LA SILLA VACIA

?Con un censo, la administración de Barranquilla busca solucionar por estos días lo que por años ha sido una de sus ‘papas calientes’ en movilidad: la circulación de los taxis.

A diferencia de Bogotá, Medellín y Cali, en esa capital los amarillos ruedan sin taxímetros y el valor de la carrera es producto del acuerdo al que lleguen conductores y clientes. Sin embargo, los precios se disparan durante fechas especiales como los Carnavales o diciembre y son motivo de enfrentamientos. Además, hay preocupación porque algunos trabajan sin haber obtenido sus permisos de manera legal, situación que también solucionaría el conteo que hace el gobierno de Elsa Noguera.

El censo de taxis comenzó en abril pasado y se extenderá hasta el 16 de julio.
En 2012 los taxistas marcharon para pedir la realización del censo. Aquel año se quejaron de la sobreoferta de taxis.

Los taxistas han sido una 'papa caliente' para el Distrito durante los últimos años porque son sensibles ante la implementación de las medidas de control y muchas veces las terminan rechazando con bloqueos en las calles. En marzo pasado, por ejemplo, obstaculizaron la circulación del sistema masivo Transmetro en respuesta a los operativos en contra de los taxis colectivos. En 2014 salieron a exigir que el pico y placa no los cobijara solo a ellos sino a los particulares y ese mismo año también le vieron reparos a la aplicación de un decreto nacional que establece el pago de aportes de los conductores al sistema de seguridad social.

Un año antes, en 2013, se habían quejado por la exigencia de una planilla de viaje ocasional para la circulación entre Barranquilla y municipios de su área metropolitana como Puerto Colombia. A estos hechos se suman los intentos fallidos durante la última década del uso del taxímetro, en parte por la desconfianza mutua entre clientes y conductores.

Por ahora, solo un pequeñísimo sector de los taxistas está en contra del censo y de los taxímetros, y por eso se movilizaron el lunes pasado: comenzaron 70 vehículos, pero terminaron menos de 30.

Más allá de eso, el titular de la molestia volvió a poner sobre el tapete el ruido que genera la mancha amarilla barranquillera.

Eduardo Hernández, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Taxistas, promovió la protesta porque, según él, la Secretaría de Movilidad se queda corta al hacer las revisiones físicas de los vehículos cuando el censo también debería contemplar un reordenamiento del parque automotor. Tampoco comparte las especificaciones técnicas de los taxímetros que se comenzarán a instalar los próximos meses porque incluirán GPS y monitoreo remoto.

A diferencia de Hernández, otras dos agremiaciones como Conaltaxis y Sinchotaxi aplauden las medidas porque aseguran que se acabarán las discusiones por el precio de las carreras, el GPS traerá mayor seguridad al gremio y porque Barranquilla tendrá estadísticas actualizadas sobre los vehículos amarillos que ruedan por sus calles. Desde 2002 no hay un censo en esa capital, pero sí muchas especulaciones: algunos taxistas aseguran que la cifra de ‘zapaticos’, como los llaman informalmente, podría superar los 20 mil, pero de acuerdo con el Distrito no son más de 13 mil.

Trece mil ya es una cifra exagerada, porque según un diagnóstico del Plan Maestro de Movilidad, Barranquilla debería tener menos de ocho mil taxis por lo que la sobreoferta está cercana al 50%. Número suficiente para mover al 7% de la población que utiliza este tipo de transporte.

El censo es visto por diferentes sectores de la capital del Atlántico como un proceso oportuno y necesario para modernizar la prestación del servicio. Sin embargo, las diferencias que ha suscitado entre algunos taxistas evidencian lo difícil que es ponerlos a hablar un mismo lenguaje.

“Los taxistas en Barranquilla son una torre de Babel”, le dijo a La Silla el periodista Jean Piere Serna, codirector del programa radial El Club del Taxista, que difunde las noticias de interés para ese gremio.

La torre de Babel a la que se refiere Serna tiene sus cimientos en el número de propietarios de taxis: 7.349 según la Secretaría de Movilidad. El primer lugar lo ocupa una empresa con 301 vehículos y en el segundo puesto, con 175, están el abogado Charles Chapman y su mamá María López. Madre e hijo son los dueños de la empresa Transportes Premium S.A., una de las 14 que funcionan en la ciudad con 404 vehículos afiliados.

Chapman, cuya familia está en el negocio desde hace 40 años, cree que si los conductores y propietarios fueran unidos podrían influir más en las discusiones de la ciudad. Pero, es esa atomización del parque automotor la que hace que los taxistas no sean un sector compacto como lo pueden llegar a ser en Bogotá. 

En la capital del país, por ejemplo, dos empresarios manejan la mitad de los taxis, entre afiliados y propios, y dada su hegemonía tienen mayor poder de convocatoria. Poder que pueden usar más allá del gremio y los convierte en súper poderosos de esa ciudad, entre otras razones, porque consiguen una cita con el alcalde o el presidente en cuestión de minutos. 

Aunque en el pasado los taxistas en Barranquilla se han puesto de acuerdo para protestar, más allá de esas manifestaciones en las calles siguen sin consolidar su poder porque no poseen una unidad de mando. Lo que tienen son líderes mediáticos que hablan a nombre de las empresas y de los conductores, pero su influencia dentro del gremio es difícil de medir dado que no todos los taxistas ni propietarios los reconocen como sus voceros. Álvaro Forero, de Conaltaxis, y Jorge Guerrero, de Sinchotaxis, son dos de las caras más visibles.

"Aquí todos los días alguien quiere ser vocero", le dijo Forero a La Silla, mientras que para Guerrero, taxista desde hace 10 años, el problema también se debe a la indiferencia con la que muchos trabajan porque solo lo hacen para obtener una tarifa diaria, que oscila entre los los 55 mil y 90 mil pesos según el propietario y el modelo del 'zapatico'.

Los taxis en Barranquilla aglutinan a unas 100 mil personas si se suman las familias de conductores y propietarios, una fuerza que consolidada podría mover votos y elegir a un concejal o ser un jugador clave en la elección de alcalde o gobernador. Sin embargo, su poder en elecciones solo se ve reflejado en la capacidad de movilización porque los caciques políticos los contratan para que, entre las siete de la mañana y las cinco de la tarde, transporten a los votantes.

A diferencia del mototaxismo, cuyos conductores son similares en edad, formación académica y condición socioeconómica, el de los taxistas es un gremio más variopinto: hay jóvenes bachilleres que encuentran en el taxi una manera de iniciarse en la vida laboral, al igual que pensionados que ven estos vehículos como una inversión y una actividad para seguir trabajando, le explicó a La Silla Víctor Cantillo, profesor e investigador especializado en movilidad urbana.

Los cupos, la base del negocio 

El abogado Charles Chapman López es uno de los mayores propietarios de taxis en Barranquilla junto a su mamá María López. Fotografía tomada de emisoraatlantico.com.co 
Los cupos son la llave para quien quiera entrar en el gremio de los taxistas. En Barranquilla solo se obtienen por chatarrizacion (desintegrar un vehículo como se observa en la imagen) o por pérdida total (accidente o hurto).

Establecer la cifra exacta de taxis es una de las metas del censo que la administración de Elsa Noguera realiza desde abril pasado. La inspección física, que termina este 16 de julio, busca también conocer las características de los carros que prestan el servicio de taxi y detectar aquellos cuyos cupos de circulación hayan sido obtenidos de manera irregular.

Las especulaciones sobre un posible aumento descontrolado e irregular se han ido alimentando desde 2002 porque un censo de ese año establecía que eran menos de 10 mil los taxis en Barranquilla. Sin embargo, Otilia Ordoñez, jefe de atención al cliente de la Secretaría de Movilidad, le dijo a La Silla que ese conteo dejó vehículos por fuera, que las siguientes administraciones debieron ir incorporando a la base de datos oficial.

Lo que disparó las suposiciones entre los taxistas sobre el número de vehículos fueron las irregularidades de Metrotránsito denunciadas en 2008. Hasta diciembre de ese año, ese instituto fue la autoridad de tránsito de la capital del Atlántico. Meses antes su director había sido capturado por malos manejos en la contratación y en la asignación de cupos de taxis.

Aunque en su acusación contra Carlos Altamar la Fiscalía mencionó 2.400 cupos y en la condena al exfuncionario también se habla de permisos de circulación otorgados de manera irregular, en el imaginario de los barranquilleros quedó grabada una cifra superior y por eso hoy se sigue rumorando que por esa época se llegaron a 'gemelear' más de cinco mil cupos e incrementar la mancha amarilla a 20 mil unidades.

Desde entonces, le explicó Ordóñez a La Silla, no ha aumentado el número de taxis y se han realizado depuraciones. En 2013 la Secretaría le entregó a la Fiscalía 300 casos que encontró de dos, tres e inclusive cinco carros rodando con el mismo número de placa. Lo que en Barranquilla se denomina ‘gemeleo’.

Un cupo, que cuesta unos 28 millones de pesos, es codiciado en esa capital porque en ella no pueden ingresar taxis nuevos al menos que sea por la reposición de otros que estén viejos o hayan sufrido pérdida total. Sin embargo, esa ciudad es una de las que ofrece los cupos más económicos de Colombia. En Bogotá, por ejemplo, pueden costar el doble. Esto ha hecho que muchos de los propietarios de taxis que ruedan en La Arenosa sean del interior del país.

Pese a la sobreoferta, el negocio de los taxis sigue siendo atractivo y Barranquilla le apuesta a volverlo más competitivo y organizado. Para eso, el Distrito busca que el taxímetro comience este mismo año a ser parte de su cotidianidad. En unos meses se sabrá si la actual administración lo logró, si el fantasma de los cupos irregulares y el regateo entre clientes y taxistas quedaron atrás.

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Jue, 2015-07-09 14:51

Lo que dice sobre Altamar no es cierto nunca se me condenó por cupos de taxi por el contrario fui absuelto por ese motivo. Cuando llegué a Metrotránsito en mayo de 2006 encontré 12.500 taxis matriculados y cuando renuncié en octubre de 2007 dejé los mismos 12.500 taxis, esto lo puede comprobar solicitando a la entidad liquidadora de Metrotránsito que le certifique lo dicho. El parque automotor de taxis está congelado en las ciudad desde hace más de 10 años

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