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Jueves Octubre 29, 2020

Ernesto McCausland comenzó en el periodismo en 1982.
Fotos: www.elheraldo.com.co

En 1991, cuando Diomedes Díaz era de lejos el cantante que más vendía discos en el país, Ernesto McCausland Sojo le hizo una entrevista para televisión en la que logró que hablara de un tema muy distinto a los que usualmente se refería el artista parrandero y tomador. McCausland logró que Diomedes se refiriera a la muerte:  “Una muerte malvenida me afecta mucho... pero yo diría que a mi me afectaría más la muerte mía, eso sí me daría duro... si yo supiera que uno sirve más muerto que vivo, yo me muriera hoy, pero no se, Ernesto, no se... imagínate, enterrado uno abajo de la tierra y con esos calores que hacen ahora”. Semejante análisis del músico se convirtió desde entonces en un cuento inolvidable en la Costa y en el mejor ejemplo de sus disparates.

McCausland se murió antes que Diomedes. Y, a pesar de haber convivido con ella casi toda su vida, nunca habló mucho de la muerte. Al menos, no de la suya. Fue digno y discreto para manejar el cáncer que lo empezó a aquejar desde que tenía apenas 22 años. Pero su férrea disciplina para seguir ejerciendo el oficio hasta el último momento en que lo pudo hacer, demuestra que el periodismo fue la muralla segura a través de la cual se aferró a una vida mejor.

Ernesto McCausland hizo que fuera realidad la frase de Gustave Flaubert según la cual un escritor se aferra a su obra como a una roca, para no desaparecer bajo las olas del mundo que lo rodea. Debido a su estado de salud, hace unos tres meses no pudo regresar a la redacción de El Heraldo -en donde era editor general desde 2010-, pero cada tanto enviaba correos a los periodistas con indicaciones para notas sobre temas locales o del equipo Junior, su otra pasión. En la página www.ernestomccausland.com trató de organizar sus trabajos en prensa, radio y televisión y nunca dejó de publicar (ni siquiera el pasado domingo, dos días antes de su muerte) su columna de opinión.

Una de las más recientes, de octubre, se la dedicó al suspendido alcalde de Cartagena, Campo Elías Terán, quien padece de cáncer. ‘Palabras para un Campo Elías asediado’, se titula y es una de las pocas referencias que hizo Ernesto sobre su enfermedad: “Ninguno de ellos imagina, Campo, por lo que tú estás atravesando: pocos saben con qué sed se bebe el trago amargo de una quimioterapia”.

Dice Jaime Abello, el director de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, que McCausland vivió siempre con una suerte de urgencia interior por dejar obra. Hoy podemos contar que lo logró y en todas las formas del periodismo: radio, televisión y prensa. Una obra con la que obtuvo 17 premios de periodismo, incluyendo, hace un mes, el premio Simón Bolívar a la vida y obra.
 

McCausland recibió el premio Simón Bolívar a la vida y obra en octubre pasado y el galardón vinieron a recibirlo sus dos hijas.
 
Su trasegar por el oficio durante 30 años fue una intensa defensa de la crónica, pues estaba convencido de que nada mejor que usar este género para contar las verdades de una manera más plena. “Tanto yo como mis colegas que lideran medios de comunicación estamos en mora de responderle al país por qué permitimos que el conflicto lo contaran las matemáticas y no la gramática”, dijo hace un mes.

Y con ese convencimiento como bandera, comenzó como redactor de El Heraldo en 1982 y luego estuvo en Caracol televisión y radio, el noticiero QAP, Cromos, Cambio y SoHo. Dirigió tres películas, 14 cortometrajes y un sinnúmero de documentales. Se lamentaba de no haber llegado a hacer dos mil crónicas radiales. Hizo 1.200.

Sería imposible contar las memorias del Caribe de los últimos 30 años sin citarlo. Y sin citarlo mucho. Ernesto entrevistó a Diomedes Díaz, a Gabriel García Márquez, a casi todos los juglares vallenatos, al Joe Arroyo, al Pibe Valderrama. Pero también le dio voz a los personajes anónimos de la Costa. A las plañideras que lloran a sueldo en los entierros de La Guajira, a los contadores de chistes callejeros del Atlántico, a la señora desdentada de cualquier pueblo perdido de esa geografía.

Demostró su compromiso con el oficio, además, al ser uno de los primeros maestros de la FNPI, luego de haber participado en la creación de esta fundación junto con Jaime Abello y Gabriel García Márquez.

Capítulo aparte merece su amor por el equipo Junior. Ernesto aplicó como pocos la frase que acuñó Álvaro Cepeda Samudio, quien aseguraba que un hombre puede cambiar de nacionalidad, de pareja e, incluso, de sexo, pero nunca, nunca, de equipo de fútbol. "Ernesto y yo pertenecemos a la generación que echó cayo viendo perder al Junior", dice el cronista Alberto Salcedo Ramos.

Horas antes de morir, McCausland pidió que le llevaran a su casa la bandera del Junior que esta tarde arropa su féretro. Esta firmada por algunos jugadores. Por la mañana, el exalcalde Álex Char (cuya familia es dueña de ese equipo) había trinado que perdieron a uno de sus más fieles seguidores.

También trinaron lamentando la muerte de Ernesto desde el presidente Juan Manuel Santos hasta el más anónimo de los barranquilleros. La misma variedad de personajes que él incluyó en sus crónicas.  

Foto de portada cortesía de Zenia Valdelamar - www.eluniversal.com.co

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Sáb, 2012-11-24 15:07

Desde Cali tambien se le extrañara

Vie, 2012-11-23 18:45

Siempre decía: "A nosotros los costeños nos sobra mística, pero nos falta disciplina"... A él le sobraban las dos cosas.

Vie, 2012-11-23 11:13

Soy un poco flojo para leer textos muy largos, pero este señor con su forma de escribir y mostrarnos lo que quería me hizo ser un asiduo del Heraldo y en especial de la revista de los domingos Latitud. Ojala y los jóvenes que llegan al periodismo vean esto no solo como una profesión para lucrarse si no también como una fuente de vida y cultura para el amante al buen relato y escritura limpia. No lo que muchas veces encontramos en los escritos del diario que van cargados de errores ortográficos y faltos de conexión entre sus partes. Solo puedo decir que una persona como Ernesto no muere jamás porque todo sus escritos permanecerán en la mente y las vivencias de los que los leemos. Gracias por tu escritura y tu expresión cultural.

Vie, 2012-11-23 09:53

Me gusto mucho este homenaje!

Vie, 2012-11-23 15:10

Gracias por leerlo Cristina!

Jue, 2012-11-22 17:44

Soy un Bogotano más, que cada vez que podía disfrutaba de las maravillosas crónicas de Ernesto McCasusland, desde adolescente lo escuchaba y leía como a una especie de Maqroll el Gaviero del periodismo; un hombre cuya pluma y voz hacían que creyéramos sin duda alguna en la alegria y mitología Caribe, pero tambien nos cuestionaba con un dejo de nostalgia y tristeza por la negligencia hacia una región tan importante de nuestro país. No obstante el nos permitió sentir un Caribe lleno de sabores y acentos y hasta dialectos, en el que la crónica era más importante que la corrupción que dejaba entrever y que nos permitía a los del interior ver sin tanto recelo a esos " costeños " los cuales desde el proyector o relatos de Ernesto eran más cheveres, románticos y hasta héroes. El paso del hombre por el mundo debe dejar huella; McCausland dejo huellas en la arena caribeña que nunca se borraran

Jue, 2012-11-22 14:45

Lamento profundamente la muerte prematura de Ernesto.
Colombia necesita periodistas como Ernesto,es ejemplo para las nuevas generaciones.
Paz en su tumba,lo recordaremos x siempre.

Jue, 2012-11-22 11:01

Gracias, Leonardo. Saludos

Jue, 2012-11-22 08:07

La crónica Caribe nunca volverá a ser lo mismo.

Jue, 2012-11-22 07:59

Las letras de las crónicas jamás volverán a tener sabor caribe.

Mié, 2012-11-21 23:54

Hasta pronto cronista, hasta pronto excelente ser humano.

Mié, 2012-11-21 19:00

Admiré -y admiro- a Ernesto por su periodismo digno; por su obra engastada en la cotidianidad de lo diverso; por su mesura y las aristas críticas de su pensamiento. Dolor deja su partida y sapiencia su legado.

Jue, 2012-11-22 11:02

Gracias, Kathy, por leer este texto!

Mié, 2012-11-21 16:36

Sin lugar a duda Ernesto deja un vacio dificil de llenar,la crónica está triste, afortunadamente hombres como el jamás la muerte se los lleva.

Mié, 2012-11-21 16:33

Mundo costeño, se denominaba el programa que tuvo en telecaribe donde presentó a muchisimos juglares vallenatos, entre ellos a Enrique Diaz, quien canta La Caja Negra, La Muerte viene a Caballo,etc, en esa presentación le preguntó a Enrique el porque le cantaba tanto a la muerte, para que me tenga miedo y se vaya cuando quiera llevarme - respodió Diaz. S

Mié, 2012-11-21 16:10

paz en su tuma. En el cielo una parranda con Alejo Duran, Luis Enrique Martínez y Emiliano Zuleta.

Mié, 2012-11-21 19:24

me adhiero, paz en su tumba.

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