por favor se tome todos los alimentos. Él mandó la razón, ¿oyó?

- ¡¿A ustedes los mandó el doctor Uribe?!

- Sí, señor.

- Bueno, vea, pónganme presa a toda esta gente ¡porque me quieren matar!

Don Pacho llegó a decir que Uribe era su hijo y una vez le pidió a Mauricio, uno de sus nietos mayores, que se casara con una sobrina del ex presidente. Y también contaba a quien lo estuviera escuchando que Uribe le iba a devolver los 400 millones de pesos que la familia pagó de rescate durante el secuestro de Pachito, el mayor de los hijos varones del matrimonio.

Fue en 1999. Unos años antes, unos años después, la guerrilla explotó artefactos en cuatro de las fincas del viejo ganadero y en todo el tiempo de azote le robó en total 256 animales, entre cabezas de ganado, toros, caballos y yeguas.

El recuento de los daños que hoy hacen los hijos señala que, en esa época, duraron seis meses sin poder visitar una finca que tenían cerca a la vereda Tacamocho, en Bolívar, a orillas del río Magdalena. Otro terreno de más de mil hectáreas, entre Sucre-Sucre y Majagual, les estuvo vedado por la violencia por más de cinco años.

Eran tiempos en los que el paso por el paradero conocido como El Bongo, en donde se desvía el tránsito que va de la troncal del Caribe hacia el sur de Bolívar (camino que pasa por el pueblito de Don Pacho), era suspendido a partir de las 6 de la tarde por seguridad. “A esa hora esta tierra se perdía del mapa”, dice Mauricio, el nieto.

El más duro de los golpes fue, por supuesto, el secuestro de Pachito Amell, quien duró siete meses internado en los Montes de María a manos del entonces llamado Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

Ante un rumor de bomba en su casa y un desplazamiento forzoso de toda la familia durante medio año después, el viejo Pacho aseguró que así lo mataran nunca más tendría miedo ni abandonaría el pueblo en el que nació y del que sólo se había marchado lejos antes para estudiar dos años y medio de Derecho en la Universidad Javeriana de Bogotá.

Paradójicamente, en aquel entonces la violencia no lo hizo irse sino regresar. Comenzaba sus veinte y había viajado a la capital con la esperanza bajo el brazo de terminar una carrera. Los fusiles que sonaron hace 60 años en la matanza de los estudiantes que protestaban por el asesinato del universitario Uriel Gutiérrez acabaron con ese sueño. El joven Francisco Amell, de 25 años cumplidos, marchó con la muchachada de varias universidades hacia el Palacio de San Carlos en donde residía transitoriamente el General Rojas Pinilla. Cargaba una bandera de Colombia que a su regreso regaló a su suegra. Después de la matanza, se protegió como pudo y huyó al pueblo de sus amores.

Al parecer, ahí murió el hombre político, el tirador de piedras, que no se volvió a levantar sino para votar tranquilamente en todas las elecciones que se celebraran en el pueblo. Siempre por los godos. Ni siquiera votó liberal cuando, a fines de los 90, su hijo Ventura se presentó a la Alcaldía por ese partido. Votó por el contendor conservador y, para que no quedaran dudas, antes de depositar su decisión en la urna le estampó su firma.

Decía que Uribe, el Presidente al que él le agradecía la tranquilidad de haber podido volver a sus tierras después del azote aquel, en realidad era más conservador que liberal.

La historia familiar siguió transcurriendo con la llegada de los nietos, las madrugadas en las que el Donpa solía despertar a los más pequeños para ir a la finca y tomar la espuma de la leche recién ordeñada con panela, los carnavales, las misas, lo cotidiano. La lectura. El hombre fue un lector irremediable que dejó una robusta biblioteca con algunas primeras ediciones, entre ellas una de Don Quijote de la Mancha, su lectura favorita.

Leyó hasta que sus capacidades se lo permitieron. Uno de sus últimos libros fue el bello ‘El olvido que seremos’ de Héctor Abad Faciolince. El olvido que nunca fue en su cabeza el personaje de Álvaro Uribe.

Murió el pasado 6 de junio a mediodía -muy delgado, casi sin habla ni capacidad para caminar- insistiendo en que lo iban a envenenar y que Uribe lo rescataría. De la guerrilla, de su familia, de la enfermedad que derrumbó a ese viejo que fue un imperio de 85 años.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Vie, 2014-06-13 23:18

Uribe a logrado mas que cualquier otro colombiano... eso genera envidia y odios, genera temor a sus contradictores y llena los temas de los foristas, está tan arraigado en el pensamiento de los opositores que no cesan de hablar de él,
Como senador electo con 2 millones de votos y bancada propia, nombres en la Cámara de Representantes y dueño de la marca registrada Uribismo y con una gran imagen positiva... los tiene pariendo a Zurdos, Liberales y Radicales, sus ideas son tan fuertes que ni con franjas completas de noticias y comerciales logran engañar a sus seguidores... Lo curioso es que cuando Uribe habla es noticia, cuando calla los tiene a la espectativa; no es una secta, no es una religión, no está comprando conciencias.

Pero Uribe si es creible, es confiable, es seguro y es Uribe, el imaginario de medio país es fuerte porque es uno solo.

Los otros se Unen hoy y mañana pelearan por la carroña, carne para Liberales y Radicales, huesos para el Pollo y HPetro.

Mar, 2014-06-17 16:25

Sus expresiones son propias del fanático. Acepto que es tema de discusión. Pero no piense que por estar allí, se ha ganado algo. Está porque para muchos las palabras de ese señor son dogmas. Para otros, son incoherentes, prejuiciosas, mentirosas y provienen de un pensamiento con principios y actuaciones criminales. Los que lo admiran, no alcanzan a vislumbrar esté hecho, y llegan a estar tan miopes intelectualmente, que él y sus aliados comenten un crimen (chuzar, espiar al Estado, matar por recompensas, masacrar) y los defienden. Sino son críticos de sus líderes, están en un caso de fanatismo al estilo de las sectas. Y sus cerrada defensa a esas prácticas lo demuestra

Sáb, 2014-06-21 20:46

????... quien es el fanático?... quien es el miope intelectualmente?... el que no se piense como usted no le da derecho a prejuzgar, eso es irrespetuoso, comentar sobre el tema es una cosa, atacar al comentarista es incorrecto si la pretensión es ganar con argumentos; la cuestión es poner un tema de discusión no convencer a nadie, menos en el universo de la silla, ayer tristes y desolados, hoy contentos y a la expectativa, pero como el cardumen unidos hacia el mismo lado, la boca del Tiburón o la de la Orca, cada quien decide... yo disiento...

Lun, 2014-06-23 05:36

Le respondo, el fanático es el que ve a su líder como un Dios y sus palabras, por más perversas son aceptadas y propagadas sin elementos críticos. El miope intelectualmente, es el que no hace ejercicios intelectuales como análisis y reflexión sobre los aciertos y desaciertos sino que se conforma con lo que le dicen quienes admira y lo convierte en una verdad. Además no prejuzgo, muestro un argumento: Se convierten en fanáticos quienes ven las acciones que hace su líder y que colindan con el delito; muchas de ellas gravísimas y se alinean para hacer una defensa férrea, sin considerar que hay tantas que cada vez es más difícil esconderlas. Por eso, no hablan de ellas, sino que buscan las de los contrarios para "equipar" males. Eso no es contra-argumentar y parte de la falacia que pretende aceptar que no se les puede criticar porque el contrario también tiene errores. No tiene sentido, pero es lo único que encuentran para distraer la discusión.

Mié, 2014-06-11 22:29

Hablando de publicidad política engañosa, utilizar una historia con extremos de agradecimiento, locura senil, enfermedad, el padecimiento de una familia, la seguridad democrática y la imagen de Uribe en un sin sentido, un doble mensaje que corta y pone de manifiesto el afán de hablandar los votos indesisos, algunos lo entendieron como propaganda a favor de Uribe y Zuluaga, otros lo entendieron en contravía y los dos tienen razón, es claro que se logro confundir, ofender y aburrir, todo al mismo tiempo y de nuevo sin razón... el fervor igualado a la demencia, el agradecimiento igualado a una enfermedad y el sufrimiento igualado al oportunismo.

Mié, 2014-06-11 16:38

La narrativa y la expresión artística son formas diversas de retratar una realidad que en el fondo es cruel. El Personaje es senil y algo loco, pero es capaz de reconocer el perfil de un personaje público, con poder y altamente cuestionado; para idolatrarlo. Todo eso contrasta con ciudadanos que también siguen de manera delirante a un delincuente que logró usar todas las formas de lucha para aprovecharse, para esculcarnos los bolsillos y mantener a la gente arrodillada y con los pantalones abajo, pidiendo más. Irónico. Pero cierto. Cuándo saldrán de esa luz hipnotizante que les hace perder el juicio; es la única explicación por la que le permiten a su idolo actuar como criminal; y es la única explicación por la que lo defiendan sin importar que el puñal que usa también los afecta. Este artículo una metafora evidente: ese viejo es la representación de los "z-fílicos"

Mié, 2014-06-11 16:26

la verdad este articulo me parece una brula cruel hacia las personas que padecen esta enfermedad y para sus familiares que de primera mano conocemos los estragos de una enfermedad tan penosa como el alzaimer.

Es comprensible que la silla vacia tenga afinidad o repulsion hacia uno de los dos candidatos presidenciales, y que en tono burlesco trate de hacer una analogia entre los que van a votar por zuluaga y los enfermos de alzamier.

sin embargo, con todo el respeto no me parece que sea la manera de mostrar una posicion politica.

Mié, 2014-06-11 22:28

mao, no tiene ningún tono burlesco. Es una historia real de alguien a quien Laura estima mucho, además, y que muestra el fervor que existe en el país por Uribe y que explica cómo un candidato, hasta hace poco desconocido, tiene en jaque a todo el Establecimiento solo por tener al expresidente de su lado.

Mié, 2014-06-11 15:31

Esos foristas que con tanta vehemencia señalan al doctor Uribe, por qué no se pronuncian con respecto a los Congresistas que se roban el erario público de diferentes maneras, impidiendo que la salud, la vivienda, educación, entre otros, lleguen a esos pueblos lejanos donde las personas mueren porque no existen medios de transporte o un hospital bien dotado con médicos excelentes? Dejen de estar pensando tanto en Uribe y ya que tienen tanto altruismo empiecen por crear un movimiento que reduzca ese Congreso mínimo a la mitad. Cuántos pobres nos beneficiariamos con carreteras, escuelas, centros de salud, justicia.

Mié, 2014-06-11 14:25

Excelente cuento. No debiéramos tomarlo mas allá, de lo que es, un excelente cuento-

Mié, 2014-06-11 11:42

El titulo de este artículo hubiere sido ¡AVE HITLER! porque así inicio este monstruo de la sociedad, haciend creer al pueblo que él era la salvación y que los judíos la perdición de la humanidad. Aquí, piensan que el salvador de la patria es Uribe, pero no cuentan la verdad de su esencia asesina en que se basan sus prácticas de "liberación", no cuentan que la vida del contrario no se respeta y que la tranquilidad del uno sólo es posible con la eliminación física del otro= holocausto y exterminio. Ahora, la violencia no se hace únicamente con las armas, se hace con políticas asesinas como las que implantó con la salud al entregarsela a su familia, el AIS plata para los ricos, con esto se mata de manera legal a mucha gente y ese es entonces para muchos ricos y otros engolosinados el salvador de la patria, no toman en cuenta que por arrodillarse ante el poder del norte se apresura a aceptar fallos que aún no se producían en la corte de la Haya, desponjando parte de nuestra patria.

Mié, 2014-06-11 17:35

Es el comentario más ridículo y resentido que he leído en este artículo.
Sus pajazos mentales son inquisidores. Le cuesta entender, aceptar y respetar la opinión y el sentimiento de más de la mitad de los colombianos por el ex-presidente Uribe. El no les hizo creer que era la salvación, el les hizo unas promesas y les cumplió, la gente le cree y le está agradecida. Tal vez lo de "salvador" no lo pretendió en un inicio, ni intentó hacerlo creer, pero la gente si lo siente así, porque realmente sacó a gran parte de Colombia de la desesperanza, el miedo y el dolor, en últimas: Los salvó.
Un pueblo puede tener mil problemas, mil defectos y mil carencias... pero no es nada si no tiene al menos "esperanza". Esto tan elemental, que se configura por cosas como seguridad, confianza y hasta autoestima es por lo que muchos sienten y sentirán gratitud con Uribe, hasta la muerte o el delirio mismo, como el protagonista.

Mié, 2014-06-11 10:42

Gracias por este articulo, permite una mirada a la mentalidad uribista, tal vez los abuelos nunca dejaran de admirar a Uribe por el cambio tan visible en seguridad que produjo, a mi nunca me preocupo que me secuestraran, a mi abuelo si, tal vez por eso el siempre votara por Uribe y yo nunca.

Mié, 2014-06-11 17:47

"a mí nunca me preocupo que me secuestraran, a mi abuelo si, tal vez por eso el siempre votara por Uribe y yo nunca"
Esa frase lo dice todo. Una muy buena respuesta, corta y objetiva.
Siempre será difícil remontarnos y tratar de comprender en toda su magnitud el pasado que no vivimos. Lo vemos con los ojos del hoy y le juzgándolo con frialdad, distancia y con la certeza de la historia. Por eso, se nos es difícil comprender y muchas veces "no entendemos" ciertos episodios del pasado y que incluso siguen teniendo repercusiones en el presente.

Mié, 2014-06-11 10:19

Un dilema mental, común por estos días: A Uribe se aferra o Uribe le aterra.

Uribe el duro, el frentero, el incontenible, el salvador, Zuluaga mediante; o Santos el lechuguino, el ladino, con sus maricadas sobre "institucionalidad", el traidor. He observado esa percepción-sentimiento-división en la gente de mi barrio. Otros, más calculadores, hacen cuentas: ingresos, egresos, patrimonio.

De la mano de Uribe muchos salieron del hoyo oscuro donde alguna casta de violentos tenía arrinconadas sus vidas. Como para el señor Amell, Uribe trajo la salvación a muchos, que se la merecían. Y por eso no es de extrañar que el señor Amell lo invocara en los desvaríos de su penosa e injusta enfermedad, incubada tal vez en toda una vida de tribulaciones.

Pero otros fueron lanzados, por la misma fuerza arrolladora, a otro hueco que tampoco merecían; a una fosa común o al ostracismo.

Mientras unos salen, otros entran; al hoyo de la desesperanza. Ese sí que es un dilema, terrible y personal.

Mié, 2014-06-11 10:06

Añoranza de un viejo como muchos de nuestros ancestros a los q les correspondió vivir la guerra en carne propia y sin embargo no aprendieron a convivir sin ella. El solo hecho de INVOCAR a un guerrerista para solucionar otra guerra, es la muestra de esa herencia maldita q nos dejó la época de violencia, la q nunca se superó en la gran mayoría de nuestros abuelos y bisabuelos, incluso hasta padres d hoy q son herederos de 2 colores políticos q aun en pleno siglo 21 siguen campantes y sonantes con sus delfines y + delfines haciendo lo mismo de siempre, manipulando un pueblo q históricamente ha sido sumiso, y haciendo creer q son los ungidos q han venido a salvar al mundo.

El relato de este patriarca debería servir como ejemplo de lo q SE TIENE q hacer Ya, ahora, y no posponer más con las guerrillas, xq x lo visto de las experiencias no se quiere aprender.

Están convencidos q crear tranquilidad es crear Paz, y es TODO LO CONTRARIO.

Bastante q aprender de esta historia.

Mié, 2014-06-11 09:54

A esto patriarca ni el alzheimer ni la demencia senil logró borrar de su mente la imagen de Alvaro Uribe Velez, quien acorraló y llevó hasta los limites de nuestra amada Colombia (las selvas más profundas) a las nefastas guerrillas Llamense:(FARC ELN, ERP Y PARAMILITARES) Esta narración, como se presenta se considera inverosímil; que existan personas que sientan profunda gratitud a Uribe? no lo entienden, solo lo comprenden quienes por muchas décadas fueron sometidos por estos delincuentes terroristas y trae a mi memoria a mi padre, expresando continuamente el sentimiento de rabia y de dolor que se convirtió en odio, hacia los conservadores, motivada por la violencia que se vivió desde el año 1948 - 1951.. ya muchos de estos viejos amados han muerto pero hasta el fin de sus días ni el alzheimer pudo borrar esos recuerdos.Nos dejan una lección de gratitud hacia quien mejora nuestras vidas.así no hallamos vivido esas tragedias, practiquemos la solidaridad con las victimas

Mié, 2014-06-11 10:18

Don quijote nace de la narración de una mente desquiciada, esta es de la vida real, la vida que por la justificación que más nos convenga le restamos importancia y hasta nos mofamos, pero está ahí en las calles , cuando pasamos por el lado de familias pidiendo "limosna" y los tachamos de flojos, sinvergüenzas y los miramos como escorias de la sociedad.Desconocemos o queremos desconocer, que en una vida no muy lejana fueron campesinos horados,trabajadores, honestos, obligados por estos terroristas a dejar sus parcelas para salvar sus vidas. Es más fácil para nuestra tranquilidad de conciencia; repudiar al único hombre que logro una calma momentánea, en estas regiones, momentánea pues se está retrocediendo en los logros conseguidos por el Doctor Uribe. De ahí que un altísimo porcentaje de los Colombianos, representado en las victimas y los Colombianos que sentimos dolor de patria, anhelemos su regreso. Les deseo un muy buen día ... si sus conciencias se lo permite

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