Menú principal

Miércoles Septiembre 23, 2020

En los últimos días ha habido una queja casi unánime en contra de que la televisión presente, en los horarios de más alta sintonía, escenas que reflejan lo más bajo de la condición humana, de que los productores usen personajes para que la audiencia se burle, de que destaquen las intrigas y las mentiras de los personajes y hasta que revelen quién se le mete a la cama a quién.

Los “intelectuales” que –como el “moralista”- se suelen atribuir el derecho de señalar lo bueno y lo malo se han ido lanza en ristre para protestar por el tipo de sociedad que se construye desde los medios de comunicación y para reclamar control sobre la televisión, más competencia, para resaltar los efectos perversos del duopolio y otras cosas. Sin embargo, en este caso como en muchos otros, parece que los “opinadores” –como los llama con desprecio “el moralista”- van por un lado y la gente va por otro. Entre más advertencias más televisores se prenden a la misma hora y en el mismo canal, a pesar de que la gran mayoría de televidentes tiene al menos otros 60 canales para escoger.

Yo prefiero la libertad. La de los unos de presentar el formato de televisión que quieran y la de los otros de escoger –entre las 60 opciones- el que les de la gana (perdón por la expresión pero con ese lenguaje tan vulgar que presentan en la televisión todos terminados hablando igual).

La escena de este semana protagonizada por “la disociadora” y “el moralista” a mi me pareció de antología.

“La disociadora” se fue a un lugar lejano y reunió a un grupo de personas, todo cuidadosamente planeado, para incitarlos a enfrentar a otros y a expulsarlos de la casa. Se aseguró que las cámaras estuvieran prendidas y después intrigó para que los productores recibieran las imágenes lo más rápido posible para que las exhibieran en los mejores horarios y para que apartes de las mismas se repitieran en las promociones del programa.

Usó un lenguaje pensado para escandalizar, dijo que había que tumbar al “Presidente”, “denunció” hechos aparentemente inexistentes para provocar la ira de su auditorio. La escena fue perfecta. “La disociadora” -que sin duda debería ser protegida por talento dada su capacidad histriónica- sabía que le hablaba a “Colombia”, que la cámara escondida revelaría rápidamente las imágenes y que provocaría la “ira santa” del “moralista” y de otros de los personajes de la casa.

Pagó a los camarógrafos para que entregaran la grabación de las escenas a un canal en el que uno de sus contradictores tiene mucha influencia, convencida de que esa prueba sería recibida con alborozo y que la difundirían con verdadera pasión para provocar la reacción de “Colombia” y buscar que terminara siendo amenazada por convivencia. “La disociadora” sabía que la ira de unos generaría la simpatía de otros y que la exposición la convertía en la protagonista de la semana.

El plan le funcionó perfecto. En el canal de propiedad de unos extranjeros, expulsados de su país por un buen amigo suyo y acá protegidos por un enemigo suyo, difundieron las escenas con gran despliegue. Aunque el canal es uno de los 60 que la gente no escoge, los que la gente sí ve las mostraron incluso con mayor pasión.

“El moralista” –que no se la soporta- abandonó por unos momentos las intrigas y componendas en las que anda para tratar de quedarse otro período en la casa estudio. Pensó que esto sería más eficaz para ese propósito, que el día que “Colombia” tenga que votar por quién se queda y quién se va, le reconocerá su entereza para enfrentar a “la disociadora”. Considerara “su carácter, sus férreos principios, su capacidad para distinguir entre lo bueno y lo malo”.

“Es una instigadora”, dijo en una actuación impecable. El rostro adusto, el vestuario, la dicción. Todo fue perfecto. No quedaba sino exclamar: ¡Colombia tiene talento!

Si no fuera porque las cámaras de la casa han mostrado que los dos protagonistas no se hablan y que lo único sincero es su odio mutuo, el público hubiera creído que se habían puesto de acuerdo para preparar las escenas. Les servían a los dos perfectamente y ponían a todos los habitantes de la casa a actuar en función suya.

“El investigador” anunció que lo de “la disociadora” no le parecía tan grave, pero después de oír las razones del “moralista” resolvió dedicar a algunos de los de su grupo para analizar el contexto en el que “la disociadora” había hecho las escenas. La actuación había sido impecable, tanto que “el investigador” confundió la realidad con la fantasía y no supo si correspondían a un acto que ponía en peligro la convivencia o era una prueba de talento.

Mientras tanto, la producción mostraba que otros protagonistas estaban preocupados por unas llamadas que decían haber recibido, con una voz parecida a la de uno de los participantes que se había ausentado unos días por problemas de salud. ¿Sería verdaderamente la voz de “el dialogante”? Algunos asumieron que sí y también lo postularon para amenazado por convivencia. Que había que sacarlo así tocara cambiar las reglas y “el médico”, que está estrenando rol y asumió de “prefecto de disciplina”, propuso que buscaran un dictamen de alguno de sus colegas para conseguir que no siguiera en el juego.

Los de las llamadas decían que “el dialogante” quería provocar al “Presidente”. Los rumores crecieron tanto que éste se fue a encararlo, unos compañeros le dijeron: lo mejor es “enfrentarlo”. Fue a visitarlo, a un lugar donde se convino que no habría cámaras para proteger la intimidad y asegurarse que nadie sepa el verdadero estado de ese protagonista.

El “Presidente” salió tranquilo de su visita al “dialogante”. Le había dicho que era por “fregar” a los otros. Continuó con su travesía de cuarto en cuarto contándole a los demás lo mucho que ha hecho por la casa y sus habitantes. Sus compañeros le recomendaron hacerlo porque –dijeron- se estaba creando como un mal ambiente que era mejor enfrentar.

Esta semana no hubo escenas de cama, imagino que para no molestar al “moralista”.

A pesar de lo que digan “los intelectuales”, reivindico el derecho de los canales de mostrar “lo que somos” y el mío de escoger o no ver eso.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Lun, 2012-07-30 22:17

Este bodrio escrito por el columnista es peor que esa mierda de programa

Lun, 2012-07-30 14:43

A mi me parece que Hector Riveros está hablando es de Piedad y el Procurador. De todas maneras eso me pasa por opinar sobre un programa que nunca he visto o será que nuestra realidad es tan esquizofrenica que supera la ficción de los programas de TV?

Lun, 2012-07-30 10:50

Se le olvida al enredado columnista que son MILLONES los televidentes que no tienen cable o sea que sus opciones de elección son bien escasas y también olvida el confuso columnista que, a esa hora, son muchos los menores de edad que quedan atrapados por su natural curiosidad ante el EXITOSO pero degradante programa. La discusión no puede ser si se censura o no. Es obvio que no se debe prohibir la presentación de estos adefesios. Solo con cambiar el horario o sea que los niños no reciban tanta basura y que el columnista se trasnoche tranquilamente y se deleite con tanta estupidez.

Lun, 2012-07-30 09:50

Tanta verborrea para tratar de opninar sobre los hipertelevisados actos diarios del circo que se ha vuelto nuestra Colombia. Don Hector : Es que ud no sabe que la gran mayoria de paisanos, a veces no tiene ni con que pagar los recibos de agua, energia etc. mucho menos para TV Internal. Lo invito a que haga un inventario del chabacano vocabulario que han aprenddido sus hijos, en sus peronales habitaciones con TV . Porque me imagino que sus hijos , por infantes que sean ,deben tener esa madurez para elegir programas de gran calidad en la TV internal. A propósito, con que brazo lo alcanzó a usted el PULPO TVBASURA RCN, para que soslayadamente tratara de defender el tan vituperado y desagradable PROTAGONISTAS . SEA UN PERIODISTA SERIO, QUE ES LO QUE REQUIERE EL PAIS... ¿ Te volveré a leer ?

Dom, 2012-07-29 09:47

Me gustó la entrada, refleja la patria boba en que seguimos. Aunque Mauricio García Villegas con su profundidad y seriedad trató el tema en El Espectador, Riveros en tono de divertimento y caricatura, que no descarta la seriedad, refleja lo que le pasa a la sociedad colombiana, pues es verdad que existiendo tanta posibilidad de programación, extranjera, los colombianos se dediquen a protagonistas de tv. Soy de las escasas desactualizadas que desconoce el programa y sus protagonistas, pero por el revuelo mediatico algo entendí y me parece que encaja la política con la forma de actuar del colombiano prototipo, de esos que integran el programa de marras, probablemente ahí radique el éxito del mismo, es que mirarse en el espejo pero en tv, debe producir algo de satisfacción, así sea un retrato indigno, pero es la tv y me representa. Ahí radica nuestro problema, en la incapacidad de reconocer que somos banales frente a nuestros graves problemas y así no habrá solución, a caso escape.

Dom, 2012-07-29 01:09

"A pesar de lo que digan “los intelectuales”, reivindico el derecho de los canales de mostrar “lo que somos” y el mío de escoger o no ver eso."

Yo rescato esto de todo su escrito. Por qué... porque nos muestran que eso es todo lo que podemos ser a nivel de debate, a nivel político y a nivel mental, a lxs colombianxs.

Eso sí me llama la atención. Y el equipararlo a PDNT de RCN me parece muy adecuado, porque es mediático todo... lo cual no deja de ser divertido en cierto sentido.

Sáb, 2012-07-28 20:59

¿? ¿Y qué hacemos lloramos, lo consentimos, lo adulamos? Póngase serio, ya sale con cada bodrio y estos, señores, son los generadores de opinión, más bien lea esto y aprenda: http://www.elespectador.com/opinion/columna-363269-un-tema-serio-aunque-...

Sáb, 2012-07-28 17:05

De acuerdo a lo que acaba de publicar esta semana el señor Héctor Riveros, es fácil determinar que él es un “intelectual”.

Sáb, 2012-07-28 15:33

excelente análisis riveritos del partido liberal. Que programa pueden tener si usted es el jefe de pensamiento liberal y si lo dirige una persona que no sabe leer.

Sáb, 2012-07-28 12:40

Es increíble la cantidad de palabras que se pueden usar para decir nada.

Héctor, te veo grave.

Sáb, 2012-07-28 12:04

A ver, los manes esos que expulsaron del pais vecino y que compraron un canal de noticias 24 horas ni siquiera se detuvieron a investigar en donde se dijo lo que se dijo, El discurso de Piedad (no la disosciadora como pretende llamarla despectivamente este animal) lo dio ante una comunidad de campesinos muy diferente a la comunidad indigena que se revelo y sacò a los empujones a la fuerza pùblica, El Moralista tampoco se tomo la molestia de mirar el contexto, su odio encarnizado y su espiritù inquisidor no lo dejan ver mas alla de su papada y està afanado por hacerse reelegir, y del ministrico de defensa, mmmm, ese si tenia que aprovechar y pronunciarse, aunque fuera con ese falso positivo por que ahì no hay nada de nada, puras opiniones personales, acuerdese que al estado no le cabe una demanda mas, mejor
deje asì! otra cosa, le aconsejo al columnista que investigue un poco mas sobre el tema del que va a escribir en lugar de estar mirando tanto reality.

Sáb, 2012-07-28 15:34

Bueno es que riveros es el procuragodo del liberalismo hay que dejarlo ser feliz y que se exprese libremente.

Añadir nuevo comentario