LA SILLA VACIA

En Santander, desde hace un tiempo para acá, los hermanos Valderrama Cordero han salido a la luz pública como los mega-contratistas de la región. Dueños de la constructora de vivienda Valco Constructores Ltda y la Constructora Valderrama Ltda, recientes y crecientes multimillonarios contratos de obras públicas han terminado en sus manos. Y varios y significativos en medio de múltiples críticas por cuestiones de transparencia por parte del Comité Transparencia por Santander y algunos medios.

La tormenta que genera su incidencia en la contratación local ha puesto en el ojo del huracán tanto al gobernador Richard Aguilar, como al alcalde de Bucaramanga Lucho Bohórquez, entre otros funcionarios. Y ahora tiene contra las cuerdas al rector de la Universidad Industrial de Santander UIS, Álvaro Ramírez. Un hecho sobresaliente pues la UIS es la prinicipal Universidad pública del oriente colombiano y una de las más importantes del país, que a diferencia de otras entidades públicas locales no tiene una historia de corrupción administrativa.

El escándalo que afronta Ramírez incluye dos negocios de la Universidad (la compra de un lote que se abortó y la construcción de un edificio que sigue en veremos), en los que han rondado las sombras de los contratistas Valderrama; un apartamento comprado por el Rector, como particular, a la constructora de estos, cuando dichos negocios estaban en la mira; y una reunión de Ramírez en su casa con uno de los hermanos Valderrama a finales del año pasado.

La Silla investigó y encontró que detrás de las acusaciones hay un fuerte enfrentamiento entre dos poderosos de la institución: el representante de los gremios en el Consejo Superior de la UIS, Félix Jaimes Lasprilla, y el rector Álvaro Ramírez, enfrentamiento que está agitando a la Universidad hacia dentro y hacia fuera y que ya motivó una denuncia penal del segundo contra el primero, según le anunció el propio Rector a La Silla.  

Sin embargo, después de hablar tanto con Ramírez como con Jaimes, de consultar a fuentes de la Universidad y a otras conocedoras del caso, y de revisar múltiples documentos, La Silla verificó que los hechos que por encima son fuente del escándalo, aunque dan para conjeturas, en el fondo no prueban que Ramírez hubiera puesto su poder en la rectoría a disposición de los Valderrama (que no tienen ni han tenido contratos con la Universidad) para recibir algún beneficio a cambio.

La ‘fotografía’ del escándalo
Felix Jaimes, integrante del Consejo Superior de la UIS, le pidió la renuncia al Rector.
Alvaro Ramírez ha sido duramente cuestionado por sectores de la comunidad universitaria en los últimos días
Foto tomada de www.laparrilla.co

A comienzos de año, el rector Ramírez promovió la necesidad de comprar un lote en Chía, cerca de Bogotá, por más de 17 mil millones, para abrir una sede de la Universidad en la región de la capital del país.

Sectores de la Universidad criticaron en su momento la posible adquisición por considerarla un despilfarro y después, también, porque el terreno – supuestamente – pertenecía a los cuestionables contratistas santandereanas de apellido Valderrama.

Con tres fuentes del órgano directivo, La Silla confirmó que en el Consejo Superior se le cuestionó al Rector sobre todo su insistencia porque se comprara ese terreno específicamente, propiedad de una sociedad denominada El Retiro, de manera expedita y sin evaluar a profundidad otras alternativas.

Ramírez lo justifica por razones económicas. "Era el más barato que habiamos encontrado allá", le dijo a La Silla.

Como consta en Acta del Consejo de abril de este año, el Representante de los estudiantes, Carlos Monroy, fue especialmente crítico.

Monroy advirtió que había señalamientos que relacionaban a Valco (la empresa de los Valderrama) con el lote de Chía y apuntó y rechazó que el Rector se reuniera con Mario Valderrama (el Gerente General de la constructora) en su apartamento a finales del año pasado – hecho que el Rector no negó –.

El cuestionamiento no era menor, sobre todo porque los Valderrama de manera simultánea mantenían intereses por una millonaria y todavía hoy pendiente licitación de la UIS, para construir el edificio en el Parque Tecnológico de Guatiguara, tema que también resaltó Monroy en la citada reunión de Consejo.

Según el Rector, en la reunión con Mario Valderrama, se habló fue de esta contratación pero nunca del terreno. De acuerdo a Ramírez, el contratista quería poner en conocimiento de la Universidad irregularidades en el proceso de contratación del edificio, que había culminado sin éxito en noviembre de 2014.

En el mismo Consejo de abril, el consejero Félix Jaimes criticó los afanes por adquirir el lote de Chía y, frente al edificio de Guatiguará, preguntó si se habían acogido las observaciones que él le había hecho a Ramírez sobre los nuevos pliegos.  

Dicho edificio se había intentado licitar sin éxito en 2014, por más de 9 mil millones, con la participación de un consorcio compuesto por las empresas de los Valderrama. Y este año, para finalmente construirlo, se abrió un nuevo proceso y se publicaron unos términos de referencia preliminares (un borrador de los pliegos) en marzo de 2015.

A estos términos se refería Jaimes, quien, según versión del Rector a La Silla y del propio Jaimes, consideraba que estaban dirigidos presuntamente para beneficiar los contratistas Valderrama.

La polémica se agravó al conocerse que el Rector, en febrero de este año, cuando la negociación del lote no estaba definida y la licitación final del edificio seguía pendiente, adquirió un apartamento en un proyecto de Valco.

El agite en la UIS

Con esta foto de cortinilla, en el último Consejo Académico de la Universidad, Félix Jaimes, quien funge de representante de los gremios allí y además ejerce como Vicepresidente de desarrollo regional de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, le pidió la renuncia a Ramírez. Dijo que “le había perdido la confianza” y sostuvo que era “indigno” para mantenerse en el cargo, según le confirmaron a La Silla dos fuentes del Consejo Superior de la Universidad.

El jueves, después de reunirse con Jaimes, representantes de los profesores también se fueron lanza en ristre contra el Rector y le solicitaron que abandonara el cargo, como lo registraron varios medios.

“(resuelve) Solicitar que en procura del buen nombre de la UIS, de la dignidad profesoral y rectoral, y para facilitar el buen curso de las investigaciones respectivas, el profesor Álvaro Ramírez García presente renuncia al cargo de Rector”, se lee en un comunicado firmado por la Asamblea General de Profesores.

Jaimes también se reunió con los Decanos para compartir su denuncia y Ramírez lo acusa de haber hecho lo mismo con otros actores de la universidad, internos y externos, incluidos los medios. "En todos los círculos hizo lo mismo, hasta familiares", dice.

El Rector salió a defenderse en un comunicado donde aceptó la adquisición del apartamento pero cuestionó a sus críticos, los acusó de propagar rumores y desinformar a la comunidad universitaria. Aseguró que lo acusaban a partir de “apreciaciones subjetivas” y no de “pruebas objetivas”.

En el Consejo se había defendido apuntando que Jaimes lo injuriaba a partir de “prejuicios” e “intereses”.

La pelea llegó al punto de que el Rector interpuso el viernes una demanda contra Jaimes por injuria, calumnia, constreñimiento y participación indebida en la contratación pública.

La última parte de la denuncia porque, según le dijo Ramírez a La Silla, cuando Jaimes denunció inicialmente que los pliegos estaban supuestamente amarrados, también le propuso en una reunión que lo dejaran a él hacerlos.

En medio del escándalo público, la próxima semana, se convocó a una asamblea general de estudiantes para tomar una postura frente al escándalo, que podría terminar de arrinconar o darle un respiro al Rector.

La verdad hoy

Lo cierto, en todo caso, más allá del agite, es que aunque los hechos cuestionados generen suspicacias en principio, al descubrirlos no hay nada que, por ahora, pruebe que el Rector estuvo o está trabajando en beneficio de los súper poderosos Valderrama.  

Al final, el proyecto de comprar el lote para la sede en Bogotá se abortó y nunca se comprobó que los propietarios fueran los Valderrama. La Silla revisó documentos y confirmó que el apoderado de la sociedad El Retiro Desarrollo Inmobiliario, dueña del predio, para el fallido negocio con la UIS, sí fungió de Representante Legal de consorcios de los Valderrama en algunos otros públicos. Pero esto en sí mismo no prueba que hubiera propiedad, a no ser de los dueños que figuran sean testaferros (sobre lo que La Silla no encontró pruebas).

En cuanto al apartamento, este efectivamente lo adquirió el rector Ramírez en el condominio Monet ya construido por Valco, en febrero pasado, como él mismo lo aceptó y consta en Escritura Pública. Pero el precio de adquisición fue el del mercado y el 90 por ciento fue financiado por un préstamo contra hipoteca del Fondo de Empleados de la UIS, FAVUIS. Nada indica que fuera en retribución de un favor.

Los comentarios alrededor de ese elemento, que La Silla conoció, son resultado más bien de suspicacias o conjeturas. 

En cuanto a la licitación del edificio, los términos de referencia preliminares publicados en marzo definitivamente contienen condiciones particulares, que van sí en contravía de la tradición contractual de la Universidad, pero estos, al contrario de favorecer a los Valderrama, los descalifican.

El edificio pendiente
El desarrollo del Parque Tecnólogico de Guatiguará es estratégico para la UIS
La Procuraduría está acompañando el proceso de contratación del edificio de Guatiguará

En octubre del año pasado la UIS convocó a una licitación pública para construir el edificio “de gestión empresarial” en Guatiguará, una pieza clave en la consolidación del Parque Tecnológico del mismo nombre; un proyecto estratégico para el desarrollo de la Universidad.  

La última licitación que avanzó para contratar la construcción del edificio se adelantó entre octubre y noviembre del año pasado.

En esa oportunidad, los hermanos Valderrama entraron a competir a través del Consorcio Edificar UIS. El proceso finalmente se cayó, por un error en la fórmula de asignación de puntajes.

Por eso, este año, se abrió una nueva licitación, la número 1 de 2015, y a partir de ese momento las críticas arreciaron.

Los términos de referencia preliminares, cargados por la Universidad en su página el 5 de marzo, y hasta ahora nunca actualizados o reemplazados públicamente, contienen condiciones que evidentemente limitan la libre concurrencia de oferentes. Y que además contradicen la tradición contractual de la Universidad, según seis licitaciones del último año y medio que fueron revisadas por La Silla.

Según la máxima autoridad de la Universidad, las modificaciones se dieron inicialmente para romper con una supuesta concentración de contratistas denunciada por el Rector ante el Consejo Superior. Tres fuentes del Consejo Superior confirmaron éste como el argumento clave del rector en la discusión.

Específicamente para el caso de Guatiguará, dos indicadores financieros, que miden la capacidad que tienen los oferentes de responder en términos de recursos, resultaban extraordinarios, frente a la misma licitación en 2014; de una liquidez por razón corriente de 1,20 a una de 10 (activos corriente sobre pasivos corriente) y de un endeudamiento del 75 por ciento o menos a uno del 20 o menos.

Esto, principalmente, llevó a que el consejero Jaimes denunciara el presunto amarre para beneficiar a los Valderrama.

La Silla puso a prueba el indicio pero lo que encontró fue lo contrario.  

Si los súper poderosos contratistas participaran con las empresas que normalmente participan, Valco Constructores Ltda o Constructora Valderrama Ltda, de manera independiente o en consorcio, como lo intentaron en el primer proceso que se cayó, no estarían habilitados pues no cumplirían con los citados indicadores financieros. De hecho, casi ninguna empresa.

En el sector, y así lo ha probado la Agencia Nacional de Contratación, no es común que los oferentes por contratos de obra pública tengan un endeudamiento del 20 por ciento (oscila entre el 50 y el 70) ni tampoco una liquidez por razón corriente del 10.

Un ingeniero que asesoró la estructuración de los Términos citados, le aseguró a La Silla que esos indicadores ya fueron modificados (por alrededor de 3 liquidez y 60 por ciento endeudamiento), lo que reabriría la participación, respondería a los argumentos de los críticos y, paradojicamente ahí sí, permitiría que los Valderrama compitan por el contrato.

Según esta fuente, las modificaciones no han sido publicadas en un pliego de definitivo, a la espera de que se culminen unos acompañamientos en proceso, por parte de la Procuraduría y del DNP (ya que el proyecto involucra regalías), que fueron surgiendo a raíz de los cuestionamientos. Acompañamiento, bajo los cuales, según conoció La Silla, se encontraron deficiencias de gestión para la trazabilidad del proyecto pero no indicios de un amarre indebido.

En esta licitación, Félix Jaimes, la Sociedad Santandereana de Ingenieros y un ingeniero proveedor de la UIS, también cuestionaron el uso de la  Tasa Representativa del Mercado TRM - como mecanismo de sorteo – de fecha anterior a conocerse el informe de evaluación. Así como la exigencia de cantidades específicas de obra.

En cuanto a la TRM, La Silla corroboró que lo aplicado por la UIS en este caso es lo que efectivamente recomienda la propia Agencia Nacional de Contratación. Y con respecto a las cantidades de obra, la Universidad las justifica en que realmente reflejan las necesidades del contrato y la Procuraduría no las objetó en su acompañamiento, aunque estás sí han sido cuestionadas por la Agencia de Contratación

Falta ver cómo avanza este millonario proceso, cómo quedan los pliegos de condiciones definitivos. Falta ver si los Valderrama participan y ‘alcanzan’ la UIS. Por ahora, apenas por sus sombras, queda en evidencia una fractura entre sectores del Consejo Superior y la Universidad y el Rector Ramírez, y no en cualquier momento; entre finales de este año y comienzos del próximo se elegirá el nuevo inquilino de la rectoría.

*La historia fue editada a la 1:39 pm del 16 de agosto de 2015, por cuestiones de redacción, sin que nada de fondo fuera modificado. Fue nuevamente actualizada el 17 de agosto a las 11:31 a.m después de unas aclaraciones del Representante de los Estudiantes Carlos Monroy frente a sus declaraciones en el Consejo Superior que se realizó en abril y que se menciona en la historia. Estas aclaraciones no alteran el sentido de la historia.

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Jue, 2015-08-20 09:30

Le falto mencionar en el articulo, la compra del costoso y polemico Audi que hizo el rector:

http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/rector-de-uis-compro-aud...

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