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Jueves Noviembre 21, 2019

A pesar de que en estos días el nombre que más ha sonado para ocupar la presidencia del Concejo de Bogotá es el del concejal de La U Javier Palacio, hoy es el candidato que tiene menos opciones reales de llegar al cargo y hay varios concejales detrás de quitarle el puesto.

La presidencia le corresponde al Partido de la U por los acuerdos que hicieron la mayoría de bancadas en 2012. Sin embargo, el partido tiene casi tantos candidatos como votos y poco tiempo para tomar una decisión que no rompa la bancada.

Lo que está en juego, sobre todo este año, es que quien resulte elegido podrá manejar la agenda para hacerle más o menos fácil a la administración de Petro lograr resultados como la creación de la empresa del Metro o cupos de endeudamiento para obras que Petro ha prometido, y que podría mostrar en la recta final para las elecciones.

Además, tiene peso en la definición de contratos importantes como el de las comunicaciones externas que el Concejo cambia cada año, según le explicaron a La Silla dos concejales que conocen bien la entidad.

La U se sentará el próximo sábado a tomar una decisión. Si la bancada no se pone de acuerdo en un nombre para presentar al resto de concejales el martes siguiente (día que será la votación en la plenaria), daría un papayazo para la oposición que, en cabeza de la Alianza Verde, está buscando romper los acuerdos.

Las divisiones de La U
El concejal de La U, Javier Palacio ha sonado esta semana para convertirse en el nuevo presidente del Concejo de Bogotá, sin embargo, varios concejales le dijeron a La Silla que tiene pocos chances de lograrlo y que más bien se trata de una estrategia. 
La indecisión de la bancada de la U en el Concejo a una semana de la votación en plenaria hizo que el Senador Roy Barreras y copresidente del Partido citara a los concejales y discutieran la necesidad de tomar una decisión unidos. 
La Alianza Verde que tiene 13 concejales y la bancada más grande está aprovechando la indecisión de los de la U para intentar romper la coalición. 

Por ahora, de los ocho miembros de la bancada, seis han dicho que se jugarán su nombre para la presidencia hasta el final. Se trata de cuatro mujeres, Liliana de Diago, Jimena Toro - la hermana de la ex senadora Dilian Francisca Toro, investigada por presunto lavado de activos-, Clara Lucía Sandoval y Nelly Patricia Mosquera, y dos hombres, Javier Palacio y Rubén Torrado. Los únicos dos que no aspiran, según tres concejales de ese partido, son Severo Correa y Sandra Jaramillo.

Como casi todos están en la contienda, ha sido imposible armar una mayoría para poner candidato.

Por eso, tanto concejales de la U como verdes consultados, creen que si el nombre de Palacio está sonando es más por estrategia para hacer ruido que porque realmente tenga chance de ganar. “Ellos quieren hacer sonar mucho un nombre para que se queme y después poner a otro”, dijo uno de ellos.

Aunque ninguno niega que Palacio tenga intenciones reales de ser Presidente y además, cuenta con el respaldo del senador y copresidente de La U, Roy Barreras, su nombre genera animadversión entre muchos de los 45 concejales, sobre todo en la oposición - pero también dentro de La U, según dos de sus concejales.

La razón es que además de ser uno de los opositores más radicales a la Administración de Gustavo Petro, Palacio está cuestionado porque tiene embargados bienes avaluados en 1.300 millones de pesos por la Fiscalía en una investigación por el “carrusel de la contratación”.

A pesar de esa debilidad, para él y sus aliados de La U puede ser útil ponerlo a sonar en medios. No necesariamente porque así vaya a resultar elegido, sino porque tiene la alternativa de retirarse frente a otro candidato pero cobrar ese gesto con favores burocráticos o de otro tipo.

El otro nombre que ha sonado en medios es el del concejal Rubén Torrado, aliado político del senador Armando Benedetti (rival de Barreras). Torrado ha trabajado con Benedetti desde que éste era concejal y fue su candidato para el concejo en 2011 pero se quemó. Llegó al Concejo hasta el año pasado, cuando entró a reemplazar a Felipe Mancera, quien murió por un ataque cardíaco.

Por ahora Torrado tampoco tiene muchos adeptos porque es nuevo y no conoce los tejemanejes del Concejo, según tres concejales consultados por La Silla.

La indecisión dentro de la bancada se ha hecho tan evidente que la semana pasada el senador Barreras citó a la bancada de La U a un desayuno en el Claustro de la 72 (la sede de la U), con el tema de la presidencia del Concejo como primer punto de la agenda.

Dos concejales que asistieron le dijeron a La Silla que Barreras les dijo que tenían que permanecer unidos y tomar una decisión rápido para elegir al presidente. Uno de ellos le dijo a La Silla que Barreras incluso emitió una circular en la que el partido les exige a los concejales de la bancada que voten unidos y eviten una fractura que podría quitarles la presidencia.

Las movidas de los verdes

Como pasó el año pasado, los verdes están tratando otra vez de aprovechar esas fracturas para romper los acuerdos. Aunque en ese entonces fracasaron y la coalición del gobierno en el Concejo se las cobró quitándoles la presidencia de la Comisión del Plan, que por esos mismos acuerdos les correspondía, tras la fusión de los verdes con los progresistas en septiembre de 2013 son la bancada más grande del Concejo, con 13 concejales.

Según fuentes de ese partido, la última reunión de bancada de hace 15 días el partido comisionó a Antonio Sanguino y a Edward Arias para “ver qué se podía hacer” para desarmar los acuerdos, como le dijo a La Silla una de ellas.

El problema es que las cuentas no les dan porque en la coalición están los 25 concejales de las bancadas de Cambio Radical, Liberal, Conservador, La U y el viejo Pin, que suman la mayoría de los 45 que hay.

Alianza Verde, por el otro lado, ya se acercó al Polo, que tiene cuatro concejales, y espera contar con los dos votos del Mira. Así sumarían 19 concejales, a cuatro de tener la mayoría de 23.

Desde que el nombre de Palacio empezó a sonar, los verdes han aprovechado la oportunidad para volver a iniciar las labores de “conspiración”, como se le llama a esta movida dentro del Concejo.

“Elegir a Palacio sería nefasto. Nosotros no estamos obligados a votar según los acuerdos y menos si (la presidencia) va a quedar en manos de gente tan cerril. Esta polarización le hace daño a la ciudad y la coalición que está gobernando no ha sido garantista para nosotros”, le dijo a La Silla un concejal de ese partido.

“Si ellos llegan divididos (al día de la votación) puede pasar cualquier cosa y nosotros vamos a incidir para que se elija a una persona que se ajuste a lo que nosotros consideramos que corresponde a un buen presidente”, complementó.

Lo mismo está haciendo la Administración a través de la secretaria de Gobierno Gloria Flórez quien, según tres concejales, ha estado hablando muy prudentemente en el recinto con concejales de la oposición para que se unan en favor de un concejal menos radical contra el gobierno de Petro.

Por ahora, tampoco es claro que hayan logrado debilitar a la coalición. Pero a menos de nueve meses de unas elecciones en las que muchos van a buscar su reelección y en la que la irrupción del Centro Democrático pone muchas curules en riesgo, no es fácil prever las movidas.

Tampoco es fácil, que los ocho concejales de La U se pongan de acuerdo el sábado, ya que el que quede de presidente va a tener contratos y mojar prensa justo durante las elecciones, por lo que quedará con ventaja frente a sus compañeros de lista (y rivales por votos).

Pero como no ponerse de acuerdo puede resultar peor aún para la bancada, tampoco se puede descartar que haya humo blanco.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Vie, 2015-01-30 18:35

Aunque ya nada nos puede asombrar y todos sabemos que el juego de las candidaturas es un laberinto y un juego de pasiones non santas, da tristeza saber cómo se elegirá el nuevo Presidente del Concejo. Alguna vez el actual concejal Florez instó a sus colegas a que pensaran en la ciudad como la mayor y más importante empresa del país. Su símil era apropiado. Empresas como Avianca son grandes, fuertes y dan utilidades, porque a ninguno de los miembros de la Junta Directiva se atrevería a aprobar una inversión sin antes cerciorarse de las ventajas de esa decisión y no por las prebendas personales que podría obtener por su voto afirmativo. Tampoco necesita ser el gran amigo del Gerente, le basta el orgullo y el salario que percibe por su cargo. Pero nuestros concejales se comportan como mafiosos. Pobre Bogotá.

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