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Martes Marzo 09, 2021
Gustavo Trejos acompañado de su esposa Liliana Lizarazo, el pasado sábado durante un homenaje por los dos años de la muerte de Diego Felipe Becerra que ellos mismos organizaron en el puente de la calle 116 con avenida Boyacá. Foto: Laura López

Desde muy temprano supo que sería un tema grande. El ingeniero de 43 años Gustavo Arley Trejos llevó una vida normal y corriente hasta el 19 de agosto de 2011, cuando pasadas las 10 de la noche el disparo de un patrullero de la Policía acabó con la vida de su hijo de 16 años, y desde el principio intuyó que el asunto iría más allá de la acción solitaria de un policía. Y así cuenta que se lo dijo al General:

- Señor Trejos, si el patrullero resulta culpable va a ser destituido y judicializado.

- Vea General, a mi no me interesa el patrullero. Me interesan los coroneles, el capitán, los asesores jurídicos y todos los patrulleros que hicieron parte del operativo.

Al rato acabó la reunión.

La reunión no duró mucho, se realizó espontáneamente en el Comando de la Policía Metropolitana de Bogotá el 22 de agosto de 2011 (tres días después de la muerte del joven), luego de un plantón que la familia y los amigos de la víctima hicieron para protestar justo al lado de esa entidad.

Gustavo Trejos cuenta que el general Francisco Patiño Fonseca, entonces jefe de la Policía en la ciudad, les mandó razón a él y a su esposa Liliana Lizarazo para que se acercaran a su oficina. “Nos saludó amablemente, nos dijo que se haría justicia y que él respetaría la investigación. Habló sólo del patrullero”.

El señor Trejos tenía razones poderosas para hablar de mucho más que de “el patrullero”.

Trejos pinta un grafiti a pocas cuadras del sitio en el que murió Diego Felipe. Foto: Laura López
Unos 60 muchachos, entre grafiteros y amigos de Diego Felipe Becerra, estuvieron pintando en el puente de la 116 el pasado sábado. Foto: Laura López
 

La noche en la que murió su hijo, la terrible noche, él se pasó por la esquina de la calle 116A con 71A, al norte de Bogotá, como a la 1 de la mañana. Justo ahí había ocurrido todo. “La escena del crimen”, como se le llama en el expediente de más de 600 páginas con el recuento del caso. El muchacho ya había muerto. Su papá quería entender lo que había pasado.

Él lo dice, el expediente lo dice y la Fiscalía lo ha dicho en varias ocasiones: ahí, Gustavo Trejos vio a dos coroneles, un capitán (el señor prestó el servicio militar y dice que los identificó por las insignias en sus uniformes) hablando con un civil, a quien después conocería como el abogado del patrullero que le disparó a su hijo. Al lado de ese grupo, otros dos civiles que también eran abogados hablándole a unos seis patrulleros: “Tienen que ser coherentes en lo que digan, no titubeen”, les alcanzó a escuchar que decían.

De vuelta a la clínica a donde le habían llevado a su muchacho (la Clínica Shaio, a unos cinco minutos del lugar de los hechos), a eso de las 3 de la mañana un agente del CTI le preguntó que si su hijo usaba armas porque “al parecer” habían encontrado un arma en la esquina en la que lo mataron.

Trejos se regresó a la bendita esquina a averiguar si lo del arma era cierto y ahí volvió a encontrarse con el civil que horas antes charlaba con los dos coroneles y con el capitán y que en ese momento se presentó como un abogado de la Policía llamado Héctor Hernando Ruiz.

Con un nudo en la garganta:

- Felicitaciones por la ética con la que está manejando este caso, abogado.

- No lo entiendo.

- Usted sí me está entendiendo.

El General Francisco Patiño en el Congreso, en donde busca que le aprueben su ascenso.
Gustavo Trejos se ha convertido en este tiempo en investigador y en jefe de prensa del caso de su hijo. Foto: Laura López
Diego Felipe Becerra hubiese cumplido este mes 19 años.

***

Diego Felipe Becerra Lizarazo cumplirá dos años de muerto mañana. Aunque hubiese sido más bonito contar que su cumpleaños número 19 es en 13 días. Quería estudiar producción musical, pero no alcanzó a terminar el bachillerato en el colegio de la Universidad del Bosque. Componía canciones, era grafitero, principalmente grafitero en las paredes coloridas de su cuarto, y le encantaba pintar símbolos de la paz y gatos Félix. Se hacía llamar Trípido, como un nombre artístico.

La noche del viernes en que lo mataron, él y los tres amigos que lo acompañaban alcanzaron a pintar 18 grafitis sobre la avenida Boyacá.

Su muerte generó polémica mediática enseguida porque en un principio la Policía Metropolitana dijo que ésta podría haberse dado como respuesta policial frente al atraco a una buseta. En declaraciones de la época a El Espectador, por ejemplo, el General Patiño habló de la llamada a la línea de emergencia 123 de un ciudadano, que supuestamente denunció un atraco el mismo día, por la misma hora y en el mismo sector.

“Al parecer, los ladrones llevaban un arma de fuego y cuchillos. ¿Qué pasa? Que la Policía llega y se encuentra con estos chicos que salen a correr. Uno de ellos al parecer se hace detrás de un poste y, según explica el policía que disparó, hizo el ademán de sacar un arma, como si fuera a disparar. El policía le dispara...”.

Después, habló con los periodistas el conductor de la buseta supuestamente atracada y aseguró que Diego Felipe y sus amigos eran quienes lo habían robado.

Para rematar, había aparecido en la escena del crimen un arma cuyo origen no se conoce, pero que encajaba perfecto en la versión del atraco.

Desde que les mataron a su niño, cada noticia parecía peor que la anterior para Gustavo Trejos y su esposa Liliana Lizarazo. Cada noticia sobre el supuesto atraco se los volvía a matar de nuevo. “El caso del grafitero” o del grafiterito, lo bautizaron en los medios.

Cuenta ella -ingeniera de sistemas, como su esposo; santandereana, sin más hijos- que cualquier mañana la llamaron de una emisora para preguntarle por su hijo. Puntualmente, para preguntarle con quién andaba su hijo. “Es que, Doña Liliana, uno a veces no sabe con quién andan los hijos”, recuerda que le dijo una periodista que participaba en la entrevista. El episodio afectó tanto que marcó el punto final de la exposición mediática de Liliana, quien desde entonces se hizo un poco al lado y dejó a su esposo Gustavo atendiendo más, respondiendo más, aguantando más.

Un día antes del que tenía que haber sido el cumpleaños 17 de Diego Felipe, como si fuera un regalo, la fiscal general de entonces Viviane Morales reveló en una rueda de prensa los resultados de unos exámenes en Medicina Legal, según los cuales el muchacho no manipuló un arma de fuego la noche en que murió. El grafiterito sólo había manipulado tarros de pintura.

Sus papás respiraron de nuevo. Se sintieron más seguros que nunca de su exigencia de justicia.

Izaron las velas y, con el apoyo de una abogada llamada Miriam Pachón, se metieron de lleno a apoyar un proceso en la Fiscalía que hoy ha logrado que el Fiscal General diga que se trató de un “falso positivo urbano”. Un proceso que además tiene tras las rejas al patrullero que le disparó a Diego Felipe: Wilmer Alarcón, quien cuando disparó tenía apenas ocho años más que el grafiterito. A dos subintendentes (Juan Carlos Leal y Fredy Navarrete), a otro patrullero (Nelson Daniel Rodríguez), a un teniente (Rosemberg Madrid Orozco), al conductor de la buseta supuestamente atracada: Jorge Narvaez. Y también al abogado Héctor Hernando Ruiz, a aquel al que Gustavo Trejos felicitó el día de los hechos por la “ética” con la que estaba manejando el caso.

Todos están tras las rejas (con medida de aseguramiento) y acusados de varios cargos: fraude procesal, favorecimiento de homicidio, porte ilegal de armas y ocultamiento o alteración de elemento material probatorio. El conductor de la buseta no fue acusado de porte ilegal de armas, pero en cambio sí del delito de falsa denuncia, porque según la Fiscalía el día que dijo que fue atracado esa buseta ni siquiera salió a trabajar.

Aunque no están con medida de aseguramiento, la Fiscalía también acusó a dos coroneles, (los primeros altos mandos vinculados al proceso, los acusó el pasado 29 de junio): José Javier Vivas, entonces subcomandante de la Policía Metropolitana, y el teniente coronel Nelson de Jesús Arévalo, entonces comandante de la Estación de Suba. Ninguno de los dos aceptó los cargos, que fueron exactamente los mismos de sus otros compañeros uniformados.

El patrullero que disparó tiene en su expediente la acusación de un delito que no tienen los demás: homicidio agravado.

Ese mes de junio también cayó en desgracia la esposa del conductor de la buseta, llamada Nubia Mahecha Melo, acusada de falsa denuncia. Ella está presa en su casa y pidió permiso para salir a trabajar, aunque la audiencia para decidirlo será en septiembre.

El recuento triste de caídos en desgracia por la muerte de Diego Felipe Becerra incluye, pues, siete uniformados, un abogado y un par de esposos humildes acusados por la Fiscalía.

Y bajo una indagación preliminar incluye al General de la Policía Francisco Patiño, quien reconoció haber dado unos bonos de 100 mil pesos, al parecer dos bonos, al conductor de la buseta y a su esposa dentro de un CAI de la Policía, aunque aclaró en la Fiscalía que no lo hizo para sobornarlo.

***

Desde la misma noche en que le mataron a su hijo, Gustavo Arley Trejos se ha convertido en una suerte de investigador a la fuerza. Un investigador de esos que saben no perder la compostura, que guardan silencio en el momento oportuno y que andan por ahí sin histerias, más bien con discreción, atendiendo el asunto que les interesa.

Esa entereza no sólo le hizo escuchar con atención -en silencio y sin descomponerse- aquella madrugada en la oscuridad a los uniformados que estaban en la escena del crimen, y que según él hablaban de no titubear y ser coherentes para explicar la muerte de Diego Felipe.

También guardó compostura para no dejar solo el cuerpo de su hijo (solo en una clínica llena de policías) hasta que fue llevado a Medicina Legal y para enterarse bien de detalles sobre la muerte como por ejemplo que el disparo había sido por detrás y a corta distancia.

Por eso, el día en que se reunió con el General Patiño le advirtió de entrada: “Yo estuve con el cuerpo, se bien por dónde entró la bala y también me explicaron en Medicina Legal que ahí no hubo ningún enfrentamiento”.

Su lucha no ha sido contra una muerte sin remedio, sino contra la injusticia de la versión falsa del atraco, del arma que apareció tirada pero que nunca fue usada por Diego Felipe, de la “alteración de la escena del crimen”, como reza en el expediente.

La estrategia que se planteó apenas una semana después de los hechos, fue contratar un grupo de cuatro investigadores privados.

Esos cuatro anónimos investigadores, recomendados por la abogada Pachón que trabajó alguna vez en la Policía y en el CTI de la Fiscalía, les han develado encuentros de uniformados, han anticipado jugadas de la defensa e incluso se anticiparon a la propia Fiscalía para mencionar que el General Patiño podría tener algo que ver en el caso.

La abogada Pachón colabora a la Fiscalía con la información que estos investigadores privados le entregan a la familia y por eso es que ella fue la primera que dijo, al menos públicamente, que Patiño tenía que ser objeto de una indagación preliminar.

El señor Trejos ha sido también un poco jefe de prensa. Por las noches desde su casa, tal vez mientras Mateo, el bulldog de los amores de Diego Felipe, juguetea entre sus piernas, cumple la sagrada tarea de contar a los periodistas conocidos lo que él va conociendo del proceso en comunicados periódicos: “Audiencia imputación de cargos y medida de aseguramiento a coroneles”. “A pesar de investigaciones en la Procuraduría y delegado Corte Suprema, General Patiño será ascendido”. “Mañana homenaje a Diego Felipe Becerra”, dicen los asuntos de sus correos.

Les ha escrito cartas a la prensa española, a la alemana, a la estadounidense. A Naciones Unidas y a Amnistía internacional, que han demostrado interés en el caso y pedido explicaciones. Les escribe a los directores de medios pidiéndoles acompañamiento.

Escribió a los correos institucionales de todos los senadores cuando se enteró del posible ascenso del General Patiño, que quiere pasar de brigadier general a mayor general y para ello necesita la aprobación de la plenaria del Senado. Pide que el ascenso sea congelado hasta tanto no se aclare si el General tuvo algo que ver o no en la supuesta alteración de la escena del crimen.

Le escribió al Presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo, por el mismo asunto. Y al Ministerio del Interior, al Presidente Santos y a la Dirección de la Policía. Sólo le contestaron, asegura, del Ministerio para decirle que Patiño no tiene ninguna vinculación formal al proceso y que por tanto es al Senado al que le corresponde decidir sobre su ascenso.

Su batalla en el Senado encontró eco particularmente en el senador del Polo Camilo Romero, quien desde el micrófono de su curul ha pedido en varias ocasiones a sus colegas que no asciendan al General. Otros congresistas también le han dado palmadas de aliento en sus visitas al Congreso, pero ninguno como Romero ha asumido esa vocería.

Oficialmente, la semana pasada se aplazó la votación del ascenso por falta de quórum, ese día (desde la cuenta @gatr216) Gustavo Trejos movió por la red social twitter el HT #noalascensodepatiño con frases como “Decisión depende de la plenaria del Senado porque @policiacolombia continúa con solidaridad de cuerpo. Triste”. O “10 oficiales línea de mando Gral Patiño investigados; Gral se reúne con conductor, da prebendas. Senado lo premia”.

Esa ha sido su manera de dar la batalla: digna y sin histerias. Con discreción. La misma discreción con la que el pasado sábado él y su esposa homenajearon a su hijo por su aniversario de muerte, con una “pintada” de grafitis junto a sus mejores amigos en el puente de la calle 116 con Boyacá. Muy cerca a la esquina en la que murió.

***

Gustavo Trejos conoció a Diego Felipe Becerra cuando éste tenía un año y medio de nacido. Por esa época se hizo novio de Liliana, una madre soltera con la que compartía oficina, y se convirtió en el papá de crianza del niñito que quiso ser artista. Lo vio por última vez la tarde del día en que lo mataron. Ese día le había comprado unos tarros de pintura nuevos.

Vive con temor, pero no a la Policía que enfrenta en un proceso penal, sino a perder su trabajo en una multinacional a la que prefiere no mencionar por seguridad, por todos los permisos que le ha tocado pedir desde que arrancó su búsqueda de justicia. Por fortuna, dice, ha contado con jefes comprensivos que no dejan que se pierda ni una audiencia ni un plantón ni una entrevista ni un evento que tenga que ver con su hijo Diego Felipe.

De vez en cuando uno se lo encuentra además acompañando causas ajenas, como por ejemplo la marcha en repudio al crimen de Rosa Elvira Cely (la mujer que murió empalada en el Parque Nacional de Bogotá), en donde se le vio solo caminar en silencio. O varias de las protestas que ha habido en contra de los conductores borrachos. Eso sí, apenas ve un periodista conocido, de los que han cubierto su caso, aprovecha para contar su indignación de turno: “Imagínate que volvieron a dilatar la audiencia preparatoria de juicio”. “Es muy triste ver al Senado ignorar este caso para ascender a Patiño”. Se le oye decir.

Se sabe casi de memoria las fechas, las capturas, los testimonios, del expediente de Diego Felipe.

Y también conoce de cerca los expedientes de otros casos de muertes en las que se ha visto involucrada la Policía, porque ha buscado acercamientos con los familiares de las víctimas y quiere montar con ellos una fundación de víctimas de la Policía.

Se le ve poderoso y seguro defendiendo estos temas públicos, pero se le quiebra la voz y se le humedecen los ojos cuando muestra la habitación de Diego Felipe que permanece intacta (los dibujos en las paredes, la cama hecha, los tenis en el closet, la biblia en la mesa de noche, las películas desordenadas sobre el DVD), y cuenta que más o menos cada 15 días entran a ella los mejores amigos de su hijo para jugar juegos de videos y comer crispetas.

Le encanta recibir a esos chicos y comer con ellos y con su esposa Liliana torta el día del cumpleaños de Diego Felipe: “Ellos, los jóvenes, tienen que tener derecho a expresarse, a salir a las calles, a pintar”.

Su esposa siempre sonríe cuando él dice esas cosas.

Actualización: el pasado martes 20 de agosto por la tarde el Congreso de la República aprobó el ascenso del General Patiño. El General, sin embargo, podría pedir la baja próximamente debido a que fue nombrada como subdirectora de la Policía (es decir, como superior suya) la General Luz Marina Bustos, quien tiene menos antiguedad en la institución que él.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2013-08-21 17:11

Escuchen la emboscada que le trataron de hacer en La FM al Senador de Progresistas Camilo Romero, quien ha estado apoyando a los papas del grafitero, y como este los hace quedar como un trasero. Es en el minuto 4:35:

http://www.lafm.com.co/audios/senador-camilo-romero-habla-143828

Al final esos cretinos dicen que es una falta de respeto del Senador con el 'periodismo', que risa!

Mié, 2013-08-21 16:23

:)

Vicky Dávila es adorablemente perversa. Énfasis en perversa.
La contrarespuesta de "y uds. parecen Congresistas de la Unidad Nacional" está como para enmarcar. ¡Me arrancó una buena carcajada!

BONUS TRACK:   http://noticiasunolaredindependiente.com/2013/08/19/noticias/perfil-criminal-grafitero/
¿Próximamente perfil en Facebook y cuenta en Twitter que demuestra la maldad previa del grafitero...?

Disfruten.

 

Mar, 2013-08-20 14:56

No quiero pensar que el artículo de Laura haya sido "inspiración" para tan extremo reclamo de indemnización por 5.600 millones; cierto es que la vida de un hijo no debe tener precio, pero éste claramente lo tiene y bastante.

Reconozco que el estado (q somos todos) está en la obligación de responder,--entre otras cosas debería legislarse para que los implicados respondan directamente de su bolsillo por tan aberrante obrar--.

Sin estigmatizar, pero que parecido es a lo de Ingrid B, en ambos casos veo derechos, pero exagerados, si el estado somos todos, por lo menos que le rebajen la partecita de ellos,.. los papás.

Así hasta un papayo se seca,.. dice mi mamá.

Mar, 2013-08-20 15:43

¿Usted EN SERIO está cometiendo el despropósito de comparar a Ingrid Betancourt, con su trayectoria y compañía, con un padrastro de un hijo de clase media? El Estado, si no actuara como un grupo de mafiosos tapando los errores de la Policía Nacional, no debería pagar tanto. Pero *debe* hacerlo. El daño sicológico de las amenazas, las persecuciones, los recursos invertidos en todo este proceso es algo impresionante. Así que es lo mínimo que deberían hacer.
La Alcaldía de Bogotá, si se dan cuenta, no ha dicho un carajo sobre todo el proceso (si, lo escribo con bastante bronca). Al igual que zafó de hablar sobre La Peluquería, al igual que zafa de hablar en serio todo lo que no sea burocrático y dinero para el partido Progresistas.

BONUS TRACK:
Querida Silla, sé que andan muuuy ocupados, pero, ¿qué pasó con esto? http://bit.ly/hlOFTs

Mié, 2013-08-21 14:04

Mi comparación no va mas allá de la desproporcionada exigencia, y respecto de la alcaldía, creo que de nada sirve,igual la justicia es la que tiene que definir, opinar sería una intervención.

Mié, 2013-08-21 00:56

jalule, no le hemos hecho seguimiento a lo del Parque de la Independencia, pero ya que nos lo recuerdas, lo vamos a hacer para los próximos días.

Mié, 2013-08-21 16:15

@Juanita: Gracias. :)
@Didundi: Una vez más, su noción de proporción tiene problemas. Serios. Hablamos de la Policía Nacional, uno de los cuerpos con más recursos y mayor nivel de corrupción del país. Si ellos tienen chequera en blanco para acosar, dilatar y distorsionar (como lo han probado in crescendo las circunstancias), y ellos dependen del Estado (sic), pues el Estado tiene el mismo dinero para pagarle a las víctimas de ese montaje.
De paso... la Alcaldía tiene responsabilidad. ¿Acaso la Policía no está sujeta a los poderes civiles en una democracia...? Bueno. ¿Entonces?

Mar, 2013-08-20 10:24

valiente el PADRE; un gran ejemplo para los COLOMBIANOS DE BIEN, con gran coraje, y a pesar de los riesgos, de enfrentarse a la " mayor familia de colombia ", ha podido con su ejemplar abogada- e investigadores,hacerle frente a la CORRUPCION; hay que reformar a la policia, la ciudadania la debe rediseñar prepararla para el postconflicto,- el afan por falsos positivos del PASADO, los ha afectado El policia de hoy debe ir mas a los colegios, brindar conferencias de derechos humanos, de seguridad y convivencia, los policias de los CAIS; y de cuadrantes los deben cambiar cada dos meses, la queja es que TODOS SABEN donde estan los jibaros, las ollas, el microtrafico, pero nada hacen.el problema es la INTELIGENCIA; la parte operativa y de reacción debe ser realizada por personal especializado, y dejar mas de 2 meses en un CAI a policias, es un error, RIESGO deben ser rotados aleatoriamente en presencia de delegados de la procuraduria, ya que la personeria de bogota es un antro de corrupción

Mar, 2013-08-20 10:35

hace poco CM& informo que uno de los integrantes de la banda de los PASCUALES de villa nydia.- el codito localidad de usaquen -habia ya declarado que al policia que " aparecio " muerto, en l quebrada san cristobal- realmente lo habian asesinado, otros policias, es horrendo pensar que el poder corruptor del narcotrafico, se haya tomado las calles, la juventud, en solo BARRANCAS; salio hace poco un delincuente y ya tiene segun unos habitantes del sector atemorizados, que ya tiene 100 distribuidores, ojala la DIJIN el CTI, la inteligencia honesta de la justicia, intervengan-

Mar, 2013-08-20 09:16

Gracias por el artículo. Es de admirar la dolorosa labor de Trejos, su coraje y la paciencia para seguir adelante defendiendo su causa. Muy bueno que aunque sea uno de estos casos impacte la prensa y la opinión pública. Pues como estos, hay muchos.

Lun, 2013-08-19 09:54

Respetuosamente, invito a todos a darnos un paseo por los artículos de los blogueros, que de verdad son bastante importantes y que están siendo casi que ignorados, la importancia del país no podemos restringirla a unos cuantos personajes.

Abajo dejé claro mi solidaridad con esta familia y muchas más que no gozan de las mediates informativa, pero nuestro país tiene tantas aristas que derivan del conflicto, que no debemos pasar por alto.

Saludos.

Dom, 2013-08-18 21:52

Con todo respecto Laura, pero les hacen falta en LSV unas clases de perspectiva de género. Si bien es claro, a partir de la nota, que la mamá de Diego Felipe ha preferido tener menos protagonismo ("El episodio afectó tanto que marcó el punto final de la exposición mediática de Liliana, quien desde entonces se hizo un poco al lado y dejó a su esposo Gustavo atendiendo más, respondiendo más, aguantando más)", es triste que la nota hable tan poco de ella, solo porque decidió exponerse menos al show de los medios, y que cuando hable de ella la defina en función de su esposo: "Cuenta ella -ingeniera de sistemas, como su esposo" o de sus hijos: "santandereana, sin más hijos-". Estoy segura de que no solo el trabajo "expuesto mediáticamente" del papá, sino también el trabajo "tras bambalinas" de la mamá "enredan el ascenso de un general", lo que pasa Laura, es que el trabajo de nosotras, usualmente es invisibilizado.

Mar, 2013-08-20 10:20

Totalmente de acuerdo con Julieta. El artículo es loable pero la crítica respecto a la invisibilización de la mamá es pertinente. Más allá de que esté centrado en el papá, si se la va a mencionar que al menos no sea en función de otros, como dice Julieta.

Mar, 2013-08-20 10:27

la MAMA es la madre que lo pario al joven, SU DOLOR DEBE SER INMENSO; hay que respetar su metodo de reclamar justicia, a lo mejor los hace bien dandole apoyo y respaldo a su esposo- eso es respetar las opciones que opta ella como mujer, no tiene nada que ver con la perspectiva de genero,

Mié, 2013-08-21 00:57

La mamá explícitamente decidió no asumir un protagonismo. Mal estaría que La Silla se lo diera y no respetara su decisión. No creo que eso sea carecer de una "perspectiva de género".

Mié, 2013-08-21 22:17

La perspectiva de género no es darle en este caso protagonismo a la mamá, sino que si se la nombra, como efectivamente hace la autora, no sea en pos del esposo. Julieta lo explica muy bien. Ni ella ni yo estamos pidiendo que le den protagonismo, ni que no se le respete la decisión. Y sí, eso es carecer de perspectiva de género (sin comillas).

Mié, 2013-08-21 09:40

Ok. Entendería que a eso se debe el título del artículo y su enfoque (no lo comparto, pero creo que es una buena explicación). Pero, definir a la señora en función de su "estado civil" y su número de hijos, no es carecer de perspectiva de género?

Dom, 2013-08-18 20:21

Para mi, este tipo de casos (como el de Colmenares), son emblematicos y merecen todo el despliegue y seguimiento de los medios, por que desnudan, manejos irregulares y parcializados que las entidades policiales, investigativas y judiciales le dan a algunos casos, dependiendo de los involucrados, en el caso de la muerte del joven graffitero, queda al descubierto, como la policia maneja los errores de procedimiento, destruyendo la honra de un joven, da miedo pensar, como afirma un forista, en como se comporta la policia en zonas rurales, donde el despliegue periodistico es menor!!!

Dom, 2013-08-18 15:27

Esta noticia es amplia, es fuerte, es sobria y no tendenciosa.

Este tipo de trabajo es el que debe seguir LSV para sostener y ampliar las perspectivas de los lectores. Roten este link, por favor.
Y una vez más, muchas, muchas, muchísimas gracias.

P.d.: La Policía busca que no se le satanice, pero todos sus abusos se acumulan y no dan abasto. El de La Peluquería fue uno, pero se podría hacer (me imagino, no sé) una ronda por varios espacios independientes o "alternativos" de cultura en la ciudad y hablar con ellos sobre si hay abuso de autoridad por parte de este cuerpo... y sería muy ilustrativo.
Ahora solo falta ver qué tipo de abusos van a cometer con la gente de la MANE. Sobre todo con la gente de las comparsas y las chicas en ellas, que tanto les fascina intimidar al ESMAD. :)

Dom, 2013-08-18 11:20

la justicia divina desde el cielo se encarga de que los responsables paguen aqui en la tierra las faltas que se comenten , sea quien sea se paga los errores, ya que ni la justicia colombiana no sirve para la gente humilde y pobre , entonces en mi opinion el ascenso de este señor policia debe quedar en manos de la justicia divina y de los responsables de este joven de 16 años...

Dom, 2013-08-18 10:50

La familia del pelado digamos que "tuvo la fortuna" de que fue un "falso positivo" en la ciudad, dónde es más complicado meterle los dedos en la boca a la gente.

Si hubiera sido en nuestra Colombia rural, con familias sin recursos, sencillamente Diego Felipe habría sido un delincuente más dado de baja por la autoridad y sumado a la lista interminable de muertes que provoca el conflicto.

Cuántas madres como Liliana no esperan un poco de justicia sobre sus hijos tildados de guerrilleros por el batallón de la zona donde desafortunadamente les ha tocado vivir su vida.

Si cae el general que sea porque en realidad es cómplice de querer hacer ver a un joven como un atracador y delincuente que nunca fue. Vamos a ver si se les quita esa costumbre de querer siempre buscar la inocencia de sus subalternos y de querer mantener la imagen institucional de las FFMM sin tachones, cosa a día de hoy muy difícil.

Dom, 2013-08-18 09:39

Cae bien que la mulata caribeña, humanice sus historias demostrando que también tiene su corazoncito. Como mínimo debe seguirle el rastro a esta historia, Siendo el ´proyecto Rosa muy importante, hay victimas Urbanas que están haciendo parte de esas muertes silenciosas, esas que por ser pocos nadie los ve, esa "guerra" poco visible que lleva el estado cuando de esconder sus errores se trata; por no ser tan "espectaculares" pasan desapercibidas, sino fuera por las ganas y el tesón individual de las victimas, por que hasta los mismos medios informativos los ven de reojo...NO SON NOTICIA QUE VENDE.

"BASTA YA".

Dom, 2013-08-18 09:18

Que miedo, muy arriesgado. También muy valiente el Senador Romero, creo que el Polo no ha dicho ni mu.

Ya le debe estar fabricando un caso, muy pronto van a salir con que encontraron su nombre en el computador de Raul Reyes, o que es miembro del PC3, etc.

Dom, 2013-08-18 10:24

directoalpunto, entiendo la indignación y las ganas que se entienda por parte de los congresistas y en general de todo el mundo sobre la realidad que vivimos, pero en tu afán, creo que hubo algo que quedó muy mal expresado y que te da el carácter de más violento que los mismos que normalmente reprochas:

“LASTIMA que los honorables congresistas debido a sus influencias, NUNCA VIVAN LA PÉRDIDA de un hijo como parte de un falso positivo urbano”.

La muerte en estas condiciones no puede convertirse en castigo para nadie.

Los creyentes, se lo dejan a un Dos determinado, tú lo estas dejando en manos de la "delincuencia oficial", yo lo dejo a la justicia, pero ante todo a la conciencia de cada cual.

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