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Martes Noviembre 30, 2021

 

Miguel Samper está a cargo del tema de víctimas y también de los victimarios desde el Ministerio del Interior y de Justicia. 
fotos: La Silla Vacía

 

Miguel Samper es el hombre del momento. Como director de Justicia Transicional del Ministerio del Interior y de Justicia tiene a su cargo los temas que tienen que ver con las víctimas y los victimarios. Su responsabilidad es impulsar la Ley de Víctimas en el Congreso y también la Ley de Desmovilizados, cuya ponencia se presentó hoy en la Comisión Primera Conjunta de Cámara y Senado. Y además, está preparando un estatuto de Justicia Transicional, que serviría eventualmente de marco jurídico para un proceso de paz con las Farc y para rectificar los problemas que actualmente tiene Justicia y Paz.

Samper tiene 27 años, y es uno de los funcionarios más jóvenes del gobierno. Aunque es un primíparo en el Estado, conoce bien la política, pues tenía 11 años cuando su papá, Ernesto Samper, llegó a la Casa de Nariño.

Estudió derecho en la Universidad Javeriana, y luego fue becado para una maestría de derecho y economía en la Universidad de Nueva York y luego otra en derecho internacional y comparado en la Universidad Nacional de Singapur. En el Asia se interesó por los temas de justicia transicional, que comenzó a estudiar más de cerca para el caso colombiano cuando volvió a trabajar en la Corporación Vivamos Humanos, que en un principio se dedicaba a promover el intercambio humanitario y tras su llegada, a pensar cómo sería una transición hacia un país en paz.

La Silla Vacía lo entrevistó sobre el proyecto de ley que comenzó a estudiar hoy el Congreso para darle una salida jurídica a los 17 mil (o 30 mil) desmovilizados que quedaron en un limbo después de que la Corte tumbó la aplicación del principio de oportunidad en su caso porque vulneraba los derechos de las víctimas.

La Silla Vacía: El nuevo proyecto de ley se aplica solo a aquellos desmovilizados que hubieran cometido delitos de concierto para delinquir simple o agravado, utilización ilegal de uniformes, porte de radios y de armas y municiones. Pero la mayoría no solo estaban haciendo inteligencia, sino matando gente. ¿Qué pasa con ellos?

Miguel Samper: Lo que ocurre es que en todos los procesos de justicia transicional, se escogen casos ejemplarizantes de las bases y se juzgan a los cabecillas y a los mandos medios. Juzgarlos a todos es imposible. Por eso se presume que estos solo cometieron el delito de pertenencia al grupo armado y los conexos. Por eso es que en el proyecto de ley se crea una instancia no judicial para que confiesen los demás crímenes sobre los que tengan conocimiento sin que esto pueda ser usado como evidencia en un proceso judicial.

¿Es decir que si confiesan que mataron a una persona, los jueces no pueden abrirle un proceso judicial?

Lo que ellos confiesen no puede ser usado ni como prueba ni como indicio, ni como noticia criminis. No habrá imputaciones individuales sino que el objetivo es que se conozcan los hechos y el contexto de las violaciones masivas de derechos humanos. Lo del contexto te da pistas sobre qué potencializó la formación de estos grupos. Es lo que el país necesita entender. Más que a tal persona lo mató tal otra, lo interesante es por qué lo mataron, las circunstancias del contexto de la violencia, por qué se produjo el despojo de las tierras en el César, etcétera.

 


"Más que a tal persona lo mató tal otra, lo interesante es por qué lo mataron, las circunstancias del contexto de la violencia”– Miguel Samper

El proyecto dice que la información que surja de estas confesiones no podrá, en ningún caso, ser utilizada como prueba en un proceso judicial. ¿Esto quiere decir que si ellos cuentan que un político les ayudó o una empresa los financió, no se puede abrir contra ellos un proceso?

No. Tampoco servirá como prueba en un proceso ordinario, pero sí puede orientar las investigaciones que se estén realizando en el proceso.

En otro artículo del proyecto, ustedes hablan de crear un mecanismo no judicial de contribución a la verdad y eso no lo limitan a los desmovilizados que solo hayan cometido el delito de pertenecer a la organización armada. ¿Quiere esto decir que los jefes paras extraditados podrían hacer sus confesiones en este espacio también?

La idea es que sea esclarecida toda la verdad frente a los tres temas de los que habla el proyecto: la conformación del grupo armado, el contexto general de su participación, y todos los hechos o actuaciones de los que tengan conocimiento por haber pertenecido a ese grupo. En el contexto de los juicios de Justicia y Paz, tanto los magistrados de Justicia y Paz como los de la Corte Suprema han dicho que es importante crear un mecanismo no judicial para entender cómo se conformaron las estructuras, para que ellos puedan hacer una imputación de un crímen de sistema para los cabecillas. Y no es que los procesos de Justicia y Paz estén trancados, sino que para entender todo el contexto y toda la violación sistemática de los derechos humanos toma tiempo. Este procedimiento sirve de insumo importante para que los procesos de Justicia y Paz puedan continuar su curso.

¿Pero los extraditados podrían rendir sus versiones allí también?

Sí podrían ser convocados para que cuenten la verdad y ayuden a esclarecer los hechos.

¿Quién va a conformar esa comisión no judicial?

Se están estudiando las formas. El gobierno tiene tres meses para estudiar cómo sería conformado. La idea es que sean cinco ciudadanos del más alto nivel ético profesional y personal con reconocida experiencia en justicia transicional. Que vengan del mundo de la investigación y también de la academia y de los medios de comunicación. La idea es que sean elegidas por el Presidente de sectores representantivos de la sociedad. Es una de las posibilidades, porque hasta ahora nada está escrito.

El proyecto dice que los desmovilizados que recibirán los beneficios de la ley serán juzgados por la justicia ordinaria. Pero no es eso lo que la Corte tumbó: que se apliquen figuras de la jurisdicción ordinaria a situaciones de justicia transicional. ¿No incurren en el mismo error?

En este caso, son medidas ordinarias pero se aplican en el marco de los requisitos de la justicia transicional. Solo si se garantizan los derechos de las víctimas se puede acceder a los mecanismos de suspensión de la pena. Estamos trayendo una figura ya inventada en la justicia ordinaria para un régimen de transición para garantizar los derechos de las víctimas.

"La Comisión de la Verdad tiene que hacer públicos tanto los informes periódicos, como el informe final. La idea es que el país conozca la verdad sobre estos hechos."

¿Es la idea con estas confesiones producir una catársis nacional como sucedió en Sudáfrica?

Frente a estos desmovilizados, sí. La idea es que sea una construcción de la verdad para entender cómo funcionó esa violación masiva y sistemática de derechos humanos. No son solo los desmovilizados de los paramilitares, sino también de la guerrilla. Sí se puede generar esa catársis en la medida en que el país entienda las dinámicas que operaron.

Hay posturas académicas muy respetadas que dicen que un mecanismo tan fuerte de verdad no judicial, hasta que el conflicto no finalice, no conviene porque va a ser una verdad parcial. Pero el gobierno sostiene que la construcción de la verdad es dinámica, la verdad está ahí para ser esclarecida. Si se deja pasar la oportunidad esa verdad podría perderse. En todo caso, este mecanismo de la verdad no es de cierre. Si llega a haber un diálogo de paz, habrá una gran comisión de la verdad.

¿Por qué no solucionar el problema de fondo de los jefes paramilitares de una vez por todas?

Esta norma es una respuesta al fallo de la Corte, que acatamos y respetamos. Como es una medida de emergencia, se necesitaba una solución pronta y expedita y ya se está estudiando un gran marco de justicia transicional que ataque el problema de raíz. Pero preparar eso lleva más tiempo y, dada la urgencia manifiesta, no contamos con el suficiente tiempo para una herramienta englobante. Pero el enfoque de este gobierno frente a las víctimas es holístico y quiere aproximarse con un modelo de justicia transicional.

¿Queda con esto revocada la norma de la ley que pasó Uribe y que decía que los resultados de la Comisión de la Verdad serían secretos durante 20 años?

Totalmente. Este organismo tiene que hacer públicos tanto los informes periódicos, como el informe final. La idea es que el país conozca la verdad sobre estos hechos.

Y cambiando de tema, hacia la ley de víctimas, ¿cuál es el futuro de la ley de víctimas?

El proyecto de Ley de Víctimas fue aprobado el jueves en la Comision Primera de Cámara y los ponentes han venido concertando los puntos que quedaron por fuera.

¿En qué puntos hay todavía disenso?

Sobre el concepto de víctima en cuatro puntos: el primero, es si limitar el concepto de victima al conflicto armado y actos de terrorismo. Los que se oponen dicen que es mejor simplemente decir que se excluyen las víctimas de la delincuencia común. Conduce a la misma solución. Segundo, si hacer o no una mención específica a las parejas del mismo sexo. En todo caso, con que la ley mencione compañero o compañera permanente la pareja homosexual ya está incluida.

 

 


La idea es que sea una construcción de la verdad para entender cómo funcionó esa violación masiva y sistemática de derechos humanos”– MS

 

¿Y los otros dos?

El otro punto es que en este momento están excluidos los miembros de los grupos armados organizados al margen de la ley, que no se incluyen en ninguna circunstancia, salvo los niños reclutados que se desvinculen siendo menores de edad. Algunos congresistas quieren incluir a los que hayan sufrido infracciones al DIH una vez hayan depuesto las armas, como los que fueron torturados una vez se entregaron. Y el cuarto punto que se ha discutido, es sobre si los familiares de los niños reclutados forzadamente deben ser indemnizados o no, durante el tiempo que dura el reclutamiento forzado, así el joven decida quedarse cuando ya es mayor de edad.

¿Cuál es la posición del gobierno en este punto?

El gobierno es de la posición de que no. En el momento en que cumplen la mayoría de edad, están expresando su consentimiento pleno de que quieren pertenecer al grupo y por eso, sus familias no deben ser indemnizadas.

¿Y el estatuto de justicia transicional?

Eso se está preparando y se presentará el próximo año.

 

 

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Miguel Samper Strouss
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2010-12-01 22:04

Que bueno recomendar cuando no se ha estado en la corrida,debemos mirar el origen de los paramilitares,porque se crearon,e investigar si todavia siguen haciendo las mismas fechorias de epocas pasadas;que sorpresas se llevarian,si es que no conocen lo que siguen haciendo;para nada servira otro proyecto mas,si no se ataca de raiz este flagelo.

Mié, 2010-12-01 19:20

Por causa de la envidia no se puede progresar,que bueno que se le mida a algo tan tesudo sea hijo de quien sea lo importante es dar la oportunidad y que muestren de que son capaces pues al fin y al cavo ya viejos no son capaces ni de tomar el agua entonces mucho menos de pensar.

Mié, 2010-12-01 18:08

En todos los procesos internacionales de justicia transicional, en cada uno se ha ponderado un derecho en especial (por la verdad, por la justicia o por la reparación). Ponderar no implica renunciar al cumplimiento de alguno(s) de los tres. Con esta ley, parece que se "sobrepondera" el derecho a la verdad, particularmente en lo que se conozca a través de una comisión de la verdad no judicial. Eso es preocupante, más si se manejan términos tan subjetivos como "confesar toda la verdad" o "confesar todos los delitos cometidos...".

Mié, 2010-12-01 05:50

La finquita que somos. Cada Juan Manuel, Pachito, Enrique Santos tienen su lotecito asegurado, los 3 galanitos, los primos de galán, los hermanos, los Lleras, los gaviria, simoncito, los uribitos, los junior turbay,los sampercitos -a los que no les gusta la política, le tenemos su lotecito de tetas y culos,si es su talento-, los lopecitos,los sanchez vanegas, los amat, si yamid,los de la calle lombana,todos, todos, genes excelsos, inteligencia pura, nuestra, se lo merecen y debemos estar agradecidos, son nuestros y estan para servirnos, para guiarnos, qué hariamos sin ellos, quien ocuparía esos lotecitos heredados, son nuestra nobleza, nuestra gran monarquia, nuestra democrata realeza. Si, no era el tema, si, tal vez es resentimiento y envidia, en cualquier caso gracias a estas familias, nuestros mejores colombianos, se lo merecen, se han preparado dice la silla, si con nuestro dinero, por eso en parte son nuestros, tan nuestros que tal vez sea nuestra peor desgracia.

Mié, 2010-12-01 09:22

Buenísimo. Excelente comentario, cómo le llaman al resentimiento y la envidia cuando son compartidos? consciencia social? tal vez no, pero deberían. Lo peor de todo es que todos estos herederos son víctimas a su vez de los éxitos y fracasos sus padres y abuelos; y eso los hace pensar que la sociedad está más dispuesta a tolerarlos.

Mié, 2010-12-01 13:58

Muy cierto. Un asunto tan crítico y un cargo de tal envergadura en manos de un recién egresado de la universidad? Cuál es la experiencia real de Miguel Samper en legislación de víctimas y victimarios? o en manejo de comisiones de la verdad sobre conflictos?. No son temas cuyo manejo dé para una práctica profesional, de esas que la gente normal, aún con PhD tiene que hacer para adquirir experiencia antes de aspirar a un cargo directivo. Claro, pero como se trata de un Samper no tiene que iniciarse laboralmente como asistente o ejecutivo junior, él sube por el ascensor mientras los demás tienen que hacerlo por la escalera y hay que aceptar que ser hijo de su papá califica como experiencia en política. Nos lo pintan como niño genio, cómo ha llegado tan lejos a los 27 años!, igual que uribito o Harlan Henao, les resaltan unas buenas calificaciones de colegio, que serían irrelevantes si fueran personas del común, porque lo que realmente cuenta es en qué rosca están.

Mar, 2010-11-30 17:38

Es facil hablar de catársis cuando se ha estado lejos del conflicto, no nos parecemos a los africanos, tenemos otras costumbres, la violencia vivida en nuestra patria ni siquiera se asemeja a le de ellos.

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