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Martes Octubre 27, 2020

A raíz de la crisis del proceso de paz por el secuestro del general Alzate, de la abogada Gloria Urrego, y del cabo Jorge Contreras se han develado ciertas cosas que no eran totalmente evidentes para la opinión pública y otras se han ratificado. La Silla identificó cinco:

1.     El corto circuito que existe entre los negociadores y el Mindefensa

Casi desde que comenzó el proceso de paz, en el gobierno se han manejado dos lenguajes: el de los negociadores de paz y el del Ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, que parece más bien un crítico de la política de paz del Presidente que uno de sus funcionarios principales. Durante mucho tiempo se pensó que se trataba de la típica división de roles, del buen policía y el mal policía. Esto hasta que el mismo Pinzón denunció que el jefe guerrillero Timochenko había viajado a la Habana, poniendo al presidente Santos en la incómoda situación de salir a decir que en efecto él lo había autorizado.

En este incidente, esa tensión entre los negociadores y el Mindefensa volvió a quedar en evidencia en el hecho de que Santos primero tuvo una reunión con Pinzón y los militares, al lado de los cuales anunció que le pediría a los negociadores que suspendieran su viaje a la Habana. Y solo después se reunió con su equipo negociador, y sin el Ministro de Defensa. Lo obvio, si esta relación fluyera, hubiera sido hacer una sola reunión con el Ministro y los negociadores y tomar conjuntamente la mejor decisión para el país.

2.     Nadie quiere acabar el proceso

A raíz de la crisis del proceso, los opositores tradicionales han salido a proponer que se mantenga la suspensión hasta que liberen a los secuestrados, pero nadie -ni siquiera Álvaro Uribe en sus últimos 50 trinos y el Procurador- han propuesto acabarlo. Esto es muy significativo pues muestra que mal que bien, y a pesar de los problemas de credibilidad que tenga, existe cierto consenso de que es mejor mantener el proceso que ponerle punto final.

3.    Se estaba negociando el desescalamiento del conflicto

Como lo contó ayer La Silla, una de las razones que pesó en la decisión de Santos de suspender el proceso a raíz del secuestro es que precisamente llevaban varias semanas negociando un desescalamiento del conflicto armado. Específicamente, estaban negociando que las Farc se comprometiera a no seguir atacando la infraestructura.

4.    Uribe tiene mejores fuentes en el Ejército que Santos (y que Pinzón)

Una hora antes de que el presidente Santos le pidiera explicaciones públicas al ministro Pinzón sobre el secuestro y por qué el general Alzate había roto los protocolos de seguridad, Álvaro Uribe ya había dado detalles de cómo había sido el secuestro en su cuenta de twitter. Lo que confirma que Uribe tiene mejores fuentes que Santos dentro del Ejército.

5.    La guerrilla de ahora no es la misma que la del Caguán

Cuando la época de las negociaciones del Caguán, el Frente 53 de las Farc secuestró a Juliana Villegas, la hija de Luis Carlos Villegas, lo cual conmocionó el proceso de paz. Sin embargo, pasó un mes y medio hasta que se confirmó que en efecto la tenía la guerrilla por una grabación que le interceptó el Ejército al guerrillero ‘Romaña’.  Las Farc hasta ese momento, ni siquiera intentaron asumir la responsabilidad por el hecho.

Fue una actitud muy diferente a la de ahora en la que los del Secretariado en la Habana no solo pudieron establecer en menos de dos días que sí tenían a Alzate en el poder.

La rapidez con la que respondieron muestra tres cosas.

Por un lado, que ahora se pueden comunicar más fácilmente que hace unos años cuando estaban tan asediados que tenían que enviarse mensajes en papelitos que tardaban semanas en llegar. Que los del Secretariado en La Habana siguen manteniendo un control sobre los frentes. El Bloque Iván Ríos, que lo secuestro, sacó un comunicado diciendo “estamos subordinados a las decisiones que adopten las instancias superiores de las Farc”.

Esto es relevante, sobre todo, teniendo en cuenta que según un informe periodístico de Insight Crime, este bloque “es el más débil dentro de las divisiones de las FARC, en términos de mando y control, y por lo tanto, corre el mayor riesgo de fragmentación y criminalización”.

Por último, la rápida reacción de los de la Habana muestra que ahora parecen estar más sensibles a la presión pública pues ahí mismo el guerrillero ‘Catatumbo’ dijo que "tenemos la disposición de contribuir a una pronta y sensata solución de este problema".  Era impensable hace unos años que estuvieran dispuestos a devolver un general, como parece que lo están ahora.

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Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2014-11-19 08:31

La finalización de la guerra, que no significa haber alcanzado la paz, es un paso indispensable, necesario y al que de ninguna manera se debe renunciar. Pero el siguiente paso es acabar con el lenguaje guerrero de quienes se sienten dueños de la verdad para abrir paso a la discusión respetuosa de puntos de vista diferentes. No más "buenos" y "malos"; no más "terroristas" y "democráticos".

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