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Domingo Octubre 20, 2019

¡Y qué tal que se le cumplan los deseos a Alfonso Cano! En enero pasado, en uno de los videos que ahora suele montar en youtube, el jefe de las Farc dijo que había que “prestarle especial atención a la ley de reparación de las víctimas y de reparación de tierras”, y que si estas se tratan con seriedad, podrían contribuir a la solución del conflicto. Ahora la ley acaba de ser aprobada.

Claro que no se trata de una revolución, porque hasta donde sabemos, las revoluciones casi nunca salen rubricadas de un debate en el parlamento. Tampoco de una reforma que cambie las estructuras de poder en las regiones, donde todavía impera el feudo. Pero sí que es una oportunidad empezar a cambiar las cosas en el campo.

Hay consenso en que la ley es un paso importante, especialmente por el significado político que tiene reconocer a las víctimas; pero también críticas a los alcances que tendrá la reparación y los instrumentos con los que se cuenta realmente para que la gente pueda volver al campo con seguridad y garantías. Es seguro que algunos artículos del texto serán demandados ante la Corte Constitucional, y es previsible que ésta mejore la versión final, tal como ocurrió hace seis años con la ley de Justicia y Paz.

Las leyes suelen ser lo que la sociedad logra hacer de ellas. A pesar de que la de Justicia y Paz fue considerada en su momento imperfecta y hasta retorcida, ha tenido beneficios colaterales inesperados: se fortaleció el movimiento de víctimas, convirtiéndose como lo es hoy un actor central del país; las versiones libres impulsaron muchas de las investigaciones de la parapolítica, y se abrió un debate sobre la reparación que ha desembocado en esta nueva ley.

El caso es que si Cano buscaba una revolución a través de esta ley, no la encontrará. Como tampoco la encontraron las Farc ni el ELN en la Constituyente hace 20 años.  Está claro que para bien o para mal, este país no optó por el camino revolucionario, ni el de las reformas radicales, pero quizá, haciéndole honor a su tradición santanderista, de ley en ley se va mejorando lo presente. Y hay que reconocer que las leyes imperfectas han hecho más por el “pueblo” que 50 años de insurgencia.

En la génesis del conflicto colombiano hay dos grandes exclusiones: la de la política, y la de la tierra. El mito fundacional de las Farc se cierne en aquella guerra a las repúblicas independientes comunistas de Marquetalia, con sus cerdos y gallinas bombardeados, y en un programa agrario que han enarbolado en todas estas décadas.

Las Farc, tras la quimera del triunfo militar, perdió la oportunidad de hacer parte de la Constituyente, donde intentó superarse esa exclusión política, con relativo éxito. La Constitución del 91 cerró tardíamente el régimen que produjeron los pactos del Frente Nacional y nos puso de cara a una competencia electoral más pluralista, a pesar de los embates que le han hecho las mafias y los sectores más reaccionarios. De espaldas a la historia, las Farc decidió en aquel momento dedicar todo su esfuerzo de proselitismo y organización para la toma del poder.

Seguramente hoy tendrán algún atisbo en sus análisis de que aquello no es más que una quimera. De que a pesar de la gran frustración que ha significado el Polo Democrático, y de lo extraños e impredecibles que son experimentos como los verdes, estas terceras fuerzas ya no son minorías pírricas y decorativas, sino opciones reales de gobierno. 

Y ahora cuando se aproxima una oportunidad -única en los últimos 30 años- de intervenir las perversas estructuras del campo, las Farc también se van a quedar por fuera.  Porque obviamente no es una reforma agraria estructural lo que se viene.

Tampoco pueden pedirle tanto a Santos. Pero como el mundo no es perfecto, este modesto programa de reparación y restitución es un marco lleno de voluntad política, para llenarla de contenido en la práctica. Y su éxito o fracaso dependerá de muchos pulsos de poder.  En ese sentido, lo peor que pueden hacer las guerrillas es tratar de incidir en los espacios que se abren, a la vieja usanza: utilizando a muchas organizaciones sociales como las correas de transmisión de su anacrónico discurso, y peor aún, llevando al terreno de la aplicación de la ley todas las demandas históricas del movimiento insurgente.  Espero que no sea a ese tipo de atención que le está prestando Cano a la ley.

La historia avanza con o sin las Farc y eso, parece, les exacerba la nostalgia. Ahora aspiran a su propia constituyente, si es que se abre un escenario de negociación política. Lo cual será muy difícil. Pero lo que sí no van a poder repetir tan fácil es un escenario como el que se abre con la restitución de tierras, que entre otras cosas, será de largo plazo.

Tiene razón Cano en estar atento a lo que pase con esta ley. Y hasta preocupado. Quién quita que el Estado, si titula masivamente tierras, termine ganándose la base social que aún le queda a las Farc. Y la guerrilla se quede después de todo, como dijo Jojoy, hablándole a los paujiles.

 

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Lun, 2011-05-30 12:55

Aunque su opinión es muy respetable y podría tener hasta lógica, pero la realidad es diferente. Gústenos o nó, la guerrilla, a diferencia de los paramilitares -ahora Bacrims-, siempre ha tenido un organigrama militar. No simpatizo con la guerrilla pero no podemos seguir haciéndole caso a las falsedades que nos publica la gran Prensa y mucho menos el gobierno...Durante 9 años, sostuvieron que en Colombia NO HABIA CONFLICTO, y hubo más de 200,000 muertos, con un récord impresionante y macabro de desaparecidos. La guerrilla, de acuerdo a los expertos en el tema (reconozco yo soy un neófito en eso), los Frentes de la guerrilla equivalen más a las Brigadas Militares, que a los Bloques paramilitares....De hecho, hay muchísimos casos donde éstos se enfrentaban violentamente por el dominio territorial del narcotráfico, algo que nunca ha sucedido con las FARC, a pesar de que éstas también están involucradas en el negocio de la coca. Aunque no lo quiera reconocer, A. Cano es su actual líder...

Lun, 2011-05-30 11:59

Cualquier persona medianamente inteligente sabe que todas las guerrillas y grupos beligerantes se nutren del descontento del pueblo por la incapacidad o represión del Estado. Por eso es que siempre me ha llamado la atención que nunca he escuchado a algún periodista o columnista expresarse sobre el "supuesto" error de Uribe, de haberse gastado mas de 14 BILLONES DE DOLARES en 8 años (la cifra es totalmente correcta) en armamento, en helicópteros, en aviones de guerra, en pagos de Falsos Positivos y en pagos de jugosísimos bonos para los altos mandos militares. Pero si Ud se pone a mirar cuantos hospitales, centros de salud, colegios, escuelas, vías carreteables, subsidios al campesinado para estimularlos a sembrar otra vez pancoger en lugar de droga, becas para estudiantes necesitados, se daría cuenta que el gobierno de Uribe ha sido el peor en la historia del país en cuanto a obras sociales. Lo que Santos está haciendo, es lo que un gobierno NO guerrerista, debe hacer.

Lun, 2011-05-30 12:14

El problema de Uribe fué su enfermiza obsesión anti-izquierdista, porque para él era lo mismo la guerrilla, los sindicalistas, políticos de oposición y las ONGs. Más de 200,000 muertos sólo durante sus 8 años de desgobierno, hablan con creces de su total falta de respeto por la vida....pero por la vida de todo aquel que no comulgaba con él porque si hablamos de las vidas de los militares, de los parapolíticos y de los paramilitares, Uribe hizo todo lo posible por protegerlas...Pero no entiendo porqué nos asombra esto, si eso estaba pactado y proyectado en la maquiavélica y traidora Refundación de Colombia....Estoy de acuerdo que a Uribe hay que enjuiciarlo por ordenar asesinatos como Villalba, Moreno Villa, Job y los de todos esos sindicalistas y opositores que fueron asesinados por órdenes del DAS, ya que esta era una dependencia que no movia un dedo, si Uribe no lo autorizaba; hay que enjuiciarlo por su corrupción, pero principalmente, hay que enjuiciarlo por traición a la patria.

Lun, 2011-05-30 12:39

Perdone amigo, pero, cuantos médicos o profesores ha escuchado Ud que asesinó la guerrilla en los últimos 10 años? Se lo diré. Ninguno. Porqué? La respuesta es muy simple...Porque nunca ha habido ni profesores ni doctores, en zonas donde no hay ni escuelas ni dispensarios médicos...De hecho, los únicos docentes asesinados que conozco yo en veredas y pueblos retirados, fueron acusados de ser guerrilleros y asesinados por los paramilitares uribistas. Es que a Ud no le parece sospechosísimo que Uribe no invirtió un solo peso en obrqas sociales en esas regiones? Quítese la camiseta uribista por un minuto y ponga a trabajar el cerebro...A quien era el que más le convenía no acabar con la guerrilla para mantener atemorizada a la población con la tal "amenaza guerrillera"? Más aún. Esa idea de Uribe de mantener viva a la guerrilla para mantener asustada a la población, no es original de él. Fué de su maestro Bush que todos los días decía que habían detectado un ataque terrorista contra los EU

Lun, 2011-05-30 08:48

En las regiones donde la presencia de las FARC sigue latente se percibe que la mayoría de sus miembros siguen siendo campesinos analfabetas. Si el Gobierno es capaz de lograr concretizar su "Unidad Nacional" en torno a la aplicación de esta Ley seguramente que las afirmaciones de Marta Ruiz tendrán su confirmación en la realidad. Esto implica hacer llegar también a los miembros rasos de las guerrillas el contenido de esta ley para que de alguna manera se sientan incluidos en ella y así opten libremente por dejar las armas y emprender una vida nueva. Sería significativo que las armas las entregaran, no al Ejercito sino a los Alcaldes para dejar constancia que esta fue una lucha contra la injusticia social y las élites oligarcas y no contra el aparato militar del Estado, porque antes de ser terroristas fueron revolucionarios de una ideología sin futuro.

Sáb, 2011-05-28 17:44

No creo que esta ley sea la panacea para lograr la paz en este país, como no creo que el campesino actual ignorante ,terco y ahora limosnero, nos solucione la independencia agroalimentaria del país, lo que si creo es que es otro truco para seguir en el poder, como lo realizo el iluminado llamado en su momento Uribe, si creo que sacando de la ignorancia crasa como se encuentran en la actualidad el campesinado colombiano, esos nuevos campesinos mas preparados si logreen ser competitivos ante cualquier amenaza real contra la agricultura nacional , como son los tratados internacionales , como el TLC, pero no es si no ver una vereda cerca a la capital, lo descuidada que están respecto a escuelas ,vías ,servicios públicos y demás, por lo tanto creo que las guerras ya no se ganan dando plomo, las guerras se ganan educando los pueblos brutos ignorantes y tercos como el de Colombia, que aun adora a un traidor, corrupto, paraco y narco como Uribe Vélez.

Sáb, 2011-05-28 17:22

Santos viene demostrando algo que nos revela quienes somos: no era sino tener voluntad de hacerlo. No eran hechos de hecatombe, no se iba a desvertebrar la nación, no se nos venía encima el caos. Durante décadas hemos estado enceguecidos por visiones engendradas por el miedo, el egoismo y la avaricia. Era simple; al pobre podía reconocérsele su derecho a formar parte del país, a una contexto digno, a oportunidades. Era una cuestión de decencia. No era sino querer. En ese sentido, Santos representa luz y lo pasado, las tinieblas de la condición humana.

Sáb, 2011-05-28 10:38

El artículo está muy bien logrado. Sin embargo no debemos necesariamente establecer una relación directa entre los problemas sociales existentes y con raíces históricas con la guerrilla. Si bien es cierto, las FARC nacieron en 1.964 como respuesta a la persecución de núcleos campesinos en Marquetalia, su extensión a nivel nacional más allá del área del conflicto, obedece a razones ideológicas y políticas. En tanto equivocadamente ciertos "ideologos" consideraron que la estrategia y la táctica adecuadas para transformar revolucionariamente la sociedad colombiana debían incluir, por lo que concierne a las acciones inscritas en el marco de la legalidad, y las que se ejecutan como parte de las actividades conspirativas o ilegales, el desarrollo de la "combinación de las distintas formas de lucha" que en últimas produjo el aniquilamiento del fallido movimiento bautizado con el nombre de UNIÓN PATRIÓTICA. La guerrilla colombiana no tiene, nunca ha tenido una línea de masas. Por eso fracasó.

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