LA SILLA VACIA

Gallup entregó su segunda encuesta sobre la carrera electoral en Bucaramanga y, entre candidatos, el oficialista Carlos Ibáñez, quien no se había medido en la pasada de mayo, arranca arriba y lejos del resto.

Sin embargo, el voto en blanco sigue siendo la opción predilecta y no sólo mantiene el liderazgo sino que lo consolida: sube más de 12 puntos y llega al 49.5 por ciento.

Esta es la intención más alta para esta alternativa entre todas las ciudades que revisó la encuesta (Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla) y mucho más de lo registraba en una medición de Ipsos, en Bucaramanga, por la misma época hace cuatro años (para las pasadas elecciones de 2011). La cuestión ahora es si es sostenible, sin una campaña estructurada que lo soporte.

Después del blanco y de Ibáñez, los tres que le siguen están técnicamente empatados (y dos estancados) – por el margen de error de la encuesta para la intención de voto, que es 6 por ciento –.

El candidato del Mais y de la cuerda política del gobernador Richard Aguilar, Sergio Isnardo Muñoz, registró el 8.3 por ciento.

La apuesta de La U, el concejal Jhan Carlos Alvernia, va con 6 por ciento.

El súper poderoso empresario Rodolfo Hernández (a quien no habían medido antes), que se inscribió por firmas, registró una intención del 4 por ciento, lo que lo pone en una posición menos favorable a la que alcanzó en encuestas recientes de otras firmas nacionales.

La base de los resultados ya referidos no incluye a los indecisos, que en esta medición representaron el 23.4 por ciento de los encuestados.

Esta encuesta puede ser especialmente influyente en Bucaramanga, pues es la oficial de un grupo de medios entre ellos Vanguardia Liberal, el principal periódico de la región.

A dos meses, el voto blanco pisa fuerte
Bucaramanga registra la intención por voto en blanco más alta del país.
Detrás del voto en blanco, el candidato liberal Carlos Ibáñez es el líder solitario de la contienda según Gallup.
Al candidato por firmas Rodolfo Hernández, que en otras encuestas empata a Ibáñez, en Gallup le va mal.

El dato más revelador de la encuesta es que si la elección fuera por estos días, a dos meses de la verdad, de acuerdo a Gallup, el voto en blanco con el 49.5 de intención se alzaría con el triunfo y habría que convocar a nuevas elecciones. 

No es raro que el voto en blanco pese cuando la campaña apenas está comenzando, lo particular en este caso es que, comparativamente, contra Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, es de lejos el más alto. En Bogotá es el 13.9 por ciento, en Medellín es el 17.6 por ciento, en Cali es el 14 por ciento y en Barranquilla apenas el 7.3 por ciento

Además, a pesar de que es cierto que la campaña no está en su punto más caliente, los candidatos ya están sonando en los medios pero el voto en blanco, en cambio de bajar (como se podría esperar), escaló más allá del margen de error frente a la encuesta de mayo (de 36.8 a 49.5).

Esto es muy diciente si se tiene en cuenta que entre ambas encuestas fue la inscripción formal de las candidaturas y comenzó oficialmente el proselitismo, por lo que los candidatos ya están teniendo protagonismo y eso, que pudo haber afectado al voto en blanco, no lo mermó.

Históricamente, si nos vamos cuatro años atrás, el resultado también es significativo. La Silla revisó las encuestas de hace cuatro años y una por la misma época (finales de agosto), de Ipsos, estimaba una intención por el voto en blanco de sólo el 16 por ciento; cuando Marta Pinto y Lucho Bohórquez, los dos candidatos fuertes de la época, le empataban en el primer lugar.

Falta ver hacia delante si los candidatos logran convencer a los simpatizantes del voto en blanco (que son mitad) y a los indecisos (que son quinta parte). Que estas cifras sean altas le dan algún chance a los candidatos coleros de acortarle terreno a Ibáñez, pero este tiene la misma posibilidad para alargar la distancia.

A favor de los candidatos frente al voto en blanco está que resultado por ahora es espontaneo y no hay dolientes claros de la alternativa en la ciudad, no hay una campaña detrás lo que a medida que se acerca el día electoral y el día de las votaciones cuenta mucho.

Ibáñez salta y gana en todos los segmentos

Después de disputas internas, el oficialismo liberal definió a su candidato, el exalcalde Carlos Ibáñez. Y en la primera Gallup que le miden intención de voto, después de esta definición, le va muy bien (alcanza un 29.4 de intención de voto).

Ibáñez gana sobrado en todos los estratos y en todos los grupos de edad. Sin contar que todavía no se mide el efecto que a su favor tenga la adhesión del candidato de la ASI, Jaime Vargas Mendoza. En esta encuesta Vargas todavía figuró y registró un 3 por ciento.

Fuera del número general de intención de voto, los resultados pueden entusiasmar mucho la campaña liberal, que cuenta con la maquinaria del Partido acá apalancada por la lista más fuerte para el Concejo de Bucaramanga.

El exalcalde Ibáñez no sólo está logrando que más gente lo conozca (pasó del 36.3 por ciento al 47.5 por ciento) sino que está impulsando de manera drástica su favorabilidad (del 4.7 por ciento al 18.5 por ciento), que es superior a la del resto de candidatos del tarjetón.

La favorabilidad y el conocimiento si se midieron para Ibáñez en mayo, cuando todavía no era candidato oficialmente (por lo que no lo incluyeron en intención de voto).

El reto para Ibáñez será no recoger la desaprobación (42.5 por ciento) de la gestión de su copartidario, el alcalde liberal Lucho Bohórquez. Si bien no es más alta que la aprobación (45.7), y creció apenas dentro del margen de error, sí es significativa y podría afectar la aspiración liberal de mantener el Palacio Municipal.

Para todos los demás la cosa está difícil  

Para el resto de candidatos, el panorama que muestra la Gallup es preocupante.  

En intención de voto, los que midieron en mayo, Sergio Isnardo Muñoz (del Mais) y Jhan Carlos Alvernia (de La U), crecieron pero los dos dentro del margen de error. Muñoz pasó del 4.0 por ciento al 8.3 por ciento y Alvernia del 3.8 al 6.0 (el margen aquí es 6 por ciento).

En términos de conocimiento ambos crecieron, pero Ibáñez les lleva una ventaja de más siete puntos en este frente y no la están acortando: todos los tres dieron un salto de alrededor de 10 puntos.

En favorabilidad Alvernia se movió dentro del margen de error (que en este caso es del 4 por ciento), menos de un punto. Igual Muñoz, que pasó de 5.2 por ciento al 9.9 por ciento. Mientras tanto Ibáñez logro el salto largo que ya referimos (de más de 13 puntos).

En ninguno de los segmentos, ni por estrato ni por edad, Muñoz o Alvernia amenazan el liderazgo que Ibáñez lleva entre los candidatos.

El último candidato, el empresario Rodolfo Hernández, a quien no le habían medido intención de voto en Gallup, arranca con un cuatro por ciento, de último en el ranking pero empatado técnicamente con Muñoz y Alvernia.

La mala noticia para este candidato, que va por firmas, es que a diferencia de otras mediciones en las que iba muy cerca de Ibáñez (Cifras & Conceptos y Colombia Opina de Ipsos), en esta – que es la más reciente – el candidato liberal le saca 25 puntos. En todos los segmentos la ventaja es similar.

En términos de conocimiento, Hernández, quien lidera una campaña atípica sin maquinaria ni estructura en las comunas, bajo la cual no tiene ni sede de campaña y dedicará las grandes inversiones en lo publicitario, saltó 10 puntos frente a mayo (esto sí lo midieron). Pero en favorabilidad se movió sólo dentro del margen de error, otra vez logrando un desempeño mucho menos positivo que el del elegido por los rojos.

De acuerdo a Gallup, lo que falta por ver entonces es si el voto en blanco se sostiene en las ocho semanas venideras. O, si cae, seguir quién lo recoge; Ibáñez que está al frente o los coleros que necesitaran para ganar, literalmente, voltear el ajedrez electoral.

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Jue, 2015-08-27 10:53

No es de extrañar que estas encuestas estén dando este resultado. Parece que ya los santandereanos de a pie, aquellos que vemos con gran tristeza como los recursos de departamento y de la ciudad son malbaratados, que los dineros de las regalias que se deben utilizar para obras de crecimiento social son invertidos descaradamente en obras particulares, sin que ningún ente de control asuma su papel fiscalizador, que las "mega obras" de la ciudad, son contratos descarados en donde desaparecen los recursos con actos de prestidigitador y sabiendo que los candidatos que se han impuesto a dedo por los caciques de siempre, llegaran a hacer lo mismo o mas daño que los actuales; estamos tomando conciencia del papel que el voto en blanco tiene para decir: Ya no mas de lo mismo, cambiemos las costumbres de hacer política y busquemos alternativas al fenómeno de la corrupción que impera en todo el país.

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