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Viernes Septiembre 20, 2019

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En la mesa de negociación de La Habana, el congresito es solo una posibilidad entre varias

Hoy en una entrevista con RCN Radio, el presidente Juan Manuel Santos volvió a lanzar el globo del ‘Congresito’ como el mecanismo para desarrollar unos eventuales acuerdos de paz. Con su reiteración de esa idea, quedan claras por los menos estas cinco cosas:

1.    Que al Gobierno le encanta echar globos

La propuesta que Juan Manuel Santos lanzó en la entrevista que le hizo Semana el domingo, que reiteró ayer en un encuentro con jóvenes y que ratificó hoy en RCN Radio, es en realidad un globo porque hasta ahora nada está decidido en la Mesa de Negociación, según lo pudo confirmar La Silla Vacía.

La idea de crear una comisión legislativa especial para implementar los acuerdos que se logren con las Farc y en la que participarían los senadores de la Comisión Primera y los negociadores de lado y lado, es una de varias opciones que están sobre la Mesa de la Habana y sobre lo que no se ha llegado a ningún acuerdo.

Seguramente es una forma de poner a prueba la idea para ubicar dónde estarían las resistencias.

Ya quedó claro, por ejemplo, que no puede ser un Congresito como el de 1991, cuando la Asamblea Constituyente revocó el Congreso anterior, porque ante este temor se le fueron encima a Santos todos los partidos, incluyendo aliados suyos como los liebrales Horacio Serpa y Luis Fernando Velasco.

Esta no sería la primera vez que Santos pone a volar ideas. Ya lo hizo en octubre de 2013 cuando a través de una pregunta en una reunión con la bancada de La U, Santos dejó flotando la posibilidad de suspender los diálogos durante las elecciones de 2014; cuando anunció un posible cambio del período presidencial a seis años; cuando en abril de 2013 anunció la inminente creación de un ministerio de Seguridad Ciudadana que nada que crea; o cuando dijo que el país estaba buscando ingresar a la Otan.

2.     Que Santos busca recuperar la iniciativa política antes de elecciones

Durante el último año, la iniciativa política ha estado principalmente en manos de la oposición y el gobierno se la ha pasado reaccionando y a la defensiva. Desde que el 5 de julio  Humberto de la Calle dio una entrevista que fue publicada al tiempo en todos los grandes medios y que contenía un ultimátum para las Farc y varias zanahorias como la idea de adelantar el cese bilateral y que no se les exigiría cárcel, el Gobierno ha intentado recuperar la iniciativa política y poner a la gente a hablar de lo que ellos proponen.

Con su idea del Congresito en la entrevista que acordó con la revista Semana, por ejemplo, el Presidente logró cambiar el tema de conversación que estaba dominado por el uribismo (alrededor de la caída del black hawk de la Policía) para que el país político y mediático hablara de esta idea como si ya fuera una realidad.

La idea que tienen en Casa de Nariño es que el tema de la paz vuelva a ser un aglutinador de aquí a las elecciones y una de las iniciativas que están discutiendo es si retomar la idea de los senadores verdes de proponer una ‘papeleta’ para que la gente refrende simbólicamente un mandato al presidente alrededor de la paz.

3.    Que la aceleración de las negociaciones es una realidad

En el comunicado conjunto que sacó la Mesa de Negociación hace un mes, después de la crisis que hubo, acordaron “agilizar en la Habana y desescalar en Colombia”.

Desde entonces, ha habido algunas muestras de que el tema de acelerar no es retórico: crearon una subcomisión paralela para que encontraran fórmulas de justicia transicional en la que están del lado del Gobierno los juristas Manuel José Cepeda, Juan Carlos Henao y Douglass Cassel; invitaron a un delegado de la ONU (Jean Arnault) para que ayudara en la subcomisión de final del conflicto, ya que la ONU sería uno de los verificadores de un eventual cese del fuego bilateral; y ahora esta idea del Congresito.

Lo del Congresito, más allá de si concreta tal cual, envía una señal de tranquilidad a las Farc en el sentido de que habría un mecanismo que “blindaría” los acuerdos -por lo menos en teoría porque en la práctica muchas leyes se incumplen-.  Pero sobre todo, envía a los colombianos la idea de que si el Presidente ya está hablando de un mecanismo para desarrollar los acuerdos es porque la firma de esos acuerdos está cerca.

4.    Que falta un pacto político con miras a un Acuerdo Final

La idea del Congresito propuesto por el Presidente Santos levantó todo un avispero político, hasta el punto de que el mismo Santos lo llamó hoy, en la entrevista con Yolanda Ruiz y la mesa de trabajo de RCN, “un ventarrón”.

Gran parte de la reacción adversa de los partidos aliados del Presidente se debió a que el nombre del ‘Congresito’ evocaba el del 91, que revocó el Congreso de ese momento.

El uribismo, por su parte, reaccionó en contra también. “No entendemos el famoso "congresito" con las Farc en la Comisión Primera, sustituyendo la refrendación popular y legislando en causa propia. No le vemos el asidero constitucional”, dijo Uribe.

El mismo Uribe había propuesto en diciembre del año pasado la creación de un “Órgano Legislativo Transitorio” para que refrendara los acuerdos de la Habana que se parece a la de Santos en que elimina la refrendación popular directa. Pero se diferencia en que la idea de Uribe es que sea un órgano integrado por miembros elegidos popularmente entre los que no podían estar quienes hayan cometido delitos atroces, lo que ya de entrada dejaba por fuera a la mayoría de guerrilleros de las Farc.

También era diferente en que Uribe proponía que este Congresito debatiera, aprobara o rechazara los acuerdos de la Habana, mientras que el de Santos sería para desarrollar los acuerdos, no para volverlos a debatir.

En todo caso, que no fuera solo el uribismo sino también los partidos de la Unidad Nacional los que criticaran públicamente la idea del Presidente, puso nuevamente de presente la necesidad de forjar algún tipo de acuerdo político como un paso previo para facilitar la llegada a la firma final.

5.    Que este año no se firma un Acuerdo Final

Para convocar un Congresito como el que propone Santos se necesita una reforma constitucional, cuyo trámite en el Congreso se demoraría mínimo hasta marzo del próximo año: la aprobación se debe hacer en ocho debates que no pueden hacer en un mismo período de sesiones.

Así, en el período que arrancó el 20 de julio y que va hasta diciembre, tendrían que evacuarse los ocho primeros. Y en el siguiente se gastarían por lo menos dos meses para sacar los otro cuatro debates, es decir, entre marzo y mayo.

Es improbable que las Farc firmen un acuerdo de paz antes de que tengan una garantía concreta de que esos acuerdos no se quedarán en el papel. La aprobación de ese Congresito podría ser esa garantía. Lo que quiere decir que muy probablemente la firma de un acuerdo no llegue antes de mayo del próximo año.

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Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Vie, 2015-08-14 22:46

Juanita, usted está en lo cierto, el globo al aire es para cambiar el tema de conversación, sobre la falsedad que dice su expre uribe del black hawk, usted no pierde oportunidad para nombrar a este oscuro personaje. Ya Santos logró lo que quería. Usted cree que ese chisme del helicóptero es cierto?

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