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Martes Septiembre 17, 2019

La Silla dijo en estos días que el  proceso de La Habana está en crisis y afirmó que las conversaciones pasaban por un difícil momento por la dificultad de avanzar en dos temas y por el ritmo de las mismas. Esa publicación coincidió con una declaración de Timochenko en la que parecía dispuesto a romper las reglas acordadas y con los reclamos de De la Calle sobre la falta de eficacia en la mesa.

Alguna gente ha ido más allá. Otty Patiño -un exguerrillero negociador de los acuerdos con del M 19- dijo incluso que creía que el proceso estaba agonizando. Es quizás el momento de mayor pesimismo desde que se iniciaron las conversaciones hace más de un año.

Coincide ese estado de ánimo con una febril actividad de discusión y debate en escenarios académicos y políticos sobre las posibilidades y las implicaciones de lo que se acuerde en La Habana. Han venido sudafricanos, kenianos, irlandeses,  salvadoreños, guatemaltecos, fiscales de la Corte Penal Internacional, premios Nobel de paz... y los que faltan.

Sin embargo, el tema no parece estar entre las primeras preocupaciones de la mayoría de los ciudadanos. El eventual rompimiento del proceso de paz, esto es, de la posibilidad de terminar pronto y en forma negociada con el mayor problema que ha tenido Colombia en los últimos 50 años, no causó movilizaciones, crisis de gobierno, reuniones extraordinarias, ni siquiera cubrimientos especiales de los medios de comunicación con mayor cobertura. La noticia compite y pierde con la del aplazamiento del partido Millonarios Nacional.

Se dirá que son rumores, que el Gobierno dice que las cosas van lentas pero bien, que la regla de confidencialidad impide mayores desarrollos, que si algún día llegare a pasar la cosa merecerá toda atención. Probablemente sea así, pero con certeza será tarde. Ya no habrá nada que hacer.

Las encuestas que dan pistas sobre el clima de opinión muestran de una parte que el tema no está entre las primeras preocupaciones de los colombianos, que están más concentrados en el desempleo -paradójicamente más bajo que en otros momentos- y en la inseguridad pero la derivada del robo del celular. Los perfiles de los candidatos que compiten por la elección presidencial tampoco parecen escogidos en función de la guerra o la paz y ya muchos expertos dudan que ese vaya a ser el tema de la campaña.

El proceso de paz es tenido como un tema de Santos, a quién la va bien o mal es a él. El uribismo  ha gastado todas sus energías en oponerse al proceso. Lo hacen soterradamente, como guardando una explicación para los hijos: si queremos la paz pero no en esas condiciones y las condiciones que ponen resultan imposibles de conseguir. Están listos a reclamar como un triunfo un eventual fracaso del proceso!, como sí para alguien pudiera ser bueno que lo de La Habana terminé en un portazo y toque seguir echando bala unos cuantos años más.

Algunos sostienen incluso que una eventual desmovilización de la guerrilla de las Farc es irrelevante, que la disminución de la violencia no va a ser significativa y que por tanto no vale la pena.

El Procurador exhibe por estos días una sonrisa de ganador porque dice que al fin fue acogida alguna de sus tesis por las Cortes: la de que los jefes guerrilleros deben ir a la cárcel, que dice él fue lo que decidió la Sentencia de la Corte Constitucional -que no se conoce aún- sobre el Marco Jurídico para la Paz. Parece extasiado con la posibilidad de que el proceso se acabe.

Desde la izquierda el juego ha sido queremos la paz pero no a Santos, lo cual es legítimo, pero resulta un juego peligroso. Un gobierno débil no tiene como promover un acuerdo de paz e incluso la guerrilla duda en firmar con un Presidente que puede no tener la capacidad de hacer viable el cumplimiento de los acuerdos.

En ese sentido la incertidumbre sobre los resultados de las próximas elecciones son un factor muy perturbador en la mesa de conversaciones. Me temo que la guerrilla pueda querer alargar el proceso hasta que se conozcan los resultados.

Se ha estirado la piola sin importar si se revienta.

Ahora, Moreno Ocampo - el ex fiscal de la Corte Penal Internacional- y otras personas han señalado que la mayor dificultad del proceso está en la falta de consenso en la sociedad sobre los términos del mismo. Santos confió en que ese consenso era la Unidad Nacional, es decir los partidos representados en el Congreso y sí esos son fundamentales para aprobar leyes o reformas constitucionales pero no necesariamente representan a la opinión pública.

Todavía hay una mayoría de los espectadores de este partido, que lo siguen no con toda atención, que quisieran que terminara bien pero que les vale huevo si termina mal o anticipadamente y nadie parece estar interesado en hacer algo para que los que están aburridos con el juego entiendan que de ese resultado depende en mucho su bienestar futuro.

Si no nos podemos poner de acuerdo en los términos de un eventual acuerdo, o en el tratamiento que se les debe dar los guerrilleros en una eventual desmovilización, o en si hay que cambiar algunas cosas para construir la paz, deberíamos al menos ponernos de acuerdo en que esta vaina sí nos importa.

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Mar, 2013-10-01 19:46

NO CREO QUE LES VALGA HUEVO. A mi juicio la paz es una realidad, y su descripcion pertenece mas a un concepto abstracto, que a lo que realmente vivimos. Cuando teniamos 60 mil hombres alzados en armas, incluidos los diferentes grupos de izquierda y derecha, y 250 mil de la Fuerza Publica, 40 millones de habitantes, teniamos menos paz que ahora con 8 o 9 mil hombres alzados en armas, incluidos los diferentes grupos de izquierda y derecha, y 420 mil de la Fuerza Publica, 45 millones de habitantes. Lo que pasa es que el problema sociopolitico cuando estuvo en su reverdecer se violentizo y la unica solucion plantteada por el ala Politicas fue con la accion militar, y ahora existen muchos señalamientos sobre el particular acompañado del lenguaje de los alzados quienes dicen ostentar el mismo poder de años atras, con las consabidas ofendiculas de acuerdo a sus intereses de los Politicos. LA PAZ YA ESTA LLEGANDO, a cuenta gotas, pero esta llegando.

Lun, 2013-09-30 22:08

El tiempo se agota y la reelección cada vez más está rodeada de incertidumbre, estos síntomas no harán más que catapultar al Centro Democrático de nuevo en el poder. Antes que la paz, todos comulgan con sus intereses personales, de ahí que no es raro también que se impongan primero temas como el desempleo y la inseguridad. En las próximas elecciones nos podrán a hablar de lo mismo de siempre sin que nadie recuerde que pasó con la paz. Pues lo evidente en estos momentos es que antes de las elecciones la paz no se va a firmar.

Lun, 2013-09-30 10:24

Con eso de refundar el pais me hizo acordar de la famosa frase del pacto de Ralito "refundar la patria" seguramente eso si es lo que quiere Uribe y el Centro Democratico con politicos "serios" "comprometidos" (hasta el cuello en algunos casos" y "honorables".

Mar, 2013-10-01 23:35

Wy Bello, muy acertado. Es que el cinismo, lamboneria, lagarteria y cretinismo son productos de la narcolombianidad ;)

Lun, 2013-09-30 11:19

Muy bien, de lo mejor que he leido hoy. Y usted solo necesitó de tres lineas. Me gustó el tinto de hoy. Muy entretenida la lectura.

Dom, 2013-09-29 13:27

Tratar de confundir la democracia con la plutocracia y el totalitarismo es una acto cínico y de pura lambonería.

Dom, 2013-09-29 21:00

Muy cierto, cinismo y lamboneria. Sumele si quiere: cretinismo.

Lun, 2013-09-30 11:12

A mi si me parece que hector riveros siempre busca evidenciar los defectos del proceso de paz, la gente que no lo quiere, como creando un clima de pesimismo nos quiere hacer creer que el país esta empecinado en que se caiga el proceso no creo que valgan la pena este tipo de articulos. Es lo que vemos a diario hay articulos que hablan de experiencias exitosas y explican a la ciudadania cómo funcionan los procesos de paz. Con el Ira fue igual se pararon de la mesa muchas veces, preguntenle a natalia springer como fue la negociacion en sierra leona, sobre eso no hay debate entonces yo si creo que por los argumentos que destaca, sobre los que decide escribir, al señor riveros tambien le vale huevo el proceso.

Lun, 2013-09-30 10:33

Tana, Héctor está diciendo exactamente eso: que no vale huevo.

Sáb, 2013-09-28 18:37

El grueso de los colombianos no nos hemos empoderado del proceso de paz porque no cumple con la condicion sinequanon de la paz que es cese de la violencia. El gobierno decidio "negociar"en medio del combate y desafortunadamente todas la semanas se registran hechos de violencia por parte de las Farc ya sea contra el ejercito y policia, los civiles o la infraestructura del pais . Luego cualquiera se pregunta cual paz?.

Uribe en el primer punto del decalogo para la paz exige CESE PREVIO DEL TERRORISMO COMO CONDICIÓN IRRENUNCIABLE PARA CUALQUIER DIÁLOGO DE PAZ. Esto se traduce en hechos concretos para la poblacion, no mas vilencia y no en pura retorica como lo que ocurre en la Habana.
El Uribismo no se opone soterradamente. Se opone de frente y con argumentos, no es sino leer el decalogo para la paz y ver que su posicion es coherente.
Quien puede enumerar al menos 2 hechos palpables que hayan beneficiado al grueso de los Colombianos como consecuencia del proceso de paz en curso.

Sáb, 2013-09-28 16:08

La negociación de la paz con las guerrillas, uno de los temas de mayor trascendencia en el desarrollo del país y que debería ser una política de estado con continuidad por encima del cambio de gobierno, es utilizada mezquinamente en sus afanes electorales de perpetuarse en el poder político, tanto por los que están a su favor como Santos y algunos dirigentes de los partidos tradicionales, como por los que están en contra como Uribe y sus acólitos. Este último, quien al propagar como un virus su sicosis de la confrontación al infinito y su insaciable sed de venganza, actúa como un mal cristiano, como un cooperante de la línea católica totalitaria del Opus Dei que olvidó el mensaje del nazareno, “perdonad a vuestros enemigos”; será que de esa manera cree que alcanzará la santidad?, un nuevo cruzado del siglo XXI?. Y si se revienta la piola, perderemos la inmensa mayoría de los colombianos y ganará la poderosa industria militar y sus falsos profetas de la guerra “santa".

Sáb, 2013-09-28 14:44

creo que no es que valga h..., pensaría que la poca importancia que se está dando es que no hay confianza ni credibilidad en las partes, unos quieren que los vean como redentores, los otros buscan la reelección.
la mejor forma de buscar la paz y acabar con las FARC y demás grupos insurgentes es con políticas agropecuarias, con inversión en infraestructura, educación, salud entre otras y acabando con el cancer de la corrupción y clientelismo político.

Sáb, 2013-09-28 12:05

Este señor es el ideologo del Partido Liberal!!!

Sáb, 2013-09-28 12:46

Suponiendo que fuera cierto eso, gef, qué importa? ¿le quita valor a alguno de sus excelentes argumentos en esta columna? Creo que ya es hora de que debatamos sobre las ideas de las historias, sobre todo si se trata de algo tan importante como esto, ¿no te parece?

Sáb, 2013-09-28 11:00

Riveros, yo sí creo que hay muchos a los que les interesa que éste proceso no funcione, y son los que realmente viven de la guerra- los famosos poderosos contratistas-, eso sin contar el odio recalcitrante de una derecha extrema que busca levantar las banderas de su triunfo con la perdida y el fracaso para todos.

Sobre las encuestas igualmente son parte de la avalancha que tendremos cada fin de semana, eso es normalito en este país.

Los perfiles de los candidatos SI están bien definidos, como negar que la continuidad de Furibe es la continuidad de la guerra.

Felicitaciones por ser consecuente en su fidelidad al Furibismo

Lun, 2013-09-30 10:32

Misfu ¿realmente crees que Héctor Riveros es uribista?

Sáb, 2013-09-28 09:54

Al observar los acontecimientos que se presentan en la Habana, se me viene a la cabeza una visión conspirativa que me hace pensar en el amangualamiento entre las FARC y el Uribismo, pues ambos necesitas seguir dentro del conflicto para legitimarse.

Muchos queremos la famosa "Paz" con las FARC (que no abarcan todos los componentes de la transición al posconflicto), pero la actitud arrogante de los negociadores de la Guerrilla desde el mismo momento en que entraron a Oslo y creyeron que iban a hacer una revolución desde la región escandinava, ha dejado mucho que desear.

Otros, según la información que ellos mismos manejan, dicen que todo está acordado, que lo que sucede es un show solo para darle algo de imagen al proceso. Pero con tantas declaraciones de las FARC deslegitimando el proceso no creo ya mucho en esa visión.

Y lo peor, y tal vez más probable que pase, es que terminemos nuevamente en una guerra civil, encabezada por la extrema derecha. (Fin de la conspiración)

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