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Domingo Noviembre 17, 2019

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A tres días de las elecciones a la Alcaldía de Bogotá, una buena parte de los columnistas de los principales medios nacionales han anunciado ya su voto para el próximo domingo. La Silla escogió a 18 de ellos para saber por quién votarán y por qué, y encontró que, si de los columnistas dependiera, están en 'voto-finish'.

Patricia Lara

voto: Enrique Peñalosa

 
La periodista y ex fórmula vicepresidencial de Carlos Gaviria en 2006, figura conocida de la izquierda, anunció su voto por Enrique Peñalosa porque “después de que la izquierda redujo sustancialmente la indigencia y bajó la pobreza de 46% a 6%, las prioridades de Bogotá son hoy movilidad y seguridad y esos son asuntos para que los organice un gran gerente”.

“Él no solo no es de derecha sino que tal vez es quien más cree en la igualdad: por algo expropió, en su alcaldía, nada menos que las canchas de polo del Country Club, donde hoy hay un parque que disfrutan no sólo los ciudadanos de alta alcurnia; quitó los carros de las aceras para despejar el espacio público; construyó parques y colegios de lujo en barrios pobres; se inventó Transmilenio, que fue descuidado después y ahora es insuficiente; y se obsesionó con que la gente se mueva en bicicleta, vehículo que genera bienestar e igualdad”, escribe Lara, defendiendo que en los temas de seguridad y movilidad la ciudad necesita “un tratamiento de choque”.

Lara de paso cantó su voto al Concejo por Aída Avella, la líder de la Unión Patriótica cuya elección para ella “hará oír a los que casi nunca son escuchados” y “enviará un importante mensaje al interior de la insurgencia: les demostrará que la paz sí es posible”.

Ricardo Silva Romero

voto: Rafael Pardo

 
Aplomo. Esa es la palabra que escoge el escritor y columnista de El Tiempo para describir a Rafael Pardo.

“Pienso que su empeño en quedarse en el solitario centro del espectro político, en donde nadie es llamado ecuánime ni responsable, sino apocado, tiene que ver con la convicción de que las sociedades no se refundan ni se rescatan de las garras de ningún villano, sino que se corrigen. Me gusta que su problema no sea con la izquierda, que es una crítica implacable que poco oye razones –pero muchas veces tiene la razón–, sino con la ineptitud. Creo que luego de esta alcaldía sorda, adánica, que no debería repetirse ni menospreciarse, su aplomo es un gran alivio. Su búsqueda del poder no suena a desquite ni a castigo. Su respaldo a las negociaciones con las Farc es verosímil”, escribe el novelista, advirtiendo que los tres punteros -Pardo, Peñalosa y Clara- tienen algunas personas poco idóneas en sus círculos cercanos.

“Sospecho que su paciencia de historiador puede servirle a este presente: no sobra un alcalde que no quiera inventarse Bogotá”, remata, abogando por que también salgan elegidos concejales jóvenes e íntegros como Diego Cancino, la polista Donka Atanasova, Mariana Ríos, Daniel Bejarano o Fernando Rojas (ASI).

Eduardo Sarmiento Palacio

voto: Clara López

 
Para el reconocido economista, que pertenece al círculo cercano de asesores de Clara López, el debate en Bogotá se olvida con frecuencia del tema social, que para él marca “una ciudad antes y después de Mockus y Peñalosa”.

“Durante mucho tiempo Bogotá actuó como una agencia de obras civiles del Gobierno central. El presupuesto distrital no llegaba a 3% del PIB, el gasto social dependía de las transferencias regionales y no cumplía con las mínimas necesidades de asistencia. Así, la ciudad a comienzos del siglo registraba niveles de pobreza de más de 40%, desempleo de 15% y reducido acceso a la educación y a la salud”, dice Sarmiento, que fue asesor de Clara en las presidenciales de 2014 e incluso sonó como su fórmula vicepresidencial. Para Sarmiento, Clara encarna una idea clave: crecimiento económico con metro y un fomento a la industria, para profundizar aún más la política social y generar mayor inclusión.

“Es necesario el concurso privado para reducir las enormes desigualdades de Bogotá (..) En su administración se abrirían camino las tesis de un acuerdo para elevar la contribución del capital en los impuestos predial y de valorización y movilizar los recursos para subsidiar en medio salario mínimo a las empresas que amplíen la nómina de trabajadores que provienen de la informalidad. La fórmula quebraría la informalidad en cinco años, incrementaría el ingreso del 40% más pobre por encima del promedio y reduciría en forma considerable el coeficiente de Gini”, concluye Sarmiento, que viene del ala socialdemócrata del liberalismo (defendió una apertura económica menos acelerada en el gobierno de César Gaviria) y es uno de los que han cortejado a los liberales disidentes hacia Clara.

Rudolf Hommes

voto: Enrique Peñalosa

 
Para el ex ministro de Hacienda la prioridad para Bogotá es una agenda social y por eso canta su voto por Enrique Peñalosa pese a -en palabras suyas- “haber sido colega de Pardo y adversario de Peñalosa”.

“El principal logro social y económico de Peñalosa fue haber recuperado la ciudad para sus habitantes, haber promovido empleo y orgullo ciudadano, y haber intentado reducir radicalmente la jornada laboral de toda la población con la puesta en operación de un sistema de transporte masivo que aún hoy, con toda la sobrecarga que tiene, moviliza multitudes más rápidamente que los que van en carro”, dice Hommes, resaltando sin embargo la idea de Gustavo Petro de la 'Bogotá humana' y lamentando que “no obstante sus ambiciosos objetivos, [no se concretó] porque la ejecución fue lenta y tardía”

“Los alcaldes que lo sucedan [a Petro] tendrán que mantener ese énfasis por lo menos hasta haber erradicado la pobreza absoluta de la ciudad”, concluye, no sin anunciar que está pensando votar al Concejo por Aída Avella o alguien cercano a Iván Cepeda “como una mínima contribución a la pluralidad”.

Mauricio Vargas

voto: Enrique Peñalosa

 
Para el escritor y periodista la tercera en fila de Enrique Peñalosa tiene que ser la vencida.

“Peñalosa tiene defectos. A veces es demasiado terco y carece de la flexibilidad que los complejos líos de la ciudad demandan. Pero si los votantes de la capital lo eligen, no estarán improvisando. Bogotá no está para experimentos ni para que averigüemos, cuando ya sea tarde, si el elegido era el indicado”, escribe Vargas. Para Vargas los tres gobiernos de la izquierda se han caracterizado por “la indecisión inmovilista, la incapacidad de gestión, la corrupción y, también, el mesianismo de una izquierda que se niega a modernizarse” y que “falta le hace a Colombia una izquierda que luche por sus clásicos postulados de igualdad, pero que lo haga desde la comprensión de que el mundo no es el mismo en el que Carlos Marx sacó sus conclusiones”.

Vargas aprovecha para darle su sello de aprobación a varios candidatos en otras regiones, como la dupla Alex Char- Eduardo Verano en Atlántico, el ex concejal Andrés Betancourt en Cartagena y Nancy Patricia Gutiérrez en Cundinamarca, no sin lamentar que “las vanidades del fajardismo y del uribismo les hayan impedido acordar un candidato capaz de ganarle la gobernación” a Luis Pérez.

Francisco Leal Buitrago

voto: Rafael Pardo

 
Para el reconocido sociólogo, Rafael Pardo es una excepción en la carrera por la alcaldía porque “ha sido el único que no ha caído en la tentación electorera de sumarse a cualquiera para conseguir votos”.

“No recuerdo haber visto en elecciones regionales –como las actuales– que aspirantes a la Alcaldía de Bogotá fueran usados –con su anuencia por conveniencia– como eventuales apoyos para impulsar candidaturas a la Presidencia”, dice Leal Buitrago.

Para él, Pacho Santos es un peldaño en los intentos de Álvaro Uribe de volver al poder, como en 2014 Óscar Iván Zuluaga fue “un sumiso alfil del neocaudillo”. Peñalosa peca por haberse aliado con Germán Vargas Lleras, que -según él- “aspira a la Presidencia a como dé lugar” y “cuenta con recursos económicos de los contribuyentes, a partir de su temprana campaña presidencial mediante las demoradas 4G, sin que Santos –quien lo lanzó al ruedo– pueda contenerlo”. Y Clara es pieza clave de las ambiciones presidenciales de Petro, “después de que quien fuera excelente congresista demostrara en los últimos años su fracaso como administrador, pues su descomunal ego le impide trabajar en equipo”.

Salomón Kalmanovitz

voto: Rafael Pardo

 
El conocido economista no canta su voto pero -sin ningún nombre propio- deja claro que busca “un candidato de centro que está dispuesto a construir sobre lo construido, sin tratar al opositor como enemigo y tratando de encontrar soluciones razonables a los problemas”. Es decir, Rafael Pardo, con quien salió luego adhiriendo públicamente.

“La responsabilidad por lo que se podía hacer y no se hizo recae en el Polo y en Progresistas, que no tuvieron visión ni iniciativa, mucho menos capacidad de ejecución, para encauzar algunas tendencias que resultaron abrumadoras (…) La excusa no puede ser falta de plata, pues los ciudadanos pagamos muchos más impuestos: de $2,5 billones en 2002 a $6 billones en 2014, con lo cual algo se hubiera podido hacer”, es el balance de Kalmanovitz.

Sin embargo, reconoce que “el legado de la izquierda dejó algunas cosas positivas para la ciudadanía y por eso no es buena idea arrasarlo”, incluyendo el programa Bogotá sin Hambre de Lucho Garzón, el mínimo vital de agua que dejó Clara López y la jornada única escolar que comenzó a implementar Gustavo Petro. Además, le reconoce al actual alcalde que, “aunque la iniciativa desordenada de estatizar la recolección de basura fue un relativo fracaso, es adecuado que un ente del Distrito conozca el negocio e impida que los contratistas privados se beneficien en exceso del mismo”.

Maria Isabel Rueda

voto: Enrique Peñalosa

 
La periodista y columnista fue una de las primeras en cantar su voto por Peñalosa como modo de interrumpir la continuidad de las administraciones de izquierda.

“El otro día, por un programa del Discovery Channel sobre las ciudades del futuro, desfilaron los grandes sabios del planeta y entre ellos estaba este bogotano. ¿Cómo nos podemos dar el lujo de volver a desperdiciar sus ideas, conceptos y consejos que se valoran en tantas ciudades del mundo? (...) Peñalosa puede y sabe cómo construir desarrollo con equidad, entiende el espacio público como factor de igualdad social, valora la trascendencia de la educación con calidad, y no contribuirá a la falacia de que la conservación del medioambiente es necesariamente conflictiva con las metas de construcción de la infraestructura para desencajonar esta ciudad”, escribe Rueda.

Sin embargo, ella -que anunció su voto a comienzos de septiembre- aclara que para ella “evitar que los destinos de la capital del país queden otra vez en manos del Polo, que ha sido funesto para la ciudad, es un objetivo que está por encima del capricho personal de que a uno le guste más un candidato que otro, y entre los cuales no existe opción catastrófica”. Es decir, se reserva a Rafael Pardo como plan B, aunque aclara que “no es mi primera opción porque representa una ambivalencia [y] no marcó desde el principio sus distancias con el proyecto político de Petro”.

Rafael Orduz

voto: Rafael Pardo

 
Para el ex congresista mockusiano y ex gerente de la ETB, Pardo reúne dos cualidades que para él son fundamentales para un alcalde: la honradez y la capacidad de ser conciliador.

“El respeto es un activo intangible obligatorio para sacar adelante a Bogotá, simplemente porque convoca a diferentes. (...) Además de jugar en el centro, de su carácter incluyente, Pardo reúne dos experiencias públicas, aparentemente contradictorias, que ilustran su capacidad de amplio espectro: negociador en el proceso exitoso de paz con el M-19, de un lado, y primer ministro civil de Defensa, con ejecutoria modernizante en la Fuerza Pública”, escribe el hoy director de la Fundación Compartir, añadiendo que “puede exhibir un registro de cero corrupción en todos sus cargos”.

Florence Tomas

voto: Clara López

 
Para la conocida feminista, es hora de que a Bogotá la gobierne la primera mujer de su historia.

“Aunque no vote por él, en el pasado me gustó Peñalosa, aspirante técnico y de proyección urbanista, y Pardo me parece decente, pero ya es momento de que una mujer administre la ciudad. Me inclino por Clara, porque es la única que defiende una idea realista de inclusión y tanto en sus planteamientos que conozco como en sus proyectos sociales me convenzo de que es una aspirante seria”, escribe Thomas.

Para la socióloga y columnista, el tema de la campaña no es si la izquierda ha gobernado mal en Bogotá, sino quién está mejor capacitado para hacerlo ahora.

“Estoy cansada de oír que, en virtud de la mala gestión de Petro, debemos optar por movimientos moderados o de derecha que han dirigido por años la nación con magros resultados que sostienen la pobreza y la desigualdad. Estoy cansada de que las personas que creemos que las vías progresistas son más sensatas éticamente debamos sentir vergüenza, como si fuéramos los culpables de que los Moreno se hubieran robado la ciudad”, dice Thomas, rematando que “Clara es una mujer formada con valores y actitudes mucho más interesantes que todos esos patriarcas de esa izquierda trasnochada y corrupta que nos han gobernado”.

Andres Hoyos

voto: Enrique Peñalosa

 
Para el filósofo y fundador de El Malpensante, Bogotá necesita un alcalde que la saque de “la indigestión ideológica”, que para él es Peñalosa.

“Enrique está vacunado contra ellas por la simple razón de que su larga carrera de consultor internacional le ha permitido mirar con cuidado el desarrollo de 150 ciudades en el mundo. Por ende, no se va a estar sacando ideas raras del cubilete, a la manera de Petro, ya que ha examinado in situ las que sí funcionan y las que no”, escribe Hoyos.

Además, argumenta que votar por Pardo es “reducir a la mitad la receta que nos da el médico y rezar para que aun así nos curemos de la enfermedad” y que hacerlo por Clara “equivale a premiar el desastre que arrastran el Polo, los progresistas y el samperismo en Bogotá [y que] cuando uno premia a un político, este, tenga palabra de mujer o no, entiende que debe seguir haciendo lo que venía haciendo”.

Alicia Eugenia Silva

voto: Enrique Peñalosa

 
Para la ex Secretaria de Gobierno de Antanas Mockus, el tema central en la elección en Bogotá es volver a los “círculos virtuosos” de la década de gobierno de su ex jefe y de Peñalosa.

“A finales del siglo pasado, la ciudadanía bogotana no estuvo sometida a debates ideológicos, sino que más bien estuvo convocada a que construyéramos entre todos una ciudad mejor, más dispuesta a aprender unos de otros, y donde la corresponsabilidad se fomentara, la autoestima se tuviera en cuenta y aprendiéramos a cuidarnos más los unos a los otros. Los lemas de ‘Recursos públicos, recursos sagrados’ y ‘La vida es sagrada’ resumen nuestro paso por el Distrito”, escribe Silva.

Para ella, la dupleta Mockus-Peñalosa no se centró en esos debates ideológicos, sino que -en sus palabras- “recogieron eficientemente las basuras, mejoraron la seguridad y, más aún, se hicieron grandes obras e inversiones en infraestructura, en los lugares más deprimidos de la ciudad, que contribuyeron a la movilidad, a mejorar la calidad de la educación y de los planteles educativos”.

Enrique Santos Molano

voto: Clara López

 
El ex editor de El Tiempo e hijo del célebre 'Calibán' (es decir, tío de Juan Manuel y de Pacho) canta su voto por Clara, porque -para él- uno de los temas centrales es ver que la alcaldía de Peñalosa tuvo cosas buenas y malas, pero que “al ponerlas en la balanza, las malas pesan abrumadoramente sobre las buenas”.

Entre las cinco fallas que él le encuentra al ex alcalde están que “dejó a Bogotá sin el metro por meter el TransMilenio y engañó a los bogotanos con la mentira de que TransMilenio era el gran sustituto del metro”, que “privatizó la Empresa de Energía de Bogotá, para entregársela a dos empresas extranjeras cuya acción inmediata fue la de pasar a mensual el cobro bimestral de las facturas, con la adehala cariñosa de que los usuarios del servicio comenzaron a recibir la factura mensual por el mismo costo que antes pagaban por la bimestral” y que “acabó con la arborización de Bogotá y cubrió la ciudad de cemento. Por eso lo llaman ‘el doctor cemento’ ”.

Para Santos, Clara es la mejor preparada y, sobre todo, la que continuaría con el legado de Gustavo Petro.

“Esa Bogotá Humana que está realizando una administración diferente, honesta, no despilfarrando los recursos de la ciudad en obras colosales, sino invirtiéndolos en el arreglo de los miles de detalles que han sido descuidados durante el último medio siglo, y que han hecho de Bogotá una ciudad-cenicienta, una ciudad sin ciudadanos, que no es querida por nadie, porque ha sido, merced a la mala calidad de sus administradores anteriores, del año 46 para acá, una Bogotá inhumana. Petro comenzó a cambiar esa condición deplorable de nuestra capital, a humanizarla”, remata.

Plinio Apuleyo Mendoza

voto: Peñalosa o Pardo

 
Aunque el escritor y periodista no canta su voto, toda su columna de esta mañana es una defensa del voto útil entre Peñalosa y Pardo.

Sin embargo, buena parte de su columna es una defensa de Pacho Santos, el candidato del uribismo al que -según él- “las encuestas lo sumergen en un inesperado 6 % de favorabilidad” algo que “a primera vista parece absurdo, si se toma en cuenta que Pacho se ha echado al hombro, con cuidadoso empeño, los problemas de la ciudad”. Pero es consciente de que incluso dentro de las filas del Centro Democrático se le escaparon los votantes.

Por eso apela al voto útil entre los dos rivales fuertes de Clara. “La verdad es que los problemas que cada día nos agobian en esta ciudad prevalecen sobre cualquier consideración política, venga de donde venga. De ahí que el voto útil tenga un decisivo protagonismo a la hora de salir a votar. Se trata de buscar una salida real a la caótica situación que vivimos y no correr el riesgo de seguir con más de lo mismo”, remata.

Juan Manuel López Caballero

voto: Clara López

 
Los López votan en familia. Esa es una de las conclusiones de la columna de Juan Manuel, hijo y nieto de los Alfonso López que fueron presidentes, que canta su voto por su prima Clara.

Además de defender que Clara “ofrece las ventajas y la oportunidad de que suba una mujer al poder”, el asesor de la campaña de Clara defiende que ella “encarna las aspiraciones de la Izquierda Democrática como lo hizo en su momento Carlos Gaviria” y que eso se refleja en que todas las vertientes de la izquierda confluyen en torno suyo.

Pero, sobre todo, para él es la persona indicada si se firma un Acuerdo final con las Farc en la Habana y arranca el aterrizaje de los acuerdos.

“En el momento que vivimos, en el que Bogotá dejará de ser el mayor receptor de migraciones causadas por la violencia y deberá asentar esas poblaciones convirtiéndose en la Capital de la Paz, Clara es la mejor carta para esa transición. Ha sido defensora de la paz desde su posición política y por ello tuvo que exiliarse cuando quienes no la aceptan produjeron la matanza de los miembros de la UP; votó por el proceso de paz por encima de otras consideraciones políticas; sin aprovechar como Andrés Pastrana coyunturas oportunistas para buscar protagonismo, es miembro y participa en el Consejo Nacional de Paz por convicción”, remata.

Luis Fernando Medina

voto: Clara López

 
Este economista e investigador de la Fundación Juan March española defiende la visión del espacio público de Peñalosa y la preparación intelectual de Pardo, pero argumenta que Clara tiene dos elementos adicionales.

Primero, que -según él- “la izquierda tiene más fuerza y voluntad política para las negociaciones duras que se vienen a la hora de densificar, de construir vivienda de interés social de calidad y bien ubicada, de defender las empresas públicas y disciplinar el sector transporte”. Aunque reconoce que “en todos estos frentes la izquierda se ha quedado corta durante sus años gobernando Bogotá”, ve que Clara tendrá una mayor gobernabilidad que sus rivales.

Y segundo, sostiene que “el programa de Clara López se ha atrevido a poner sobre la mesa la discusión sobre el modelo de desarrollo económico de Bogotá que es, en últimas, fuente de muchos de los problemas de la ciudad. No se pueden tener avances duraderos en materia de equidad, seguridad, integración social y espacial, si no se le mete mano a los problemas de informalidad del empleo y raquitismo de la inversión pública”.

Salud Hernández Mora

voto: Francisco Santos

 
Para la periodista colombo-española, Pacho es el único candidato que encarna las ideas de derecha y “el fastidio por el circo habanero”.

“En el pasado no coincidimos políticamente, yo preferí otras opciones electorales. Pero esta vez he visto en Pacho Santos un candidato con un buen programa, que ha estudiado la ciudad a fondo, que es serio, trabajador, cuenta con un equipo a la sombra de primer nivel, y posee el carácter y la independencia para desarrollar sus proyectos”, dice Hernández-Mora, añadiendo que “está tan acostumbrado a que lo critiquen y ridiculicen que le hacen poca mella los dardos [y] por tanto, no gobernará impulsado por el populismo y al vaivén de los vientos mediáticos”.

Y remata explicando por qué Pacho le terminó ganando al pragmatismo. “En un principio pensé en el voto en blanco, luego en el útil, aunque lo detesto. Siempre preferí hundirme con el barco que carga mis ideas, de ahí que nunca me arrepintiera de votar por Mockus o en blanco. Pero eran tantas las ganas de salir de la oscura noche petrista y socialista que había decidido inclinarme por el que liderara la última encuesta. Ya no”, dice.

León Valencia

voto: Clara López

 
Para el director de la Fundación Paz y Reconciliación y columnista de Semana, estas elecciones son cruciales para la izquierda.

“No la tienen fácil Clara López y la izquierda. A pesar de los grandes avances sociales que han propiciado, de los logros en educación, en salud, en reducción del homicidio, de la batalla que han dado contra la discriminación de las minorías étnicas y sexuales, ahora sufren el desgaste de un largo periodo de gobierno y afrontan los reclamos ciudadanos por la incapacidad para resolver los problemas de movilidad y atender los nuevos desafíos en la seguridad, en la mejora del espacio público y en la modernización de la infraestructura urbana”, dice Valencia, argumentando que a Clara “le echan en cara con saña y con no poca injusticia la corrupción del gobierno de Samuel Moreno y los errores de Lucho Garzón y Gustavo Petro”.

Una buena parte de su columna -que salió a mediados de septiembre- lamentaba que la izquierda no hubiese cerrado filas en torno a Clara aún, diciendo que ni Petro, ni Antonio Navarro ni Claudia López “son conscientes del significado de una derrota de la izquierda en Bogotá para el futuro inmediato de sus aspiraciones políticas” (Un mes después, dos de ellos -Petro y Navarro- adhirieron a Clara).

“El triunfo de un candidato de izquierdas en Bogotá le da automáticamente más posibilidades a uno de ellos en la disputa presidencial de 2018 y el fracaso los aleja de las presidenciales. Eso tendría que llevarlos a hacer causa común con Clara López en el tiempo que falta de campaña”, remata.

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Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Sáb, 2015-10-24 22:51

El ejercico resultaria mas interesante y hasta picante si, los elegidos no fueran tan predecibles en su voto. La verdadera sorpresa no se da.

Falto consultar una linea d periodIstas REALMENTE INDEPENDIENTES

D OTRAS cosillas el usuario no habla.

Sáb, 2015-10-24 20:28

Creo que se debió incluir a aquellos columnistas (Antonio Caballero, Francisco Gutiérrez) que consideraban votar por Carlos Vicente de Roux. A pesar de haber renunciado tomó en consideración a diversos sectores.

¿Y por qué no incluir a Gustavo Alvárez Gardeazabal quien decía que su voto, si fuera en Bogotá, sería por Alex Vernot?

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